Grito Verde: La Sociedad Civil Marcha al Palacio en Defensa del Agua y la Vida

Más de un centenar de organizaciones convergieron frente a la sede presidencial para exigir el cese de proyectos extractivistas y denunciar el alto costo de la vida, en una protesta que fusionó el reclamo ambiental con el malestar social. Por Julio Guzmán Acosta SANTO DOMINGO.— Con la dignidad por estandarte y la Constitución como brújula, una multitud compuesta por más de un centenar de organizaciones sociales, gremiales y populares marchó este domingo desde el Parque Enriquillo hasta las puertas del Palacio Nacional, coreando un mensaje contundente: la paciencia de la población dominicana ante los “abusos” ha llegado a su fin. La protesta, un mosaico de banderas, pancartas y consignas, tuvo como eje central la defensa del agua y la vida frente a lo que los manifestantes califican como una embestida de proyectos extractivistas que comprometen el patrimonio natural de la nación. Bajo un sol inclemente, la columna de manifestantes, animada por tambores y el sonido de cornetas, recorrió las avenidas José Martí, Juan Pablo Duarte y 27 de Febrero. Frente a la imponente fachada del Palacio Presidencial, las voces se unificaron en un coro de denuncia. Consignas como “el agua es un tesoro, que vale más que el oro”, “fuera Barrick Gold” y “agua sí, oro no” resonaron con fuerza, intercaladas con reclamos específicos contra el Proyecto Romero en San Juan y la explotación minera en la Cordillera Central. Un Malestar Multifacético La proclama ambiental sirvió de epicentro a un descontento mucho más amplio. Los oradores, representantes de diversos frentes, tejieron una narrativa que conecta la depredación ecológica con la crisis social que agobia al ciudadano común. Manuel María Mercedes, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, articuló este vínculo con precisión: “Hoy que el pueblo dominicano esté dando RD$35 por una libra de yuca… es el resultado de políticas deficientes”. El Movimiento Suroeste Unido por el Agua y la Vida lanzó una acusación directa contra la clase política: “Los ciudadanos nos negamos a seguir pagando impuestos… para que estos se compongan con corporaciones multinacionales y élites corruptas”. Por su parte, Alexis Rafael Peña, de la Codonbosco, destacó la dimensión clasista de problemas como los desalojos, señalando que éstos son una realidad que solo padecen los barrios carenciados. Un Largo Inventario de Agravios El catálogo de reclamos exhibió la magnitud del descontento. Los manifestantes enumeraron una serie de conflictos socioambientales que se extienden por toda la geografía nacional: las barcazas en Los Negros de Azua, la termoeléctrica Punta Catalina en Baní, el proyecto Neita en Dajabón, Las Placetas, la presa Dos Bocas y la “destrucción” de las Cuevas del Pomier. La sensación de abandono se vio reforzada con la denuncia sobre el deterioro en la Ciudad Sanitaria Doctor Luis Eduardo Aybar, un símbolo de promesas incumplidas. La jornada concluyó con la entonación solemne del Himno Nacional, seguida de una advertencia que quedó flotando en el aire cargado de frustración y determinación: “si no hay solución, habrá revolución”. Los organizadores dieron por concluida “exitosamente” la marcha, no como un punto final, sino como el preludio de una lucha que promete intensificarse si sus demandas no encuentran eco en los salones del poder.
La Barrikc Gold, su fiebre del oro y desprecio a la gente

“La Barrick lo que quiere es que vayamos desapareciendo uno a uno, o acabar con todas las aguas para que al final tengamos que irnos sin nada”. Por Virtudes Álvarez Pobreza y desolación en Arroyo Vuelta, Cotui. Y bajo su suelo y enfermos cuerpos de sus campesinas y campesinos, la mina de oro que solo sirve para aumentar la fortuna de unos pocos malos dominicanos, y de Barrick. Miles de personas de las comunidades de la provincia Sánchez Ramírez (Cotuí) se enfrentar cada día a los abusos de la multinacional cional Barrick Gold, por los daños ambientales les que genera su explotación irresponsable minera autorizada por el gobierno del presidente dente Luis Abinader, que prioriza la ganancia, y a los derechos de las personas y la naturaleza. “Donde no hay agua no hay vida (…) y si Usted no tiene forma de seguir sobreviviendo, porque no hay forma de vivir…porque ya todo se ha acabado, la producción agrícola se acabó… antes nosotros vendíamos en el mercado y ahora lo que hacemos es, ir al mercado a comprar; entonces no tenemos nada, lo poco que nos queda es el chin de vida y esa nos la están robando”. Defender ahora el derecho a vivir con dignidad de las comunidades de Cotuí, nuestro oro, los bosques y los animales de Cotuí, es un asunto de soberanía nacional y debe ser impulsado en todos los rincones del país, hasta derrotar la muerte y el saqueo que representa la Barrick y el gobierno del presidente Luis Abinader y el PRM que lo permiten.
San Francisco de Macorís se une a Cotuí contra Barrick Gold

Por Julio Guzmán Acosta Cotuí, Sánchez Ramírez.- Desde hace varias semanas, la lucha contra la minera Barrick Gold en la montaña de Zambrana ha cobrado fuerza con la instalación de un campamento permanente por parte de comunitarios que se oponen a la construcción de una segunda presa de colas y una carretera. Esta obra afectaría la cabecera del río El Naranjo, principal fuente de agua para más de una docena de localidades en la zona montañosa. La protesta, inicialmente protagonizada por habitantes de Cotuí, ha recibido el respaldo solidario de movimientos populares y moradores de San Francisco de Macorís (SFM), quienes se han trasladado hasta Zambrana para sumarse a la resistencia. José Mercado, vocero del Colectivo de Organizaciones Populares de SFM, afirmó: “Hemos venido para continuar nuestro apoyo decidido a estas comunidades con nuestra determinación de decirle ‘fuera Barrick Gold’”. Mercado advirtió que esta no es solo una lucha local, sino que afecta a todo el Cibao y el Noreste. “Si colapsa esa presa de colas, se contaminarán las aguas desde aquí hasta Samaná, poniendo en riesgo la producción arrocera y la vida misma”, puntualizó. La tensión se ha incrementado tras varios intentos de la minera por avanzar en la tala de árboles en la zona donde nace el río El Naranjo. La madrugada del pasado viernes, personal de Barrick Gold, acompañado de militares y maquinaria pesada, ingresó a la montaña para continuar con la deforestación, acción que fue repelida por los comunitarios que vigilan día y noche el área. Según denuncian, fueron amenazados verbalmente y apuntados con armas por el personal de la empresa. En respuesta, ayer se convocó una gran asamblea para este martes a las 4:00 de la tarde en la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) en San Francisco de Macorís, donde campesinos, agricultores y movimientos sociales definirán los próximos pasos de la lucha. “Articularemos planes para doblarle el brazo al gobierno y paralizar esas pretensiones, desde piquetes hasta una huelga regional que podría ser preludio de una huelga nacional”, anunció Mercado. Los manifestantes hacen un llamado a toda la población del Cibao y del país para unirse a esta causa que califican como vital para la protección de la naturaleza, el agua y la vida humana. “Estamos dispuestos a morir junto a los campesinos que resisten la destrucción de sus ríos, su tierra y su futuro”, concluyó el vocero. La protesta en Zambrana refleja una creciente preocupación por el impacto ambiental y social de las actividades mineras en la República Dominicana, un tema que ha generado movilizaciones en distintas regiones y que ahora encuentra en SFM y Cotuí un frente unido contra Barrick Gold.
60 años de la invasión yanqui: repudio y llamado a la soberanía

Por Brendalis Reyes SANTO DOMINGO — A 60 años de la invasión militar de Estados Unidos a República Dominicana, el Comité Conmemorativo del 60 Aniversario de la Gesta de Abril de 1965 reafirma su condena enérgica contra aquella agresión que violó la soberanía y el derecho a la libre determinación del pueblo dominicano. El 28 de abril de 1965 quedó marcado como una fecha luctuosa para los dominicanos, cuando las tropas del ejército y la marina norteamericana desembarcaron en Quisqueya para abortar la victoria popular que buscaba restaurar el gobierno legítimo del profesor Juan Bosch y la Constitución de 1963. Esta intervención, ordenada por el entonces presidente Lyndon B. Johnson y legitimada por la Organización de Estados Americanos (OEA), contó con la complicidad de gobiernos dictatoriales de la región que conformaron la Fuerza Interamericana de Paz (FIP). El Comité recuerda la brutal represión, incluyendo la creación de un cordón de seguridad que dividió a Santo Domingo y permitió la reorganización de las fuerzas golpistas bajo Antonio Imbert Barrera, perpetrando la denominada “operación limpieza” en la zona norte de la capital, donde cientos de civiles fueron asesinados en un genocidio sistemático. Hoy, a seis décadas de ese episodio, el repudio se extiende a formas más sutiles de intervención extranjera que atentan contra la soberanía nacional, como la influencia política, económica y diplomática que favorece intereses foráneos en detrimento de la República Dominicana. Un ejemplo actual es la presencia de empresas mineras como Barrick Gold, acusadas de depredar los recursos naturales y contaminar ríos y ecosistemas. El Comité concluye con un enérgico llamado: “¡Fuera yanquis, la Barrick Gold y otras mineras de Quisqueya!” 28 de abril de 2025.