Gustavo Petro celebra la victoria de Roberto Sánchez en Perú
Con el 98% de los votos escrutados y una ventaja irreversible para el izquierdista Roberto Sánchez, el presidente Gustavo Petro celebra el triunfo progresista en Perú y anuncia el restablecimiento pleno de las relaciones diplomáticas con el país vecino. Por Brendalis Reyes Bogotá. — Cuando los números ya no dejan espacio para la incertidumbre, la política se viste de certidumbre. Con el 98% de las actas escrutadas y una diferencia que las autoridades electorales peruanas califican como “irreversible”, el izquierdista Roberto Sánchez se perfila como el virtual ganador de las elecciones presidenciales en Perú, derrotando a la candidata de derecha Keiko Fujimori. Y aunque la proclamación oficial aún no ha sido firmada, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, no quiso esperar ni un segundo más para celebrarlo. “El progresismo acaba de ganar la presidencia del Perú y ha derrotado la fuerza más de extrema derecha de ese país, la que representa a la familia Fujimori”, escribió el mandatario colombiano en su cuenta de X, donde también anunció una decisión de alto calibre diplomático: el restablecimiento completo de las relaciones bilaterales con Lima, rotas desde la crisis que derivó en la destitución y encarcelamiento del expresidente Pedro Castillo. Petro, fiel a su estilo narrativo y a su convicción ideológica, vinculó el triunfo de Sánchez con una suerte de reivindicación histórica. “Castillo ha sido reivindicado por las urnas”, afirmó, al señalar que el virtual presidente electo fue su “escudero y representante”. En la misma línea, el jefe de Estado colombiano adelantó que propondrá a su futuro homólogo peruano “una fusión del Pacto Andino con Mercosur”, una expresión que, aunque imprecisa en los términos formales, apunta a una ambiciosa integración regional entre la Comunidad Andina (CAN) y el bloque sureño. Lejos de la cautela que otros mandatarios han preferido mantener mientras se consuma el trámite oficial, Petro ha optado por la contundencia. Su anuncio de restablecer plenamente las relaciones diplomáticas —suspendidas en los hechos desde la salida de Castillo— no es un gesto menor: implica el retorno de embajadores, la reactivación de agendas binacionales y un giro en la política exterior colombiana hacia el país vecino. El eco de esta victoria anunciada resuena, así, no solo en las calles de Lima, sino también en el palacio de la Carrera Octava en Bogotá. Petro, que ha hecho de la solidaridad ideológica una bandera, celebra hoy lo que los números ya no discuten. Y mientras Perú se prepara para la transición, Colombia ya extendió la mano.
Elecciones en Perú: una ventaja mínima de Roberto Sánchez define la jornada sin un ganador claro
El conteo rápido oficial otorga al izquierdista Roberto Sánchez una diferencia de décimas sobre Keiko Fujimori, mientras el cómputo de la ONPE mantiene a la candidata de Fuerza Popular en cabeza con el 69% de actas procesadas. La votación rural, aún sin consolidar, podría inclinar la balanza. Fujimori llama a la calma y advierte que “serán días largos”; Sánchez celebra un “empate estadístico” desde el centro de Lima. Más de 27 millones de peruanos definen un futuro incierto entre dos proyectos antagónicos, en medio de la polarización y el fantasma del fujimorismo. Por Arturo F. Guzmán Perú amaneció en vilo y cerró la noche sin certezas. Los comicios presidenciales de 2026, en los que estaban convocados más de 27 millones de ciudadanos, transcurrieron bajo el signo de la incertidumbre. El conteo rápido de la encuestadora Ipsos, difundido con el 100% de la muestra nacional, concede una ventaja mínima al izquierdista Roberto Sánchez sobre Keiko Fujimori: 50.7% frente a 49.3%, según esa firma, mientras que Datum reporta 50.5% contra 49.5%. Un empate técnico que, lejos de despejar el camino, lo espesa. Sin embargo, la realidad de las actas computadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) pinta otro retrato parcial. Con el 69% de las mesas escrutadas, a las once de la noche, Keiko Fujimori mantenía una ventaja que el conteo rápido no refleja en su totalidad. La razón, admiten los analistas, está en los sufragios rurales, aún no incorporados en su mayoría, donde Sánchez habría cosechado un respaldo abrumador, de acuerdo con las proyecciones internas. Desde el búnker de Fuerza Popular, la candidata apeló a la prudencia. “Hasta el momento no hay ningún ganador en esta contienda. Por esa razón, serán días largos hasta conocer el resultado final. Sería irresponsable definirlo en base a una muestra, como es el conteo rápido, que utiliza aproximadamente mil actas de las más de noventa mil que existen a nivel nacional”, declaró Fujimori con tono mesurado, en un intento por contener cualquier pronóstico apresurado. En la vereda opuesta, el ánimo era distinto. Roberto Sánchez, heredero político del encarcelado expresidente Pedro Castillo —quien cumple prisión desde diciembre de 2022 en el penal de Barbadillo—, se mostró desafiante y esperanzado. Tras visitar a su mentor, se dirigió al centro de Lima para arengar a los suyos: “Aquí en Lima, donde del 3% estamos pasando a más del 33%. Ahora viene una etapa de trabajo, la defensa del voto; agradecemos ese respaldo contundente que nos dice un empate estadístico”, afirmó. La elección ha enfrentado dos modelos antagónicos. De un lado, Keiko Fujimori, hija del condenado por crímenes de lesa humanidad Alberto Fujimori, representa la continuidad de la derecha dura, el orden militarista y la economía de mercado sin concesiones. Del otro, Roberto Sánchez encarna la rebelión del Sur andino, el legado del castillismo y una promesa de refundación nacional que moviliza a los sectores más postergados. El desenlace de esta pugna no solo definirá al próximo mandatario por cinco años, sino que reabrirá, en caso de un triunfo fujimorista, el debate sobre el legado autoritario del padre.