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Organizaciones políticas y educativas conmemoran el 88 aniversario del natalicio de José Francisco Peña Gómez

Por César Guzmán Dalmasi Santo Domingo. – Con una serie de actos conmemorativos, organizaciones políticas, educativas y sociales recordaron ayer el 88 aniversario del natalicio del fenecido líder del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), José Francisco Peña Gómez. Los homenajes, que incluyeron ofrendas florales, discursos y reflexiones sobre su legado, se llevaron a cabo en distintos puntos del país, destacándose el acto celebrado en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde se resaltó su lucha por la democracia y la justicia social. UASD rinde homenaje a Peña Gómez En la UASD, organizaciones universitarias depositaron una ofrenda floral ante el busto de Peña Gómez, ubicado en el campus de la academia estatal. El acto contó con la presencia del ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, Franklin García Fermín, quien, en su condición de coordinador de la Cátedra Extracurricular Doctor José Francisco Peña Gómez de la Facultad de Ciencias Políticas, destacó el legado del extinto líder. García Fermín resaltó la importancia de recordar a Peña Gómez no solo como un líder político, sino como un defensor incansable de la democracia y la inclusión social. \»Su lucha por la consolidación de las democracias en el mundo y su compromiso con los más desfavorecidos son un ejemplo que debemos seguir\», expresó el ministro. Por su parte, la vicerrectora de Extensión de la UASD, Rosalía Sosa, en representación del rector Editrudis Beltrán, afirmó que Peña Gómez se destacó por su lucha para fortalecer la democracia y promover la participación ciudadana. \»Su legado sigue vivo en cada uno de los que creemos en un país más justo y equitativo\», sostuvo Sosa. Homenajes en la Casa Nacional del PRD En la Casa Nacional del PRD, el partido que lideró Peña Gómez durante décadas, también se realizó un acto conmemorativo encabezado por su presidente, Miguel Vargas. Junto a él estuvieron Peggy Cabral, secretaria general del partido y viuda del líder histórico, y Amancia de la Cruz, presidenta de la Federación Dominicana de Mujeres Socialdemócratas (Fedomusde). Vargas destacó la vida y obra de Peña Gómez, enfatizando su compromiso histórico con el desarrollo de la mujer dominicana. \»El mayor homenaje que podemos hacerle a Peña Gómez en su día es seguir trabajando por lo que él más luchó: el Partido Revolucionario Dominicano y el pueblo dominicano\», expresó el presidente del PRD. Peggy Cabral, por su parte, vinculó la celebración del natalicio de Peña Gómez con el Día Internacional de la Mujer, recordando que el líder político siempre abogó por los derechos y oportunidades de las mujeres. \»Peña Gómez comprendió que el progreso de un país solo es posible cuando las mujeres tienen voz, derechos y oportunidades\», afirmó Cabral. Instituto Peña Gómez reafirma su compromiso educativo El Instituto de Formación Política José Francisco Peña Gómez, encabezado por el expresidente Hipólito Mejía, también conmemoró la fecha con un acto en el que se reafirmó el compromiso con la educación como herramienta transformadora. Mejía destacó la insistencia de Peña Gómez en la formación de ciudadanos conscientes y comprometidos con la realidad del país. \»Peña Gómez fue persistente en la necesidad de formar a los dirigentes partidistas para la gestión eficiente del Estado. Relacionaba los fracasos de la democracia con los déficits formativos de los funcionarios\», expresó Mejía. Además, resaltó la propuesta del líder de convertir a la escuela en un espacio para la libre discusión de ideas y el debate constructivo. Otros actos conmemorativos Además de los actos en la UASD y la Casa Nacional del PRD, otras organizaciones realizaron homenajes en el mausoleo donde descansan los restos de Peña Gómez. Entre ellas, Efemérides Patrias, el Frente Barrial y Comunal, y el Comité de Santo Domingo Norte del Partido Revolucionario Moderno (PRM). Legado de un líder histórico Nacido el 6 de marzo de 1937, José Francisco Peña Gómez se convirtió en uno de los líderes políticos de mayor arraigo popular en la historia moderna de República Dominicana. Su lucha por la democracia, la justicia social y los derechos de los más desfavorecidos lo convirtieron en un referente no solo para el PRD, sino para todo el país. A 88 años de su natalicio, su legado sigue inspirando a nuevas generaciones a trabajar por un país más justo, inclusivo y democrático. Los actos conmemorativos de ayer fueron un recordatorio de que las ideas y los valores de Peña Gómez continúan vigentes en la lucha por un mejor futuro para todos los dominicanos.

El Peñagomismo debe ser asumido con consecuencia y no a conveniencia

Por Freddy González  I.- Peña Gómez, un origen de vicisitudes que lo preparó para enfrentar las adversidades.  El próximo 6 de marzo, el Dr. José Francisco Peña Gómez, cumpliría 88 años de haber nacido. Hijo de un humilde jornalero de raíces haitianas y una doméstica dominicana. Era el segundo de los hijos procreados por la pareja. Domingo de dos años y José Francisco, con seis meses de edad, a los que tuvieron que abandonar para salvarse de la orgía de sangre desatada en toda la línea fronteriza, en especial la del norte, por orden del tirano Rafael Leónidas Trujlilo Molina.  Tanto Domingo como José Francisco, quedaron al cuidado de una prima materna de 12 años, que respondía al nombre de Carmela, a decir del propio Dr. Peña Gómez en un panegírico póstumo rendido en 1982, a los restos de su madre María Marcelino, exhumados y traídos al país para su descanso en paz.  Fue por decisión y el arrojo de esa adolescente que sin importar los riegos logró que ambos niños pudieran sobrevivir a ese baño de sangre que anegó provincias, municipios, parajes y secciones de toda la frontera, desde Pedernales hasta Dajabón y en especial la región del noroeste de la parte este de la isla, por orden expresa del dictador que gobernó con puño de hierro nuestro país por 31 años llevando el luto a cientos de familias dominicanas a lo largo y ancho el territorio nacional.  El 2 de octubre de 1937, durante un baile celebrado en su honor en Dajabón, Trujillo proclamó: “Durante algunos meses, he viajado y recorrido la frontera en el amplio sentido de la palabra. He visto, investigado, e inquirido sobre las necesidades de la población. A aquellos dominicanos que se quejaban de las depredaciones por parte de los haitianos que vivían entre ellos, los robos de ganado, provisiones, frutas, etcétera, y estaban por tanto impedidos de disfrutar pacíficamente del fruto de su trabajo, les he respondido \»voy a resolver esto\». Y ya hemos comenzado a remediar la situación. Ahora mismo, hay trescientos haitianos muertos en Bánica\».  Entre el 2 y el 8 de octubre, cientos de tropas dominicanas con la ayuda de los alcaldes pedáneos, autoridades políticas y municipales persiguieron y masacraron a tiros y machetazos a alrededor de 12,000 ciudadanos haitianos y de color, hombres, mujeres, niños y ancianos en un acto de barbarie que dejó un saldo trágico de muerte de un promedio de: 2,000 asesinados por día, 83 por hora y casi 2 cada minuto; acción que repercutió en el ámbito internacional. Es ante la ola de protesta generada por dicha masacre y a sugerencias del presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, el gobierno haitiano de Sténio Vincent, aceptó de Trujillo una compensación de 700 mil dólares de los cuales sólo recibieron 525 mil, a razón de 44 dólares por persona asesinada en la llamada operación perejil. Dinero que muy poca parte fue entregado a los familiares de las víctimas.  De esa inenarrable tragedia logró sobrevivir el niño, José Francisco, nombre con que fue declarado por sus padres adoptivos; Regino Peña y doña Fermina Gómez, quienes dieron sus apellidos definitivos.  Ese niño de piel oscura, pero con condiciones excepcionales, creció en esa familia amorosa y su inteligencia lo llevó a ganarse el respeto y la administración de gentes nobles y buenas de la provincia de Valverde, en especial de su común cabecera Mao.  Las limitaciones propias de su condición de color y de pobreza nunca fueron óbices para impedir su desarrollo y crecimiento. Fue autodidacta, maestro, abogado y políglota.  II.- Una trayectoria de lucha por las libertades públicas y los derechos democráticos.  El antitrujillismo estaba en su ADN, razón esencial para ser de los primeros en organizarse en el otrora Partido Revolucionario Dominicano (PRD), inmediatamente después de la llegada de la comisión el 5 de julio de 1961, encabezada por Ángel Miolan, Nicolás Silfa y Ramón Castillo, recorrió todo el país difundiendo el programa del Partido de la Esperanza, contribuyendo al triunfo electoral del Profesor Juan Bosch, el 20 de diciembre del 1962.  Resistió los golpistas del gobierno constitucional de Bosch derrocado en septiembre del 1963, hasta verlo desplazado aquel heroico 24 de abril del 1965.  Asumió el partido después de la derrota electoral del 1966, certamen organizado con la presencia de las tropas de ocupación yanquis en su segunda intervención al país del pasado siglo XX.  Se opuso con una amplia coalición a la primera reelección del Dr. Balaguer del 1970. A la salida del profesor Bosch y el grupo de dirigentes que fundaron el partido de la Liberación Dominicana (PLD), asumió la dirección de lo que quedó del partido del jacho prendio poniéndolo en condiciones de enfrentar la segunda reelección de Balaguer en 1974, en una coalición multicolor, conocida cómo el Acuerdo de Santiago, con la fórmula Guzmán – Wessin; que tuvo que retirarse a causa de la represión desatada por las huestes balagueristas en todo el país.  En 1978, con la unidad y fortaleza del partido, la coalición del Acuerdo de Santo Domingo y la fórmula Guzmán – Majluta, derrotó al casi sempiterno Joaquín Antonio Balaguer Ricardo, llevando al Partido Blanco a la segunda victoria electoral del post trujillismo.  En 1982, asume la sindicatura del Distrito Nacional contribuyendo sustancialmente con la victoria del Dr. Salvador Jorge Blanco.  En 1990 asume la candidatura presidencial en la peor situación interna del PRD, después de las crisis del 1973, por el fraccionamiento con el Lic. Jacobo Majluta y contra todo vaticinio alcanzó la cifra de 449,399; el 23.23% de los votos válidos, menospreciados por Bosch, que se creía ganador y que perdió por una diferencia de 24,470 votos, del Dr. Balaguer.  Para 1994 le robaron las elecciones y frente a una crisis de consecuencias imprevisibles y ante el pedido lastimoso de sectores económicos y religiosos y de muchos de sus eternos adversarios y detractores cedió para pactar, aún en su contra, una reforma que introdujo cambios sustanciales en el ordenamiento constitucional incluyendo el recorte del período

Pobre de los pobres

\»Erradicar la pobreza no es un acto de caridad, es un acto de justicia\». Nelson Mandela  Por Carlo Lara  Recibir una ayuda social en la República Dominicana en especial aquellas que son de temporadas como es el caso del “Bono Navideño“ se ha convertido en una de las actividades más humillantes, denigrantes y burlescas para los hombres y mujeres de esta nación. Sin importar el gobierno de turno, esos programas de ayuda social se han caracterizado por ser excluyentes e inductivos en beneficio de particulares y sus ambiciones personales y políticas. Recordemos aquellos años de los gobiernos del Dr. Joaquín Balaguer, en donde recibir una famosa caja de Navidad se convertía en una odisea difícil y odisea en donde las personas prácticamente amanecían al frente de aquella famosa casa ubicada en la Máximo Gómez No. 25. Como olvidar esas penosas escenas de niños, jóvenes, hombres, mujeres y envejecientes discapacitados en el suelo dándose empujones, siendo maltratados y vociferando todo tipo de palabras e improperios solo por llegar primero a recibir una miserable caja de Navidad. Hablemos un poco del origen de esta práctica clientelista, denigrante e irrespetuosa a la dignidad humana, denominada por la clase política dominante “ayuda social”. Al escudriñar en algunas fuentes del pasado reciente, encontramos la motivación del presidente Balaguer para iniciar dicha práctica en sus gobiernos a partir del 1966. Todo se remonta a la década de los años sesenta durante la administración del presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy, quien puso en marcha un programa de ayuda económica y social destinado a los países de América Latina, el cual recibió el nombre de “Alianza para el Progreso”, una estrategia orientada a disminuir la pobreza en los países de Latinoamérica a través de donaciones, dádivas a esos gobiernos. Este plan del gobierno de los Estados Unidos, en procura de afianzar su hegemonía en los países de Latinoamérica, muchos de ellos bajo la influencia de gobiernos comunistas, sembró la semilla del clientelismo en países como la República Dominicana la cual dio comienzo a lo que hoy denominamos la cultura del dao. Tal programa no solo dejó raíces en estos países, sino que además fue imitado en su totalidad por el Dr. Joaquín Balaguer que en sus años de gobierno patentizó la cultura de la dádiva a través de los programas sociales, no solo para luchar en contra de las ramificaciones comunistas, sino también, lograr imponerse electoralmente ante sus adversarios, utilizando el hambre y la necesidad de los más pobres en fechas claves como las fiestas de Navidad, día de Reyes, celebración de las Madres, en donde se repartían; alimentos, medicamentos, juguetes entre otras dádivas que permitieron crear grandes masas de apoyo a sus proyectos electorales. Lamentable con la llegada del Dr. Leonel Fernández, en el año 1996; Hipólito Mejía en el 2000 y el Lic. Danilo Medina en el 2012; tal práctica denigrante, humillante continúo y se afianzó. Llegamos al gobierno del Lic. Luis Abinader Corona, quién obtuvo la presidencia en el año 2020 enarbolando la famosa frase “El Cambio”, al parecer no hicieron caso a tan importante lema, pues ese mismo programa puesto en marcha por los Estados Unidos, continúa su imitación intacta, pese a algunas modificaciones de forma no de fondo. Nos referimos al “Bono Navideño”. Es lamentable, triste ver a un hijo del Dr. José Francisco Peña Gómez, hombre correcto, humano, líder, amigo de los amigos, defensor de la dignidad humana, un luchador de sus orígenes, cómo es el caso de Tony Peña Guaba, encargado del Gabinete de Políticas Sociales del Gobierno del presidente Luis Abinader, presentarse en un hospital público a repartir tarjeta de Bono Navideño con valor de RD$1,500.00 pesos, recursos del Estado Dominicano sin control y verificación de quién necesita esos recursos, como si se tratara de recursos propios, acto que evidencia que es la continuación del programa de Kennedy e imitado por el Balaguerismo. Definitivamente, la entrega del Bono Navideño ha sido un completo desorden, el simple hecho de que políticos, empresarios, y personas de un extracto social adinerado aparezcan como beneficiados es más que suficiente para que el presidente de la república Lic. Luis Abinader ordenara parar la entrega de esta tarjeta con motivo a la Navidad. A todo esto debemos sumarle la burla y humillación por la que están pasando las personas pobres al ir a los puestos de entrega y prácticamente amanecer parados para recibir el dichoso bono, el cual representa un monto insignificante con la relación al costo de la canasta básica familiar, la cual supera según el propio Banco Central los 40 mil pesos mensuales. Es propicio en este punto hacernos varias preguntas: ¿Qué pasó con el Sistema Único de Beneficiarios (SIUBEN)? quien debería ser garante de depurar quien necesita la ayuda y quién no. ¿Qué pasó con el programa Supérate el cual una de sus funciones es buscar la mejora y calidad de vida de las familias en situación de pobreza y vulnerabilidad social, además de tener a cargo la entrega de las tarjetas? Es triste, lamentable y penoso ver a mi pueblo sometido a tal bajeza económica, lo correcto sería que en estos tiempos el gobierno dominicano debería apostar por crear las condiciones para que los jóvenes tengan más oportunidad, por aumentar los empleos, enfatizar en una educación de calidad y en disminuir los niveles de pobreza basándose en la generación de riquezas no de dádivas que solo han provocado a través de los tiempos humillar y burlarse de la miseria de los más pobres.