UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

San Francisco de Macorís se une a Cotuí contra Barrick Gold

Por Julio Guzmán Acosta Cotuí, Sánchez Ramírez.- Desde hace varias semanas, la lucha contra la minera Barrick Gold en la montaña de Zambrana ha cobrado fuerza con la instalación de un campamento permanente por parte de comunitarios que se oponen a la construcción de una segunda presa de colas y una carretera. Esta obra afectaría la cabecera del río El Naranjo, principal fuente de agua para más de una docena de localidades en la zona montañosa. La protesta, inicialmente protagonizada por habitantes de Cotuí, ha recibido el respaldo solidario de movimientos populares y moradores de San Francisco de Macorís (SFM), quienes se han trasladado hasta Zambrana para sumarse a la resistencia. José Mercado, vocero del Colectivo de Organizaciones Populares de SFM, afirmó: “Hemos venido para continuar nuestro apoyo decidido a estas comunidades con nuestra determinación de decirle ‘fuera Barrick Gold’”. Mercado advirtió que esta no es solo una lucha local, sino que afecta a todo el Cibao y el Noreste. “Si colapsa esa presa de colas, se contaminarán las aguas desde aquí hasta Samaná, poniendo en riesgo la producción arrocera y la vida misma”, puntualizó. La tensión se ha incrementado tras varios intentos de la minera por avanzar en la tala de árboles en la zona donde nace el río El Naranjo. La madrugada del pasado viernes, personal de Barrick Gold, acompañado de militares y maquinaria pesada, ingresó a la montaña para continuar con la deforestación, acción que fue repelida por los comunitarios que vigilan día y noche el área. Según denuncian, fueron amenazados verbalmente y apuntados con armas por el personal de la empresa. En respuesta, ayer se convocó una gran asamblea para este martes a las 4:00 de la tarde en la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) en San Francisco de Macorís, donde campesinos, agricultores y movimientos sociales definirán los próximos pasos de la lucha. “Articularemos planes para doblarle el brazo al gobierno y paralizar esas pretensiones, desde piquetes hasta una huelga regional que podría ser preludio de una huelga nacional”, anunció Mercado. Los manifestantes hacen un llamado a toda la población del Cibao y del país para unirse a esta causa que califican como vital para la protección de la naturaleza, el agua y la vida humana. “Estamos dispuestos a morir junto a los campesinos que resisten la destrucción de sus ríos, su tierra y su futuro”, concluyó el vocero. La protesta en Zambrana refleja una creciente preocupación por el impacto ambiental y social de las actividades mineras en la República Dominicana, un tema que ha generado movilizaciones en distintas regiones y que ahora encuentra en SFM y Cotuí un frente unido contra Barrick Gold.

31 kilómetros recorridos y más de cinco horas de marcha en contra de la Barrick Gold 

Por Servicios umbral.local/ Entonando la consigna  “El pueblo unido jamás será vencido” los campesinos y ciudanos que les apoyan recorrieron la carretera de Maimón-Cotuí, donde decenas de campesinos llevaron a cabo una marcha pacífica para exigir el pago justo por sus terrenos y manifestar su oposición a la construcción de una nueva presa de colas por parte de la empresa minera Barrick Gold, en Pueblo Viejo, ubicada en provincia Sánchez Ramírez. Desde antes del amanecer, los comunitarios se agruparon con pancartas y cánticos, recorriendo aproximadamente 31 kilómetros desde la entrada de Maimón hasta las instalaciones de Barrick Gold, donde se unieron a otro grupo que había partido desde Cotuí a las 5:00 de la mañana. La manifestación, que logró paralizar el tránsito vehicular en la vía hasta pasadas la 1:00 de la tarde, se convirtió en un espacio para que los campesinos expresaran sus reclamos contra la multinacional canadiense y el Estado dominicano. Acusaron al gobierno de ser “entreguista” y pidieron la intervención del presidente Luis Abinader. Martín Guzmán, representante de la comunidad en el diálogo mediador, describió a Barrick como una empresa “sin principios” y al Estado como “abusador y violador de la ley”. Guzmán advirtió sobre la amenaza de que si los campesinos no ceden sus terrenos, podrían ser sometidos a un proceso de utilidad pública. Los manifestantes denunciaron que en el censo realizado por Barrick Gold, varios residentes de las áreas afectadas fueron excluidos, lo que levantó sospechas sobre la transparencia del proceso. Fernando Peña, otro líder comunitario, enfatizó la necesidad de una reubicación justa y pidió compensaciones adecuadas por los daños sufridos a lo largo de los años, argumentando que no quieren ser desplazados a condiciones deplorables sin acceso a servicios básicos como clínicas o escuelas. Los campesinos también alertaron sobre la construcción de un puente en la cabecera del río El Naranjo, una fuente vital de agua para la comunidad, lo que pone en riesgo su acceso a este recurso esencial. A pesar de contar con representantes en el Senado y la Cámara de Diputados, los comunitarios manifestaron su decepción por lo que consideran una falta de apoyo por parte de sus legisladores, quienes, según ellos, se han alineado con los intereses de Barrick Gold en lugar de defender a la población. La empresa, por su parte, emitió un comunicado donde aseguró que el diálogo se lleva a cabo con la participación de entidades gubernamentales y representantes comunitarios, buscando un proceso inclusivo. Sin embargo, también denunciaron que un grupo de personas está obstaculizando el progreso y utilizando tácticas de intimidación, afirmando que estos individuos no representan a la mayoría de la comunidad. En apoyo a los campesinos, diversos actores sociales, incluyendo líderes religiosos y excandidatos presidenciales, se unieron a la marcha, denunciando los efectos ambientales negativos que la construcción de la presa de colas podría acarrear. La situación en Cotuí refleja un profundo conflicto entre las comunidades locales y la industria minera, en un contexto donde las demandas de justicia social y ambiental cobran cada vez más relevancia.

Frente Amplio apoya lucha por la reubicación de la Barrick Gold en Cotuí

Por Servicios umbral.local/   COTUÍ, Sánchez Ramírez. – En el corazón de la República Dominicana, la comunidad de Cotuí enfrenta una lucha que se extiende por años: la reubicación de la empresa minera Barrick Gold. Este conflicto, que ha marcado la vida de más de 600 familias de seis comunidades cercanas a la explotación, se ha intensificado en las últimas semanas. El Partido Frente Amplio (PFA) ha decidido solidarizarse con los comunitarios, apoyando su demanda de justicia ante lo que consideran un pasivo ambiental insostenible. Los vecinos de Cotuí han alzado su voz en un reclamo que exigen con fuerza. Desde hace años, han denunciado los efectos devastadores que la actividad minera tiene en su salud y en el medio ambiente. \»La lucha de los comunitarios sigue siendo justa\», afirma el Frente Amplio, resaltando la grave contaminación que la empresa provoca en los ríos de la zona y la afectación a los productores campesinos. La situación es alarmante: niños nacen con malformaciones y las familias viven con el temor constante de un futuro incierto. Los relatos de los residentes son desgarradores. Desde que Barrick Gold comenzó sus operaciones en la región, las comunidades se han visto atrapadas en un ciclo de sufrimiento. La contaminación de los ríos, la afectación a la agricultura y el deterioro de la salud han marcado la vida cotidiana de estos habitantes. \»Nos condenan a una muerte lenta\», expresan los campesinos, quienes ven cómo sus tierras, una vez fértiles y generosas, se transforman en un desierto de desolación. El Partido Frente Amplio ha puesto de relieve la urgencia de la situación. En un comunicado reciente, la organización política instó a las autoridades a escuchar el clamor de los comunitarios y actuar en consecuencia. \»No podemos permitir que la avaricia de una empresa extranjera siga comprometiendo la salud y el bienestar de nuestras comunidades\», enfatiza el partido. La solidaridad no solo se manifiesta en palabras, sino también en acciones concretas, como movilizaciones y campañas de sensibilización. Mientras tanto, los habitantes de Cotuí continúan su lucha. Se organizan en asambleas, realizan caminatas y levantan pancartas exigiendo justicia. La población se ha unido en un frente común, con la esperanza de que su voz sea finalmente escuchada. \»No estamos solos\», dicen con firmeza. La comunidad se ha convertido en un ejemplo de resistencia, un símbolo de la lucha por los derechos humanos y el medio ambiente. Los reclamos de los moradores se intensifican y el conflicto llama la atención de los medios y la sociedad civil se centra en Cotuí. La historia de estos valientes campesinos es un indicativo de que, frente a las adversidades, la unión y la perseverancia pueden ser herramientas poderosas en la búsqueda de justicia. La lucha por la reubicación de Barrick Gold no es solo una batalla por el medio ambiente; es una lucha por el derecho a vivir dignamente, por la salud de sus hijos y por un futuro que les pertenezca. La comunidad de Cotuí sigue adelante, firme en su convicción de que su lucha no es en vano. Con el apoyo del Frente Amplio y de otros grupos solidarios, los vecinos esperan que su llamado a la acción tenga receptividad en los oídos de quienes tienen el poder de cambiar su realidad. En esta historia de lucha y esperanza, Cotuí se alza como un faro de resistencia en la defensa de su tierra y su salud.