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El despertar del gigante caribeño: historia, gloria y futuro de los Juegos Centroamericanos y del Caribe

Santo Domingo 2026 Del 24 de julio al 8 de agosto  Por Julio Guzmán Acosta Prólogo: una sola crónica para una gesta centenaria Treinta y siete naciones y territorios. Seis mil almas de competición. Cuarenta deportes en llamas. Del 24 de julio al 8 de agosto de 2026, Santo Domingo no será solo la capital de República Dominicana: será el ombligo del universo deportivo regional. Los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe regresan a tierra quisqueyana por tercera vez en su historia centenaria, y lo hacen con la promesa de silenciar a los escépticos y ensanchar la leyenda. Esta crónica, que hoy presentamos bajo la firma de quien escribe, no necesita entregas ni capítulos sucesivos. Es un solo viaje de principio a fin. En sus páginas recorreremos primero el nacimiento de la justa en 1926 y su evolución hasta hoy. Luego reviviremos las dos gestas dominicanas como sede, en 1974 y 1986. Finalmente, desglosaremos las disciplinas, los países participantes y las proyecciones de medallas para el equipo local en la cita de 2026. Pero antes de sumergirnos en la épica, detengámonos en el mapa y el programa. Porque una fiesta de esta magnitud se mide por sus convocados y su arsenal. Los convocados: un Caribe sin fronteras Serán 37 los países y territorios afiliados a Centro Caribe Sports los invitados a la justa. La nómina es un censo de la diversidad regional: desde las potencias continentales hasta las islas que luchan por dejar su huella. La lista completa de participantes esperados incluye a: · América Central y México: Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y México. · El Gran Caribe insular: Antigua y Barbuda, Aruba, Bahamas, Barbados, Cuba, Curazao, Dominica, Granada, Guadalupe, Haití, Islas Caimán, Islas Vírgenes Británicas, Islas Vírgenes de los Estados Unidos, Jamaica, Martinica, Puerto Rico, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Trinidad y Tobago, y la República Dominicana como anfitriona. · Sudamérica y otros: Colombia, Guyana, Surinam, Venezuela, y la delegación de Bermudas. Un total de 37 comitivas que, según los registros de clasificación, ya suman más de 2.800 atletas confirmados, aunque se espera superar los 6.000 cuando suene el silbatazo inicial. El arsenal: 40 deportes para un mismo ritual El Comité Organizador y Centro Caribe Sports han afinado el programa de competencia, y el veredicto es contundente: habrá deporte para todos los gustos y todas las furias. Las 40 disciplinas que encenderán los escenarios de Santo Domingo y sus subsedes son las siguientes: · Deportes de combate y fuerza: Boxeo, Judo, Karate, Lucha, Taekwondo, Halterofilia. · Deportes de conjunto y pelota: Béisbol, Sóftbol, Baloncesto (5×5 y 3×3), Balonmano, Voleibol (sala y playa), Fútbol, Hockey sobre césped, Rugby 7, Netball. · Deportes de precisión y raqueta: Tenis, Tenis de mesa, Bádminton, Squash, Ráquetbol, Boliche, Golf, Tiro con arco, Tiro deportivo (escopeta). · Deportes acuáticos y náuticos: Natación, Clavados, Natación artística, Waterpolo, Aguas abiertas, Remo, Canotaje, Vela, Esquí náutico, Surf. · Deportes de tiempo y espacio: Atletismo, Gimnasia (artística, rítmica y trampolín), Patinaje (artístico y velocidad), Ciclismo (pista, ruta, BMX y MTB). · Deportes de nueva era y ecuestres: Triatlón, Pentatlón moderno, Deportes ecuestres (salto, adiestramiento y completo), Ajedrez. · La gran novedad: E-Sports, que harán su debut en la región demostrando que el deporte también habita en el mundo digital. Este es el campo de batalla. Estas son las naciones. Ahora solo falta el rugido. Acompáñenos a recorrer la historia, la épica y las posibilidades de lo que está por venir. I. La llama que cruzó el istmo: nacimiento y vigencia de los juegos mayores Fue en los albores de 1926, cuando México aún cicatrizaba las heridas de su revolución, que un grupo de visionarios encendió la mecha de una hazaña regional. Los Juegos Centroamericanos y del Caribe no nacieron como un simple certamen; emergieron como un grito de unidad deportiva en un territorio fragmentado por volcanes, selvas y mares. El bautizo de fuego ocurrió en Ciudad de México, con apenas tres países: el anfitrión, Cuba y Guatemala. Nadie imaginó entonces que aquella chispa se convertiría en la hoguera que hoy convoca a treinta y dos naciones. Década tras década, el evento forjó su identidad. En los años treinta, San Salvador y Panamá se sumaron al ritual; en los cuarenta, la pausa impuesta por la Segunda Guerra Mundial no logró extinguir el fervor. Fueron los Juegos de 1954, en México nuevamente, los que elevaron la competencia a su mayoría de edad: se estrenaron el atletismo femenino y el basquetbol, y la sombra de Teófilo Stevenson aún no asomaba, pero ya se respiraba el aroma de las grandes gestas. Hoy, cuando se acerca la edición de Santo Domingo 2026 —la número veintiséis—, las medallas han dejado de ser simples discos de metal. Son el mapa de sueños rotos y triunfos épicos, el espejo donde se miran potencias como Cuba, Colombia y México, y también las pequeñas islas que escriben su historia en cada podio. De los 120 atletas de aquel primer juego, hemos pasado a miles. La llama, encendida hace casi un siglo, no se ha apagado: se ha vuelto tempestad. II. Quisqueya en la cima: cuando el Caribe entero bailó al ritmo de la hazaña República Dominicana ha sido dos veces tierra sagrada del deporte regional. La primera, en 1974, cuando Santo Domingo —recién salida de una dictadura y ansiosa de abrazar el mundo— vistió sus calles de gala y sus estadios de gloria. Fueron unos Juegos de presentación: el país demostró que podía organizar, que su gente vibraba con la hazaña y que sus atletas comenzaban a rugir. Las gradas del olímpico Félix Sánchez (aún sin ese nombre) temblaron con cada marca personal, y el espíritu caribeño impregnó cada competencia. Pero la consagración llegó en 1986, cuando Santiago de los Caballeros tomó la posta. Aquellos Juegos fueron una declaración de principios. Por primera vez, la justa se alejaba de la capital para demostrar que el fervor deportivo no tenía centro único. Santiago se convirtió en una caldera:

Pesistas dominicanas se preparan para competir en Juegos Olímpicos

La pesista olímpica dominicana Crismery Santana afirmó hoy que en los Juegos Olímpicos con sede en París, Francia, sus principales rivales serán ella misma, \»el peso y la barra\». SERVICIOS umbral.local/   Santana sostuvo en el programa «París América» que sus expectativas para la cita de los cinco aros, a inaugurarse el 26 de julio, son «participar en óptimas condiciones de salud física y mental, darlo todo en las plataformas, sentirme bien y disfrutar al máximo». «Los Juegos Olímpicos son el top del deporte», dijo la atleta de Quisqueya, quien en Tokio 2021 se alzó con la medalla de bronce en la categoría de 87 kg. Mientras, para su compatriota Beatriz Pirón (49 kg) será su cuarta participación en unas Olimpiadas y su ambición, manifestó, es «subirse al podio». Ambas comentaron que están matriculadas en cursos de francés con el objetivo de comunicarse y socializar durante los días que permanecerán en París. Santana, natural de Hato Mayor del Rey, conquistó la medalla de bronce en los XIX Juegos Panamericanos celebrados en Chile el pasado año, tras levantar un total de 267 kilos en la categoría más de 87 kg, superada por Mary Theisen, de Estados Unidos (oro), y Lisseth Ayovi, de Ecuador, (plata). Beatriz Pirón también conquistó el bronce en los 49 kilos en el torneo continental en Santiago de Chile.