El Veneno Digital: X, Epicentro del Odio en la República Dominicana

Un informe revelador de la Fundación Friedrich Ebert identifica a la antigua Twitter como la plataforma donde más se ataca a haitianos, mujeres embarazadas y colectivos LGBTIQ+, con alrededor de 650,000 publicaciones tóxicas analizadas que amenazan la convivencia democrática. POR JULIO GUZMÁN ACOSTA SANTO DOMINGO.— En el ecosistema de las redes sociales, donde la inmediatez y el anonimato often alteran el discurso civil, ha emergido un verdugo digital. Un meticuloso informe titulado “Dinámicas de discurso de odio en redes sociales: hallazgos para avanzar en la garantía de derechos” ha desvelado que X, la plataforma que sucedió a Twitter, se ha erigido como el principal vertedero de contenidos tóxicos, desinformación e incitación al odio en la República Dominicana. El estudio, de una contundencia escalofriante, analizó aproximadamente 650,000 publicaciones y comentarios, trazando un mapa de la intolerancia que envenena el debate público. La investigación evidencia con crudeza cómo estas narrativas digitales, orquestadas predominantemente por perfiles antiderechos con vínculos en los sectores público y privado, tienen un blanco claro: la población haitiana y los grupos más vulnerables. En un hallazgo particularmente alarmante, el informe señala a las mujeres haitianas embarazadas como el colectivo más ferozmente atacado, seguidas de personas LGBTIQ+, afrodescendientes, migrantes, personas con discapacidad, adultos mayores y niños en situación de calle. “En contextos marcados por la desinformación, la estigmatización y los discursos de odio, las palabras pueden convertirse en armas”, advirtió con solemnidad Paula Rodríguez, coordinadora de proyectos de la Fundación Friedrich Ebert, durante la presentación del documento. “Aunque estas dinámicas surgen en entornos digitales; pueden trasladarse rápidamente al mundo físico, poniendo en riesgo la vida, la dignidad y el bienestar de las personas”. El acto de lanzamiento, que contó con la presencia de diplomáticos de Alemania y la Unión Europea, así como de representantes de la sociedad civil local, sirvió también para alertar sobre cómo este fenómeno no es solo un conflicto en el ciberespacio, sino una amenaza tangible que socava los cimientos de la democracia, alimenta tentaciones autoritarias y tiene un impacto directo en la labor de defensores de derechos humanos, periodistas y organizaciones sociales. La publicación, que forma parte del proyecto “Más Derechos”, respaldado por la Unión Europea y ejecutado en conjunto con Ciudad Alternativa, el CIPAF y el CIDEL, no se limita a diagnosticar la enfermedad, sino que ofrece herramientas cruciales para su tratamiento. El informe procura fortalecer a la sociedad civil y promover estrategias que protejan los derechos humanos en la arena digital. En un panel de discusión posterior, Yanela Zapata de Naciones Unidas, la periodista Edith Febles y Estephany Encarnación del CIPAF, coincidieron en la urgencia de priorizar alianzas y acciones concretas. El consenso fue claro: frente a la marea de odio y desinformación, la respuesta debe ser una defensa inquebrantable de la libertad de expresión veraz y el diálogo democrático, los antídotos más poderosos para contrarrestar el veneno que circula impunemente por las venas de la red.
Visitas a la zona cero del Jet Set y reacciones a declaraciones de su propietario Antonio Espaillat

Frente a los restos de la discoteca Jet Set aún está la valla que promocionaba la fiesta con el fallecido Rubby Pérez (umbral.local/) Por Arturo F. Guzmán Santo Domingo — A dos semanas de la tragedia más grande en la historia contemporánea de la República Dominicana, el colapso del techo de la discoteca Jet Set que ha dejado 232 muertos y un país sumido en la conmoción, ciudadanos de distintas partes del Gran Santo Domingo continúan visitando la denominada “zona cero” para observar el lugar donde ocurrió el siniestro. El sitio, ubicado en la avenida Independencia del Distrito Nacional, se ha convertido en un espacio de memoria y duelo, adornado con flores, fotografías de las víctimas, velones y carteles, y se encuentra bajo la custodia de al menos ocho policías que controlan el acceso. Visitantes llegan tanto a rendir homenaje como a documentar la condición actual del lugar, que aún muestra signos evidentes del devastador colapso. Durante estas visitas, algunos ciudadanos expresaron su indignación y tristeza ante las recientes declaraciones del empresario Antonio Espaillat, propietario de la discoteca, quien en una entrevista con la periodista Edith Febles, para el programa televisivo El Día (Telesistema canal 11), admitió que jamás se realizó una inspección estatal al Jet Set desde que fue adquirido en los años 80 y que el local presentaba filtraciones desde entonces. “Que descuido el de ese hombre, pero es que eso se ve (el deterioro). Es que nada más es dinero, dinero y más dinero”, se quejó molesta María Guzmán quien era una asidua visitante del local de fiestas y dijo sentirse afectada por la falta de mantenimiento y supervisión. Otros asistentes atribuyeron el desastre a una mezcla entre “cosas del destino” y la “falta de responsabilidad y cumplimiento” por parte de las autoridades encargadas de la supervisión. “Nadie quiere que ocurran cosas así, son cosas que tienen que pasar, pero las autoridades tuvieron que venir a inspeccionar. Si las autoridades hacen lo que tienen que hacer serán menos las que van a ocurrir”, expresó, Orlando Acosta, quien también visitó la zona para rendir homenaje a las víctimas. En la entrevista, Espaillat detalló que en la azotea del establecimiento había seis unidades de aire acondicionado, tres tinacos para suministro de agua en baños y cocina, y que la planta eléctrica estaba ubicada en un cuarto adyacente al edificio. Estas condiciones han sido objeto de análisis y controversia mientras continúa el proceso de investigación sobre las causas del colapso. Hasta la fecha, se han presentado al menos cuatro querellas formales por parte de familiares de las víctimas mortales. Entre ellas destaca la de Cynthia Mercedes Nadal Porro, madre de Catherine Marie Najri Nadal, en la que se solicita prisión preventiva para los responsables y una compensación económica de 300 millones de pesos por daños y perjuicios. Las demandas también incluyen denuncias contra el Estado dominicano y la Alcaldía del Distrito Nacional, acusados de presunta negligencia institucional en la supervisión y control de la infraestructura del establecimiento. La tragedia del Jet Set ha sacudido a la sociedad dominicana, generando un amplio debate sobre la seguridad de los espacios públicos, la responsabilidad empresarial y el rol del Estado en la prevención de desastres. Mientras tanto, la “zona cero” permanece como un lugar de duelo y reflexión para familiares, amigos y ciudadanos que buscan entender las causas de lo ocurrido y rendir homenaje a las vidas perdidas.