Fusión Estancada: Un año después Minerd y la Mescyt siguen en el limbo

¿Un proyecto sin rumbo? ¿Un ahorro dudoso? La unión del Minerd y la Mescyt, un año después, solo acumula escepticismo y voces de alerta desde el aula hasta la academia. Por Julio Guzmán Acosta Santo Domingo.– La promesa de una educación unificada yace en un limbo burocrático. Como un barco a la deriva, la anunciada fusión entre los ministerios de Educación (Minerd) y de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt) permanece anclada en el puerto de la discusión, lejos de la tempestad legislativa que requiere para zarpar o naufragar. A casi un año de su proclamación, la piedra angular de la reforma educativa del presidente Luis Abinader no ha llegado siquiera al Congreso, mientras el eco del rechazo crece en las paredes de las universidades y las plazas magisteriales. El anuncio, hecho en el albor del segundo mandato presidencial en septiembre de 2024, se enmarcaba en un gran plan de eficientización estatal. Otras fusiones, como la de Hacienda y Economía o la de Supérate y la Adess, encontraron viento a favor y ya navegan bajo nuevas banderas administrativas. Incluso el Instituto Agrario Dominicano (IAD) inició su tránsito hacia el Ministerio de Agricultura. Pero el caso de la educación es distinto: más que una marea de cambio, ha generado un oleaje de preocupación que amenaza con hundir el proyecto antes de que vea la luz. La oposición ha tejido sus argumentos con hilos de preocupación y datos fríos. La Asociación Dominicana de Profesores (ADP) ve en la medida no una fusión, sino una fisura. Eduardo Hidalgo, su presidente, acusa intenciones privatizadoras escondidas bajo el manto de la eficiencia. “Es un invento”, sentenció, “que no está sustentado en ningún estudio o diagnóstico”. Para el gremio, este “despropósito” no busca mejorar la enseñanza, sino reducir la inversión pública, debilitando los frágiles procesos que ambos ministerios intentan desarrollar. Desde la trinchera académica, la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) ha alzado su voz con la contundencia de quien ve amenazados los pilares del sistema. Antonio Ciriaco, decano de la Facultad de Economía, desmonta el argumento central: el ahorro. “La lógica de esta fusión partió de un argumento económico con inexactitudes”, afirma. Pero su advertencia va más allá de las cifras; alerta sobre la sombra del autoritarismo. Concentrar el poder para aprobar currículos y acreditar universidades en una sola mano, la de un futuro “superministro”, constituiría un “peligroso precedente” que rompería el consenso democrático en la educación. La advertencia se amplía con la voz de Víctor Salazar, del Centro de Pensamiento y Desarrollo, y la Federación de Asociaciones de Profesores de la UASD (Faprouasd), para quienes la fusión no es solo un error administrativo, sino un atentado directo contra la autonomía universitaria y el futuro de la formación profesional del país. Mientras el proyecto duerme en los pasillos del Palacio Nacional, a la espera de ser remitido a un Congreso que inicia una nueva legislatura, la incertidumbre se enseña como una asignatura no curricular. La gran reforma educativa prometida se debate entre la parálisis y la protesta, y lo único que avanza, con fuerza literaria, es la narrativa de su rechazo.
La UASD retoma la normalidad tras acuerdo histórico

Profesores obtienen aumento del 30% tras paro que paralizó la primada de América Por Ángel F. Guzmán SANTO DOMINGO.— La quietud de los pasillos de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) se rompió este viernes no con protestas, sino con el murmullo esperanzado de profesores que regresan a las aulas. La Federación de Asociaciones de Profesores (FAPROUASD) levantó el paro de docencia tras lograr un acuerdo histórico: un aumento salarial del 30% que se aplicará en dos tramos y pone fin a semanas de tensión en la primada de América. El rector Editrudis Beltrán Crisóstomo y los decanos firmaron una serie de resoluciones que van más allá del aumento económico. El acuerdo, sellado en el Consejo Universitario, incluye el mantenimiento de secciones con bajo cupo y el nombramiento definitivo de profesores concursados a partir de septiembre de 2025, siempre que tengan sus expedientes completos. Además, se ratificó la aplicación de desmontes de carga académica por antigüedad y licencias de estudios. El desglose de una victoria El aumento salarial llegará en dos momentos clave: – Septiembre 2025: 15% inicial – Enero 2026: 15% adicional Esta aplicación escalonada permite a la administración universitaria planificar financieramente mientras los docentes ven materializarse sus demandas tras un paro que mantuvo paralizada la docencia desde el pasado miércoles 20 de agosto. Más allá de los números El acuerdo trasciende lo económico. La inclusión en nómina de profesores concursados responde a una deuda histórica con educadores que llevaban años en situación de precariedad laboral. \»Esto no es solo sobre salarios; es sobre dignidad profesional\», explicó María Elena Rodríguez, profesora de la Facultad de Ciencias Jurídicas, mientras abría su aula para preparar las clases que se reanudarán la próxima semana. El rector Beltrán Crisóstomo calificó el acuerdo como \»un paso necesario para la estabilidad de nuestra universidad\», mientras que los representantes de FAPROUASD hablaron de \»un triunfo colectivo que refuerza la educación pública\». El camino hacia el acuerdo El semestre 2025-2026 había comenzado el 18 de agosto bajo un manto de incertidumbre. Dos días después, los profesores abandonaron las aulas demandando no solo el aumento salarial, sino también pronunciamientos sobre el proyecto de fusión de entidades educativas y el nombramiento de concursados. Las negociaciones, tensas en sus inicios, encontraron su punto de inflexión cuando el Consejo Universitario aceptó tratar las demandas como resoluciones formales, dándoles carácter ejecutivo de inmediato. El retorno a la normalidad Con el levantamiento del paro, la UASD se prepara para recuperar el tiempo perdido. Los estudiantes, que habían visto interrumpido su inicio semestral, recibieron la noticia con alivio. \»Al menos sabíamos que nuestros profesores luchaban por algo justo\», comentó Ricardo Santos, estudiante de Ingeniería Civil. El acuerdo de la UASD sienta un precedente para otras universidades y marca un capítulo significativo en la historia de las reivindicaciones docentes en República Dominicana. Mientras los profesores regresan a sus cátedras, queda la certeza de que el diálogo, aunque a veces turbulento, sigue siendo el camino para construir una educación superior más justa.