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¡LUIS ENRIQUE III, EL EMPERADOR DE LA ÉPICA! EL PSG REVALIDA LA CHAMPIONS DESDE EL ABISMO

Budapest fue testigo de una final para el infarto: el Arsenal de Arteta, un equipo serio, ordenado y sin complejos, puso contra las cuerdas al todopoderoso PSG. Havertz soñó con el asalto al trono europeo, Dembélé igualó con sangre fría, y la tanda de penaltis coronó a un gigante brasileño llamado Gabriel Magalhaes… que esta vez lloró del lado equivocado. Luis Enrique suma su tercera Champions, la segunda consecutiva con los parisinos, y se confirma como el mejor entrenador de la actualidad. También el más polémico. También el más terco. También, ahora, leyenda viva. CRÓNICA DEPORTIVA | POR JULIO GUZMÁN ACOSTA BUDAPEST – No se lo puso fácil el destino. Ni Mikel Arteta. Ni ese Arsenal de pura cepa inglesa que vino a la final de la Champions como quien llega a una guerra: sin rendirse antes de la primera batalla. Pero el fútbol, ese viejo tahúr de emociones, quiso que fuera Luis Enrique el que volviera a París con la oreja grande. La tercera de su carrera. La segunda consecutiva con el PSG. Y vaya manera de sufrirla. Porque sí, señores, el equipo de la posesión abusiva, del fútbol total llevado al extremo, del \»la pelota es mía y usted perdone\», estuvo a punto de morir de éxito. Un 4-4-2 británico, bien plantado, sin complejos, le recordó a Lucho que el fútbol también se defiende con el alma. El Arsenal salió a morder desde el primer minuto. Literalmente. Havertz, el zorro que no avisa Apenas cinco minutos de juego y el cielo de Budapest tiembla. Despeje de Marquinhos en el centro del campo, el balón golpea en Trossard —ahí tiene usted la mejor asistencia involuntaria de la historia reciente— y el alemán, Kai Havertz, ese delantero al que algunos llaman fantasma, aparece como un espectro en el área. Pacho, descolocado. Safonov, derretido antes de tiempo. El disparo, potentísimo, con poco ángulo. Pero el ruso ya había claudicado en su mente. Golazo. 1-0. Y el Arsenal soñando con romper la lógica. El PSG, mientras tanto, empeñado en su religión. Posesión: 74% en la primera mitad. Ocasiones claras: cero. Ni Dembélé, ni Kvaratskhelia, ni el desorden ordenado de Luis Enrique conseguían perforar el muro gunner. Y al frente, Odegaard defendiendo como si le fuera la vida. Y Gabriel, el central brasileño, desquiciando a todo el que osara acercarse. Ese Gabriel que luego, ay, sería protagonista trágico. Dembélé enciende la mecha, Kvaratskhelia besa el palo La segunda parte empezó con otra música. Achraf Hakimi, apareciendo como \’9\’ sorpresa. Nuno Mendes intentando sacar el balón jugado desde su propio campo. Y una falta que Raya sacó con los puños como si le fuera el honor. Pero el empuje parisino era imparable. En el 62, Mosquera derriba a Kvaratskhelia dentro del área. Penalti claro. El VAR lo confirma. Dembélé coge el balón, lo besa, lo engaña a Raya con la derecha. Disparo cruzado, ajustado. 1-1. Final nueva. Y entonces vino lo que pudo ser el gol del título para el Arsenal… pero fue el palo de Kvaratskhelia. Una carrera tremenda del georgiano, un lanzamiento cruzado, el metal vibrando. Luis Enrique lo sentó acto seguido. Entró Barcola. Y Barcola, en su primera acción, obligó a Raya a volar. El partido era un torrente desbocado. Vitinha, en el 89, casi inventa una obra de arte: disparo a la escuadra que se fue besando el larguero. Prórroga. Infarto. Y la muerte dulce de los penaltis. La noche trágica de Gabriel Magalhaes Raya paró uno. Eze falló. Y llegó el quinto lanzamiento. Un central brasileño, Gabriel Magalhaes, contra el destino. El mismo que había sido un muro durante 120 minutos. El mismo que había desquiciado a Dembélé y compañía. Pero el fútbol es cruel y hermoso a partes iguales. Gabriel lanzó alto. Muy alto. Demasiado alto. Y el PSG conquistó su segunda Champions consecutiva (4-3 en los penaltis). Mientras los parisinos abrazaban a Donnarumma —que ni jugaba, pero eso da igual en las fotos—, Arteta consolaba a sus muchachos. Habían plantado cara. Habían sido serios, ordenados, valientes. Pero Luis Enrique, el anti-madridista confeso, el exazulgrana que divide aguas, el terco de la posesión, sumó su tercera Copa de Europa. La segunda seguida. Y ya nadie puede discutirle: es el mejor entrenador del momento. Aunque duela. Aunque se le critique. Aunque sea de esos que generan odios y pasiones a partes iguales. Pero esto es la Champions. Y Luis Enrique, señores, ya es historia. Final: PSG 1 (4) – Arsenal 1 (3) Goles: Havertz (5\’), Dembélé (62\’ de penalti) Incidencias: Final de la Champions League 2025-2026 en el Puskás Aréna de Budapest. 67.000 espectadores. Tanda de penaltis: 4-3 para el PSG.

El Descalabro del Real Madrid en Europa

Por Julio Guzmán Acosta El Santiago Bernabéu, normalmente un fortín de ilusiones y esperanzas, se convirtió en un escenario de desilusión y desánimo para los aficionados del Real Madrid. La noche que resultó ser el último partido de la Champions League para el equipo merengue, dejó una huella amarga en la historia del club, con el actual campeón de Europa cayendo eliminado de forma estrepitosa frente al Arsenal inglés . El equipo, que la temporada pasada se alzó con el trofeo más codiciado del viejo continente, ha dejado de ser el coloso que una vez fue, y se presentó en el campo como una sombra de sí mismo. Los 90 minutos de juego fueron un desfile de errores y desconexiones. Los jugadores, que en su día mostraron una cohesión y una calidad indiscutibles, parecieron deambular por el terreno de juego, incapaces de crear jugadas que pusieran en jaque al equipo Inglés . La afición, que había mantenido la esperanza desde la dolorosa derrota en Londres por 3-0, se conjuró para una remontada épica que nunca llegó. La pasión de los hinchas contrastó con la apatía de los jugadores, quienes parecieron dejar en la grada la garra y la determinación que los caracterizaba. K. Mbappé fue una sombra del jugador por el que suspiró por varios años el Real Madrid. En su primer temporada en el equipo blanco, en ninguno de los partidos importantes ha aparecido. Los egos individuales se alzaron como obstáculos insalvables, y la falta de un juego en equipo se convirtió en la condena definitiva del equipo blanco. Mientras por otro lado, el FC Barcelona, rival eterno, sufría para avanzar a las semifinales, el Madrid dejó claro que en esta temporada les falta fútbol. La diferencia se notó en la cancha; el dominio de los azulgranas en sus en los últimos enfrentamientos directos fue contundente, con goleadas que dejaron a la hinchada merengue preguntándose qué había pasado con su equipo. El entrenador, Carlo Ancelotti, ya estaba sentenciado. La crítica se intensifica, y las dudas sobre su capacidad para recuperar al equipo se han convertido en un clamor en las gradas y en los medios. Su estilo de juego, que antes deslumbraba, parece haber caído en la mediocridad. Los aficionados se preguntan, con una mezcla de resignación y angustia, cuántos goles podría recibir su equipo en la final de la Copa del Rey contra el FC Barcelona, un encuentro que se dibuja como un nuevo descalabro en la temporada. Las estadísticas son elocuentes: en sus enfrentamientos directos, los azulgranas han infligido derrotas dolorosas, con marcadores que han alcanzado los cuatro y cinco goles. La pregunta que resuena en cada rincón del Bernabéu es clara: ¿será esta la temporada en la que el Real Madrid se rinda ante su eterno rival? La respuesta está por verse en Sevilla, donde se disputará la final de la Copa del Rey. Mientras tanto, la afición blanca aguarda con el corazón en un puño, temiendo que el sueño de recuperar la grandeza se convierta en una pesadilla. El Real Madrid, el gigante de Europa, enfrenta un momento crucial: el tiempo de las respuestas llegó, y el futuro del club pende de un hilo en un escenario que, por ahora, solo refleja sombras.

El Real Madrid supera al Atlético en los penaltis y avanza a cuartos de la Champions League

Rüdiger celebra su acierto en el penalti definitivo para clasificar al Madrid para cuartos de final. CUARTOS DE FINAL CHAMPIONS LEAGUE. ATLETICO DE MADRID VS REAL MADRID. Foto:UMBRAL.COM.DO Por Servicios umbral.local/ En un duelo lleno de emociones, giros dramáticos y momentos de alta tensión, el Real Madrid eliminó al Atlético de Madrid en los octavos de final de la Champions League tras una tanda de penaltis que definió un partido vibrante. El conjunto merengue, que sufrió durante gran parte del encuentro, demostró una vez más su capacidad para sobrevivir en Europa y avanzó a cuartos de final, donde se medirá al Arsenal inglés. Un Inicio Electrizante El partido comenzó con una sorpresa mayúscula. Apenas 27 segundos después del saque inicial, el Atlético de Madrid abrió el marcador gracias a un gol de Gallagher. El jugador aprovechó un pase preciso de De Paul, que se coló entre las piernas de Mendy y un defensa canario, para poner el balón en el fondo de la red. Este gol, el más rápido en la historia del Atlético en la Champions League, pareció darle al equipo de Simeone el control del partido desde el principio. El Atlético manejó el tempo del juego con maestría, defendiendo con orden y esperando sus oportunidades al contraataque. Julián Álvarez tuvo dos ocasiones claras frente a Courtois, pero el portero belga mantuvo al Real Madrid en el partido con paradas clave. El Madrid Reacciona en la Prórroga El Real Madrid, por su parte, mostró un juego lento y carente de ideas durante gran parte del encuentro. Mbappé, que llegó al partido con dudas físicas, estuvo impreciso y desconectado, mientras que Vinicius Jr. fue el único jugador merengue que mostró destellos de peligro. Sin embargo, el brasileño desperdició una gran oportunidad al fallar un penalti en el minuto 75, enviando el balón por encima del larguero. Fue en la prórroga donde el Madrid mostró su mejor versión, impulsado por la energía de Jude Bellingham. El joven inglés fue clave para equilibrar el partido y llevar la eliminatoria a los penaltis, un terreno donde el Real Madrid ha demostrado ser imbatible en los últimos años. La Tanda de Penaltis y el Resbalón de Julián Álvarez En la tanda de penaltis, el momento decisivo llegó con el lanzamiento de Julián Álvarez. El delantero argentino resbaló al tirar, lo que provocó que tocara el balón dos veces antes de que este entrara en la portería. El árbitro, tras consultar el VAR, anuló el gol, dando al Real Madrid una ventaja crucial. Antonio Rüdiger, héroe de la tanda de penaltis del año pasado ante el Manchester City, fue el encargado de sellar la victoria con un disparo impecable. Así, el Real Madrid avanzó a cuartos de final, donde se enfrentará al Arsenal en un duelo que promete ser igual de emocionante. Análisis del Partido El Atlético de Madrid salió al campo con un plan claro: presionar alto desde el inicio y aprovechar los errores del rival. Simeone diseñó una estrategia casi perfecta, pero no pudo evitar que el Real Madrid, una vez más, encontrara la manera de sobrevivir en Europa. Por su parte, el Real Madrid mostró una cara poco convincente durante gran parte del partido. Sin embargo, la experiencia y la mentalidad ganadora de su plantel, sumadas a la aparición estelar de Bellingham en la prórroga, fueron suficientes para superar a un rival que mereció más. Próximo Rival: El Arsenal El Real Madrid se medirá al Arsenal en cuartos de final, con el partido de ida programado para el 8 de abril en Londres y la vuelta el 16 de abril en el Santiago Bernabéu. El conjunto inglés, que viene de una temporada sólida en la Premier League, será un rival de cuidado para un Madrid que sigue demostrando su capacidad para superar adversidades en la Champions League. El derbi madrileño en la Champions League dejó un partido para el recuerdo, con emociones, goles y un final dramático en los penaltis. El Real Madrid, una vez más, demostró por qué es el rey de Europa, mientras que el Atlético de Madrid se queda con la amargura de una eliminatoria que pudo ganar.