La agresión yanqui a Venezuela Entre la teoría del Espacio Vital de Hitler y el Destino Manifiesto de los yanquis. ¿Qué tienen de común?

La teoría del “Espacio Vital” fue una doctrina geopolítica central del nazismo, formulada por Adolf Hitler, que sirvió para justificar la expansión territorial alemana mediante la guerra, especialmente hacia Europa del Este, Polonia, Checoslovaquia, Rumania, y otros paises. Hitler necesitaba los recursos naturales de Europa del Este para el desarrollo de Alemania y su consolidación como potencia económica, política y militar. La teoría del Destino Manifiesto fue una doctrina ideológica y política surgida en los Estados Unidos a mediados del siglo XIX, que sostenía que ese país estaba predestinado a expandirse territorialmente desde el Atlántico hasta el Pacífico y a ejercer influencia sobre el continente americano. Sirvió para justificar guerras, arrebatar territorios y recursos naturales, e imponer anexiones. Destacan la guerra con México (1846–1848) a través de la cual los gringos se apropiaron de más de la mitad del territorio y recursos naturales de México (California, Texas, Nuevo México, Arizona, Nevada, Utah). Todo eso con la misma desfachatez que por estos días Donald Trump dice que \»procura recuperar el petróleo que Venezuela le robó a Estados Unidos\». Luego, esa teoría imperialista evolucionó hacia el expansionismo en el Caribe, Centroamérica y el Pacífico. En 1823, se articuló con la Doctrina Monroe, \»América para los americanos\» y en ese corolario llevó a cabo intervenciones militares en el Caribe y Centroamérica, con influencias directas en Cuba (aquí se quedaron con Guantánamo), República Dominicana, Haití, Puerto Rico y Panamá. Una vez en República Dominicana, ordenaron un \»Estudio sobre la disponibilidad de recursos naturales en la isla de Santo Domingo\», lo cuales eran su interés. Ese estudio resultó en un Informe titulado \»Santo Domingo, un país con futuro\», firmado por Otto Schoenrich, debido a la enorme cantidad de minerales y otros recursos naturales constatados. La intervención militar yanqui de 1916, devino en gobierno colonial militar gringo, y creó las condiciones para que luego, en 1930, el dictador Trujillo asumiera el papel de garante de los intereses norteamericanos. En este sentido, el Destino Manifiesto fue un fundamento del expansionismo imperialista estadounidense. La agresión yanqui a Venezuela se produce en un momento en que el capitalismo en su fase imperialista muestra su cara fascista, para recomponer la acumulación de capitales, en un contexto en que se produce un nuevo reordenamiento mundial con la emergencia de China como potencia mundial, y del Bloque BRICS como contrapeso al orden financiero impuesto por los yanquis después de la segunda guerra mundial. La globalización neoliberal se ha agotado como política de acumulación de capitales. Además, la economía norteamericana sigue afectada por una continua caída de la Tasa Media de Ganancia que, entre 1950 y el 2020 cayó en (-) 25%. Y esa tendencia ha continuado, y se agravó con la Pandemia de la COVID 19. Todos los estudios sobre la Tasa Media de Ganancia indican una tendencia decreciente en el largo plazo, especialmente en Estados Unidos de Norteamérica, la Unión Europea y Japón, enclaves fundamentales del capitalismo mundial. Dado que la Tasa Media de Ganancia es el indicador principal en las decisiones de los capitalistas para sus inversiones y políticas generales; el hecho de que esta se mantenga en descenso por un largo tiempo, y las perspectivas sean mantener esa caída, es razón para que las empresas multinacionales y los cabecillas del imperialismo procuren revertir esa tendencia. El capital norteamericano busca con desespero nuevas fuentes de acumulación, y en esa situación apela a Donal Trump, el rostro neofacista, instrumento de ocasión del imperialismo norteamericano. (Bertold Brecht dijo alguna vez que la social democracia es la burguesía cuando no está asustada; y el fascismo es la misma burguesía cuando está asustada). De tal manera, la agresión a Venezuela es también una escalada fascista. Así como Hitler definió el \»Espacio Vital\» en el entorno de Europa y agredió a Polonia y otros países, y se apoderó de sus recursos naturales; así mismo, la vuelta a la doctrina Monroe por parte de Trump y los yanquis, con su corolario \»América para los americanos\», es la asunción de América Latina y el Caribe como parte del \»Espacio Vital\» del imperialismo yanqui. Vale reiterar que, en unas condiciones históricas en la que el capitalismo muestra su cara fascista para recomponer la acumulación. Así las cosas, la mirada y la respuesta política, a la agresión a Venezuela, y el militarismo en el Caribe, deben ser observadas a partir de esos dos elementos: escalada fascista como política del imperialismo yanqui, y determinación de un \»espacio vital\» por parte de éste, en la competencia por recomponer la acumulación de capitales dentro de un nuevo reordenamiento mundial económico, político y militar en curso. Y en es misma visión debe observarse la actitud de servilismo y entrega de la soberanía nacional por parte del gobierno de Luis Abinader y el PRM. Así, la defensa de la soberanía nacional, se conjuga con la lucha por más derechos democráticos y libertades públicas, cerrarle el paso al conservadurismo facistoide; con la conquista de soberanía popular.
Lo de Trump no está escrito

Por Freddy González \»Primero vinieron por los socialistas, y no dije nada, porque no era socialista. Luego vinieron por los sindicalistas, y no dije nada, porque no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, y no dije nada, porque no era judío; luego vinieron por mí, y no quedó nadie que hablara por mí\». Martin Niemöller Todos los días, cada hora y cada minuto desde su llegada al gobierno de los EE. UU., el presidente Donald Trump sorprende a la colectividad mundial anunciando medidas que parecen absurdas y descabelladas, pero que en realidad no lo son y nadie dice nada. Su propósito de hacer de su país una gran nación en crecimiento y en expansión en detrimento de otros no importa sea al norte o al sur de su país, es un plan imperial fríamente calculado, pero nadie dice nada. Puede ser no sólo ocupando el canal de Panamá sino también engulléndola entera, comprando u ocupando manos militares a Groenlandia, pero nadie dice nada. Ocupando cualquier parte de Europa, Asia, África y sobre todo del medio oriente rico en petróleo y otros minerales indispensables para el desarrollo de las industrias, especialmente la bélica, pero nadie dice nada. En sus planes políticos confluyen dos concepciones imperialistas y expansionistas, El Destino Manifiesto y El Espacio Vital, ambos de oscuros recuerdos para la humanidad, el primero por el despojo de la mitad del territorio de su vecino México y el segundo por haber conducido a una conflagración mundial con saldo de más de 60 millones de pérdidas humanas sin contar las enormes pérdidas materiales, pero nadie dice nada. Ante el genocidio del ejército sionista de más de 50 mil ciudadanos palestinos, de los cuales el 80% unos 40 mil, son mujeres, niños y ancianos, nadie dice nada. Trump acaba autorizar el envío a Israel de la bomba MOAB, de alto poder destructivo, para seguir usándola en su política de exterminio del pueblo palestino, pero todos callan por temor a represalias. Dice que está dispuesto a apoyar a sus aliados Sionistas a que\» Desatan el infierno\» en lo que queda de la ya destruida franja de Gaza, si Hamas no accede a sus dictámenes, y todos hacen silencio. Se abroga el derecho de decir: que los palestinos de Gaza no tendrían derecho a regresar en virtud de su plan de \»propiedad\» estadounidense del territorio devastado por la guerra, y la comunidad internacional lo contempla sin inmutarse. Su última propuesta para solucionar la situación de la Franja de Gaza consistente en expatriar más de dos millones de palestinos de su país, lanzándolo a deambular por el mundo como mendigos sin techos, salud, alimentación y educación, pero nadie dice nada. El nuevo faraón estadounidense dice que su país \»tomará el control» de la Franja de Gaza y la construirá, convirtiéndola en la «Riviera de Oriente Medio»”. Ocupación que según él será a largo plazo, insistiendo en que es necesario el desplazamiento permanente de los gazatíes (ciudadanos de Gaza) fuera del enclave (de su territorio), y la comunidad internacional hace mutis frente a tal aberración. Yo me pregunto: ¿qué derecho tiene Trump, que no sea el de la fuerza, a convertir un pueblo sedentario en nómada? ¿Quién lo ha nombrado juez para juzgar y decidir la suerte de lo que llaman gazatíes, a los que quiere ver fuera de ese enclave?; ¿Con quién pretende Trump repoblar su llamada \»Rivera de Oriente Medio”? Naturalmente que con sus socios los colonos israelíes. Frente a los desmanes, abusos y arbitrariedades que a diario anuncia y comete Donald Trump, todos callan, unos por hacerse los graciosos con él y otros por miedo a desatar la ira del autoproclamado amo del mundo. Solo que ese silencio cómplice nos traerá consecuencias de las que todos nos lamentaremos, y cuando caiga el telón de esta obra tragedia ya nadie podrá decir nada, porque nadie quedará para protestar y defender los derechos de millones de ciudadanos en todo el mundo. Así de simple.