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Los primeros seis meses de Sheinbaum: guerra comercial y elección judicial a la vista

México enfrenta presiones externas y un proceso inédito en el Poder Judicial, mientras la presidenta busca mantener estabilidad en un escenario complejo. Por Julio Guzmán Acosta Ciudad de México, 2 de abril de 2025.— Los primeros seis meses de gobierno de Claudia Sheinbaum han estado marcados por dos grandes desafíos: la escalada en la guerra comercial impulsada por Estados Unidos y el arranque de las campañas para la histórica elección popular de jueces y magistrados. A pesar de las turbulencias, la mandataria ha logrado mantener la estabilidad económica y política, aunque los próximos meses exigirán mayor destreza diplomática y capacidad de negociación. La tormenta comercial con Estados Unidos Este miércoles 2 de abril se definirá un capítulo crucial en las relaciones México-Estados Unidos. Donald Trump ha declarado esta fecha como el “Día de la Liberación”, en referencia a la imposición de aranceles generalizados del 25% a productos mexicanos y canadienses, bajo el argumento de establecer tasas \»recíprocas\». Las medidas afectarán sectores clave como el agrícola, farmacéutico, automotriz y tecnológico (microchips y semiconductores), sumándose a los ya aplicados al acero y aluminio desde marzo. El gobierno mexicano, encabezado en las negociaciones por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, prepara una “respuesta integral” para este jueves 3 de abril, buscando excepciones para la industria automotriz. Sin embargo, la medida estadounidense es vista como un golpe al T-MEC, el tratado comercial que rige la región desde 2020. La tensión se agrava con la reciente visita de la secretaria de Seguridad Nacional de EE.UU., Kristi Noem, aliada de Trump, y el despliegue de dos destructores de la Armada estadounidense en el Golfo de México. La Casa Blanca justifica los aranceles no solo por razones comerciales, sino como presión para combatir el narcotráfico. El vicepresidente JD Vance incluso afirmó que EE.UU. “le hace un favor a México” al evitar que se convierta en un “narcoestado”. Estabilidad económica como baluarte Pese al entorno adverso, Sheinbaum llega a este semestre con indicadores económicos favorables: – Reservas internacionales acumulan casi 10,000 millones de dólares en su gobierno. – Inflación controlada, reducida de 4.58% a 3.77% en seis meses. – Bajo desempleo (2.7%), segundo mejor dato en la OCDE, solo detrás de Japón. – Crecimiento del empleo formal, con casi un millón de nuevos contribuyentes. La presidenta ha mantenido los programas sociales (15.2 millones de beneficiarios) y la política energética de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, lo que le ha valido una aprobación del 80%, según sondeos. La elección judicial: un experimento democrático Este domingo 30 de marzo arrancó formalmente la campaña para la elección popular de 881 cargos judiciales, incluidos ministros de la Suprema Corte, en un proceso sin precedentes. Hasta el 18 de mayo, 3,442 aspirantes buscarán convencer a la ciudadanía de su trayectoria, en una justicia tradicionalmente opaca. Entre los candidatos a ministros destacan perfiles como un abogado indígena, una defensora de derechos humanos y una ministra que devolvió su sueldo excedente, lo que abre esperanzas de renovación en la Corte. Sin embargo, el mayor reto será lograr participación ciudadana en una elección técnica, programada para el 1 de junio. Los retos por venir Sheinbaum ha sorteado las primeras tormentas, pero la guerra comercial y el éxito de la elección judicial definirán su capacidad de consolidar un proyecto político que enfrenta resistencias internas y externas. La templanza y habilidad política serán clave en los próximos meses, donde México navega entre presiones geopolíticas y una transformación institucional sin garantías sin precedentes como referencias.

El regreso de la coerción económica: Estados Unidos inicia una nueva guerra comercial

Por Thiago Zorrilla Acosta Este sábado, la Casa Blanca marcó un punto de inflexión significativo en su política económica global, al anunciar la imposición de aranceles del 25% a México y Canadá, y del 10% a productos provenientes de China. Estos gravámenes, que entrarán en vigor el próximo martes, se perfilan como el inicio de una nueva guerra comercial, cuyas repercusiones podrían ser profundas y duraderas tanto para Estados Unidos como para sus socios comerciales. La firma de tres órdenes ejecutivas por parte del presidente Donald Trump, que se había anticipado durante meses, refleja la determinación de su administración de establecer un nuevo orden económico mundial. Esta decisión se sustenta en una visión antiglobalización, que prioriza el interés nacional sobre la cooperación internacional. Los expertos advierten que estas acciones pueden desestabilizar el entendimiento comercial existente en Norteamérica, aumentando el riesgo de recesión en la región y exacerbando las tensiones con potencias como China. Desde la Casa Blanca, la estrategia parece clara: utilizar la coerción como herramienta diplomática, mientras se mantiene a los líderes de México y Canadá en un estado de alerta permanente. La situación se complica aún más ante la posibilidad de que otros actores internacionales, como la Unión Europea, sean arrastrados a este conflicto comercial. Reacciones de los Países Afectados Las reacciones de los países afectados no se hicieron esperar. Justin Trudeau, primer ministro canadiense, anunció que su gobierno responderá a las medidas arancelarias con un paquete de tarifas del 25% sobre productos estadounidenses, que podrían alcanzar un valor de 30.000 millones de dólares. Además, se prevé una segunda ronda de aranceles que podría amplificarse a 125.000 millones en un futuro cercano. Las provincias de Nueva Escocia y Columbia Británica también han comenzado a implementar represalias, tales como aumentar peajes y retirar productos estadounidenses de sus estanterías. Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, expresó que su gobierno adoptará “medidas arancelarias y no arancelarias”, aunque no especificó detalles adicionales. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, comparó la decisión de Trump con un acto autodestructivo, sugiriendo que la decisión agresiva de la administración estadounidense podría causar más daño que beneficio. En el ámbito internacional, China no tardó en reaccionar, anunciando que presentará una queja ante la Organización Mundial del Comercio y que tomará contramedidas para proteger sus intereses. La Unión Europea también se posicionó, advirtiendo que responderá con firmeza a cualquier medida arancelaria que considere injusta. La Perspectiva de Trump y sus Consecuencias Trump, en su estilo característico, utilizó su red social Truth para lanzar ataques contra Canadá, reafirmando su posición de que Estados Unidos no necesita los productos canadienses y sugiriendo que el país vecino debería convertirse en el “51° estado” del país. A pesar de estos comentarios provocativos, los datos comerciales revelan una realidad más compleja, con un déficit significativo en las importaciones de Estados Unidos de estos países, especialmente de China. Los economistas han comenzado a evaluar el impacto que estas decisiones podrían tener sobre la economía estadounidense. Un informe del Instituto Peterson de Economía Internacional advierte que una guerra comercial con sus principales socios podría afectar el poder adquisitivo de los consumidores, aumentar la inflación y poner en riesgo miles de empleos en sectores clave, como la industria automotriz y energética. Además, las cadenas de suministro, que están profundamente integradas entre Estados Unidos, Canadá y México, podrían sufrir interrupciones significativas, lo que conllevaría efectos adversos para las empresas estadounidenses. El Futuro de la Guerra Comercial El futuro de esta guerra comercial es incierto. Las declaraciones de Trump sobre la posibilidad de imponer nuevos aranceles a la Unión Europea y otros productos plantean un escenario en el que el aislacionismo económico podría convertirse en la norma. La administración Trump no parece dispuesta a dar marcha atrás, y sus intenciones de adoptar un enfoque más agresivo hacia las importaciones y a abrir frentes adicionales en la guerra comercial son claras. En un contexto global cada vez más polarizado, la pregunta que persiste es: ¿cuáles serán las consecuencias a largo plazo de estas decisiones para Estados Unidos y el orden económico mundial? Mientras los líderes de México, Canadá, China y la Unión Europea se preparan para una posible escalada, los ciudadanos y empresas de Estados Unidos se enfrentan a un futuro lleno de incertidumbre, donde el costo de la política económica de la Casa Blanca podría recaer en sus propios bolsillos.