Revelan pacto secreto entre Bukele y pandilleros que afecta política de Trump

The New York Times denuncia acuerdo entre El Salvador y Estados Unidos para deportar líderes de la MS-13, entorpeciendo investigaciones federales Por Thiago Zorrilla Acosta Una investigación del diario estadounidense The New York Times ha destapado un polémico acuerdo secreto entre el presidente salvadoreño Nayib Bukele y líderes de la pandilla MS-13, que influiría directamente en decisiones clave del expresidente Donald Trump y obstaculizaría investigaciones federales en Estados Unidos. Según el reportaje, la cooperación bilateral para transformar a El Salvador en una especie de cárcel para deportados desde Estados Unidos no solo incluye apoyo logístico para deportaciones masivas y condiciones carcelarias cuestionadas, sino también la repatriación de cabecillas de la MS-13, pese a que esta organización está catalogada en Estados Unidos como terrorista extranjera. El pacto, según el Times, habría permitido a Bukele obtener millones de dólares y la devolución de los principales líderes pandilleros bajo custodia estadounidense, con la aparente intención de que la justicia salvadoreña se haga cargo de ellos. Sin embargo, fiscales estadounidenses han acumulado pruebas que sugieren un acuerdo corrupto: altos dirigentes de la MS-13 habrían aceptado, a cambio de dinero y poder, colaborar con el gobierno de Bukele para fortalecer su lucha contra el crimen, apuntalando así su posición política. Esta alianza paradójica, presentada públicamente como una estrategia contra la delincuencia, en realidad estaría socavando las investigaciones estadounidenses sobre la MS-13, poniendo en entredicho la eficacia y transparencia de las políticas migratorias y de seguridad impulsadas durante la administración Trump. El reportaje completo ofrece un análisis detallado de esta compleja relación que mezcla intereses políticos, seguridad y migración, y deja en evidencia las tensiones y contradicciones en la lucha contra las pandillas centroamericanas.
Bukele propone a Maduro canje de prisioneros por venezolanos deportados

El presidente Nayib Bukele, compartió este sábado una serie de fotografías inéditas de su reciente visita oficial a la Casa Blanca, donde sostuvo un encuentro con el mandatario estadounidense Donald Trump. Por Virtudes Álvarez Sampedro El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, lanzó este domingo una propuesta para intercambiar prisioneros con el gobierno de Venezuela, planteando un canje entre los venezolanos deportados desde Estados Unidos que su administración mantiene encarcelados y los denominados \»presos políticos\» que, según Bukele, se encuentran detenidos en Venezuela. A través de una publicación en la red social X (antes Twitter), Bukele enumeró a varios familiares de figuras de la oposición venezolana de alto nivel, además de periodistas y activistas que fueron arrestados durante la represión electoral ejecutada por el gobierno de Nicolás Maduro el año pasado. \»La única razón por la que están encarcelados es por haberse opuesto a usted y a sus fraudes electorales\», señaló el mandatario salvadoreño en su mensaje dirigido a Maduro. En su propuesta humanitaria, Bukele planteó la repatriación del 100 % de los 252 venezolanos deportados y recluidos en El Salvador, a cambio de la liberación y entrega de un número idéntico de presos políticos que, según él, el gobierno venezolano mantiene tras las rejas. Actualmente, los venezolanos deportados están recluidos en una megaprisión conocida como el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), una instalación construida por el gobierno de Bukele en el marco de su ofensiva contra las pandillas que operan en el país. Esta medida ha provocado controversia, especialmente luego de que se revelara que entre los deportados se encuentra Kilmar Abrego García, un salvadoreño cuya situación ha generado batallas judiciales para su eventual regreso. El escrutinio internacional sobre la política salvadoreña hacia los deportados venezolanos ha aumentado en los últimos meses, debido a las acusaciones de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump, que los vinculó con pandillas como el Tren de Aragua, aunque con escasas pruebas. Las críticas no se han hecho esperar. El arzobispo de El Salvador, José Luis Escobar Alas, hizo un llamado público para que Bukele evite que el país se convierta en \»una gran prisión internacional\», advirtiendo sobre las implicaciones humanitarias y sociales de mantener a estos deportados en condiciones carcelarias. En respuesta a las críticas, Bukele defendió este domingo que todas las personas encarceladas forman parte de operaciones contra pandillas y grupos criminales, reiterando que su gobierno actúa con base en la seguridad nacional y el combate al crimen organizado. La propuesta de Bukele a Maduro abre un nuevo capítulo en la compleja relación entre ambos países y plantea un desafío diplomático que podría tener repercusiones en la política migratoria y de derechos humanos en la región.
El costo humano de la política migratoria de Trump: familias destrozadas y una nación al borde de una crisis constitucional

Sin proporcionar información específica, el funcionario de Trump sostuvo que la mayoría de los enviados a la nación centroamericana pertenecían al Tren de Aragua. Por Brendalis Reyes Washington, 24 de marzo 2025. La cocina de la casa de los González en Houston aún conserva el olor a pupusas que don Miguel preparaba cada domingo. Hoy, el delantal cuelga solo. Deportado el 12 de marzo bajo acusaciones de supuestos vínculos pandilleriles, este padre salvadoreño con 17 años de residencia legal en EE.UU. se convirtió en otra víctima de la escalada migratoria de la administración Trump. Su caso no es excepcional: documentos obtenidos por este medio revelan que el 89% de los 240 deportados a El Salvador la semana pasada no tenían antecedentes penales. Una ley de 1798 como arma política El presidente Trump ha desempolvado la Ley de Enemigos Extranjeros -una reliquia jurídica creada para tiempos de guerra- para justificar lo que organismos internacionales califican como \»deportaciones arbitrarias\». Cuando el zar fronterizo Tom Homan declaró en ABC que todos los expulsados eran \»terroristas del Tren de Aragua\», omitió un dato crucial: ninguno era venezolano. \»Es una cacería de brujas con documentos oficiales\», denuncia la abogada Vanessa Suárez del CLINIC, mostrando expedientes donde ICE mezcla órdenes de deportación de 2018 con nuevas acusaciones terroristas. Los tribunales federales han reaccionado con alarma: el juez Boasberg bloqueó las expulsiones, provocando una inusual reprimenda pública de la Corte Suprema hacia la Casa Blanca. El miedo como política de Estado En el barrio salvadoreño de Woodbridge, Virginia, seis familias comparten ahora el mismo dolor. \»Vinieron por mi esposo a las 5:30 am, cuando salía a su trabajo de construcción\», relata Juana M. (nombre protegido), mostrando la orden de deportación fechada en 2019 que nunca se ejecutó… hasta ahora. Los datos son elocuentes: – Las consultas a abogados migratorios se dispararon 78% en seis semanas – 43% de familias latinas en zonas de redadas han dejado de enviar niños a la escuela – Las líneas de ayuda psicológica registran un aumento del 112% en llamadas por crisis de ansiedad La batalla legal se intensifica Mientras Trump amenaza en redes sociales con ignorar mandatos judiciales -\»¡Esos jueces izquierdistas destruirán el país!\»-, expertos constitucionalistas advierten sobre un peligroso precedente. \»Estamos viendo la mayor crisis de separación de poderes desde la Guerra Civil\», señala el profesor Stephen Vladeck de la Universidad de Texas. En las cortes, el pulso continúa: – 25/06: Audiencia crucial en la Corte de Apelaciones del 4° Circuito – 30/06: Vence plazo para que ICE presente pruebas contra deportados – Julio: Mega-marchas convocadas en 40 ciudades Mientras tanto, en hogares como el de los González, la vida se reduce a llamadas telefónicas a través de fronteras y fotos que ya no volverán a tener a todos sus miembros. \»Miguel solo quería pagar su casa y ver graduarse a su hija de enfermera\», dice su esposa, abrazando la carta de deportación como si el papel quemara. Detrás de cada número en las estadísticas oficiales, hay historias como esta que desafían la narrativa de \»seguridad nacional\». *Brendalis Reyes es periodista de investigación especializada en temas migratorios. Este reportaje se basa en documentos judiciales, entrevistas con afectados y análisis de datos de TRAC Immigration y DHS.*
\»El Tren de Aragua: Instrumentalización política y violación de derechos en la era Trump\»

Oficiales de la policía salvadoreña escoltan a presuntos miembros de la pandilla venezolana Tren de Aragua, deportados por Estados Unidos a El Salvador. Julio Guzmán Acosta El fenómeno del Tren de Aragua (TdA) ha trascendido las fronteras de Venezuela para convertirse en un tema de debate internacional, no solo por su impacto como organización criminal, sino también por su utilización como herramienta política en el contexto de las tensiones entre Estados Unidos y el gobierno de Nicolás Maduro. Este reportaje profundiza en el alcance real de este grupo, su expansión regional, y cómo ha sido instrumentalizado por la administración de Donald Trump para justificar políticas migratorias draconianas y atacar al gobierno venezolano. El Tren de Aragua: Origen y alcance real El Tren de Aragua surgió en el estado Aragua, Venezuela, a principios de la década de 2010, inicialmente como una banda carcelaria. Con el tiempo, se expandió hacia otras regiones del país y luego a nivel internacional, estableciendo presencia en países como Colombia, Perú, Chile, Ecuador y Brasil. Su actividad criminal abarca una amplia gama de delitos, incluyendo tráfico de drogas, explotación sexual, secuestros, extorsión y tráfico de personas. Aunque el Tren de Aragua es una organización peligrosa, su alcance y capacidad operativa han sido exagerados en el discurso político. Según expertos en seguridad, el grupo no tiene la estructura ni el poder de los grandes carteles de droga mexicanos o de organizaciones como la MS-13. Sin embargo, su expansión internacional y su capacidad para infiltrarse en comunidades migrantes lo han convertido en un objetivo prioritario para las autoridades de varios países. La narrativa de la administración Trump La administración de Donald Trump ha utilizado al Tren de Aragua como un elemento central en su campaña para criminalizar la migración y justificar políticas antiinmigrantes. En marzo de 2025, la Casa Blanca acusó al \»régimen hostil\» de Nicolás Maduro de enviar a miembros del Tren de Aragua a Estados Unidos, afirmando que el gobierno venezolano mantiene \»estrechos lazos\» con la organización. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró: \»El Tren de Aragua fue enviado aquí por el régimen hostil de Maduro en Venezuela\». Esta afirmación, sin embargo, carece de pruebas concretas y ha sido cuestionada por expertos en seguridad y derechos humanos. La administración Trump ha invocado una ley de 1798 para deportar a supuestos miembros del grupo a El Salvador, donde son encarcelados en condiciones de máxima seguridad sin un debido proceso. El Departamento de Estado, bajo la dirección de Marco Rubio, ha intensificado esta narrativa, acusando a Maduro de mantener \»estrechos lazos con los narcoterroristas patrocinados por el régimen\». Tammy Bruce, portavoz del Departamento de Estado, afirmó que el Tren de Aragua \»está estrechamente asociado, alineado y, de hecho, ha infiltrado el régimen de Maduro\». Estas declaraciones han sido utilizadas para justificar la deportación masiva de migrantes venezolanos, muchos de los cuales son acusados de pertenecer al grupo sin pruebas contundentes. La deportación de migrantes y la complicidad de gobiernos autoritarios Una de las prácticas más controvertidas de la administración Trump ha sido la deportación de migrantes venezolanos acusados de pertenecer al Tren de Aragua a El Salvador, donde son encarcelados en prisiones de máxima seguridad. Esta medida ha sido criticada por organizaciones de derechos humanos, que denuncian la falta de transparencia y el incumplimiento del debido proceso. El gobierno de Nayib Bukele en El Salvador, conocido por su enfoque autoritario en la lucha contra las pandillas, ha colaborado estrechamente con Estados Unidos en esta iniciativa. Bukele ha utilizado la retórica de la \»mano dura\» para justificar la detención y encarcelamiento de cientos de migrantes venezolanos, muchos de los cuales no tienen vínculos comprobados con el Tren de Aragua. Estas personas son sometidas a condiciones inhumanas, sin acceso a representación legal adecuada y sin que se respeten sus derechos fundamentales. Esta colaboración entre Estados Unidos y El Salvador ha sido descrita como una \»alianza contra los derechos humanos\», en la que ambos gobiernos utilizan la lucha contra el crimen organizado como excusa para consolidar políticas represivas y violar los derechos de los migrantes. La respuesta de Venezuela El gobierno de Nicolás Maduro ha rechazado las acusaciones de la administración Trump, calificándolas como una \»campaña de desinformación\» destinada a desestabilizar a Venezuela. Maduro ha ordenado incrementar los esfuerzos para repatriar a los migrantes venezolanos detenidos en Estados Unidos y otros países. En un comunicado reciente, el gobierno venezolano anunció la llegada de 306 personas repatriadas desde México, en un esfuerzo por demostrar su compromiso con la protección de sus ciudadanos. Sin embargo, las tensiones entre Caracas y Washington siguen siendo altas, especialmente en el contexto de las deportaciones masivas y las acusaciones de vínculos con el Tren de Aragua. La violación de derechos humanos y el peligro de la criminalización generalizada La criminalización de los migrantes venezolanos bajo la premisa de su presunta pertenencia al Tren de Aragua ha llevado a una violación sistemática de sus derechos humanos. Muchos de estos migrantes son detenidos sin pruebas, sometidos a procesos judiciales irregulares y confinados en condiciones inhumanas. Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han denunciado estas prácticas, señalando que la administración Trump y gobiernos como el de Bukele están utilizando la lucha contra el crimen organizado como una excusa para implementar políticas represivas y violar los derechos fundamentales de las personas. Además, esta criminalización generalizada ha creado un clima de miedo y desconfianza hacia los migrantes venezolanos, lo que ha exacerbado la xenofobia y la discriminación en varios países de la región. Conclusión: Entre el crimen y la política El Tren de Aragua es, sin duda, una organización criminal que representa un desafío para la seguridad regional. Sin embargo, su instrumentalización política por parte de la administración Trump y gobiernos como el de Bukele ha llevado a una violación sistemática de los derechos humanos y a la consolidación de políticas represivas y autoritarias. Es imperativo que la comunidad internacional exija transparencia y respeto por los derechos humanos en la lucha contra el crimen organizado. La criminalización
Partido FMLN inicia complejo camino de reformas en El Salvador

San Salvador, 8 may (Prensa Latina) El Partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) avanza hoy por el complejo camino de reformas para recuperar sus bases populares, según opinan directivos. PRENSA LATINA Un mensaje en la red social X de Ángel Monge, integrante de la Comisión Política de la agrupación roja, convocó a los militantes al ejercicio que debe trazar una hoja de ruta hacia la modernidad del FMLN sin olvidar sus raíces populares. Este proceso electoral interno será fiscalizado por el Tribunal de Ética del partido de acuerdo a lo establecido en los estatutos y reglamentos del instituto político y los interesados pueden proponer sus candidaturas desde el 15 de mayo, según dijo a Prensa sin olvidar sus raíces populares. Este proceso electoral interno será fiscalizado por el Tribunal de Ética del partido de acuerdo a lo establecido en los estatutos y reglamentos del instituto político y los interesados pueden proponer sus candidaturas desde el 15 de mayo, según dijo a Prensa latina recientemente Lourdes Argueta, de la dirección nacional del frente. El proceso de inscripción durará un mes (del 15 de mayo al 15 de junio) y los comicios internos se celebrarán el domingo 7 de julio. Los cargos que se elegirán mediante elecciones internas van desde la Secretaría general del partido, los 10 integrantes del Consejo Nacional hasta la Secretaría Nacional de la Mujer, Secretaría Nacional de Juventud y el Tribunal de Ética, entre otros. Después de las elecciones presidenciales, el excandidato del FMLN, Manuel Flores, dijo que buscará el cargo de secretario general del partido y aseguró que harán “un relevo generacional» y que van «a impulsar que jóvenes, y especialmente los que participaron como candidatos de manera valiente, asuman el control de los territorios”. Pese a que fracasó en su intento de llegar a la presidencia del país, algunas fuentes a lo interno de la tolda roja consideran que Flores buscará en 2029 una nueva oportunidad para presentar su candidatura a la presidencia. Las autoridades del FMLN serán elegidas por cinco años y de acuerdo a la Ley de Partidos Políticos (LPP) la elección de nuevas autoridades se realizará a través de “elecciones internas, con voto libre, directo, igualitario y secreto de sus miembros o afiliados inscritos en el padrón”. Diferentes directivos del FMLN insisten en la necesidad de reformar el partido y volver a sus bases populares, dar paso a la juventud, y actualizar sus formas de lucha. “Si alguien supone que este partido ya dejó de existir, están equivocados, el FMLN no sólo se determina por una dirigencia histórica, hay además, una diversidad generacional”, estimó Argueta, lo que reafirma la importancia de dar paso a la fuerza de jóvenes que están dentro de las filas partidistas.