UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Humanización de la sociedad para frenar la violencia

Como profesional interesado en las dinámicas sociales, observo con preocupación cómo el modelo capitalista e imperial – caracterizado por la mercantilización absoluta, donde el ser humano y sus relaciones sociales, son reducidos a meros objetos de consumo – ha provocado una alienación masiva, hoy intensificada por el uso desmedido de las redes sociales. Esta deshumanización no es un fallo fortuito del sistema; es un problema de carácter estructural que requiere un abordaje integral, vinculando la cultura patriarcal y la salud mental colectiva. La manifestación más trágica y alarmante de esta quiebra estructural es la violencia de género y su desenlace fatal, EL FEMINICIDIO. En la República Dominicana, las estadísticas son aterradoras y configuran una epidemia social. Siete feminicidios registrados solo en el mes de mayo y treinta víctimas en lo que va de año demuestran que el sistema le ha fallado por completo a la sociedad. Ante este decadente panorama, la democracia se convierte en mera letra muerta si las mujeres siguen esperando por seguridad, apoyo y protección real, mientras las instituciones continúan respondiendo con consignas vacías y promesas burocráticas que no detienen las tragedias cotidianas. Los datos del Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL revelan de manera sistemática que América Latina presenta tasas alarmantes de feminicidios. Estos crímenes están estrechamente vinculados a los bajos índices de Desarrollo Humano, la persistencia de un colonialismo cultural arraigado y, en el caso específico dominicano, a las influencias ideológicas del \»neo-trujillismo\» que perpetúan el control, la sumisión y el autoritarismo en el imaginario social. La desigualdad de clases y el orden económico imperante incentivan directamente la inequidad de género. Un reflejo evidente de esto es la distribución desigual de las posiciones políticas en los espacios de toma de decisiones del gobierno dominicano, donde la participación de las mujeres sigue estando profundamente subrepresentada en los puestos de verdadero poder. Esta desigualdad se traduce luego en el ámbito privado en múltiples dimensiones de la violencia: económica, ginecobstétrica, psicológica y verbal. Se trata de dinámicas sistemáticas de coerción e intimidación que buscan la \»muerte existencial\» de la mujer mucho antes de acabar con su vida física. Es en este punto crítico donde la articulación entre la sociología y la psicología social resulta indispensable para aportar soluciones reales. Los profesionales de la salud mental que trabajan de manera directa con la violencia en todas sus manifestaciones y con el estudio del duelo, nos ofrecen las herramientas teóricas y prácticas para intervenir en esta crisis. Por un lado, la psicología del agresor —estudiada a profundidad por expertos como Luis Vergés— nos señala la urgencia de revisar y desmantelar el modelo de \»masculinidad clásica o hegemónica”. El machismo y el patriarcado moldean desde la infancia una identidad masculina basada en el derecho de posesión y control sobre el cuerpo y la vida de la mujer. Transformar este marco sociocultural exige modificar drásticamente el modelo educativo actual desde sus dos pilares fundamentales: el hogar y la escuela formal, incorporando de manera obligatoria la educación sexual integral y el fomento de una masculinidad sana y corresponsable. Por otro lado, el divorcio y la separación afectiva, constituyen un detonante crítico que debe ser abordado desde la terapia de las pérdidas. Como bien señala la especialista y psicóloga, Rosa M. Brea, en los procesos de ruptura suelen presentarse dos reacciones sumamente complejas. Mientras la persona que toma la iniciativa y decide terminar la relación suele lidiar con fuertes sentimientos de culpa, tristeza por el sufrimiento de los hijos y ansiedad ante una nueva etapa de vida, la parte que es \»abandonada\» , con frecuencia reacciona con una inmensa rabia, profundos deseos de venganza y depresión. El duelo va muchísimo más allá de la muerte física. Si este duelo es mal gestionado o carece del acompañamiento profesional adecuado, el riesgo de que derive en conductas obsesivas y tragedias violentas no deseadas aumenta exponencialmente. Frente a esta dramática realidad, las respuestas del Estado y de la sociedad civil organizada, no pueden seguir siendo tímidas ni desarticuladas. Se requiere una política pública contundente que active, fiscalice y visibilice de forma masiva los recursos existentes. Es una tarea obligada promover a gran escala la Línea 212,un recurso esencial diseñado para salvar vidas en situaciones de riesgo inminente, así como garantizar el fiel y estricto cumplimiento de la Ley 88-03 sobre Casas de Acogida , asegurando protección real y digna para las víctimas y sus hijos. Asimismo, los gobiernos locales deben asumir un rol protagónico en la educación ciudadana en Derechos Humanos y reproductivos. Paralelamente, desde las academias, se debe asumir el compromiso de estudiar el fenómeno, mientras que, con el firme respaldo de la Comisión de los Derechos Humanos en la República Dominicana, se deben conformar sólidas redes comunitarias de apoyo. Estas redes deben servir para canalizar de forma eficiente las denuncias por violencia intrafamiliar y agresiones sexuales antes de que pasen a formar parte de las frías listas de fatalidades. Los feminicidios desarticulan por completo a las familias y dejan secuelas imborrables en el tejido social y la salud mental colectiva. Avanzar de forma decidida hacia la humanización de nuestra sociedad, nos exige dejar de ver la vida y las relaciones como una mercancía, cuestionar nuestros actuales referentes culturales y asumir una responsabilidad compartida e impostergable.

Feminicidios en RD: 21 en 4 meses y un sistema que sigue fallando

Reportaje de Margarita Cordero en Diario Libre revela que, pese a medidas gubernamentales, la violencia machista sigue cobrando vidas. Cuatro niños han quedado huérfanos tras presenciar el asesinato de sus madres. Servicios umbral.local/ Santo Domingo. — Los feminicidios en República Dominicana no dan tregua: 21 mujeres han sido asesinadas en los últimos cuatro meses, ocho solo en julio, según datos recogidos por la periodista Margarita Cordero en un revelador reportaje para Diario Libre. Estas cifras elevan a 35 el número de víctimas en lo que va de 2025, dejando al descubierto la ineficacia de las políticas públicas para frenar esta epidemia. Aunque el gobierno de Luis Abinader ha destacado una reducción del 20% en feminicidios durante su gestión, las estadísticas ocultan una realidad más cruda: 31,908 denuncias por violencia de género e intrafamiliar en el último año, incluyendo 1,043 agresiones sexuales, 583 violaciones y 257 casos de incesto. Estos números reflejan un problema estructural que trasciende las medidas paliativas, como casas de acogida o líneas de emergencia. La indiferencia institucional, cómplice de la violencia Uno de los casos más emblemáticos es el de Bona Delfa López, asesinada tras ser rechazada tres veces en destacamentos policiales bajo el pretexto de que \»no había sistema\». El director de la Policía, Ramón Antonio Guzmán Peralta, intentó culpar a la víctima afirmando que \»no denunció por miedo al escándalo\», una declaración que evidencia la cultura de impunidad dentro de las instituciones. Pero el drama no termina con las víctimas directas: cuatro menores han presenciado el feminicidio de sus madres, arrastrando traumas irreparables en un país donde la justicia y la prevención siguen siendo insuficientes. ¿Soluciones reales o discursos vacíos? Expertos y activistas insisten en que no basta con reducir cifras, sino en transformar una sociedad que normaliza la violencia machista. Mientras las autoridades se limitan a presentar logros estadísticos, las mujeres dominicanas siguen muriendo en silencio y ante la indiferencia de un sistema que las falla. Abril 2025 Teresa Sánchez, víctima de un feminicidio en Herrera: defendió a su hija y pagó con su vida Teresa, de 48 años, trabajadora informal, fue asesinada a balazos por su yerno al intentar proteger a su hija adolescente —embarazada y víctima de violencia—. El agresor, con historial de violencia de género, la secuestró tras el crimen. Ocurrió el 1 de abril en Santo Domingo Oeste. #JusticiaParaTeresa Wendy Peña Bonilla: Madre de 7 hijos, asesinada a puñaladas frente a dos de sus hijos en Moca Wendy, de 41 años, fue apuñalada por su pareja -padre de su hija de 7 años- frente a dos de sus menores. La víctima había recibido amenazas previas. Vecinos detuvieron al agresor tras el crimen ocurrido el 5 de abril en Las Flores. #FeminicidioRD #NiUnaMenos Antonine Niquez, 58 años: Resistió un ataque sexual y fue asesinada a puñaladas La víctima luchó contra su agresor, quien irrumpió en su hogar en Santa Lucía, El Seibo. Crimen ocurrido el 19 de abril evidencia la vulnerabilidad de las mujeres en sus propias casas. #JusticiaParaAntonine #NiUnaMenos Amairis Alcántara Javier: Joven de 18 años asesinada por su pareja controladora en Hato Mayor Recién graduada de bachiller y con sueños de superación, Amairis fue apuñalada por su expareja cuando decidió terminar la relación. El agresor, conocido por su violencia y celos extremos, alegó \»voces demoníacas\» para justificar el crimen ocurrido el 28 de abril. #JusticiaParaAmairis #NoEsAmorEsViolencia #BastaDeFeminicidios Mayo 2025 Lorenza García Reyes, de 43 años y madre de tres hijos, fue asesinada a puñaladas por su expareja -de quien llevaba dos años separada- en un brutal crimen ocurrido el 15 de mayo en Santo Domingo Este. El feminicida, con historial de violencia de género (ya había estado detenido por agredir a otra pareja), irrumpió por la ventana del apartamento para cometer el crimen, hiriendo también a uno de los hijos de Lorenza mientras una hija menor presenciaba la escena. Pese a haber denunciado en múltiples ocasiones el acoso y las amenazas de su agresor, Lorenza nunca recibió protección efectiva de las autoridades. \»Ella hizo lo que tenía que hacer, fue a las autoridades, denunció. ¿De qué sirve eso si no hacen nada?\», cuestionó con dolor una de sus hijas, evidenciando las graves fallas del sistema de protección a víctimas de violencia de género en República Dominicana. María Cecilia Reynoso Gómez: 61 años de vida truncados por la violencia machista Su pareja de tres décadas la asesinó a puñaladas en Santo Domingo Norte tras una discusión por su salud. El agresor, con antecedentes penales por intento de homicidio desde 2007, demostró que la violencia de género no tiene edad. #JusticiaParaMaríaCecilia #NoMásImpunidad #FeminicidiosRD Yudy Claribel Carela Cueva: 47 años de lucha terminaron en femicidio en San Cristóbal Tras 20 años de violencia, su expareja la engañó con el pretexto de vender un terreno y la asesinó en un matorral. El agresor, quien crió a su hija menor y manipuló su fe y amor familiar, terminó suicidándose. #JusticiaParaYudy#FeminicidioEsAsesinato #BastaDeViolencia Rosa Delia Ruiz Báez: Madre asesinada con su hijo en brazos en Los Guandules La profesional de la salud de 38 años fue ejecutada por su pareja -un hombre controlador que la aisló de su familia- mientras sostenía a su bebé de 2 años. Vecinos detuvieron al feminicida cuando intentaba huir. #JusticiaParaRosaDelia #NoEsAmorEsPosesión #NiUnaMenosRD Junio 2025 Nikaury Tavera Morillo (33 años): Sobrevivió 7 días tras brutal ataque en Punta Cana Su expareja -con historial de violencia de género- la apuñaló en el cuello el 1 de junio. Las graves heridas, incluyendo un neumotórax, terminaron con su vida una semana después. #JusticiaParaNikaury #FeminicidioEsTerrorismo #RDtieneNombreDeMujer Julissa Altagracia Gómez (51 años): Madre de 4 hijos, que murió tras brutal paliza en Santiago Su pareja la golpeó salvajemente el 9 de junio, causándole muerte cerebral. Aunque identificó a su agresor antes de perder el conocimiento, el miedo y la vergüenza silenciaron su sufrimiento. #JusticiaParaJulissa #NoEstánSolas #RDUrgeProtocolosContraViolencia Noemí Marte Encarnación (38 años), funcionaria del Ministerio de Relaciones Exteriores, y su hijo de siete años fueron asesinados a puñaladas por su pareja el 18 de junio en Los Alcarrizos. El