La Sombra Ancestral: La Malaria y el Corredor de la Desigualdad

Azua, San Juan y Elías Piña concentran el 95% de los casos de malaria en República Dominicana, un flagelo arraigado en determinantes sociales como la pobreza, la movilidad transfronteriza y la precariedad de las viviendas, según revela el más reciente boletín epidemiológico del Ministerio de Salud Pública. Por Virtudes Álvarez Sampedro En el mapa sanitario de la República Dominicana, una línea oscura recorre el suroeste del país. Azua, San Juan y Elías Piña conforman un corredor endémico donde la malaria, esa enfermedad ancestral, se niega a ceder terreno. Según el último informe del Ministerio de Salud Pública, estas tres provincias aglutinan el noventa y cinco por ciento de los 810 casos confirmados en lo que va de año, una cifra que, si bien refleja una reducción del 15% respecto al período anterior, sigue señalando una herida social que trasciende lo meramente epidemiológico. El boletín oficial no solo traza números, sino que diagnostica realidades profundas. “Estas provincias conforman el corredor endémico nacional, condicionado por determinantes sociales y ambientales como pobreza, viviendas sin protección adecuada, limitado acceso a agua potable y saneamiento, movilidad agrícola y transfronteriza, y la presencia constante de criaderos de Anopheles spp”, reza el documento. Una explicación técnica que es, en esencia, el retrato de una desigualdad histórica. Azua lidera esta triste estadística con 411 casos, seguida de San Juan con 348 y Elías Piña con 26. El contexto nacional: dengue y mortalidad materno-infantil Mientras la malaria se ensaña con el suroeste, el dengue mantiene en vilo al sistema sanitario nacional. Hasta la semana epidemiológica 44, se reportan 1,672 casos sospechosos, 258 confirmados y 15 graves, aunque sin decesos que lamentar. Llama la atención el perfil de los afectados: la transmisión activa se concentra en la población escolar y adolescente, con varones de 10 a 19 años a la cabeza, seguidos por el grupo de 5 a 9 años. Las autoridades atribuyen este patrón a una mayor exposición al aire libre y un menor uso de medidas preventivas entre los jóvenes. El informe también arroja luz sobre dos dramas silenciosos: la mortalidad materna e infantil. El país registra 144 muertes maternas, con Santo Domingo a la cabeza (35 casos), Santiago (24) y La Altagracia (14). En el capítulo de la mortalidad infantil, la cifra asciende a 1,542 decesos, con 1,323 muertes neonatales. Una vez más, Santo Domingo presenta los números más crudos: 448 muertes infantiles y 393 neonatales, seguida por Santiago con 193 y 161, respectivamente, y San Cristóbal con 91 y 85. Un llamado a la acción integral Frente a este panorama, el Ministerio de Salud Pública recomienda la eliminación de criaderos de mosquitos, educación sanitaria y el fortalecimiento de la vigilancia comunitaria. Sin embargo, los datos sugieren que cualquier estrategia exitosa deberá ir más allá de lo puntual y adentrarse en el territorio escabroso de los determinantes sociales. La lucha contra la malaria, el dengue y la mortalidad evitable no se gana solo con fumigaciones y medicinas, sino con viviendas dignas, agua potable y desarrollo. La sombra del Anopheles spp, por tanto, no es solo un problema de salud pública. Es el síntoma de una geografía donde la pobreza y el abandono han creado un caldo de cultivo perfecto para que las enfermedades endémicas sigan escribiendo su capítulo en la historia de estas comunidades.
Migración implementa reconocimiento facial en mercados fronterizos para reforzar seguridad

En la imagen nacionales haitianos y dominicanos participan en uno de los días del mercado binacional. (Foto de archivo umbral.local/). Por Servicios umbral.local/ Dajabón/Elías Piña. – La Dirección General de Migración (DGM) avanza en la instalación de un sistema de cámaras de seguridad con reconocimiento facial en los principales mercados binacionales de la frontera dominico-haitiana, una medida destinada a identificar delincuentes, controlar el ingreso irregular y monitorear a repatriados en condición migratoria indefinida. El director de la DGM, Luis Rafael Lee Ballester, recorrió este lunes las provincias de Dajabón y Elías Piña para supervisar los puntos donde se desplegará la tecnología, en medio de reuniones con autoridades de seguridad fronteriza. Acompañado por un equipo técnico, el funcionario explicó que las cámaras se ubicarán en zonas de alta concurrencia y accesos críticos, con el objetivo de modernizar los controles y disuadir la entrada de extranjeros vinculados a actividades criminales. Tecnología al servicio del orden migratorio El sistema, que combina videovigilancia e inteligencia artificial, permitirá un monitoreo en tiempo real del flujo de personas, así como la identificación automatizada de individuos con antecedentes penales o restricciones de ingreso. \»Buscamos optimizar los mecanismos de seguridad nacional con un manejo migratorio más ordenado y efectivo\», afirmó Lee Ballester durante la inspección. La iniciativa surge tras reiteradas advertencias del vicealmirante sobre los riesgos de un control migratorio laxoen los mercados fronterizos, donde el tránsito masivo de haitianos –especialmente en días de ferias comerciales– ha generado tensiones. En semanas anteriores, el funcionario ya había planteado la necesidad de restringir el acceso a estos espacios para garantizar el orden, una postura que ha generado debate entre sectores comerciales y defensores de derechos humanos. Coordinación y próximos pasos Durante la visita, las autoridades definieron medidas complementarias, como el reforzamiento de patrullas conjuntas y la capacitación del personal para operar la nueva tecnología. Aunque no se precisó una fecha exacta para la activación del sistema, la DGM aseguró que su implementación será progresiva y priorizará las zonas con mayor incidencia de irregularidades. Mientras algunos celebran la medida como un avance contra el crimen transnacional, organizaciones sociales cuestionan posibles filtraciones de datos o perfiles discriminatorios. Por ahora, el gobierno apuesta a que las cámaras –junto a otras acciones– reduzcan la migración ilegal y los delitos en una frontera históricamente volátil. Contexto adicional: La frontera dominico-haitiana registra constantes flujos de movilidad irregular, agravados por la crisis política y económica en Haití. Solo en 2024, las deportaciones desde República Dominicana superaron las 70,000, según datos oficiales.