El cumpleaños de un gigante civil en la era del cambio climático

DEFENSA CIVIL La Defensa Civil de la República Dominicana se encamina a cumplir, este próximo 17 de junio, 60 años de existencia. Esta trayectoria comenzó en 1966 bajo el Decreto-Ley 257-66, una normativa que nació para formalizar y reconocer el esfuerzo solidario de un grupo de radioaficionados. Estos ciudadanos se articulaban de manera voluntaria en el país cada vez que un evento hidrometeorológico amenazaba las costas nacionales. Orígenes e inserción global Siguiendo los mandatos de las Convenciones de Ginebra —cuyos tratados sobre el derecho internacional humanitario establecieron en 1864, 1906, 1929 y 1949 las pautas para proteger a las víctimas de conflictos armados, civiles, heridos y prisioneros—, el país se insertó en la dinámica global de la protección. En 1966, mientras el Estado dominicano apenas comenzaba a recomponerse de la Revolución de Abril de 1965, asumió como miembro de las Naciones Unidas el compromiso de institucionalizar formalmente una entidad dedicada a salvar vidas. Hoy en día, la institución cuenta con una matrícula de más de 15 mil voluntarios comprometidos con la protección de personas, bienes y medios de vida. Seis décadas de liderazgo Desde su fundación, la Defensa Civil ha sido dirigida por 13 funcionarios que han trabajado tenazmente por mantener viva la organización: Ing. Carlos D’ Franco (1966-1971) Dr. Mariano Ariza Hernández (1971-1974) Dr. Pedro Justiniano Polanco (1974-1982) Dr. Domingo Porfirio Rojas (1982-1985) Lic. Alfonso Julia Mera (1985-1986) Dr. Eugenio Cabral Martínez (1986-1998) Lic. Manuel Elpidio Báez (1998-1999) José Antonio De los Santos (1999-2000) Radhamés Lora Salcedo (2000-2004) Lic. Luis Antonio Luna Paulino (2004-2014) Rafael Emilio De Luna Pichirilo (2014-2017) Rafael Antonio Carrasco Paulino (2017-2021) Lic. Juan Cesario Salas Rosario (actualidad) Hacia un enfoque sistémico y preventivo A seis décadas de aquel inicio, la Defensa Civil sigue impulsando iniciativas de crecimiento que la consolidan. Un hito fundamental en esta historia fue la promulgación de la Ley 147-02 sobre Gestión de Riesgos de Desastres, durante el gobierno del presidente Hipólito Mejía. Esta avanzada pieza legislativa plantea el involucramiento directo de la comunidad, asociaciones y organizaciones de base en los procesos de prevención. Asimismo, otorga a la institución la secretaría permanente de los comités de prevención, mitigación y respuesta en provincias y municipios, además de la presidencia de la Comisión Nacional de Emergencias, sombrilla del sistema nacional. En estos tiempos donde el cambio climático ya no es una amenaza futura, sino una realidad cotidiana que golpea nuestras costas, la prevención es nuestra mejor defensa. Por eso, el mayor homenaje que el país puede rendirle a la institución en sus 60 años es fortalecer ese carácter sistémico y preventivo de la gestión de riesgos. Al final del día, apoyar a la Defensa Civil y a sus miles de voluntarios es asegurar el escudo protector de la nación ante los desafíos de una naturaleza cada vez más impredecible.
Administrar la incertidumbre en las alertas

DEFENSA CIVIL Los sistemas de alerta temprana (SAT) siguen siendo, en la actualidad, el mecanismo ideal para educar, orientar y proteger a la población frente a las amenazas que representan las lluvias de gran volumen. Nos preocupan, con sobrada razón, las precipitaciones constantes que han afectado a todo el territorio nacional, acentuándose de forma persistente en regiones que, desde hace varios días, sufren el impacto de estos eventos. Esta situación ha generado reacciones de cuestionamiento hacia las alertas emitidas por los organismos responsables de la seguridad hidrometeorológica y emisiones de alertas. Profesionales, técnicos y ciudadanos comunes han expresado burlas y desaprobación, poniendo en duda la efectividad del único mecanismo que tenemos para alertar. Es imperativo entender que no existe un instrumento perfecto que permita emitir una alerta con un cien por ciento de precisión cuando se trata del clima. Los avisos siempre serán aproximaciones y pronósticos, especialmente ahora que el cambio climático ha cargado las predicciones de una profunda incertidumbre. ¿Qué es la incertidumbre en este contexto? En un sistema de alerta temprana, la incertidumbre es ese espacio en el cual no se puede predecir con exactitud qué ocurrirá en un momento determinado. Según el PNUD, esta «proviene de lagunas de datos, modelos complejos de fenómenos naturales y desafíos de comunicación, lo que limita la precisión de las previsiones y dificulta la toma de decisiones. Esta inseguridad afecta el tiempo de reacción y la efectividad de las alertas, especialmente ante riesgos climáticos en evolución». Los \»errores\» del sistema Las críticas recientes giran en torno a dos escenarios identificados por expertos como el ingeniero hidráulico Fidel Pérez: Error tipo I: Cuando se precipitan volúmenes importantes en pocas horas y no se emite una alerta previa. Error tipo II: Cuando se emite una alerta para una región determinada y no ocurre ningún evento. En esa misma dirección, el geólogo Marco Antonio Giraldo señala que es precisamente en la intersección de estos dos errores donde habita la incertidumbre. Por ello, el reto no es eliminarla, sino aprender a administrarla. Aspectos clave de la incertidumbre en los SAT La incertidumbre en los sistemas de alerta temprana se manifiesta en cuatro ejes fundamentales: a) Deficiencia de datos y modelos: Existen lagunas en la información meteorológica de ciertas regiones, lo que limita la precisión de los modelos. b) Gestión de riesgos vs. disyuntivas: Mientras se busca medir la probabilidad de un fenómeno, la incertidumbre impide calcular su magnitud exacta. c) Factores humanos y locales: La dificultad de precisar qué herramientas son las más adecuadas para lograr una alerta efectiva. d) Comunicación y percepción: El desafío de que las alertas lleguen a las poblaciones vulnerables y sean comprendidas, evitando la indecisión en la respuesta comunitaria. ¿Cómo podemos mejorar las alertas en nuestro país? El camino es colocarnos en el centro de la incertidumbre y empezar a educar a la población sobre la estructura del sistema. Debemos explicar que los SAT están gestionados por personas y entidades que no son infalibles. Los pronósticos pueden fallar, y no por ello debemos \»pasar por la guillotina\» a quienes actúan como portavoces. En materia de alerta temprana, reconocer nuestra fragilidad es el primer paso para una sociedad más resiliente y mejor preparada.
“No es opcional, es obligatoria”: Max Puig urge a RD a acelerar transición energética ante crisis climática y tensiones globales
El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático advierte que depender de combustibles fósiles importados es insostenible, revela ahorros por más de US$2,000 millones hacia 2050 y denuncia intereses económicos que frenan el cambio. Así se expresó el vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio, Max Puig, al advertir que la República Dominicana debe acelerar el paso hacia el uso de energías renovables en la generación de electricidad, ante el agravamiento de la crisis climática y las tensiones globales por el control de los recursos. Un modelo en la raíz del problema Puig señaló que el modelo económico basado en combustibles fósiles como fuente de energía está en la raíz del problema y que los países en desarrollo, como el dominicano, enfrentan el reto de adaptarse a un fenómeno que no generaron. Explicó que, aunque el país cumple con sus compromisios internacionales en materia climática, su incidencia en la reducción global de emisiones es limitada, por lo que el enfoque debe centrarse en la adaptación y en el fortalecimiento de capacidades nacionales. “Por eso, el uso de las energías renovables no debe mirarse solo con la óptica de la reducción de emisiones, sino que es una cuestión de adaptación básica, porque se trata de reducir la dependencia de recursos importados como el gas, el petróleo y el carbón, y sustituirlos, en la medida de lo posible, por energía fotovoltaica, eólica, hidroeléctrica, de biomasa, geotérmica y mareomotriz. Ninguna de esas fuentes de energía tiene que atravesar el estrecho de Ormuz”, dijo. Ahorros millonarios y resistencias El funcionario destacó que, pese a que siguen siendo muchos los retos, existen grandes oportunidades concretas. Citó los estudios realizados con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que indican que una transición acelerada hacia energías renovables podría generar ahorros superiores a los 2,000 millones de dólares para el país hacia el año 2050. No obstante, subrayó que este proceso enfrenta resistencias vinculadas a intereses económicos. “Sabemos lo que hay que hacer, pero también existen intereses que frenan que esas medidas se ejecuten, y es natural que así sea. Por lo que es necesario armonizar los intereses y las necesidades del país para apuntalar el desarrollo nacional”, advirtió, insistiendo en que la transición energética requiere decisión política y visión estratégica de largo plazo. Eventos extremos y debilidades institucionales Además, Puig insistió en que los eventos climáticos extremos son cada vez más frecuentes, intensos y menos previsibles, lo que obliga a mejorar los sistemas de alerta y la infraestructura institucional, en un contexto donde aún existen debilidades como la falta de formación especializada en meteorología. Las declaraciones de Max Puig fueron ofrecidas durante una entrevista en un programa de alcance nacional de la televisión dominicana, donde abordó los principales desafíos del país frente al cambio climático y la necesidad de acelerar la transición energética como parte de una estrategia de desarrollo sostenible.
Voces en la Selva: Brasil y México alzan su voz en la COP30

Desde el corazón de la Amazonía, Brasil y México alzaron su voz en la COP30: Lula propuso redirigir los fondos del petróleo hacia energías limpias, mientras México denunció la \»parálisis\» global y la \»cobardía disfrazada de diplomacia\» frente a la crisis climática. Lula presentó esta cumbre como la \»de la implementación\», un intento por convertir las letra muerta del Acuerdo de París en realidad. Con la crudeza de quien conoce la desigualdad, recordó que más de dos mil millones de personas carecen de combustibles adecuados para cocinar y que cientos de millones viven sin electricidad. \»No puede haber justicia ambiental sin garantizar energía, salud y educación dignas para las comunidades más vulnerables\», sentenció, trazando así una línea indisoluble entre ecología y equidad. Su hoja de ruta se articuló en tres ejes: transición energética, justicia climática y protección de bosques. Propuso un fondo nacional que canalice los beneficios del petróleo y el gas hacia energías limpias, y presentó el Tropical Forests Forever Facility, un mecanismo para recompensar a los países que conserven sus selvas. Criticó con dureza que el gasto militar mundial duplique los recursos para la acción climática. \»No habrá seguridad energética en un planeta en guerra\», advirtió, en un guiño a la geopolítica de la crisis. Pero si Lula habló con la autoridad del anfitrión, México lo hizo con la rabia del afectado. La secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, lanzó un discurso que resonó como un aldabonazo en la conciencia colectiva. Denunció la \»parálisis del mundo ante la crisis climática\» y la \»cobardía disfrazada de diplomacia\». Sus palabras, talladas en el dolor reciente de 83 muertos por lluvias torrenciales en su país, fueron un recordatorio de que el cambio climático ya no es una amenaza futura, sino una realidad que cobra vidas. México llegó a la cumbre con compromisos concretos: su NDC 3.0, que limita emisiones en términos absolutos, y la adhesión a la iniciativa \»Gran Selva Maya\» junto a Guatemala y Belice. Bárcena anunció que la adaptación climática será considerada un asunto de seguridad nacional, y que para 2026 el país contará con su primera Política Nacional de Adaptación. En la atmósfera cargada de Belém, rodeados por la majestuosidad de una selva que el mundo entero necesita respirar, los llamados de Brasil y México dejaron una pregunta flotando en el aire: ¿escuchará la comunidad internacional, antes de que sea demasiado tarde, o seguirá paralizada por la cobardía y la inercia? La respuesta, como el futuro del planeta, pende de un hilo.
¿Importa la templanza en tiempos de redes?
SUFRAGIO A finales de la década de 1980, cuando ya empezaba a percibirse el desenfreno que caracterizaría al siglo XXI, el destacado pensador y filosofo del derecho, Norberto Bobbio, reaccionó con su ‘Elogio a la templanza’, como un llamado de atención sobre la amenaza de los excesos y su perjudicial impacto en la política. El Diccionario de la Real Academia Española define la templanza como moderación, sobriedad y continencia, mientras que para el cristianismo constituye una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en moderar los apetitos y el uso excesivo de los sentidos, sujetándolos a la razón. Para el referido maestro y pensador político la templanza es una virtud que sustenta la supervivencia misma de la democracia, mucho más en la era de los excesos en que vivimos, dejando claro que la templanza no debe confundirse con tibieza, ya que es una forma de dominio de los límites. Fiel al pensamiento de Aristóteles y Tomás de Aquino, Bobbio considera la idea de virtud como una justa medida entre extremos. Sin embargo, avanza con esta noción hacia la modernidad pluralista. Para él se debe reconocer la pluralidad de perspectivas y contener la tentación de absolutizar la propia, dejando claro que la templanza exige autocontrol individual y autolimitación institucional, evitando que la pasión política se transforme en fanatismo. Refiriéndose a la relación entre ética y política, el autor plantea que “el problema de las relaciones entre ética y política es más grave porque la experiencia histórica ha mostrado, al menos desde la antítesis que opuso a Antígona y Creonte, y el sentido común parece haber aceptado, pacíficamente, que el hombre político puede comportarse de un modo diferente de la moral común”. Más adelante se pregunta: “Es sometible la acción política al juicio moral? De inmediato la interrogante queda respondida de la siguiente manera: “A diferencia de los otros ámbitos de la conducta humana, en la esfera de la política el problema que se ha planteado tradicionalmente no se refiere tanto a cuáles son las acciones moralmente lícitas y cuales ilícitas, sino si tiene algún sentido plantearse el problema de la licitud o ilicitud moral de las acciones políticas”. A propósito de esto, Bobbio sostiene que la democracia descansa sobre el principio de falibilidad, por lo que ninguna persona, partido o iglesia posee la verdad definitiva. Por tal razón, la templanza opera como un antídoto contra el dogmatismo, obligando a revisar argumentos, a sospechar de las certezas irrebatibles y a abrir espacios de deliberación, de lo que se deriva su crítica a las vanguardias revolucionarias que claman monopolizar el sentido de la historia, lo mismo que los tecnócratas que reducen la política a cálculo, lo que cancela, en consecuencia, la templanza. La templanza, sostiene el jurista turinés, abraza los tiempos lentos de la persuasión y el compromiso. Su coste es la frustración de los impacientes; su ganancia, la durabilidad del consenso. Para Bobbio, una democracia que olvida esa ganancia está condenada a alternar parálisis y estallidos. Nunca como ahora, en tiempos de la posverdad, la crisis climática, la desigualdad y el populismo digital, la templanza bobbiana fue tan necesaria para proteger la democracia de la impaciencia y la furia.
Jane Fonda acusa a Donald Trump de “hacer un pacto con el diablo” por el clima

Jane Fonda acusa a Trump de haber hecho un "pacto con el diablo" por el clima (umbral.local/) Por Alejandro F. Guzmán Washington D.C. — La reconocida actriz y activista ambiental Jane Fonda arremetió este miércoles contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al acusarlo de haber “hecho un pacto con el diablo” debido a su firme apoyo a la industria de los combustibles fósiles y su negacionismo del cambio climático. Durante una rueda de prensa conjunta con representantes de la organización ambientalista internacional Greenpeace, Fonda criticó duramente las políticas del mandatario estadounidense, destacando que Trump ha optado claramente por favorecer la explotación de carbón, petróleo y gas en detrimento del medio ambiente. “Está claro para cualquiera que tenga ojos para ver que el presidente Trump ha hecho un pacto con el diablo, siendo el diablo la industria de los combustibles fósiles”, afirmó la actriz de 87 años. Desde que asumió el cargo el 20 de enero, Trump denunció el Acuerdo de París sobre el clima y prometió impulsar la extracción de carbón en Estados Unidos, además de eliminar regulaciones ambientales vigentes que buscan proteger la calidad del aire y el agua. “Estas normativas permiten al pueblo estadounidense y a la gente de todo el planeta respirar aire limpio, beber agua limpia, y él está dispuesto a sacrificar todo eso”, denunció Fonda, quien añadió: “Sabemos de qué lado está. Está del lado de la muerte, nos está matando y está matando la naturaleza de la que dependemos para vivir”. Sin embargo, pese a las políticas de Trump encaminadas a desmantelar los esfuerzos multilaterales para proteger el planeta, la activista expresó que aún existe esperanza para el futuro ambiental gracias a la resistencia social y la adopción de medidas contra la crisis climática. “Normalmente, en el Día de la Tierra, decimos ‘Reducir, reutilizar, reciclar’. Pero este año decimos ‘Reduce, reutiliza, resiste’”, concluyó Jane Fonda, invitando a la sociedad a unirse en la defensa del medio ambiente y en la lucha contra las políticas que amenazan la salud del planeta.
Cambio climático e inteligencia artificial

“la inteligencia artificial puede formar parte de las soluciones a los grandes problemas a los que se enfrenta la humanidad, debido a su capacidad de analizar millones de datos y de crear modelos predictivos”. Por Bernardo Rodríguez Vidal El cambio climático es una realidad en aumento que se revela mediante la ocurrencia de fenómenos de lluvias y sequías que al ser humano y a la Inteligencia Artificial (IA) se le hará complicado controlar. El crecimiento industrial es el culpable del cambio climático y la inteligencia artificial surge de los avances tecnológicos y científicos. En la mitad del siglo dieciocho, la revolución industrial promovía la creación de las industrias que han contaminado durante todo este tiempo. Muchas de ellas modernizadas. Hoy, en el siglo veintiuno, la inteligencia artificial pretende contribuir a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, emisiones generadas por las grandes industrias de los países desarrolladas. En la actualidad, nos encontramos en el auge de la ingeniería cibernética e industrialización de la robótica. Las industrias del siglo pasado crecieron en un ambiente de competencias. Esa realidad llevó a las industrias a invertir en las investigaciones científicas y tecnológicas, con el propósito de aumentar la producción y capitales. Las academias se interesaron en la inteligencia artificial; para integrar nuevos contenidos formativos tecnológicos y ponerse a la vanguardia. Todos nos preparamos para caminar con la inteligencia artificial como redentora del presente y el futuro en materia de desarrollo. Tal como expresa la española Nuria María Oliver Ramírez, ingeniera en telecomunicaciones, “la inteligencia artificial puede formar parte de las soluciones a los grandes problemas a los que se enfrenta la humanidad, debido a su capacidad de analizar millones de datos y de crear modelos predictivos”. Cuando vemos el cambio climático, especialmente las emergencias climáticas y los desastres que este ocasionan, pensamos en las ventajas que representa la inteligencia artificial en este campo; al mismo tiempo, miramos hacia los países industrializados que más contaminan y los que más están invirtiendo en la Inteligencia Artificial. En términos de emisiones de gases de efecto invernadero China, Estados Unidos, India, Rusia y Japón son los que más contaminan el planeta, según el Informe de la Brecha de Emisiones, 2019, del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). En ese mismo orden, los países que más han invertido en inteligencia artificial (IA) son Estados Unidos, China, Reino Unidos, Israel y Canadá. (ICCSI, los países líderes en inteligencia artificial: ranking y porcentaje, 2025). Cada uno de estos países están a la vanguardia de la revolución tecnológica. Existen muchas informaciones al respecto; el mundo está viviendo el cambio acelerado del clima. Las propuestas alternativas de inteligencia artificial por el clima están ordenando una gran parte de lo que se genera como ciencia para impactar en la protección ambiental. Se anhela alcanzar una resiliencia climática que se apoye en las tecnologías al servicio del cambio climático. Esto podría, de la mano con la inteligencia artificial, contribuir en las acciones contra el cambio climático. Con la IA se podrá predecir el tiempo, rastrear la contaminación. Tener pronósticos certeros. Absolver los gases para la descarbonización del planeta. Recoger los residuos contaminantes. Mejorar la agricultura y reducir el impacto ambiental. La IA podrá procesar datos que servirán de ayuda a los humanos en la toma de decisiones. En esta 4ta y algo de revolución, seguirán transformándose las industrias y los retos y desafíos para controlar el cambio climático con la IA serán mayores.
Max Puig ofrece conferencia “Clima en Crisis” ante cerca 200 dominicanos en Alto Manhattan

NUEVA YORK.- Ante la presencia de unos 200 dominicanos, entre ellos profesionales, empresarios, políticos, comunitarios, comerciantes, taxistas y ciudadanos comunes, entre otros, el vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio (CNCCMDL) en la RD, doctor Max Puig, ofreció la conferencia “Clima en Crisis, los desafíos del cambio climático en el país caribeño”. El doctor Puig planteó a los asistentes, entre otras cosas, que la agricultura es fundamental y fuente de empleos e ingresos en cualquier país, y los fenómenos inducidos por el cambio climático (huracanes, tormentas, sequías, aumento de temperaturas) todos modifican los ciclos productivos y destruye la producción. La RD ha tenido un crecimiento económico notable en los últimos 60 años, sin embargo, cuando hay un fenómeno natural extremo como el ciclón “George”, que en 48 horas destruyó la producción de un año, el 5% del Producto Interno Bruto (PIB). Añadió que lo planteado sobre la RD vale también para NY, de que hay zonas en Manhattan que son proclives a quedar sumergidas. Todos los estudios indican que probablemente haya incremento de inundaciones en NYC. Igualmente, los fenómenos atmosféricos extremos como hablar de un ciclón en el Caribe era algo común. Ahora que pasa, ¿huracanes en NY? Antes no, ahora sí, porque con el incremento de las fuerzas de los huracanes hay cada vez más fenómenos atmosféricos extremos que se originan en el Caribe que vienen a golpear la Costa Este de los Estados Unidos. Hay que parar los combustibles fósiles y a partir de ahí se llegó a la conclusión de que hay que hacer acuerdos y se hicieron una serie de acuerdos ambientales, entre ellos La Cumbre de la Tierra en 1992; Protocolo de Kioto en 1997; y Acuerdos de París en 2015, entre otros. “Y los países se han ido adhiriendo, pero no es adherirse a los acuerdos, el asunto es cumplirlos”, dijo Puig. Inclusive, hay países que después de estar dentro se han salido. Ahora los países están tratando de cumplir y la RD se ha propuesto cumplir y en los últimos años se ha ido haciendo. Citó la Ley de Medio Ambiente de la RD que es del año dos mil, de las últimas leyes de América Latina y cuando se hizo fue bastante completa, pero, ni siquiera menciona el cambio climático. Hubo que esperar al año 2008 que se estableciera por decreto el Consejo Nacional del Cambio Climático y fue establecido por el presidente Leonel Fernández, lo apoyó a fondo el también presidente Danilo Medina, pero ahora el presidente Luis Abinader ha redoblado el apoyo al Consejo. «No podemos ser indiferentes a algo que se está evidenciando. A los seres humanos se nos está yendo de las manos, entonces hay que ver cuáles son los límites a una cosa que pueda ser irremediable. Debemos exigir a las autoridades que tomen carta en el asunto», indicó. Explicó, ante preguntas del público, que «hay fenómenos que no son estrictamente naturales, sino producto de la acción humana, lo que se encamina a la destrucción de la naturaleza. No se puede destruir todo lo que pueda permitir la vida a la humanidad». Como invitado especial a la conferencia estuvo el doctor Ash Pachauri, cofundador y miembro principal del movimiento Protect Our Planet (POP), quien forma parte de las juntas directivas y grupos asesores de varias organizaciones en todo el mundo, incluida la Coalición sobre el Cambio Climático y la Unión Mundial de Científicos por la Paz. Su padre, el también doctor Rajendra Pachauri, llevó el tema del cambio climático a la agenda internacional, dirigió el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas, y ganó el Premio Nobel de la Paz. La UASD le otorgó el título de “Doctor Honoris y Causa” en el 2017. Asimismo, el ingeniero Pedro Quezada, director del Instituto Tecnológico de Las Américas (ITLA); Sandra González, directora técnica del Consejo Nacional para el Cambio Climático; Marileydy Pimentel Paniagua, de la organización WE ACT for Environmental Justice, entre otras personalidades. El evento se llevó a cabo en la Dirección de Cultura Dominicana, ubicada en el 2406 de la avenida Ámsterdam, esquina la calle 180, en el Alto Manhattan, a partir de las 7:00 pm. La maestra de ceremonia fue Roberquis Jiménez y hubo una suculenta y variada picadera.