“No es opcional, es obligatoria”: Max Puig urge a RD a acelerar transición energética ante crisis climática y tensiones globales
El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático advierte que depender de combustibles fósiles importados es insostenible, revela ahorros por más de US$2,000 millones hacia 2050 y denuncia intereses económicos que frenan el cambio. Así se expresó el vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio, Max Puig, al advertir que la República Dominicana debe acelerar el paso hacia el uso de energías renovables en la generación de electricidad, ante el agravamiento de la crisis climática y las tensiones globales por el control de los recursos. Un modelo en la raíz del problema Puig señaló que el modelo económico basado en combustibles fósiles como fuente de energía está en la raíz del problema y que los países en desarrollo, como el dominicano, enfrentan el reto de adaptarse a un fenómeno que no generaron. Explicó que, aunque el país cumple con sus compromisios internacionales en materia climática, su incidencia en la reducción global de emisiones es limitada, por lo que el enfoque debe centrarse en la adaptación y en el fortalecimiento de capacidades nacionales. “Por eso, el uso de las energías renovables no debe mirarse solo con la óptica de la reducción de emisiones, sino que es una cuestión de adaptación básica, porque se trata de reducir la dependencia de recursos importados como el gas, el petróleo y el carbón, y sustituirlos, en la medida de lo posible, por energía fotovoltaica, eólica, hidroeléctrica, de biomasa, geotérmica y mareomotriz. Ninguna de esas fuentes de energía tiene que atravesar el estrecho de Ormuz”, dijo. Ahorros millonarios y resistencias El funcionario destacó que, pese a que siguen siendo muchos los retos, existen grandes oportunidades concretas. Citó los estudios realizados con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que indican que una transición acelerada hacia energías renovables podría generar ahorros superiores a los 2,000 millones de dólares para el país hacia el año 2050. No obstante, subrayó que este proceso enfrenta resistencias vinculadas a intereses económicos. “Sabemos lo que hay que hacer, pero también existen intereses que frenan que esas medidas se ejecuten, y es natural que así sea. Por lo que es necesario armonizar los intereses y las necesidades del país para apuntalar el desarrollo nacional”, advirtió, insistiendo en que la transición energética requiere decisión política y visión estratégica de largo plazo. Eventos extremos y debilidades institucionales Además, Puig insistió en que los eventos climáticos extremos son cada vez más frecuentes, intensos y menos previsibles, lo que obliga a mejorar los sistemas de alerta y la infraestructura institucional, en un contexto donde aún existen debilidades como la falta de formación especializada en meteorología. Las declaraciones de Max Puig fueron ofrecidas durante una entrevista en un programa de alcance nacional de la televisión dominicana, donde abordó los principales desafíos del país frente al cambio climático y la necesidad de acelerar la transición energética como parte de una estrategia de desarrollo sostenible.
La democracia dominicana es una caricatura que ha perdido parte de su esencia

Simposio del Frente Amplio advierte sobre el avance de la ultraderecha, la desconfianza institucional y la fuga de jóvenes como síntomas de un sistema que solo es democracia de nombre. POR SERVICIOS umbral.local/ SANTO DOMINGO.— La democracia dominicana es una caricatura que ha perdido su esencia. Esa fue la conclusión central del V Simposio Nacional del Frente Amplio, celebrado este fin de semana en su sede nacional, donde académicos, políticos y activistas reflexionaron sobre el estado de la democracia, sus amenazas y los desafíos para evitar su degradación. María Teresa Cabrera, presidenta de la organización, fue enfática durante la introducción del evento: “A la democracia dominicana le falta sustancia, le falta justicia social, le falta ganar la confianza de la ciudadanía en las instituciones”. Alertó, además, sobre el avance de ideas y actitudes de ultraderecha que “invocan a la oscuridad y el miedo exhibiendo símbolos como los de Trujillo y Hitler”, y que son alentadas desde organizaciones pretendidamente cívicas y, en ocasiones, desde el propio gobierno. El evento, que contó con la participación de figuras como el consultor político Elvin Calcaño, la periodista Altagracia Salazar, el Dr. Max Puig —presidente de Alianza por la Democracia—, y la diputada Catalina Olea Salazar, entre otros, destacó la desconexión entre el sistema político y la ciudadanía, especialmente los jóvenes, quienes en alto porcentaje ven la emigración como su único proyecto de vida. Uno de los ejes de reflexión fue el impacto de la desinformación y la intoxicación digital en el debilitamiento democrático. Se señaló que las redes sociales han sido instrumentalizadas para imponer discursos ultraconservadores mediante “mentiras burdas que se establecen como verdades”. También se criticó el modelo económico vigente, que —según expusieron— genera pobreza y desigualdad al mismo tiempo que crece, y se denunció el carácter regresivo del sistema tributario. Como salida, se hizo un llamado urgente a las fuerzas progresistas para avanzar hacia la unidad, especialmente en regidurías y el congreso, a partir de una visión compartida de país. El cierre del simposio dejó abierta la promesa de un espacio permanente de diálogo para articular acciones que detengan el retroceso y conquisten, paso a paso, los derechos que la democracia espectro ha prometido pero nunca cumplido.