UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Tatis Jr. y Peralta destacan entre los dominicanos en el arranque de la MLB

Fernando Tatis Jr. un OPS de 1.040, el cuarto mejor de MLB (AP/GREGORY BULL) Por Thiago Zorrilla Acosta La temporada 2025 de las Grandes Ligas cumplió un mes desde su inicio, y es momento de repasar el desempeño de los peloteros dominicanos que han destacado y aquellos que han tenido un comienzo más lento. En el plano ofensivo, Fernando Tatis Jr., de los Padres de San Diego, lidera a los criollos con una impresionante línea de .346/.415/.625, ocho cuadrangulares y 18 carreras impulsadas en 27 juegos. Además, se ha robado siete bases y anotado en 24 ocasiones, consolidándose como una pieza clave para San Diego. En el montículo, Freddy Peralta, abridor de los Cerveceros de Milwaukee, ha sido el lanzador dominicano más efectivo. Con una marca de 2-2 y una efectividad de 2.43 en 33.1 innings lanzados, el derecho ha ponchado a 36 bateadores y mantiene un WHIP de apenas 1.08, demostrando consistencia y control. En el relevo, Carlos Estévez, cerrador de los Reales de Kansas City, ha sido el mejor apagafuegos dominicano hasta la fecha. Con siete salvamentos en nueve oportunidades, un récord de 1-0 y 2.77 de ERA, Estévez ha trabajado 13 entradas en 12 apariciones, otorgando nueve bases por bolas y ponchando a 11 rivales, mientras limita a sus oponentes a un bajo promedio de .116. Otros jugadores dominicanos también han dejado huella. Teoscar Hernández, con los Dodgers, lidera en remolques con 25 y está empatado con Tatis Jr. y Oneil Cruz, de los Piratas, en cuadrangulares con ocho. Cruz, además, se destaca por su velocidad con 12 bases robadas, la cifra más alta en la Liga Nacional y en todo el béisbol, empatado con Peter Crow-Armstrong de los Cachorros. Jorge Polanco, de los Marineros de Seattle, fue nombrado Jugador de la Semana en la Liga Americana por primera vez en su carrera tras conectar cuatro jonrones y remolcar ocho carreras en cinco juegos. Su línea ofensiva actual es de .377/.405/.739 con siete cuadrangulares y 20 impulsadas en 20 encuentros. Sin embargo, no todos los dominicanos han tenido un arranque brillante. Juan Soto, de los Mets de Nueva York, batea .257 con tres cuadrangulares y 12 impulsadas en 29 partidos, cifras similares a sus promedios históricos en el primer mes de temporada, aunque algo por debajo de las expectativas de sus fanáticos. Willy Adames, nuevo integrante de los Gigantes de San Francisco, ha tenido un inicio difícil con promedio de .202, un jonrón y 14 remolcadas. Julio Rodríguez, por su parte, batea .196 con cuatro cuadrangulares y 13 impulsadas en 28 juegos, con un OPS de .674, mostrando que usualmente mejora con el avance de la campaña. Finalmente, Emmanuel Clase, cerrador de los Guardianes de Cleveland, enfrenta dolencias en el hombro que lo han alejado momentáneamente de su rol de cerrador. Con récord de 3-0 pero una alta efectividad de 7.15, el dirigente Steven Vogt ha decidido limitar sus apariciones para proteger su salud. En resumen, mientras algunos dominicanos brillan con luz propia en este inicio de temporada, otros luchan por encontrar su mejor forma en la Gran Carpa, pero el talento criollo sigue siendo protagonista en las Grandes Ligas. Thiago Zorrilla Acosta

Los Padres de San Diego resisten y casi eliminan a los Dodgers

Theo N. Guzmán   SAN DIEGO – La atmósfera en el Petco Park era electrizante, cargada de emoción y nerviosismo, cuando el dominicano Fernando Tatis Jr. se acercó al plato en el segundo inning. La hinchada, compuesta por 47,744 fervientes aficionados, en su mayoría vestido con los colores de los Padres, agitaba sus toallas al unísono, creando un murmullo ensordecedor. La expectativa era palpable, y Tatis no decepcionó. Con un swing poderoso, Tatis conectó un jonrón monumental que no solo cruzó la barrera del jardín izquierdo, sino que también impulsó a su equipo hacia un ataque arrollador de seis carreras en aquel inning. Esa explosión de ofensiva colocó a los Padres en una posición privilegiada, con una ventaja momentánea de 6-1 sobre sus eternos rivales, los Dodgers de Los Ángeles. Esta victoria, por 6-5, no sólo les permitió tomar la delantera en la serie divisional de la Liga Nacional, sino que los Padres ahora están a un triunfo de eliminar a los Dodgers por segunda vez en tres años. Tatis, que ha sido un jugador clave para la franquicia, se mostró eufórico tras el juego. “Siento como que llevo esto a otro nivel, en mi mente y en mi cuerpo. Todo está al límite”, comentó, evidenciando su conexión con la multitud. Su energía contagiosa y su enfoque enfocado son exactamente lo que el equipo necesita en estos momentos críticos de playoffs. La noche no solo fue un tributo a Tatis, sino un recordatorio de la resistencia de los Padres. A pesar de haber dominado las primeras entradas, su victoria no estuvo exenta de tensión. Los Dodgers, un equipo con una reputación de ser resilientes, dieron la pelea. En la tercera entrada, el dominicano Teoscar Hernández conectó un grand slam que recortó distancias, acercando a Los Ángeles a solo una carrera. Este momento encendió la chispa en los aficionados visitantes y el ambiente se tornó de intenso a frenético. Mookie Betts, otra estrella de los Dodgers también dejó su huella en el juego, rompiendo una mala racha de 22 turnos sin hits en los playoffs con un cuadrangular. Sin embargo, fue notable cómo, en esta ocasión, creyó que su batazo había sido atrapado por el jardinero Jurickson Profar. Un momento de confusión que se disipó rápidamente cuando sus compañeros le hicieron señas, celebrando su regreso a la senda del éxito. Este emocionante encuentro fue otro capítulo más en la rivalidad entre los Padres y los Dodgers, una historia llena de tensiones y encuentros memorables. La última vez que estos dos equipos se enfrentaron en los playoffs, la victoria fue para los Padres, lo que añade una capa extra de significado a cada jugada y a cada carrera. San Diego ha vuelto enérgicamente para hacer frente a uno de los equipos más exitosos en la historia del béisbol, y los seguidores sienten que el viento ha cambiado. La actuación de Tatis Jr. fue, sin duda, el punto culminante de la velada. En cinco juegos de playoffs, lleva un impresionante promedio de .556, con cuatro jonrones en su haber. La estadística es impactante, pero más allá de los números, es la intensidad y la pasión que aporta al campo lo que asombra a la afición. “Cuando conecté esa pelota, fue como se me borrara la mente. Empecé a gritar hacia el dugout con la energía al máximo”, describió, capturando la esencia de ese momento y cómo el juego le permite experimentar una conexión profunda tanto con el equipo como con los aficionados. Por su parte, los Dodgers no se dieron por vencidos. El dominicano Hernández tuvo un papel fundamental al contribuir con cuatro carreras producidas, además de recibir apoyo del venezolano Miguel Rojas y el cubano Andy Pagés, quienes, aunque no lograron marcar la diferencia en el resultado, fueron piezas importantes en un ataque que, aunque menor, siempre estuvo al acecho. A medida que se acerca el cuarto juego de la serie, programado para el miércoles por la noche, la presión está en aumento. ¿Lograrán los Padres eliminar a los Dodgers, un gigante en la división, y avanzar hacia una nueva esperanza de campeonato? Para los aficionados, la respuesta estará en el campo, donde la tensión y la emoción prometen otro espectáculo inolvidable. Los equipos se preparan, el Petco Park volverá a estar lleno y el público, claro está, volverá a elevar las voces, buscando ser el viento bajo las alas de los Padres en su camino hacia la gloria.