UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

La bandera y la estrella: el coraje de Yamal en la hora más gloriosa

No hubo domingo más redondo en el templo azulgrana. El Barcelona, con la autoridad de los elegidos, derribó al Real Madrid (2-0) y se abrazó a su estrella número 29 cuando aún quedan tres jornadas por disputar. La Liga 2025-2026 ya tiene dueño y el graderío lo celebró como si el cielo se hubiera vuelto azulgrana. Pero la fiesta, como las grandes gestas, necesitó su segundo acto. El lunes, Barcelona amaneció con olor a champán y confeti. La rúa clásica, ese desfile de dioses sobre carrozas que convierte las calles en ríos de multitudes, desbordó todas las previsiones. Miles de gargantas coreaban el nombre de los nuevos campeones. Todo parecía escrito conforme al libreto de los días grandes: la alegría sin fisuras, el trofeo invisible saludando a su pueblo. Hasta que apareció un adolescente con la rebeldía justa y la conciencia entera. Lamine Yamal, la joya que desequilibra partidos y desarma defensas, tomó entonces una bandera palestina. Y la ondeó. Durante casi todo el recorrido. Sin calcular gestos, sin medir escándalos, sin pedir permiso a los patrocinadores ni esperar el visto bueno de los diplomáticos. Solo con la verdad de quien se niega a jugar en otro mundo, de quien entiende que la gloria deportiva no es una coartada para el silencio. Mientras las murgas coreaban cánticos de campeón, el extremo de 18 años convertía la celebración en un altavoz silencioso pero demoledor: más de 60 mil palestinos asesinados en Gaza, un genocidio que muchas estrellas prefieren no ver para no tener que contarlo. El domingo, Yamal había celebrado con sus compañeros sobre el césped. El lunes, sobre la carroza, decidió que su voz no sería la del conformismo. En una época donde el deportista vive a menudo encapsulado en su burbuja de contratos millonarios y neutralidades cobardes, este chaval agitó la tela herida de un pueblo que agoniza. Y lo hizo en medio de la fiesta más grande del año, porque quizás entendió que es precisamente en los momentos de máxima visibilidad donde el compromiso duele y resuena. Bravo, Yamal. Por los goles, sí, pero sobre todo por recordarnos que el fútbol también puede ser un campo minado de conciencia. Que no todo es una estadística. Que detrás del campeonato hay un mundo que arde, y que un muchacho con pelota en los pies puede, con un simple gesto, devolverle el pulso a la verdad. Mientras Barcelona celebra su 29º título, la imagen de estos días no es el trofeo que levantaron el domingo en el estadio, ni las plazas repletas de aficionados ebrios de felicidad. La imagen es esa bandera palestina ondeando el lunes sobre una carroza, en medio de la rúa, como una herida que no se cierra, pero también como una esperanza que no se rinde.

El gesto de Yamal con Palestina tiñe de épica su noche en Barcelona

El FCB vence al Real Madrid 2-0 y se consagra campeón de LaLiga 2025-2026 a falta de tres jornadas, alcanzando su estrella 29. La euforia del domingo en el estadio y las plazas se transformó el lunes en una histórica rúa por las calles de Barcelona, donde el joven Yamal, lejos de limitarse a celebrar, ondeó la bandera palestina casi todo el recorrido. Un gesto de coraje frente al genocidio en Gaza que retrata al deportista que no mira hacia otro lado. Por Julio Guzmán Acosta Domingo de gloria en el templo azulgrana. No por previsible, menos emotivo. El Barcelona no solo venció al Real Madrid 2-0 en el clásico que sabe a eterno; también sentenció LaLiga con la autoridad de un campeón que bailó sobre el césped ante su archirrival. Dos goles, tres puntos, y la número 29 en las vitrinas. Aquella noche, el estadio fue un volcán. Los aficionados, desbordados de felicidad, se derramaron por las plazas de Barcelona para abrazar un título que llegaba con la contundencia de un puñetazo en la mesa. Pero la fiesta, como las grandes gestas, necesitaba su segundo acto. Y llegó el lunes. La ciudad despertó con olor a champán y banderas. El club organizó la rúa clásica, ese recorrido ya mítico por las arterias de Barcelona que convierte a los jugadores en dioses de andamio y serpentina. Miles de personas se apiñaron en las aceras. Las carrozas avanzaban entre confeti y cánticos. Todo parecía escrito conforme al libreto de los días grandes: la alegría sin fisuras, el campeón saludando a su pueblo. Hasta que ocurrió algo que ningún directivo había previsto y que ningún hincha olvidará. Lamine Yamal, la joya que desequilibra partidos y desarma defensas, tomó una bandera palestina. Y la ondeó. Durante casi todo el recorrido. Sin calcular gestos. Sin medir escándalos. Solo con la verdad de quien se niega a jugar en otro mundo, de quien entiende que la gloria deportiva no es una coartada para el silencio. Mientras las murgas coreaban cánticos de campeón, el extremo de 18 años convertía la celebración en un altavoz silencioso pero demoledor: más de 60 mil palestinos asesinados en Gaza, un genocidio que muchas estrellas prefieren no ver para no tener que contarlo. El domingo, Yamal había celebrado con sus compañeros sobre el césped. El lunes, sobre la carroza, decidió que su voz no sería la del conformismo. No pidió permiso. No esperó el visto bueno de los patrocinadores. En una época donde el deportista vive a menudo encapsulado en su burbuja de contratos millonarios y neutralidades cobardes, este chaval agitó la tela herida de un pueblo que agoniza. Y lo hizo en la rúa, sí, en medio de la fiesta de celebración del título, porque quizás entendió que es precisamente en los momentos de máxima visibilidad donde el compromiso duele y resuena. Bravo, Yamal. Por los goles, sí, pero sobre todo por recordarnos que el fútbol también puede ser un campo minado de conciencia. Que no todo es una estadística. Que detrás del campeonato hay un mundo que arde, y que un muchacho con pelota en los pies puede, con un simple gesto, devolverle el pulso a la verdad. Mientras Barcelona celebra su 29º título, la imagen de estos días no es el trofeo que levantaron el domingo en el estadio, ni las plazas repletas de aficionados ebrios de felicidad. La imagen es esa bandera palestina ondeando el lunes sobre una carroza, en medio de la rúa, como una herida que no se cierra, pero también como una esperanza que no se rinde.

El Vendaval Azulgrana: Anatomía de una Aniquilación en el Desierto

Un Barcelona de mecanismo perfecto y voracidad insaciable desarma y devora a un Athletic Club sin respuestas en una semifinal de la Supercopa que se resolvió en quince minutos magistrales y se convirtió en un mero trámite bajo el calor de Arabia Saudí. Por Julio César Guzmán Acosta KING ABDULLAH STADIUM, Riad.– El partido, ese supuesto duelo entre titanes de la Copa, tenía una cita con el desenlace escrita en el guion desde el momento en que el Barcelona decidió poner en marcha su maquinaria. Lo que ocurrió luego entre el césped impecable y el calor asfixiante no fue una batalla, sino la disección clínica de una ilusión. El Athletic Club soñó, fugazmente, durante diez minutos iniciales de presión alta y córners consecutivos. Pero los sueños, ante el vendaval azulgrana, son de cristal. Y el Barcelona, dirigido con la frialdad de un relojero por Hansi Flick, no vino a soñar. Vino a aniquilar. La semifinal de la Supercopa de España se resolvió en un cuarto de hora de pura eficacia letal, un tornado de gol que arrasó con la resistencia rojiblanca y convirtió el resto del encuentro en un extenso y competitivo entrenamiento. Ferran Torres, Fermín López, Roony Bardghji y un Raphinha desatado fueron los verdugos, los artistas de una exhibición de poderío ofensivo que dejó al guardameta Unai Simón—sin la atenta mirada del seleccionador Luis de la Fuente, ausente por gripe—como un náufrago en un mar de oleaje azulgrana. El 5-0 final, austero para lo que pudo ser, no es un marcador; es un enunciado. Todo comenzó con un engaño. El Athletic salió mordiendo, creyendo en la sorpresa, y durante una década de minutos pareció que el plan de Ernesto Valverde podría inquietar a un Barça que arrancó remolón. Pero esa fue la única concesión. En cuanto Pedri González empezó a mover los hilos con esa elegancia cerebral que le caracteriza, el partido encontró su dueño. Los pasillos interiores se abrieron como autopistas y por ellos empezó a fluir la sentencia. La chispa la encendió la doble ‘F’. Fermín, un torrente de energía y precisión, robó un balón incómodo y lo depositó, convertido en asistencia quirúrgica, a los pies de Ferran. El ‘Tiburón’ no perdona en esos momentos. 1-0. A partir de ahí, el Athletic, que había mostrado la patita, se vino abajo con una fragilidad estremecedora. El equipo se desinfló ante la evidencia de una fuerza superior. Fermín, el hombre del partido, rubricó su obra con un zurdazo certero tras un centro de Raphinha. 2-0. Poco después, el joven Roony, con una frescura deslumbrante, recortó a su marcador y fusiló a Simón. 3-0. Y cuando el brasileño Raphinha decidió sacar de la chistera un golazo zurdo, tras amagar y engañar con una pirueta, el marcador era ya un reflejo del abismo (4-0). La primera parte terminó con el Athletic moralmente en la lona, preguntándose qué tornado les había atravesado. La segunda parte fue una formalidad, un ejercicio de administración y dosificación por parte de Flick. Raphinha, convertido en mediapunta, firmó el quinto y cerró su magnífica tarde personal. El técnico alemán pudo dar minutos a jóvenes como Marc Bernal y dosificar a sus piezas clave, mientras un Lamine Yamal descansado observaba desde el banquillo, testimonio del lujo de opciones de este equipo. El Athletic, ya en modo de rescate del honor, tuvo un disparo al palo de Oihan Sancet y una ocasión clara de Unai Gómez, pero eran gestos aislados en un paisaje ya desolado. Esta no fue una victoria; fue una demostración. Una advertencia enviada desde el desierto a todos sus rivales presentes y futuros. El Barcelona de Flick, incluso con cambios significativos y sin su joya Lamine Yamal desde el inicio, mostró una versión de sí mismo tan vibrante como implacable. Un equipo que no solo gana, sino que aniquila la resistencia, desarma al rival y disfruta del paseíllo. El Athletic Club, por su parte, se marcha con la amarga lección de que, ante ciertas maquinarias en marcha, la fe y la intensidad inicial no bastan. El camino a la final está despejado para el vendaval azulgrana. Y ante este espectáculo de fuerza colectiva, solo cabe una pregunta: ¿quién se atreverá a intentar detenerlo? FICHA TÉCNICA FC Barcelona, 5 – Athletic Club, 0 Goles: 1-0, Ferran (22’); 2-0, Fermín (30’); 3-0, Roony (34’); 4-0, Raphinha (38’); 5-0, Raphinha (51’).

Remontada épica del Barça en el Metropolitano: De 2-0 a 2-4 en un final de locura

Por Brendalis Reyes El FC Barcelona protagonizó una de las remontadas más emocionantes de la temporada al vencer 2-4 al Atlético de Madrid en el estadio Metropolitano, en un partido que parecía perdido tras ir perdiendo 2-0 a falta de 20 minutos para el final. Con goles de Robert Lewandowski, Ferran Torres (2) y Lamine Yamal, el equipo culé no solo mantuvo su liderato en la Liga, sino que también alejó al Atlético a cuatro puntos y mejoró su \’goal average\’ particular, tras el 1-2 de la primera vuelta en Montjuïc. Además, el Barça tiene un partido menos. El encuentro comenzó con un Barça desdibujado y poco efectivo, especialmente en los primeros 70 minutos, donde jugadores clave como Pedri y Raphinha vivieron uno de sus peores partidos. Sin embargo, los cambios acertados de Hansi Flick y el orgullo de un equipo que no se rindió dieron vuelta a un marcador que parecía definitivo. Primer tiempo: Control inicial y gol en contra El Barça empezó el partido con cierta solidez defensiva, buscando evitar los errores que le costaron caros en partidos anteriores. Lamine Yamal tuvo la primera gran ocasión del partido al minuto 10, cuando su disparo rozó el poste tras una pared con Dani Olmo. Lewandowski también probó suerte con un cabezazo que fue atajado por Jan Oblak. Sin embargo, el Atlético de Madrid, a pesar de entrar con menos intensidad inicial, fue creciendo en el juego. Tras una pérdida de balón en la salida, Antoine Griezmann rompió la línea defensiva del Barça y asistió a Julián Álvarez, quien abrió el marcador al minuto 44. El gol llegó en un momento en el que el Barça parecía más incómodo, con Pedri desconectado y dificultades para generar juego en la mediapunta. Segundo tiempo: El Atlético amplía y el Barça reacciona El segundo tiempo comenzó con el Atlético defendiendo en bloque bajo y esperando para contraatacar. Lamine Yamal volvió a tener una oportunidad clara, pero su disparo se fue por poco. El Atlético respondió con un córner que terminó golpeando el larguero, en una jugada que pudo ser el 2-0. La entrada de Sorloth por Julián Álvarez al minuto 60 dio más frescura al ataque colchonero, y el noruego no tardó en hacer daño. Tras una pérdida de Eric García en el mediocampo, el Atlético lanzó una contra rápida que Gallagher culminó con un pase a Sorloth, quien anotó el 2-0 al minuto 70. La jugada estuvo rodeada de polémica por una posible mano de Rodrigo De Paul en la construcción del ataque, pero el VAR no intervino. La remontada culé: Orgullo y cambios acertados Con el partido aparentemente perdido, el Barça reaccionó con orgullo y determinación. Hansi Flick acertó con los cambios, introduciendo a Ferran Torres y Eric García, que dieron un giro al partido. Lewandowski, en una de sus pocas apariciones claras, redujo distancias al minuto 72 con un remate de zurda tras un centro de Iñigo Martínez. El gol animó a un Barça que hasta entonces había estado espeso. Solo seis minutos después, Ferran Torres aprovechó un excelente centro de Raphinha para empatar el partido con un cabezazo al minuto 78. El Metropolitano, que minutos antes vibraba con la ventaja local, empezó a sentir el miedo. El gol de la victoria y la puntilla Con el partido completamente abierto, el Atlético buscó el gol de la victoria, pero fue el Barça quien lo encontró. Lamine Yamal, que había estado cerca en varias ocasiones, tuvo su recompensa al minuto 92. Su disparo desde fuera del área desvió levemente en Reinildo y despistó a Oblak, poniendo el 2-3 y desatando la locura en el banquillo culé. Para rematar la noche, Ferran Torres cerró la remontada al minuto 98 con un gol en solitario, aprovechando un error defensivo del Atlético. El tanto no solo aseguró la victoria, sino que también mejoró la diferencia de goles particular entre ambos equipos, un factor que podría ser crucial en la lucha por el título. Análisis y repercusiones La remontada del Barça en el Metropolitano no solo refuerza su posición en la cima de la Liga, sino que también envía un mensaje de mentalidad ganadora y capacidad de reacción. Hansi Flick, criticado en ocasiones por sus decisiones tácticas, acertó con los cambios en el momento clave, demostrando que el equipo puede competir incluso en las circunstancias más adversas. Por su parte, el Atlético de Madrid, que venía de una dura eliminación en la Champions League, mostró nuevamente sus debilidades defensivas en los momentos finales del partido. Diego Simeone tendrá que trabajar en la concentración de su equipo para evitar que este tipo de colapsos se repitan en lo que resta de temporada. Con este triunfo, el Barça sigue líder empatado a puntos con el Real Madrid, pero con un partido menos y una moral por las nubes. La remontada en el Metropolitano no solo es un triunfo deportivo, sino también anímico, que puede marcar un punto de inflexión en la temporada.

El clásico Real Madrid y el FC Barcelona un acontecimiento futbolístico que se ve en todo el mundo

• El Barcelona quiere confirmar que vuelve a estar entre los grandes con una victoria de prestigio en el primer clásico de la era Flick Por Julio Guzmán Acosta El Clásico del fútbol español no es solo un partido; es un acontecimiento que paraliza el mundo y despierta pasiones que trascienden fronteras. Con el telón de fondo del emblemátic Santiago Bernabéu, la rivalidad entre el Real Madrid y el FC Barcelona se reaviva una vez más, esta vez con el regreso de un Barcelona revitalizado bajo la dirección del entrenador alemán Hansi Flick. Este encuentro no solo es una nueva oportunidad para que ambos equipos se enfrenten, sino que también es un reflejo de la evolución táctica y emocional que han experimentado en sus respectivas campañas. El Barcelona debe de confirmar en el Santiago Bernabéu que ha recuperado su mejor fútbol  El FC Barcelona llega a este Clásico con la moral alta tras su contundente victoria en la Liga de Campeones contra el Bayern de Múnich, un rival que había sido su \\\’bestia negra\\\’ en temporadas anteriores. Con un resultado de 4-1, el equipo catalán ha demostrado que está decidido a volver a la élite del fútbol europeo, y qué mejor manera de reafirmar su estatus que con una victoria en el Bernabéu. Hansi Flick, que ha comenzado su andadura en el club con siete victorias en siete partidos de liga, ha logrado inyectar confianza y un estilo de juego atractivo en su equipo. El impacto de jugadores como Robert Lewandowski, Raphinha y el joven prodigio Lamine Yamal es innegable. Juntos, han anotado 29 de los 43 goles del Barcelona en lo que va de temporada, lo que los convierte en uno de los tridentes más temidos de Europa. Sin embargo, el equipo también enfrenta importantes ausencias, como la de Marc-André ter Stegen y varios defensores clave. A pesar de esto, la recuperación de figuras como Frenkie de Jong y Gavi ofrece un rayo de esperanza y versatilidad al mediocampo. El Desafío del Real Madrid El Real Madrid, por su parte, se presenta como el vigente campeón y dominador en los últimos encuentros de la liga. Con la mirada puesta en alcanzar el récord de 43 partidos sin perder en LaLiga que ostenta precisamente el Barcelona, los merengues llegan a este Clásico con una mezcla de confianza y presión. La reciente remontada en la Champions League, donde el equipo mostró su capacidad de lucha y resiliencia, ha reavivado el espíritu competitivo del club. Vinícius Jr., quien está en un momento dulce tras recibir su primer Balón de Oro, es sin duda una de las principales amenazas para la defensa del Barcelona. Bajo la dirección de Carlo Ancelotti, el Madrid ha optado por un sistema táctico que ha mostrado flexibilidad, adaptándose a las circunstancias del partido. La ausencia de Rodrygo obliga al equipo a fortalecer el centro del campo, donde la pareja Aurélien Tchouaméni y Eduardo Camavinga podría ser clave para frenar el juego creativo de los visitantes. La Rivalidad Táctica El choque entre Hansi Flick y Carlo Ancelotti no solo representa un enfrentamiento de equipos, sino también de estilos de gestión y estrategias. Con Flick apostando por una defensa alta y un juego de presión, Ancelotti deberá encontrar la manera de contrarrestar estas tácticas, especialmente con la velocidad de jugadores como Vinícius y Mbappé. La capacidad del Real Madrid para adaptarse a las circunstancias del juego será crucial para su éxito. Ambos entrenadores han demostrado su habilidad para leer los partidos y realizar ajustes en tiempo real, lo que añade una dimensión extra al clásico. Las decisiones tácticas que tomen podrían ser determinantes en el desarrollo y resultado del encuentro. Un Encuentro de Estrellas El Clásico también es un escaparate para las estrellas del fútbol mundial. La presencia de Kylian Mbappé, que disputará su primer Clásico, añade un atractivo especial al encuentro. Además, Jude Bellingham, quien ha sido una revelación en el equipo blanco, buscará dejar su huella en este histórico enfrentamiento. El duelo no solo es relevante por la lucha por el título de LaLiga, sino también porque cada jugador en el campo tiene la oportunidad de escribir su nombre en la historia del club y del fútbol. La rivalidad entre Vinícius y Raphinha, así como el enfrentamiento entre los porteros suplentes, Iñaki Peña y Andriy Lunin, añade un toque de drama personal al encuentro. Conclusión El Clásico de esta noche en el Santiago Bernabéu, aunque no decidirá quién ganará la liga 2024/2025, si promete ser un espectáculo inolvidable, cargado de emociones y expectativas. La historia, la rivalidad y el talento de ambos equipos se mezclan en un escenario donde la victoria significa más que tres puntos; simboliza el orgullo y la identidad de dos de los clubes más grandes del mundo. Con la presión en su punto máximo y las esperanzas de los aficionados en juego, el partido es, sin lugar a duda, el momento culminante del calendario futbolístico español. La expectativa está en el aire, y el mundo del fútbol espera ansioso el desenlace de esta épica batalla.

Lamine Yamal: El Futuro del Fútbol Está en sus Manos

La inquietud y la emoción que genera el joven futbolista no se limitan a su técnica, sino que también se basan en su capacidad para conectar con la afición y romper las barreras que muchas veces existen en el deporte profesional   JULIO GUZMÁN ACOSTA   La reciente inclusión de Lamine Yamal en la lista del Balón de Oro como el futbolista más joven de la historia nos invita a reflexionar sobre el brillante futuro que aguarda al fútbol. Este joven talento, que ha deslumbrado con su habilidad y creatividad tanto en el Barça como en la Eurocopa, no solo es un jugador excepcional, sino también un símbolo de una nueva generación cuya audacia y destreza merecen ser aplaudidas. Uno de los aspectos más interesantes de la trayectoria de Yamal es su conexión con el juego desde una edad temprana, un vínculo que se forjó en el jardín de su hogar, donde jugaba con su perro. “Jugar contra un perro es lo más difícil que puedes hacer”, comenta. Esta anécdota divertida y reveladora habla de la improvisación y la adaptabilidad que son esenciales en el fútbol. Jugar entre ladridos y movimientos impredecibles le ha proporcionado una perspectiva única, permitiéndole desarrollar un control del balón que asombra a quienes lo observan. No podemos ignorar el impacto mediático que esta joven estrella ya está teniendo. La portada de France Football que lo presenta, junto con una extensa entrevista, no solo es un reconocimiento a su talento, sino también un indicador claro de su creciente influencia en el mundo del fútbol. En una era donde las redes sociales y la visibilidad son cruciales, Yamal se ha posicionado como un icono que puede atraer tanto a aficionados como a patrocinadores. Que haya elegido llevar la camiseta del Barça en esta portada es un gesto significativo; es un recordatorio del orgullo y la tradición del club, y su potencial para ser el catalizador de un resurgimiento financiero, especialmente en tiempos complicados. Lamine Yamal también nos hace recordar momentos inolvidables de leyendas pasadas, como los viralizados videos de Lionel Messi jugando con su perro Hulk. La habilidad innata de Messi para eludir defensas y crear jugadas espectaculares encuentra un eco en los driblings y giros sorpresivos de Yamal. Así como Messi se convirtió en un fenómeno global, Yamal tiene todas las herramientas necesarias para seguir esa huella. La inquietud y la emoción que genera el joven futbolista no se limitan a su técnica, sino que también se basan en su capacidad para conectar con la afición y romper las barreras que muchas veces existen en el deporte profesional. En su corta carrera, ya ha demostrado que puede manejar la presión, marcar la diferencia en los momentos cruciales y, sobre todo, disfrutar del juego. Esa autenticidad lo hace aún más atractivo, tanto dentro como fuera del campo. Gane o no el Balón de Oro en 2024, lo que realmente importa es el impacto que Lamine Yamal ya está teniendo en el mundo del fútbol. Está rompiendo moldes y redefiniendo lo que significa ser un futbolista en la actualidad. Su historia es un recordatorio de que el talento puro, combinado con pasión y trabajo duro, puede llevar a las nuevas generaciones a alcanzar alturas que antes se consideraban impensables. Así que celebremos el ascenso de Lamine Yamal. Quien sabe, tal vez estemos ante el inicio de una nueva era en el fútbol, guiada por una juventud atrevida y llena de promesas. El futuro, sin duda, tiene un nombre y es Lamine Yamal.

Barcelona se estrena con triunfo en la Liga Española de fútbol

Valencia, España, 18 ago (Prensa Latina) De visitante en el estadio Mestalla el Barcelona derrotó  2-1 al Valencia en su primer partido de la temporada 2024-2025 de la Liga Española de fútbol. PRENSA LATINA   Luego de un lento arranque sobre la cancha donde fueron asediados por los anfitriones en los primeros minutos de juego los azulgranas, de amarillo este sábado sobre la cancha, impusieron su favoritismo y abrieron la puerta grande para que entrara con el pie derecho su nuevo director técnico, el alemán Hansi Flick. Un gol de Hugo Duro al minuto 44 les dio una ventaja a los motivados Murciélagos de Rubén Baraja, pero antes que sonara el silbato que marca el final de la primera mitad apareció la igualada. En el descuento se hizo la luz con la magia del joven Lamine Yamal, quien firmó una asistencia para que Robert Lewandowski igualará las acciones y despertara a sus parciales. En la segunda mitad llegó la sentencia cuando el polaco ejecutó a la perfección un penal para llevarse un doblete en la primera fecha de La Liga. Según estadísticas el club catalán es el mejor equipo de fútbol del mundo en la primera y segunda década de este siglo y lidera el ranking global con cinco mil 528 puntos con una diferencia de 365 sobre el Real Madrid, segundo clasificado. Es además la selección que más veces ha figurado en los podios del FIFA World Player (19) y del Balón de Oro (34).