Venezuela y Estados Unidos Reanudan el Diálogo Directo en Caracas
Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, recibe a la enviada estadounidense Laura Dogu en Miraflores y designa al experimentado Félix Plasencia como representante diplomático en Washington, en un paso hacia una \»agenda de trabajo\» bilateral tras años de máxima tensión. Por Julio Guzmán Acosta CARACAS.— En un gesto que marca un nuevo capítulo en las agitadas relaciones bilaterales, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, recibió este lunes 2 de febrero en el Palacio de Miraflores a la Encargada de Negocios de la Unidad de Asuntos para Venezuela de Estados Unidos, Laura Dogu. El encuentro, calificado de “trabajo” y “revisión exhaustiva”, culminó con un anuncio de peso: la designación del ex canciller Félix Plasencia como representante diplomático venezolano en Washington. La reunión, confirmada por el ministro de Comunicación, Miguel Ángel Pérez Pirela, se enmarca en la reactivación de contactos exploratorios entre ambos gobiernos, separados por sanciones económicas severas, disputas políticas y reconocimientos diplomáticos enfrentados. Según Pérez Pirela, el encuentro se realizó “en el marco de la agenda de trabajo entre la República Bolivariana de Venezuela y de los Estados Unidos de Norteamérica”. El canciller Yván Gil, quien también participó, ofreció un tono muy optimista. Destacó que en la cita “se cimentó la base para iniciar una agenda de trabajo que involucra el abordaje de las diferencias y controversias”. Gil describió el momento como “una etapa de trabajo” y “una revisión exhaustiva de todas las vías de cooperación” que podrían desarrollarse en los próximos meses, siempre bajo la premisa oficial de “construir una agenda productiva, una agenda de paz, una agenda de respeto”. Entre los temas abordados, el canciller mencionó discusiones sobre tópicos energéticos, políticos y económicos, sin entrar en precisiones. “Hemos hecho un repaso de la agenda de paz y de respeto”, recalcó. Un Enviado de Peso para Washington El movimiento más concreto y significativo surgido tras la visita de Dogu fue el anuncio de la designación de Félix Plasencia. Según detalló el ministro Pérez Pirela en redes sociales, la presidenta Rodríguez designó a Plasencia como “representante diplomático de Venezuela ante EEUU”, quien “se trasladará con su equipo a suelo estadounidense en los próximos días”. Plasencia no es un nombre nuevo en la diplomacia venezolana. Es un funcionario de amplia trayectoria dentro del chavismo: se desempeñó como ministro de Relaciones Exteriores entre agosto de 2021 y diciembre de 2022. Anteriormente, fue viceministro para Temas Multilaterales y para Asia, Medio Oriente y Oceanía, y ejerció como embajador en China entre 2020 y 2021. Su nombramiento más reciente, el 2 de abril de 2024, había sido como embajador ante el Reino Unido, cargo que ahora deja para asumir el delicado desafío en Washington. Esta designación representa el intento más firme del gobierno del presidente Nicolás Maduro por restablecer una presencia diplomática formal en la capital estadounidense, luego de años en que las relaciones se han gestionado a través de caminos indirectos o con oficinas de interés. Un Paso Medido en un Camino Espinoso El encuentro en Miraflores y el envío de Plasencia sugieren una voluntad de ambas partes por mantener abierta una línea de comunicación directa, en un contexto internacional complejo y con la mirada puesta en el mercado energético global. Sin embargo, los obstáculos sustanciales permanecen: el entramado de sanciones financieras y petroleras de Washington contra Caracas, las disputas sobre la legitimidad política interna venezolana y el estatus de figuras como el opositor encarcelado Javier Tarre. La administración estadounidense ha mantenido una política de presión y condicionalidad, aunque en los últimos meses mostró cierta flexibilidad al permitir transacciones limitadas con la industria petrolera venezolana. La visita de Laura Dogu y la aceptación tácita de un enviado como Plasencia parecen responder a esta fase de exploración pragmática. El gobierno venezolano, por su parte, presenta estos movimientos como fruto de su diplomacia de paz y respeto. Los próximos meses dirán si este “abordaje de las diferencias”, como lo llamó el canciller Gil, logra traducirse en avances concretos o si quedará en un diálogo más dentro de una larga historia de desencuentros.
Frente Amplio expresa solidaridad con Cuba y reitera lucha contra el bloqueo a la isla

María Teresa Cabrera, presidenta del Frente Amplio (umbral.local/) Por Virtudes Álvarez Sampedro Santo Domingo. – En un acto de solidaridad y compromiso, el Frente Amplio (FA) se pronunció hoy en solidaridad con la lucha de Cuba contra el bloqueo impuesto por Estados Unidos. A través de un comunicado, la organización política destacó que la reciente decisión de Washington de retirar a la isla caribeña de la lista de países supuestamente patrocinadores del terrorismo no es suficiente para abordar los daños causados por esta medida. El FA consideró que la exclusión de Cuba de esta lista, aunque resultado de la perseverante lucha del gobierno y del pueblo cubano, así como del respaldo internacional, llega tarde. \»Es un reconocimiento importante, pero evidentemente tardío\», señalaron, enfatizando que Cuba nunca debió haber sido incluida en esa relación. Desde hace más de seis décadas, el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por Estados Unidos ha causado \»enormes sufrimientos\» al pueblo cubano y ha tenido un impacto devastador en su economía. El Frente Amplio reiteró que esta política coercitiva no solo viola los principios del Derecho Internacional y los Derechos Humanos, sino que su carácter extraterritorial también afecta a terceros países, especialmente en la región de América Latina y el Caribe. En su declaración, el FA reafirmó su inquebrantable apoyo a Cuba en su búsqueda de justicia, equidad y respeto a su soberanía. Hizo un llamado al gobierno estadounidense para que ponga fin al bloqueo económico y a todas las medidas coercitivas vigentes. “Si luchamos, triunfamos; la unidad es nuestra fuerza”, expresó el FA, instando a los pueblos de América Latina y el Caribe a mantenerse unidos en defensa de los principios de autodeterminación y soberanía. El comunicado concluyó con una clara determinación de continuar la lucha contra el bloqueo a Cuba, reiterando el compromiso del Frente Amplio de estar al lado de los pueblos del mundo que buscan justicia. \»Hoy más que nunca, debemos actuar en solidaridad y unidad\», afirmaron, reiterando la importancia de la colaboración entre naciones en la búsqueda de un futuro más justo y equitativo. La postura del Frente Amplio resuena en un momento crítico, donde la solidaridad internacional y la lucha por los derechos humanos son esenciales para enfrentar las injusticias que aún persisten en la región.
La Resistencia Venezolana: Más Allá de las Sanciones y la Desinformación

Resulta chocante el alineamiento de la Unión Europea con las exigencias de Estados Unidos para desconocer el triunfo de Nicolás Maduro y piden que publiquen las actas, mientras permiten el genocidio de Israel en la Franja de Gaza y apoyan un gobierno ilegitimo en Ucrania en su guerra contra Rusia. JULIO GUZMÁN ACOSTA Venezuela continúa erigiéndose como un símbolo de resistencia en un contexto de asedio informativo y presión internacional sin precedentes. En medio de este panorama, el pueblo venezolano reafirmó su apoyo a Nicolás Maduro, en las pasadas elecciones del 28 de julio confiriendole el apoyo popular a su administración, que, desafiando la campaña más brutal y universal contra un gobierno legítimo, se impuso nuevamente en las urnas con un 52% de los votos. La gran mayoría del pueblo venezolano continúa creyendo en su proyecto político, el cual se basa en la defensa de la soberanía nacional y la justicia social. Desde su llegada al poder, Maduro ha enfrentado múltiples intentos de derrocamiento, tanto desde el interior del país como a través de la intervención abierta de potencias extranjeras, entre ellas Estados Unidos. La implementación de un embargo económico y sanciones unilaterales ha desencadenado una crisis de abastecimiento que, a juicio de muchos analistas, solo un gobierno sustentado por su pueblo ha podido resistir. El sufrimiento del pueblo venezolano es innegable, pero sus raíces se encuentran principalmente en la injerencia externa, que lo presenta como una consecuencia de la “mala gestión” del gobierno bolivariano. Las campañas de desinformación, orquestadas en gran parte por medios de comunicación alineados con intereses del gran capital, han magnificado los problemas económicos y sociales que enfrenta Venezuela. Sin embargo, rara vez se detienen a considerar la influencia del bloqueo económico que limita las posibilidades de comercio y acceso a bienes esenciales. El discurso de \\\»defensa de la democracia\\\» es, para muchos, una fachada que oculta el verdadero objetivo: controlar los recursos naturales del país. La figura de Nicolás Maduro, estigmatizado por sus detractores como un dictador, encuentra un fuerte respaldo en la población que lo ve como un líder que simboliza la resistencia ante el imperialismo. Los resultados electorales pasados, son el testimonio del apoyo popular hacia su administración. La mayoría de los venezolanos continúa confiando en su proyecto político, centrado en la soberanía y la justicia social. Venezuela, rica en petróleo y recursos naturales codiciados por potencias extranjeras, se ha visto atrapada en un campo de batalla entre intereses geopolíticos. Las sanciones no solo afectan al gobierno de Maduro, sino que generan un impacto devastador en la población, exacerbando la escasez de productos básicos y el deterioro de la infraestructura. En este contexto, Maduro emerge como un símbolo de defensa de la independencia nacional. Pese a las adversidades, la sociedad venezolana busca impulsar su creatividad y talento. Iniciativas comunitarias y la voz de artistas, académicos y líderes locales claman por dignidad y el derecho a decidir su propio futuro. Esta resistencia cultural da cuenta de un pueblo que, a pesar de la crisis, se niega a ser derrotado. Así, la historia reciente de Venezuela se convierte en un recordatorio de que las decisiones democráticas de una nación deben ser respetadas en su totalidad. El triunfo de Maduro, plasmado en cada elección, manifiesta la elección soberana de su pueblo, que merece ser reconocida y no socavada por intervenciones externas. Para avanzar hacia la reconstrucción del país, es esencial levantar las sanciones y permitir que los venezolanos tracen su propio destino, lejos de influencias que solo han traído sufrimiento. El relato de Nicolás Maduro es, en última instancia, el relato de un pueblo que lucha por su integridad frente a un bloqueo que juega con sus esperanzas. La victoria verdadera se alcanzará cuando los venezolanos puedan prosperar en un país donde sus derechos sean respetados y su voz, finalmente, sea escuchada. El camino hacia la paz y la estabilidad en Venezuela radica en el reconocimiento de su autonomía, lejos de sanciones y políticas destructivas impuestas desde el exterior.
Un imperio en franca decadencia

RAMÓN LUNA Lo que diferencia a los Estados Unidos de América, de otros imperios que existieron en el pasado, es la fortaleza de su democracia. Mientras en la Grecia Antigua y la Francia Republicana el concepto democracia fue ambiguo e impreciso, en los Estados Unidos terminó siendo una realidad sólida. Desde sus orígenes en los Estados Unidos han operado los tres poderes del estado de manera independiente. Nunca un poder a subyugado a los otros poderes. Contrario a imperios como Sumeria, Egipto, Grecia, Roma, el Sublime Estado Otomano y la China Antigua, los Estados Unidos de América es el único, en la historia de la humanidad, que no ha tenido monarcas ni dictadores. También es la única nación donde nunca se han interrumpido sus procesos electorales y todos sus presidentes, incluido Donald Trump, han sido el resultado de la voluntad libérrima de los electores. Imperios recientes como el español, el francés o el británico también fueron víctimas de sus monarcas y déspotas. Estados Unidos es la mejor representación de occidente, pero no como concepto geográfico. Occidente como expresión cultural, como estilo de vida y como promotor de las libertades. El sueño del hombre más grande en la historia de la humanidad, Alejandro Magno, se hace realidad en el país de las barras y las estrellas. Alejandro, quien tuvo como maestro de cabecera al filósofo Aristóteles y es considerado como el más grande estratega militar de todos los tiempos conjugó todo el saber del mundo sumerio, el mundo egipcio y la pujante cultura griega creando una visión nueva, cuyos vestigios llegan hasta nuestros días. Nada de lo que definimos como moderno queda fuera de ese universo cultural, que roza lo divino. El rey macedonio logro semejante hazaña 350 años antes de Cristo y durante un período de apenas 12 años. Cuando éste murió, con apenas 32 años, había sometido a todo el mundo conocido. Los Yankees, quienes arrebataron la hegemonía al otrora Imperio Británico, consolidaron su poder después de la segunda guerra mundial. La pujante industria americana, sus recursos infinitos, la riqueza generada por un nutrido grupo de inmigrantes llegados de todas las latitudes del planeta y la oportunidad de que cualquiera haga realidad su sueño convirtieron a Estados Unidos en la primera economía del mundo y en el policía que imponía el orden en todos los rincones. El mundo se movía en función de las pautas que USA imponía a diestra y siniestra, pero todo ese poder e influencia están siendo minados desde dentro. Las otrora inquebrantables instituciones del país con el ejercito mejor equipado del planeta, se han llenado de fanáticos al servicio de ideas retrogradas e intereses espurios. Estados Unidos ha perdido su solemnidad, es manejado por un liderazgo envejecido y ha terminado pareciendo, más que una potencia de primer orden, una comedia de Hollywood. Convictos con posibilidad de llegar al Despacho Oval, jueces del supremo con conflictos de intereses, congresistas serviles y una población pobremente educada son el caldo de cultivo donde se está cocinando la decadencia del sueño americano. Que un negro vote al hijo de un exmiembro del Ku Klux Klan (KKK) es la mejor muestra de que no tiene ni puñetera idea de cómo se construyó ese memorable país. En estos tiempos, donde todo el mundo ama la lectura, pero nadie lee, no vendría mal darle una miradita a la película \»Arde Mississippi\» y a la serie \»Raíces\». Estas joyas del cine reproducen con fidelidad, el viacrucis que han tenido que padecer los afroamericanos para que le sean reconocidos los derechos de los que disfrutan hoy día. Los imperios no se desmoronan de un día para el otro, pero hay señales que son inequívocas. El punto de inflexión de esta decadencia comenzó con la llegada al poder de Ronald Reagan, quien inició el desmantelamiento de las políticas de bienestar, los Bush pusieron otro clavo en el ataúd con sus funestas decisiones, pero ha sido la invasión al Capitolio lo que dejó en evidencia cuan dañadas están las instituciones de los Estados Unidos. Nadie imaginó que cualquier agitador de poca monta podía terminar pasándose la constitución y las leyes por donde no le da el sol y seguir tan campante como el whisky aquel. Mientras ese grupo de cirqueros de la telerealidad y un puñado de mega ricos por la voluntad de Dios hacen un paisaje a su medida, China avanza a velocidad de crucero y empieza a ser una amenaza peligrosísima. Finalmente, debo referirme a los chiflados que abarrotan los templos protestantes cada domingo, quienes en el nombre de Dios se sienten con licencia para imponer su alocada agenda. Apoyados en Génesis 9:27, encontraron el argumento perfecto para erigirse por encima de los demás. ¡Dios es blanco! Jesús es blanco! ¡Los ángeles son blancos! ¡También fueron blancos sus profetas! Y si el Espíritu Santo tuviera color, sería blanco con el pelo lacio. ¿Qué es lo que entiendes distinto de mierda?
La jodida libertad de expresión es lo que diga el dueño de la imprenta o de la plataforma digital al uso

GUSTAVO LUNA En una época en la que se publica, día sí y día también, un océano de disparates, millones de descerebrados son víctimas de su petulancia, su memoria corta y su ansiedad por un minuto de gloria. Hoy día el culto al mal gusto, el insulto, el debate estéril y la difusión de sandeces es la norma. Todo el mundo se ampara en la manoseada libertad de expresión para vomitar, sin ruborizarse, culaquier tontería que le llegue a la testa. Lo más divertido es ver a pila de ignorantes funcionales dándole categoría científica a cualquier vaina que se le ocurra y-aun peor-ver a un grupo de pseudo panelistas debatiendo como si fueran verdaderamente instruidos. La puesta en libertad de Julian Assange, quien fundó Wikileaks y puso de manifiesto las letrinas desde la que operan las grandes potencias y algunos lideres mundiales, es una derrota del sentido común. Este hombre nunca debió ir a la cárcel. Al final los Estados Unidos de América, donde un presidente, recurriendo a la Quinta Enmienda, se despacha diciendo que puede agarrar a las mujeres por el coño por ser rico y famoso, ha decidido dejar en libertad a un hombre que ha sido víctima de un aplastante abuso de poder. Assange ya va de camino a su natal Australia, eso es mejor que nada/better than nothing. También dijo el susodicho, que le podía pegar un tiro a cualquiera en la Quinta Avenida de Nueva York sin perder un voto. Sabía bien el bufón de peluca anaranjada al público al que se estaba dirigiendo. Un público para el que no es lo mismo un muerto judio que miles de muertos palestinos. ¡Oremos por Israel! ¡Qué cojones tienen! Como Trump, muchos otros han encontrado en los evangélicos, los negros que deliran por ser blancos y algunas minorías socavadas por un incurable complejo de inferioridad un caladero dispuesto a imponer sus ideas retrógradas. Todo vale, en el nombre del inútil, para quienes quisieran borrar de la faz de la tierra a quienes vemos el mundo de otra manera. De hecho, usar el libre albedrío es un mandato lógico y racional que muchos cristianos manipulan sin ningún tipo de escrúpulo. Corren tiempos difíciles y hacen poco los dueños de la verdad para evitar la difusión de falsedades y bulos que ponen en peligro la vida de millones de seres humanos en todo el planeta. Bueno, ellos nos ven como a un grupo de borregos que cuando dejan de ser útil pueden ser sacrificados ¿Después de ver como enloquecieron los argentinos con un sujeto que habla con el espiritu de su perro, de qué nos podríamos asombrar? Después de ver que Alberto Núñez Feijoo, quien se paseaba en un yate con un narcotraficante conocido en toda Galicia, puede llegar a precidir el gobierno del Reino de España, ¿de qué nos podríamos asombrar? En Galicia sólo Feijoo, quien se ufanaba de leer toda la prensa escrita, no sabía quien era Marcial Dorado. Después de ver como el chavismo convirtió a Venezuela, con el contubernio de la mayoría de sus ciudadanos, en una perfecta mierda, ¿de qué nos podríamos asombrar? Como estos podríamos citar miles de ejemplos. Sin embargo, no debo concluir sin reseñar que Julian Assange puso de manifiesto, que cada día vale menos la pena preocuparse por hacer una comunicación veraz y con la mayor profesionalidad posible. Desde el 2012, cuando Assange tuvo que asilarse en la Embajada de Ecuador en Londres, hasta el día hoy, cuando ha sido puesto en libertad, éste ha sido privado de su libertad durante doce jodidos años. Seis de esos doce años los pasó encerrado en una cárcel de máxima seguridad en Londres, Inglaterra, Reino Unido. Quizás llegó el momento de dejar que todo el que se quiera joder, se joda.