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MINERD conmemora 60 años de la Revolución de Abril

Por Julio Guzmán Acosta El Ministerio de Educación de la República Dominicana (MINERD) celebró este jueves el 60 aniversario de la Revolución de Abril de 1965, en un acto solemne realizado en la explanada frontal de su sede. La ceremonia inició a las 8 de la mañana con el izamiento de la bandera nacional, acompañado por la interpretación del Himno Nacional y el Himno de la Revolución. Ancell Scheker Mendoza, viceministra de Servicios Técnicos y Pedagógicos, destacó con emoción el legado patriótico de esta gesta histórica. Citando al poeta Pedro Mir, concluyó su discurso con la frase: “Ni un paso atrás en nuestros corazones”. Hizo un llamado a fortalecer la unidad nacional y a continuar construyendo una República Dominicana fundamentada en los valores patrios, la democracia, la libertad, el respeto a las leyes y la solidaridad, pilares del lema nacional: “Dios, Patria y Libertad”. El doctor Javiel Elena Morales, director del Departamento de Cultura y Cultos del MINERD, recordó que abril 1965 marcó un punto de inflexión en la historia dominicana y resaltó la responsabilidad del Ministerio de promover una educación de calidad que integre esos valores democráticos en la sociedad. Insistió en que la conmemoración debe reflejarse en la práctica cotidiana para mantener viva la memoria y el compromiso con la libertad y soberanía nacional. Como invitado especial, Ludovino Fernández, hijo del coronel Rafael Fernández Domínguez, ideólogo del movimiento constitucionalista, evocó el diálogo entre su padre y el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, en el que decidieron seguir adelante con la lucha por devolver al pueblo lo que le había sido arrebatado, aún sin el apoyo total de todos los militares. Fernández destacó la importancia de contar la historia para educar y agradeció al MINERD por mantener viva la memoria de esta gesta. El coronel e historiador Sócrates Suazo destacó antecedentes históricos que enriquecen la comprensión de abril, recordando batallas decisivas contra fuerzas extranjeras desde el siglo XIX y la continuidad del compromiso patriótico dominicano. Afirmó que la Revolución de Abril es “un abril imperecedero, inmortal, perpetuamente pendiente en nuestras asignaturas ciudadanas” y enfatizó la importancia de nunca olvidar esta lección histórica. Durante la ceremonia, los asistentes pudieron apreciar estatuas vivientes interpretadas por jóvenes del Centro Educativo en Artes Club Mauricio Báez, dirigidos por la profesora Carolin Sánchez. Estas representaciones evocaron figuras clave como el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, Rafael Tomás Fernández Domínguez y Tina Bazuca, conocida como “La Bazookera”. El acto fue un emotivo homenaje a la valentía y el compromiso de quienes lucharon por la democracia y soberanía dominicanas, reafirmando la necesidad de mantener viva la memoria histórica y fortalecer los valores patrios en las nuevas generaciones. Julio Guzmán Acosta

Sesenta aniversario de la gesta patriótica y antiimperialista de abril de 1965

Por Julio Guzmán Acosta Santo Domingo — Este 24 de abril, la República Dominicana recuerda con solemnidad y respeto el 60 aniversario de la Revolución de Abril de 1965, un levantamiento cívico-militar que marcó un hito en la historia nacional por su firme defensa del orden constitucional y la voluntad popular. El movimiento comenzó ese día con el objetivo claro y decidido de restablecer el gobierno legítimo del presidente Juan Bosch, depuesto un año antes por un golpe de Estado. Esta gesta popular fue protagonizada por un amplio espectro social que unió sectores de la burguesía urbana con trabajadores y obreros, consolidando una alianza de clases en defensa de la democracia y la legalidad. La Revolución de Abril fue encabezada por figuras emblemáticas, entre ellas el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, quien se convirtió en un símbolo de resistencia, liderazgo y entrega en la lucha por los derechos del pueblo dominicano. Bajo su mando, las fuerzas constitucionalistas protagonizaron una lucha intensa en la capital, Santo Domingo, epicentro del conflicto, aunque el levantamiento no logró extenderse hacia las zonas rurales del país. Las demandas principales de este movimiento armado fueron la restitución del gobierno constitucional de Juan Bosch, la restauración del Estado de derecho, el respeto a la soberanía nacional y la garantía de los derechos y libertades democráticas para todos los dominicanos. En esencia, la Revolución de Abril representó el reclamo ferviente de un pueblo que exigía la autodeterminación y el fin de la usurpación del poder. Sin embargo, la respuesta internacional no tardó en llegar. El 28 de abril de 1965, apenas cuatro días después del inicio de la insurrección, Estados Unidos intervino militarmente con el despliegue de 42 mil marines, en lo que fue la segunda invasión norteamericana al país en el siglo XX. Esta acción transformó el conflicto en una confrontación de carácter internacional, que buscó sofocar la lucha libertaria y preservar intereses geopolíticos en la región. La invasión estadounidense no solo frustró las aspiraciones constitucionalistas, sino que convirtió la lucha en una guerra por la soberanía nacional, la libertad y el derecho inalienable del pueblo dominicano a decidir su destino sin injerencias externas. A pesar de la superioridad militar de la potencia extranjera, la resistencia dominicana, inspirada en ideales de justicia y democracia, perduró en la memoria colectiva como un símbolo de valentía y dignidad. Hoy, a seis décadas de ese momento crucial, la Revolución de Abril sigue siendo un referente histórico de la lucha por la democracia y la soberanía en la República Dominicana. Aunque se han alcanzado importantes conquistas sociales y políticas, las demandas fundamentales que impulsaron aquel movimiento aún inspiran a nuevas generaciones en la búsqueda de justicia, equidad y respeto a la voluntad popular. Este aniversario invita a reflexionar sobre el valor del compromiso ciudadano y la defensa de los principios democráticos, recordando que la historia de la República Dominicana está marcada por el coraje de un pueblo que no renunció a sus derechos y a su dignidad frente a la adversidad.

60 años de la Revolución de Abril: El legado de un pueblo que luchó por la constitucionalidad

El coronel Francisco Alberto Caamaño Deño que enfrentó las tropas imperialistas estadounidense en abril de 1965. Por Thiago Zorrilla Acosta El 24 de abril de 1965 marcó un antes y un después en la historia de la República Dominicana. Hace exactamente 60 años, el heroico pueblo dominicano se lanzó a las calles en defensa de la constitucionalidad y la democracia, exigiendo la restitución del gobierno legítimo de Juan Bosch, interrumpido por un golpe de Estado unos meses antes. Aquella rebelión popular, conocida como la Revolución de Abril, fue la expresión más clara del anhelo de un pueblo por recuperar sus derechos y libertades, y por restablecer un orden democrático que había sido violentamente quebrantado. Miles de dominicanos, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, se alzaron en armas con valentía y determinación para enfrentar a las fuerzas golpistas y reclamar justicia. Sin embargo, la esperanza de un pueblo se vio truncada ante la intervención directa de los Estados Unidos. Ante el avance de las fuerzas constitucionalistas, el gobierno estadounidense decidió intervenir militarmente por segunda vez en el siglo XX para proteger sus intereses en la región. El 28 de abril de 1965, unos 42 mil marines desembarcaron en suelo dominicano, sofocando con su poderío militar el movimiento libertario que buscaba devolver la legalidad al país. La resistencia del pueblo dominicano, a pesar de su coraje y entrega, fue ahogada en sangre. Tras varios meses de conflicto bélico y tensiones, se alcanzó finalmente un acuerdo para poner fin a la guerra civil, que dejó profundas heridas en la sociedad dominicana. Sesenta años después, el legado de aquella gesta heroica sigue vivo en la memoria colectiva. Aunque se han conquistado muchos derechos y avances sociales, la oligarquía criolla continúa manteniendo un dominio que limita el pleno ejercicio de las libertades y la justicia social. Muchas de las demandas y anhelos que impulsaron a aquel pueblo valiente en abril de 1965 aún permanecen pendientes. La Revolución de Abril es un recordatorio constante de la lucha por la dignidad, la soberanía y la democracia. Es un llamado a no olvidar que el camino hacia un país más justo y libre requiere compromiso y perseverancia, inspirados en el heroísmo de quienes hace seis décadas se alzaron por un sueño que sigue vigente.

República Dominicana conmemora 181 años de independencia: una historia de lucha, resistencia y heroísmo

Por Julio Guzmán Acosta Santo Domingo, RD.- Este 27 de febrero, la República Dominicana celebra 181 años de independencia nacional, una fecha que marca el inicio de su vida como nación libre y soberana. La gesta independentista de 1844, liderada por los padres de la patria Juan Pablo Duarte, Matías Ramón Mella y Francisco del Rosario Sánchez, fue el punto de partida de una historia marcada por luchas, sacrificios y resistencia frente a invasiones, dictaduras y desafíos internos y externos. Sin embargo, la independencia no fue el final, sino el comienzo de una serie de batallas que han definido el carácter y la identidad del pueblo dominicano. La independencia y sus héroes La noche del 27 de febrero de 1844, la Bandera Dominicana, bordada por Concepción Bona y María Trinidad Sánchez, ondeó por primera vez en la Puerta del Conde, en Santo Domingo, simbolizando el nacimiento de la República Dominicana. Este acto fue precedido por el emblemático \»trabucazo\» de Matías Ramón Mella, que resonó como un llamado a la libertad. Aunque Juan Pablo Duarte no estuvo presente físicamente, su visión y liderazgo en la fundación de La Trinitaria en 1838 fueron fundamentales para consolidar el ideal independentista. La independencia de 1844 no fue la primera intentona libertadora. En 1821, José Núñez de Cáceres proclamó la llamada Independencia Efímera, que duró apenas dos meses antes de que Haití ocupara el territorio. Sin embargo, la gesta de 1844 marcó el inicio definitivo de la República Dominicana como un Estado libre e independiente. Luchas y resistencias posteriores La independencia no fue el fin de las batallas. En 1863, el país enfrentó la Guerra de la Restauración, liderada por Gregorio Luperón, para recuperar la soberanía tras la anexión a España en 1861. Este episodio histórico reafirmó el espíritu de lucha del pueblo dominicano y consolidó su determinación de mantener la libertad a toda costa. En el siglo XX, la República Dominicana enfrentó nuevos desafíos. La primera intervención militar estadounidense (1916-1924) fue resistida por patriotas que defendieron la soberanía nacional. Posteriormente, la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961) marcó uno de los períodos más oscuros de la historia dominicana, pero también fue testigo de la resistencia y el sacrificio de quienes lucharon por la libertad. Levantamientos armados y resistencia heroica El golpe de Estado al gobierno democrático de Juan Bosch en 1963 y la posterior segunda intervención militar estadounidense en 1965 desencadenaron un nuevo capítulo de resistencia. En 1963, Manuel Aurelio Tavárez Justo, líder del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, encabezó un levantamiento armado en las montañas dominicanas para restaurar el gobierno constitucional de Bosch. Aunque el movimiento fue derrotado y Tavárez Justo fue asesinado, su sacrificio se convirtió en un símbolo de la lucha por la democracia. En 1965, el coronel Francisco Alberto Caamaño Deño lideró la Guerra de Abril, un movimiento constitucionalista que buscaba restaurar el gobierno de Bosch y defender la soberanía nacional frente a la segunda intervención militar estadounidense. Caamaño se convirtió en un ícono de la resistencia dominicana, y su lucha inspiró a generaciones posteriores. En 1973, Caamaño regresó al país para liderar un nuevo levantamiento armado contra el gobierno de Joaquín Balaguer. Aunque esta gesta también fue derrotada y Caamaño perdió la vida, su legado de lucha y sacrificio sigue vivo en la memoria del pueblo dominicano. Luchas revolucionarias y sacrificio de jóvenes idealistas Durante los doce años de Joaquín Balaguer (1966-1978 y 1986-1996), muchos revolucionarios perdieron la vida defendiendo la libertad y la justicia. Figuras como Maximiliano Gómez (El Moreno), Amin Abel Hasbún, Otto Morales y los Palmeros, dirigidos por Amaury Germán Aristy, se alzaron en armas contra la opresión y la injusticia. Estos jóvenes idealistas, inspirados por un profundo amor a la patria, enfrentaron con valentía un régimen represivo y pagaron con sus vidas el precio de la lucha por un país más justo. Luchas contemporáneas: corrupción, impunidad y entrega En las últimas décadas, el pueblo dominicano ha enfrentado nuevos desafíos, como la corrupción, la impunidad y las políticas de gobiernos entreguistas a los dictámenes estadounidenses. Hoy, bajo el gobierno de Luis Abinader y el Partido Revolucionario Moderno (PRM), se ha vuelto a escenificar la entrega sin condiciones a las políticas de la adminsitración norteamericana, sirviendo nuestro país a las directrices que emanan del gobierno de Donald Trump y favoreciendo intereses extranjeros en detrimento de la soberanía nacional, prestándose además, a servir de puente para la agresión de paises hermanos como Venezuela. La lucha contra la corrupción y la defensa de los recursos naturales siguen siendo banderas de lucha para muchos dominicanos. Legado y reflexión El presidente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, Juan Pablo Uribe, destacó que la independencia no fue un hecho aislado, sino el resultado de una larga lucha por la identidad y la libertad. \»Llegar al 27 de febrero de 1844 no fue un golpe de abracadabra en la historia, sino la construcción de una existencialidad en la isla y toda una epopeya en solitario que nosotros libramos antes de tener el gentilicio de dominicanos\», afirmó. Hoy, 181 años después, la República Dominicana conmemora su independencia con orgullo, pero también con la conciencia de que la lucha por la libertad, la justicia y la soberanía sigue vigente. Como dijo Matías Ramón Mella: \»No hay tiempo para volver atrás, tendremos que ser libres o morir… ¡Viva República Dominicana!\». La historia de resistencia y heroísmo del pueblo dominicano es un legado que inspira a las nuevas generaciones a seguir luchando por un futuro mejor.

La mejor forma de honrar a Caamaño

Por Claudio Caamaño Vélez “Francisco Alberto Caamaño Deñó es un prisionero que mi gobierno no resiste”. Así fue como Balaguer sentenció la vida del dominicano más trascendente del siglo XX, símbolo de la lucha antiimperialista en América Latina. “¡Viva Santo Domingo libre!” fueron las últimas palabras de aquel hombre que personificó la bravura y dignidad del pueblo dominicano, antes de que su cuerpo inerte cayera sobre el frío suelo del valle La Lechuguilla, en el corazón de la cordillera Central. Cada año la Fundación Caamaño honra su memoria y la de sus compañeros en el lugar donde fue ejecutado, hoy Memorial Presidente Caamaño, en Valle Nuevo. Este año acudimos cientos de personas, que acampamos y participamos en los actos. Cada año supera al anterior. Pero cómo dijo una vez mi prima Tania Quisqueya Caamaño Vélez, su hija: “La mejor forma de honrar a un hombre como Francisco Alberto Caamaño Deñó es mejorando y dignificando la vida de todos los dominicanos, porque todos tenemos derecho a la educación, la salud, la vida y a ser felices”. Por lo que el verdadero homenaje es seguir avanzando en ese país que él soñó. Las circunstancias determinan el método; hoy, gracias a la lucha de ellos, tenemos la oportunidad de luchar de otra manera. Sigamos avanzando hacía la libertad plena de nuestro pueblo, esa libertad que existe en los pueblos bien educados y con sus necesidades básicas satisfechas. Sigamos trabajando por el desarrollo integral de nuestro país, que además de desarrollo económico, implica desarrollo social. La mejor forma de honrar a nuestros héroes es continuar la lucha por la cual lo dieron todo.