UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Estados Unidos refuerza su influencia en América Latina en medio de la competencia estratégica con China

Por Julio Guzmán Acosta Un reciente artículo publicado por la revista Foreign Policy ha puesto de relieve el renovado interés de Estados Unidos en América Latina, una región que históricamente ha sido considerada por Washington como su \»patio trasero\». Este enfoque se ha materializado con el nombramiento de funcionarios expertos en la región, como Marco Rubio, Mauricio Claver-Carone, Christopher Landau y Mike Waltz, en altos cargos de la administración Trump. Este movimiento sugiere un giro estratégico hacia el hemisferio occidental, luego de décadas en las que otras regiones del mundo, como Oriente Medio y Asia, acapararon la atención de la política exterior estadounidense. Sin embargo, este retorno no se produce en un vacío geopolítico. Durante la \»ausencia\» de Estados Unidos, China ha consolidado una relación económica y política profunda con los países de América Latina y el Caribe, convirtiéndose en un actor clave en la región. Esta dinámica ha llevado a que América Latina se convierta en un escenario privilegiado de la guerra comercial y estratégica entre las dos superpotencias globales. El discurso de Marco Rubio y la alineación de los países satélites El secretario de Estado, Marco Rubio, ha sido uno de los principales voceros de esta nueva estrategia. En declaraciones recientes, Rubio afirmó que \»los diplomáticos de Estados Unidos han descuidado al hemisferio occidental durante demasiado tiempo\», y que ahora es el momento de prestar mayor atención a la región. Este mensaje ha sido acompañado por acciones concretas, como la alineación de países tradicionalmente cercanos a Washington, como Panamá, Guatemala, Costa Rica y El Salvador, con la nueva postura geopolítica estadounidense. En el caso de Panamá, tras una serie de conversaciones con Rubio, el país decidió abandonar su participación en la iniciativa china de la Franja y la Ruta, un movimiento interpretado como una muestra de la influencia estadounidense en la región. Aunque el gobierno panameño mostró cierta resistencia, finalmente cedió a las presiones de Washington, lo que refleja la capacidad de Estados Unidos para imponer su agenda en países con economías y sistemas políticos dependientes. Perú: un caso paradigmático de la tensión entre Estados Unidos y China Perú se ha convertido en un caso emblemático de las tensiones geopolíticas en la región. A nivel político, el país sigue siendo un aliado tradicional de Estados Unidos, con una clara influencia estadounidense en sus instituciones y políticas internas. La embajada de Estados Unidos en Lima ha mantenido una agenda activa de injerencia en los asuntos internos del país, financiando tanto al partido en el poder como a la oposición a través de agencias como USAID y la Fundación Ford. Esta estrategia ha asegurado la subordinación política de Perú, independientemente de quién ostente el poder. Además, desde mayo de 2023, el Congreso peruano autorizó el despliegue permanente de tropas estadounidenses en su territorio, lo que ha sido interpretado como una ocupación militar de facto. Este movimiento se ha complementado con la modernización del arsenal peruano, reemplazando equipos de origen soviético y ruso por material militar proveniente de Estados Unidos, Israel y la OTAN. Sin embargo, en el ámbito económico, Perú ha desarrollado una relación profunda con China, que se ha convertido en su principal socio comercial. El 36% de las exportaciones peruanas se dirigen al gigante asiático, y las inversiones chinas en el país superan los 30,000 millones de dólares. Proyectos estratégicos en sectores como la minería, la energía y la infraestructura, incluyendo el recientemente inaugurado puerto de Chancay, han consolidado la presencia china en Perú. Este puerto, ubicado al norte de Lima, está llamado a convertirse en el principal hub portuario de América del Sur hacia Asia. La paradoja peruana: entre la dependencia política y la necesidad económica Perú se encuentra en una encrucijada. Por un lado, su dependencia política y militar de Estados Unidos es evidente. Por otro, su economía está profundamente vinculada a China. Esta dualidad ha permitido al país mantener un frágil equilibrio, pero la creciente tensión entre las dos superpotencias podría poner en riesgo esta estabilidad. Durante el primer mandato de Donald Trump, Perú logró sortear las presiones comerciales mientras profundizaba sus relaciones económicas con China. Sin embargo, con una nueva administración estadounidense dispuesta a intensificar la guerra comercial, este equilibrio podría romperse. Funcionarios como Mauricio Claver-Carone, enviado especial del Departamento de Estado para América Latina, ya han amenazado con imponer aranceles del 60% a los productos que pasen por el puerto de Chancay, lo que refleja la disposición de Washington a utilizar medidas coercitivas para proteger sus intereses. El futuro incierto de América Latina en la guerra comercial La situación de Perú es un reflejo de la compleja realidad que enfrenta América Latina en el contexto de la competencia entre Estados Unidos y China. Países como Ecuador, Chile y Perú, cuyas economías dependen en gran medida de las relaciones comerciales con China, pero que están políticamente alineados con Washington, se encuentran en una posición delicada. La falta de una brújula geopolítica clara y la ausencia de políticas soberanas los hacen vulnerables a las presiones externas. En el caso de Perú, a pesar de haber solicitado formar parte de los BRICS (el grupo de economías emergentes integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), sigue siendo un \»caballo de Troya\» de los intereses estadounidenses. La ausencia de una fuerza política nacionalista y de una clase empresarial soberana dificulta la capacidad del país para resistir las presiones de Washington.

Panamá: entre la presión internacional y la efervescencia social, un país en el ojo del huracán

Por Theo N. Guzmán    En las últimas semanas, Panamá se ha convertido en un hervidero de tensiones políticas, sociales y geopolíticas. La pequeña nación centroamericana, históricamente estratégica por su canal interoceánico, enfrenta hoy una convergencia de desafíos que ponen a prueba su soberanía y su capacidad para resistir las presiones externas e internas. Desde las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre el control del Canal hasta las masivas protestas contra las políticas neoliberales del gobierno de José Raúl Mulino, Panamá vive un momento crítico que refleja las contradicciones de un mundo en reacomodo. El Canal de Panamá: ¿objetivo de Trump? El retorno de Donald Trump a la Casa Blanca ha generado preocupación en Panamá. En una serie de declaraciones, el mandatario estadounidense anunció su intención de retomar el control del Canal, una infraestructura clave para el comercio global que fue devuelta a Panamá en 1999 tras los Tratados Torrijos-Carter de 1977. Trump no descartó el uso de la \»coerción militar o económica\» para lograr su objetivo y criticó duramente al expresidente Jimmy Carter por haber firmado esos acuerdos. El Canal de Panamá, ampliado en 2016, sigue siendo un punto geoestratégico de importancia capital. Aunque su participación en el flujo mundial de mercancías ha disminuido (actualmente concentra entre el 3% y el 6% del comercio marítimo global), su relevancia aumenta en un contexto de repliegue hegemónico de Estados Unidos en el hemisferio occidental. Para Trump, Panamá, junto con Canadá, Groenlandia y el Golfo de México, es una pieza clave para detener el declive de la influencia estadounidense en la región. Sin embargo, la reivindicación del Canal como símbolo de soberanía nacional es un tema sensible en Panamá. La recuperación de esta infraestructura, que fue un enclave colonial durante gran parte del siglo XX, costó décadas de lucha y dejó numerosos mártires, como los caídos durante la invasión estadounidense de 1989, conocida como la \»Operación Causa Justa\». Este hecho histórico, que incluyó el bombardeo de barrios populares como El Chorrillo y el derrocamiento de Manuel Noriega, sigue vivo en la memoria colectiva de los panameños. Mulino y el alineamiento con Estados Unidos El gobierno del presidente José Raúl Mulino, quien asumió el poder en julio de 2024, ha sido criticado por su actitud complaciente hacia la política exterior de Trump. Tras la visita del secretario de Estado Marco Rubio, Panamá anunció su salida de la Iniciativa de la Franja y la Ruta impulsada por China, alineándose con los intereses estadounidenses de contener la influencia de potencias rivales como China, Rusia e Irán en América Latina. Mulino también ha revisado el papel de China en el Canal, dando alas a las acusaciones de Trump de que esta infraestructura está bajo el \»dominio del Partido Comunista Chino\». Además, el gobierno panameño ha aceptado recibir a migrantes deportados por Estados Unidos que no pueden ser retornados a sus países de origen, convirtiendo a Panamá en un eslabón de la política migratoria regresiva de la administración Trump. El frente interno: protestas y resistencia social A nivel local, el gobierno de Mulino ha impulsado una agenda neoliberal que ha desatado la ira de los movimientos sociales y sindicales. Una de sus prioridades es retomar el polémico proyecto de la trasnacional First Quantum Minerals para la extracción de cobre en el distrito de Donoso, suspendido en 2023 tras masivas protestas ciudadanas. Este mineral, crucial para la fabricación de microchips, es considerado estratégico por el Departamento de Energía de Estados Unidos. Otra medida controvertida es la reforma del sistema de seguridad social, que busca privatizar la Caja del Seguro Social y entregar sus fondos a la banca y a compañías privadas de pensiones. Este modelo, inspirado en el sistema de capitalización individual implantado en Chile durante la dictadura de Augusto Pinochet, ha sido rechazado por las principales centrales sindicales del país, como la CONUSI y la CONATO. Las protestas contra estas políticas han sido masivas y han enfrentado una dura represión gubernamental. El 12 de enero, una jornada de movilización convocada por el poderoso sindicato de construcción SUNTRACS terminó con más de 500 detenciones y 83 trabajadores judicializados. Estudiantes de la Universidad de Panamá también fueron procesados por protestar contra la visita de Marco Rubio. El 20 de febrero, una multitudinaria marcha reunió a más de 12 mil personas en la capital panameña. Representantes de movimientos sociales, mujeres, barrios populares, campesinos, indígenas, estudiantes y ambientalistas se unieron para defender la soberanía nacional, denunciar la represión estatal y rechazar la privatización de la seguridad social. Un país en la encrucijada Panamá, con su ubicación geográfica privilegiada, se encuentra en el centro de un huracán geopolítico. La incompatibilidad entre el nacionalismo trumpiano y un nacionalismo progresivo y periférico es evidente. La soberanía nacional y el alineamiento con el viejo hegemón son, como bien lo saben Mulino, Trump, Rubio y el jefe del Comando Sur Alvin Hosley, lisa y llanamente incompatibles. En un contexto de efervescencia social, con protestas que articulan la demanda de bienestar y soberanía, Panamá enfrenta un desafío histórico. La memoria de las luchas pasadas, como la recuperación del Canal y la resistencia a la invasión de 1989, sigue viva y alimenta la resistencia actual. En medio de la ofensiva neoliberal y neoimperial, el movimiento social y sindical panameño se mantiene en pie de guerra, defendiendo un futuro más justo y soberano para su país. Panamá demuestra, de forma descarnada, que la lucha por la soberanía y la justicia social no es solo un tema del pasado, sino una urgencia del presente. En este escenario, el pueblo panameño sigue escribiendo su historia, con la determinación de no ceder ante las presiones externas ni las políticas regresivas de su propio gobierno.

La presión y el chantaje de Donald Trump por el Canal de Panamá da sus primeros frutos

Después de la visita de \»cortesía\» de Marco Rubio, Panamá anuncia la no renovación del Memorando con China Por Julio Guzmán Acosta Panamá.— En un giro que muchos en la comunidad internacional esperaban dada la presión de la nueva administración de Donald Trump y luego de la visita de Marco Rubio, el presidente José Raúl Mulino anunció que su gobierno no renovará el memorando de entendimiento firmado con China en noviembre de 2017, conocido como La Ruta de la Seda. Esta decisión se produce tras las presiones del nuevo gobierno estadounidense, que ha expresado su preocupación por la influencia china en la región, especialmente en lo que respecta al Canal de Panamá. Durante una rueda de prensa posterior a su reunión con el jefe del Departamento de Estado estadounidense, Marco Rubio, Mulino explicó que el memorando, que se renueva cada tres años, no será extendido. \»Vamos a estudiar la posibilidad de si se puede terminar antes o no, pero creo que le toca en uno o dos años la renovación\», dijo el mandatario, dejando claro que la decisión se enmarca en un nuevo contexto de relaciones bilaterales. Soberanía Panameña y el Canal A pesar de la presión estadounidense, Mulino aseguró que el Canal de Panamá \»seguirá siendo operado por manos panameñas\», reafirmando la soberanía del país sobre este estratégico recurso. \»No cabe duda de que el canal es operado por nuestro país y así seguirá siendo\», enfatizó, al tiempo que desmintió cualquier insinuación de que Estados Unidos estuviera considerando acciones para apoderarse del canal, afirmando que \»no hay ninguna amenaza real\» contra el tratado vigente. La reunión con Rubio, que según él fue \»altamente respetuosa y cordial\», marcó un hito en las relaciones entre Panamá y Estados Unidos. Mulino destacó que este encuentro abre un camino para un nuevo capítulo en la diplomacia entre ambos países, invitando a las autoridades estadounidenses a \»promocionar la inversión\» en Panamá. La decisión del gobierno panameño de no renovar el memorando con China, es el primer gran triunfo de la gira \»amistosa\» por latinoamérica de Marco Rubio, quien hará una parada en República Dominicana el próximo día 5 de febrero, en donde seguro buscará que el gobierno de Luis Abinader y del PRM se comprometa aún más en la región con la política intervencionista de EE.UU., ahora recrudecida por el ultraderechista Donald Trump. Migración y Repatriación: Un Puente para EE. UU. En un gesto que podría fortalecer aún más la relación bilateral, Mulino ofreció a Estados Unidos la posibilidad de utilizar el territorio panameño como un puente para las deportaciones de migrantes de otros países. Propuso el área de la pista de Nicanor en Metetí, Darién, como un punto para facilitar el trámite de repatriación de personas de varias nacionalidades, incluidos venezolanos, colombianos y ecuatorianos. \»Panamá no va a invertir un dólar en eso\», aclaró Mulino, aludiendo a que los costos de estas operaciones correrían a cargo de Estados Unidos. Presiones de EE. UU. y el Futuro de la Influencia China La visita de Marco Rubio a Panamá llega en un contexto de tensiones diplomáticas, tras la declaración de Donald Trump en diciembre sobre su intención de recuperar el control del canal. Rubio exigió \»cambios inmediatos\» ante la “influencia” del Partido Comunista Chino sobre el canal, catalogando esta situación como una amenaza que podría violar el Tratado sobre la Neutralidad Permanente y Funcionamiento del Canal de Panamá. El Departamento de Estado ha dejado claro que la actual posición de China es "inaceptable" y que, sin cambios, Estados Unidos se vería obligado a tomar medidas para proteger sus derechos conforme al Tratado. En este sentido, Mulino también discutió la importancia de la colaboración en la crisis migratoria del hemisferio, agradeciendo el apoyo de Estados Unidos al programa conjunto de repatriación que, según Washington, ha ayudado a reducir la inmigración ilegal a través del tapón del Darién. Conclusiones y Oportunidades Futuras La decisión de no renovar el memorando con China y la apertura hacia una colaboración más estrecha con Estados Unidos marcan un punto de inflexión en la política exterior de Panamá. Con la mirada puesta en el futuro, el presidente Mulino ha expresado su deseo de establecer un mejor clima de inversión y garantizar un entorno justo para las empresas estadounidenses en el país. Este cambio en la política panameña podría tener repercusiones significativas en la dinámica geopolítica de la región, especialmente en un momento en que la influencia de China está en aumento y la atención de Estados Unidos se centra en recuperar su papel como socio estratégico en América Latina. A medida que Panamá navega por estas nuevas aguas diplomáticas, la comunidad internacional estará atenta a los próximos pasos que tome el gobierno de Mulino.

Panamá reafirma control soberano sobre su canal tras declaraciones de Donald Trump

Por Theo N. Guzmán El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, ha reafirmado que el Canal de Panamá permanecerá bajo control panameño, en respuesta a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien, en su discurso inaugural, expresó su intención de recuperar el control sobre esta importante vía interoceánica. En un comunicado, Mulino rechazó de manera contundente las afirmaciones de Trump, reiterando que \»el canal es y seguirá siendo de Panamá\» y que su administración continuará bajo control panameño, con pleno respeto a su neutralidad permanente. El presidente panameño destacó que el Canal de Panamá no fue una concesión, sino el resultado de luchas históricas que finalizaron con la firma del Tratado Torrijos-Carter en 1999. Mulino enfatizó la responsabilidad con la que Panamá ha administrado y expandido esta infraestructura clave, subrayando su importancia para el comercio global, incluyendo el de Estados Unidos. Asimismo, defendió el marco jurídico del tratado, así como la dignidad y la fortaleza que brinda el Derecho Internacional para regular las relaciones entre países. Las declaraciones de Trump han generado preocupación en Panamá, donde se ha interpretado que su comentario sugiere un cuestionamiento a la soberanía del país sobre el canal. El presidente estadounidense ha argumentado que las autoridades panameñas no han cumplido con ciertas promesas y ha insinuado que China ejerce un control \’de facto\’ sobre esta estratégica infraestructura. La postura de Mulino refuerza el compromiso de Panamá con la administración y el control soberano del Canal, un elemento crucial en la economía y la identidad nacional del país.

Los que dudaban

Por Freddy González En no más de dos horas el nuevo inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, ha cumplido lo que con altanería y prepotencia había vendido y anunciado desde que se juramentara como el Cuadragésimo Séptimo presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. No bien puso sus sentaderas en el sillón presidencial del salón oval: Revocó la orden del presidente Biden, de excluir a Cuba de los países que son promotores del terrorismo violento, de la enmienda 14 de la constitución, “sobre el Jus Soli”, que minutos antes se había comprometido cumplir y hacer cumplir y que estaba desde hace 150 años, iniciando una agresiva campaña de persecución y de deportación de ciento de miles de inmigrantes en todo el territorio estadounidense. Sacó su gobierno de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de los acuerdos de París sobre el cambio climático. Cambio de manera unilateral y sin ningún derecho, el nombre del golfo de México a una franja de Mar entre la República de México, partes del territorio de los EEUU y la República de Cuba, cuyo nombre aparecen en las cartas de rutas del corsario Inglés Sir Francis Drake, en el siglo XVI. Su cambio de nombre no es un capricho de Trump, obedece a su concepción de hacer de los \»Estados Unidos una nación en crecimiento\» y su compromiso de aumentar la riqueza del país y a expandir su territorio\». De ahí que, el golfo de México por ser la producción petrolera en alta mar más importante del mundo representando la sexta parte de la producción total de los Estados Unidos, tenga una importancia en sus planes de expansión. Incluyendo los planes de adquirir Groenlandia y convertir a Canadá en el estado número 51 de Estados Unidos. Aunque, lo deja en una nebulosa al incluir a los carteles mexicanos en la lista de los propiciadores de actividades terroristas, esto es una amenaza solapada contra ese país, afirmando \»que no descarta intervenir militarmente al territorio mexicano para combatir a los carteles\».  Además, declarando en estado de emergencia en la frontera con México. El indulto de los cientos de forajidos que con su auspicio vandalizaron la solemnidad del Congreso con sede el Capitolio, para tratar de desconocer la victoria del pasado presidente Biden, es una muestra de cómo él entiende la llamada Democracia americana. El anuncio del aumento de los aranceles para el próximo mes de febrero a los productos de México, Canadá y otros países violentando los acuerdos de libres comercios firmado con ellos, es otra muestra de su irrespeto por los acuerdos bilaterales y multilaterales de los que son signatarios. Su reiterada decisión de ocupar el Canal de Panamá, violado los acuerdos firmados entre el presidente Omar Torrijos y el entonces presidente Jimmy Carter de los EEUU, que fueron ratificados por el Senado de Estados Unidos en 1978, dando a Panamá el control final del Canal. Estos primeros pasos de sus 120 minutos o los primeros 7,200 segundos de su nueva gestión; nos indican hacia donde vamos, \»porque para muestra basta un botón\».

Rechazan amenazas de Trump de retomar el canal de Panamá

Ciudad de Panamá, 20 ene (Prensa Latina) Organizaciones populares rechazaron hoy las declaraciones del nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien en los actos protocolares de su asunción, reiteró las amenazas de retomar el canal de Panamá. Prensa Latina En un comunicado al país el Frente Nacional en Defensa de los Derechos Económicos y Sociales (Frenadeso), en torno a la frase sobre la vía interoceánica (“vamos a tomarlo de vuelta”) , precisó que con un gobierno como el de José Raúl Mulino, de corte autoritario, totalmente sumiso a los gringos, toca a los panameños enfrentar las serias amenazas del magnate republicano de apoderarse del principal activo económico del istmo . “Trump cuenta con aliados internos que ya comienzan a tejer una narrativa la cual constituye en darle argumentos a Trump en el sentido de que es cierto que China tiene planes en el Canal para con ello justificar la agresión norteamericana”, remarca el texto. En ese sentido alertan que a lo interno buscan debilitar y dividir al pueblo en momentos de luchas patrióticas y populares de suma trascendencia, en momentos en que a los gobernantes de turno no le importa vender el Canal y la Patria, con tal de preservar sus intereses y seguir acumulando riquezas con la Caja de Seguro Social. Las agrupaciones se manifestaron este lunes en las inmediaciones de la residencia del nuevo embajador designado de Washington, Kevin Moreno, protesta en la que también instaron a la unidad de las fuerzas patrióticas, progresistas, democráticas, populares y revolucionarias, a la solidaridad de los pueblos y organizaciones hermanas del Sur Global, en este momento crucial de la historia para enfrentar los planes de Trump contra Panamá. “Hoy llega un fascista a la Casa Blanca”, dijo en la concentración el secretario general de los Trabajadores de la Construcción, Saúl Méndez, que además amenaza con apoderarse del Canal que es de los panameños, algo similar a lo que ocurrió en momentos previos de la invasión militar en 1989 en contubernio con la oligarquía genuflexa local. La posición del pueblo nace y renace de generación en generación como lo fue la lucha contra la minería metálica a cielo abierto en defensa de la soberanía nacional, subrayó el dirigente sindical. Trump ofreció sus declaraciones sobre la vía marítima al mediodía de este 20 de enero en su toma de posesión en el Capitolio, en la ciudad de Washington. El mandatario repitió que Estados Unidos “tontamente” le dio la vía acuática a Panamá. De acuerdo con el política republicano, Estados Unidos gastó la mayor suma de dinero de su historia en la inversión de un proyecto como la vía marítima y además perdió 38 mil vidas en su construcción, lo cual desmienten historiadores y activistas sociales. Por su parte, en la red social X, el presidente José Raúl Mulino, rechazó de manera integral las palabras de Trump y reiteró lo que dijo en su mensaje a la Nación, el pasado 22 de diciembre: el Canal es y seguirá siendo de Panamá’. «El Canal no fue una concesión de nadie. Fue el resultado de luchas generacionales que culminaron en 1999, producto del tratado Torrijos-Carter’, subrayó el mandatario «Desde entonces hasta la fecha, por 25 años, de manera ininterrumpida, lo hemos administrado y expandido con responsabilidad para servirle al mundo y su comercio, incluyendo a los Estados Unidos’, agrega en el comunicado. El canal de Panamá fue construido por Estados Unidos, que lo inauguró en 1914 y lo administró hasta su traspaso total al Estado panameño el 31 de diciembre de 1999, como quedó establecido en los Tratados Torrijos-Carter, firmados el 7 de septiembre de 1977 en Washington por el líder panameño, Omar Torrijos (1929-1981) y el presidente estadounidense, Jimmy Carter (1924-2024). oda/ga

Amenaza de Trump sobre el Canal de Panamá es grave, afirman en Chile

Santiago de Chile, 2 ene (Prensa Latina) El presidente del Partido Comunista de Chile (PCCh), Lautaro CarmonaLautaro, considera hoy como muy grave la amenaza del próximo mandatario de Estados Unidos, Donal Trump, de retomar el control del Canal de Panamá. Prensa Latina   “Ese anuncio supone una nueva intervención en territorio de América Latina”, advirtió Carmona al ser consultado por esta agencia sobre las declaraciones de Trump. El máximo dirigente del PCCh calificó la llegada al poder de Trump el próximo 20 de enero como un peligro para la región y la autonomía de nuestros países. En fecha reciente, el mandatario electo norteamericano dijo que reclamaría la devolución de la vía interoceánica por cobrar precios exorbitantes a los barcos estadounidenses, lo cual fue desmentido por el país istmeño. Ante esas declaraciones, el canciller chileno, Alberto van Klaveren, respaldó en su cuenta de la red social X la soberanía panameña sobre la ruta que enlaza a los océanos Atlántico y Pacífico. “Como cuarto usuario mundial del Canal, Chile agradece a Panamá por la gestión de esa vía interoceánica, esencial para nuestro comercio exterior», dijo Van Klaveren. Recordó el canciller que los tratados Torrijos-Carter reconocieron la plena soberanía panameña del Canal y son la base legal para su operación. Esta semana el Foro Permanente de Política Exterior, integrado por exministros, embajadores, académicos y expertos, rechazó las declaraciones de Trump, las cuales –dijo- muestran una actitud incompatible con los principios de neutralidad y respeto que deben regir en el siglo XXI. “La soberanía de Panamá sobre el canal no fue un acto de generosidad estadounidense, sino el resultado de décadas de lucha de ese pueblo por recuperar el control de su territorio”, señaló el foro. Recordó que la transición, además de un triunfo político, supuso un desafío económico y técnico asumido por Panamá, y que incluyó los costos de modernización de la vía interoceánica. “La administración del canal por parte de Panamá no solo beneficia al comercio global, sino que representa un ejemplo de gestión soberana y eficiente en la región”, subrayó el foro en un comunicado. jha/car

El Canal no se toca: América Latina apoya a Panamá ante las amenazas de Trump

El presidente electo nombra a Kevin Marino Cabrera como embajador en el país latinoamericano, que promete “defender su audaz enfoque de la diplomacia internacional”  Por Julio Guzmán Acosta La reciente declaración del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, sobre retomar el control del Canal de Panamá ha desencadenado una ola de rechazo en toda América Latina, reavivando debates sobre la soberanía y la historia de la región. Desde México hasta Chile, líderes políticos y ciudadanos han expresado su solidaridad con Panamá y reafirmado su compromiso con el respeto a la soberanía de las naciones latinoamericanas. En un giro inesperado que ha centrado la atención de la comunidad internacional, el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha reabierto el debate sobre el Canal de Panamá justo al inicio de las festividades navideñas. Su propuesta de retomar el control de esta crucial vía interoceánica provocó una rápida y contundente respuesta de diversos líderes políticos y gobiernos de América Latina, quienes se unieron en un mensaje claro: “la vía interoceánica pertenece a los panameños”. La controversia comenzó con un mensaje publicado por Trump en su red social Truth, donde cuestionó la gestión del canal, un tema que, hasta ese momento, no estaba en el horizonte político. Al día siguiente, durante un mitin en Phoenix, Arizona, frente a miles de seguidores, Trump intensificó sus comentarios, exigiendo a Panamá que redujera las tarifas de cruce para los barcos estadounidenses o que devolviera la gestión del canal a Estados Unidos. \»Esta estafa total a nuestro país cesará de inmediato\», prometió, señalando que este asunto sería una de sus prioridades al asumir la presidencia el próximo 20 de enero. La respuesta inmediata de Panamá llegó de la voz de su presidente, José Raúl Mulino, quien rechazó rotundamente las insinuaciones de Trump. Enérgico y claro, Mulino reafirmó que “cada metro cuadrado del Canal de Panamá y sus zonas adyacentes es de Panamá y lo seguirá siendo”. Este mensaje fue acompañado por un respaldo casi unánime de líderes de la región. La mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, el presidente colombiano, Gustavo Petro, así como los gobiernos de Chile, Bolivia y Venezuela, se manifestaron en defensa de la soberanía panameña y exigieron el cumplimiento de los acuerdos históricos de 1977 que llevaron a la entrega del canal a Panamá. En la medida que las tensiones aumentaban por la bravuconada del reelecto presidente de EE. UU., Trump no se detuvo. En un post de Navidad, alegó que el canal estaba siendo operado \»ilegalmente\» por China, una afirmación infundada que provocó indignación en la comunidad internacional y que fue desmentida por expertos. La gestión del canal no está bajo control chino, sino que es administrada por Panamá, con la colaboración de empresas que gestionan puertos, pero sin que esto comprometa la soberanía panameña. Historiadores y analistas han señalado que las afirmaciones de Trump sobre la construcción del canal y su historia son también erróneas. La profesora Julie Greene, experta en el tema, destacó que las cifras de muertes durante la construcción fueron muy menores a las que Trump sugiere y que la soberanía panameña fue restaurada tras décadas de colonialismo estadounidense. Greene subrayó que las negociaciones que llevaron a los Tratados Carter-Torrijos en 1977 fueron un paso crucial hacia la descolonización y el respeto por la independencia de Panamá. Mientras la retórica de Trump se intensificaba, el presidente panameño ofreció colaboración a Estados Unidos en cuestiones de seguridad, como la migración y el narcotráfico, dejando claro que el canal no está bajo el control de ninguna potencia extranjera. Sin embargo, las amenazas de Trump han reavivado un sentimiento de orgullo nacional en Panamá y en otros países latinoamericanos, donde se está produciendo un fuerte rechazo a cualquier intento de recolonización. El presidente colombiano, Gustavo Petro, incluso utilizó la ocasión para enfatizar la necesidad de una política de respeto y colaboración entre Estados Unidos y América Latina. “Si el nuevo Gobierno de Estados Unidos quiere hablar de negocios, hablaremos de negocios, de tú a tú, y en beneficio de nuestros pueblos, pero jamás se negociará la dignidad”, afirmó Petro en un mensaje que publicó a través de las redes sociales. La situación actual pone de manifiesto la fragilidad de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, y cómo un solo comentario puede desatar un movimiento de defensa de la soberanía que trasciende fronteras. En misma medida que se aproxima la toma de posesión de Trump, se prevé que esta disputa retórica sobre el Canal de Panamá sea solo uno de los muchos frentes abiertos en su relación con la región. La historia del Canal de Panamá es un recordatorio de las complejas dinámicas de poder entre Estados Unidos y América Latina, y la reciente controversia pone de relieve la importancia de la soberanía nacional en un contexto global. La respuesta unánime de la región ante las amenazas de Trump refleja un deseo de unidad y un compromiso con la independencia, en un momento en que las tensiones geopolíticas parecen estar en aumento. La defensa del canal no solo es una cuestión panameña; es un símbolo de la soberanía y el respeto que América Latina busca en sus relaciones con el mundo y en especial con Estados Unidos.  

Donald Trump nombra a Kevin Marino Cabrera como embajador en Panamá y critica tarifas del Canal

Kevin Marino Cabrera, actual comisionado del condado de Miami-Dade, ha sido nominado por Donald Trump como embajador en Panamá (umbral.local/)  Por Servicios umbral.local/ El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles su decisión de nominar a Kevin Marino Cabrera, actual comisionado del condado de Miami-Dade, como embajador en la República de Panamá. Durante el anuncio, Trump no dudó en expresar su descontento con las tarifas del Canal de Panamá, afirmando que el país centroamericano está \»estafando\» a Estados Unidos. \»Me complace anunciar que Kevin Marino Cabrera se desempeñará como embajador de Estados Unidos en la República de Panamá, un país que nos está estafando en el Canal de Panamá, mucho más allá de lo que podrían soñar\», declaró Trump en un comunicado. El presidente electo destacó las cualidades de Marino Cabrera, describiéndolo como \»un feroz luchador\» por los principios de \’Estados Unidos primero\’, un lema central de su administración. Trump resaltó la experiencia de Cabrera como comisionado en Miami-Dade, subrayando su papel en el impulso del crecimiento económico y las asociaciones internacionales. \»Pocos entienden la política latinoamericana tan bien como Kevin. ¡Hará un trabajo fantástico representando los intereses de nuestra nación en Panamá!\», exclamó el futuro presidente. Por su parte, Kevin Marino Cabrera expresó su agradecimiento por la nominación a través de un mensaje en redes sociales, donde señaló sentirse \»muy honrado\» y añadió: \»¡Manos a la obra!\». La nominación de Cabrera se produce en un contexto de tensiones diplomáticas. Trump generó controversia el pasado domingo al amenazar con recuperar el control estadounidense sobre el Canal de Panamá si las autoridades panameñas no ajustan las tarifas de tránsito. Esta declaración fue rechazada por el presidente panameño, José Raúl Mulino, quien defendió la soberanía del canal como \»innegociable\». Su postura recibió el respaldo de varios líderes de la región. El Canal de Panamá, inaugurado en 1914 y administrado por Estados Unidos hasta su traspaso al Estado panameño el 31 de diciembre de 1999, ha sido un punto focal de las relaciones entre ambos países desde su construcción, en virtud de los Tratados Torrijos-Carter firmados en 1977. Trump asumirá el cargo el próximo 20 de enero, y la elección de Cabrera como embajador indica el camino que seguirá en la política exterior hacia América Latina.