Crisis entre Milei y Lula agrava el mayor choque diplomático entre Argentina y Brasil en años

Los nuevos ataques verbales del presidente argentino Javier Milei contra su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, han desencadenado la mayor crisis diplomática entre ambos países en los últimos años. Aunque la tensión política escala, la estrecha relación económica y comercial entre las dos principales economías de Sudamérica mantiene abiertos los canales de cooperación bilateral. Por Julio Guzmán Acosta BUENOS AIRES. La relación entre Argentina y Brasil atraviesa uno de sus momentos más delicados en décadas tras los nuevos insultos del presidente argentino, Javier Milei, contra su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, un episodio que ha derivado en la llamada a consultas del embajador de Brasil en Buenos Aires y ha elevado la tensión diplomática entre los dos mayores socios del Mercosur. La controversia estalló durante una visita de Milei a São Paulo, donde participó en un acto político para respaldar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Desde el escenario, el mandatario argentino calificó a Lula de “corrupto” y “presidiario”, declaraciones que fueron consideradas por el Gobierno brasileño como una grave afrenta institucional. Como respuesta, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil convocó a consultas a su embajador en Argentina, Julio Bitelli, mientras el canciller Mauro Vieira calificó las expresiones de Milei como “sumamente graves e inaceptables”. Lula, sin embargo, optó por no responder directamente y mantuvo su tradicional prudencia frente a las provocaciones del mandatario argentino. Una confrontación que viene desde la campaña electoral El distanciamiento entre ambos líderes no comenzó con la llegada de Milei a la Casa Rosada. Durante la campaña presidencial argentina de 2023, Lula manifestó su preocupación por el rumbo político de Argentina y advirtió que la democracia podía verse amenazada, comentarios que el entonces candidato interpretó como un respaldo al peronismo y a su rival, Sergio Massa. La relación se deterioró aún más tras la investidura presidencial de Milei, cuando invitó con honores a Jair Bolsonaro a Buenos Aires, mientras Lula decidió no asistir a la ceremonia. Desde entonces, ambos mandatarios apenas han coincidido en encuentros multilaterales como el G20 y las cumbres del Mercosur, donde los saludos han sido breves y marcados por la evidente frialdad. Mercosur resiste pese a las diferencias políticas Las profundas diferencias ideológicas entre ambos gobiernos también se reflejan en el futuro del Mercosur. Mientras Lula apuesta por fortalecer el bloque como instrumento de integración regional y de negociación internacional, Milei sostiene que el organismo limita la libertad comercial de Argentina y dificulta la firma de acuerdos bilaterales. A pesar de esas discrepancias, ambos países respaldaron la firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, considerado uno de los avances más importantes del bloque tras más de dos décadas de negociaciones. La economía mantiene unidos a los dos gigantes sudamericanos Aunque la relación política atraviesa una etapa de abierta confrontación, los vínculos económicos entre ambos países permanecen sólidos. El intercambio comercial alcanzó el pasado año los 31,200 millones de dólares, el mayor volumen registrado en trece años. Brasil continúa siendo el principal destino de las exportaciones argentinas, mientras Argentina representa uno de los mercados más importantes para la industria manufacturera brasileña, especialmente para el sector automotriz. La integración industrial es tan profunda que numerosas cadenas de producción dependen de componentes fabricados en ambos países, lo que convierte cualquier ruptura comercial en un escenario altamente improbable. Cooperación institucional pese al enfrentamiento Más allá de los desencuentros entre los presidentes, los mecanismos de cooperación entre ambos Estados continúan funcionando. Las cancillerías mantienen la coordinación en asuntos aduaneros, seguridad fronteriza y lucha contra el crimen organizado. Brasil incluso administró temporalmente la representación diplomática argentina en Caracas tras la expulsión de los diplomáticos argentinos por parte del gobierno de Nicolás Maduro, un gesto que Milei agradeció públicamente, aunque la cooperación volvió a deteriorarse meses después. La rivalidad política se traslada a la sociedad Las tensiones también han comenzado a reflejarse en la opinión pública. La tradicional rivalidad futbolística entre argentinos y brasileños se intensificó durante el Mundial, mientras diversos casos de discriminación protagonizados por turistas argentinos en Brasil alimentaron el malestar social y recibieron amplia cobertura mediática. Pese a ello, especialistas consideran que la interdependencia económica, industrial y estratégica entre ambas naciones seguirá imponiéndose sobre las diferencias personales entre sus mandatarios. Con dos visiones completamente opuestas sobre el futuro de Sudamérica y del Mercosur, Milei y Lula parecen condenados a convivir entre crisis diplomáticas recurrentes y una cooperación económica que ninguno de los dos gobiernos puede darse el lujo de romper.
Sheinbaum y Lula exigen respeto a la soberanía de Colombia y Cuba ante injerencias de Trump
En un diálogo de 40 minutos, los mandatarios de México y Brasil defendieron el multilateralismo y el principio de no injerencia, reclamaron el fin del embargo a Cuba, respaldaron los procesos internos de Colombia y ratificaron su apoyo a Michelle Bachelet como futura secretaria general de la ONU; además, acordaron profundizar la cooperación energética entre Pemex y Petrobras. Por Alejandro F. Guzmán En un gesto que subraya el creciente contrapeso latinoamericano frente a las presiones unilaterales de Estados Unidos, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, condenaron este cualquier forma de injerencia extranjera en los asuntos internos de Colombia y Cuba, en una explícita aunque no mencionada respuesta a las recientes declaraciones del presidente Donald Trump. Durante una conversación telefónica que se extendió por 40 minutos, ambos gobernantes coincidieron en la urgencia de preservar el derecho internacional, la democracia y el multilateralismo como pilares irrenunciables de la convivencia regional. En un comunicado oficial difundido por la cancillería brasileña, los líderes reafirmaron su postura favorable al levantamiento del embargo económico y financiero impuesto a La Habana, y analizaron la crítica situación humanitaria que vive la isla, subrayando la necesidad de construir soluciones que mejoren las condiciones de vida de su población. Frente al telón de fondo de un mapa regional otra vez tensionado por la retórica intervencionista proveniente del norte, Sheinbaum y Lula ratificaron su defensa del principio de no injerencia como eje ético y político de sus respectivas políticas exteriores. El respaldo explícito a los procesos internos de Colombia —en momentos en que sectores conservadores en Washington presionan por una revisión del acuerdo de paz— refuerza el alineamiento de ambos gobiernos con una visión autónoma y soberana de los asuntos hemisféricos. Más allá del frente diplomático, la llamada sirvió para consolidar una agenda bilateral de amplio espectro. Los mandatarios acordaron profundizar las negociaciones sobre el marco jurídico comercial entre las dos mayores economías de América Latina, con miras a modernizar los instrumentos de cooperación. También reconocieron avances sustantivos en salud, turismo, ciencia, tecnología y gobernanza pública. Un punto de especial relevancia fue el anuncio del avance hacia un acuerdo energético entre Petróleos Mexicanos (Pemex) y Petrobras, que busca articular el intercambio de experiencias en exploración, producción, buenas prácticas y alternativas vinculadas a los biocombustibles. La colaboración entre ambas empresas estatales se perfila como un eje estratégico para reducir la dependencia externa y fortalecer la soberanía energética regional. Respaldo conjunto a Bachelet para liderar la ONU En el plano multilateral, los presidentes reiteraron su respaldo a la expresidenta chilena Michelle Bachelet como candidata para ocupar la próxima Secretaría General de las Naciones Unidas. Bachelet, quien ya se desempeñó como alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, representa —en la visión compartida por Sheinbaum y Lula— una figura de consenso capaz de restaurar el prestigio y la eficacia del organismo en un momento de profundos desafíos globales. La conversación concluyó con un gesto de camaradería y proyección deportiva: Lula deseó a Sheinbaum todo el éxito en la organización del Mundial de Fútbol 2026, que comenzará este jueves y será coorganizado por México, Estados Unidos y Canadá. Un detalle menor, quizás, pero que revela la voluntad de ambos líderes de construir una relación fluida, estratégica y con vocación de futuro. En un continente donde las sombras del intervencionismo vuelven a alargarse, México y Brasil han elegido hablar con una sola voz. Y esa voz, por ahora, se llama no injerencia, diálogo y derecho internacional.
Trump irrumpe en la campaña electoral de Brasil y aviva la polarización política
El reciente encuentro del expresidente estadounidense con Flávio Bolsonaro en Washington es interpretado como un respaldo tácito al candidato conservador, mientras que la previa reunión con Lula da Silva enciende las alarmas sobre una posible injerencia externa en la contienda brasileña, en un clima ya de por sí fracturado por las tensiones ideológicas. Por Redacción Internacional BRASILIA, Brasil.– La sombra de la política estadounidense vuelve a proyectarse sobre el tablero electoral brasileño. A menos de cuatro meses de las elecciones presidenciales de octubre, la figura de Donald Trump ha emergido como un actor incómodo pero decisivo en la disputa entre las fuerzas de derecha e izquierda, luego de que sus recientes gestos diplomáticos —aparentemente protocolares— fueran leídos por analistas y adversarios como piezas de un tablero geopolítico que alimenta la polarización en el país sudamericano. El detonante inmediato de la controversia fue la reunión que Trump mantuvo en Washington con Flávio Bolsonaro, senador e hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, actualmente en calidad de precandidato conservador. El encuentro, que no figuraba en las agendas oficiales de alto perfil, fue interpretado por círculos políticos como un respaldo implícito pero significativo al proyecto bolsonarista, en un momento en que la campaña del líder conservador enfrentaba flaquezas internas y un creciente desgaste en las encuestas. La sola imagen del encuentro, difundida con cautela pero con evidente oportunismo político, sirvió para robustecer la narrativa internacional del candidato y movilizar a su base más leal. Sin embargo, lo que ha encendido todas las alarmas en Brasilia es la secuencia de los acontecimientos: pocas semanas antes, Trump había recibido en su residencia de Mar-a-Lago al actual presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en una visita que entonces fue calificada como un gesto de cortesía entre exmandatarios. La yuxtaposición de ambos encuentros ha generado una tormenta interpretativa en el ambiente político local. ¿Se trata de una estrategia deliberada del magnate estadounidense para incidir en el proceso electoral brasileño? ¿O acaso de una desafortunada coincidencia de agenda que la polarización local ha convertido en arma arrojadiza? Analistas consultados por esta redacción advierten que, más allá de las intenciones de Trump, lo relevante es el efecto práctico sobre la contienda. “El simple hecho de que un líder de la magnitud de Trump —presidente de Estados Unidos— reciba a ambos polos de la política brasileña en un lapso tan breve introduce un factor de incertidumbre y de presión externa que ningún otro proceso electoral latinoamericano está experimentando”, señaló un politólogo con sede en São Paulo, que pidió reserva de su nombre. Lula, por su parte, no ha ocultado su malestar. En declaraciones recientes, el mandatario criticó con dureza las acciones y declaraciones procedentes de Washington —sin mencionar explícitamente a Trump—, y subrayó que Brasil debe defender su soberanía frente a cualquier intento de presión externa. “No aceptamos lecciones ni tutelajes de nadie. Nuestro pueblo decide su destino en las urnas, no en las capitales extranjeras”, sentenció el presidente durante un acto de campaña en Salvador de Bahía. Las tensiones entre ambos gobiernos, que ya venían arrastrando diferencias en materia comercial y de seguridad —particularmente en lo relativo a los aranceles al acero brasileño y a la cooperación en la Amazonía—, se han visto así exacerbadas por esta incursión simbólica de Trump en el debate doméstico. Sectores de la izquierda brasileña han denunciado una “injertencia blanda” destinada a desestabilizar el proceso democrático, mientras que desde las filas conservadoras se festeja lo que consideran una validación internacional de su proyecto. La campaña presidencial brasileña entra de esta manera en una nueva fase, marcada por la confrontación ideológica abierta y por la creciente internacionalización del debate. La influencia de líderes foráneos y el tenor de la relación con Estados Unidos —tradicional socio estratégico, pero también fuente histórica de desconfianza en la región— se han instalado en el centro de la discusión nacional. En un país donde cada gesto se magnifica y cada declaración se convierte en trinchera, la irrupción de Trump no ha hecho más que añadir leña a un fuego ya devorador.
Brasil y República Dominicana unen sus carnavales: un puente cultural entre el samba y los diablos cojuelos
El Ministerio de Cultura dominicano y la Liga Independiente de Escuelas de Samba de Río de Janeiro (Liesa) firman una Declaración de Intenciones para iniciar un acuerdo de cooperación que impulsará el intercambio artístico y el fortalecimiento de las tradiciones carnavalescas de ambas naciones. Por REDACCIÓN INTERNACIONAL Umbral.com.do El ritmo contagioso del samba brasileño y la algarabía colorida de los diablos cojuelos dominicanos comenzaron ayer a bailar al unísono. En un acto celebrado en la sede del Ministerio de Cultura de República Dominicana, las autoridades de la nación caribeña y representantes de la Liga Independiente de Escuelas de Samba de Río de Janeiro (Liesa) rubricaron una Declaración de Intenciones que sienta las bases para un ambicioso acuerdo de cooperación cultural interinstitucional. La ceremonia estuvo encabezada por el ministro de Cultura dominicano, Roberto Ángel Salcedo, y la directora cultural de la Liesa, Evelyn Bastos, quien además ostenta el título simbólico de \»Reina de la batería\» de la emblemática escuela de samba Estación Primera de Mangueira, una de las más tradicionales del carnaval carioca. La firma del documento representa el primer paso formal para el intercambio de conocimientos, experiencias y buenas prácticas en torno a dos de las celebraciones populares más vibrantes del continente. La iniciativa busca tejer un puente cultural que permita el aprendizaje mutuo y el fortalecimiento de las identidades nacionales a través del arte. En el horizonte inmediato se vislumbran proyectos conjuntos que podrían abarcar desde intercambios de artistas y artesanos hasta la participación de delegaciones brasileñas en el carnaval dominicano y, recíprocamente, la presencia de expresiones típicas quisqueyanas en los desfiles de Río de Janeiro. Este acercamiento diplomático-cultural adquiere una significación especial apenas días después de la celebración del Desfile Nacional de Carnaval en el Malecón de Santo Domingo, que el pasado domingo congregó a comparsas y delegaciones de todo el país. La edición de este año contó con la participación de invitados internacionales, entre ellos una representación brasileña, lo que permitió avivar el interés por profundizar los lazos entre ambas festividades. El carnaval dominicano, que se despliega durante todo el mes de febrero y culmina con su gran desfile en marzo, constituye una de las expresiones más auténticas del alma popular de la nación. Personajes tradicionales como los diablos cojuelos —con sus máscaras vistosas, cascabeles y vejigas— conviven con manifestaciones regionales que reflejan la diversidad cultural y la creatividad inagotable del pueblo dominicano. Por su parte, el carnaval de Río de Janeiro, considerado el más famoso del mundo, representa una industria cultural de enormes proporciones y una vitrina global para la música, la danza y el diseño brasileños. La Liesa, fundada en 1984, es la entidad que organiza y regula los desfiles de las escuelas de samba en el Sambódromo carioca, y su apertura al diálogo con República Dominicana abre posibilidades inéditas de cooperación. \»Este es un paso fundamental para el intercambio de saberes y para el fortalecimiento de nuestras identidades culturales\», expresó el ministro Roberto Ángel Salcedo durante la firma del documento. Evelyn Bastos, en representación de la Liesa, destacó la riqueza del carnaval dominicano y el interés de su institución por explorar vías de colaboración que beneficien a ambas partes. La Declaración de Intenciones firmada ayer en Santo Domingo no constituye todavía un acuerdo vinculante, pero traza la hoja de ruta que deberán seguir los equipos técnicos de ambas instituciones para materializar, en los próximos meses, un convenio marco que permita la ejecución de programas concretos. El objetivo final, según expresaron los firmantes, es consolidar un intercambio sostenido que trascienda los gestos simbólicos y se traduzca en proyectos tangibles que enriquezcan el patrimonio cultural inmaterial de ambos pueblos. Mientras los ecos del carnaval dominicano aún resuenan en el Malecón, y cuando Brasil comienza a calentar motores para su propia fiesta, la semilla de esta alianza promete cosechas artísticas que, con suerte, harán bailar al son de la tambora y el samba a generaciones futuras.
Voces en la Selva: Brasil y México alzan su voz en la COP30

Desde el corazón de la Amazonía, Brasil y México alzaron su voz en la COP30: Lula propuso redirigir los fondos del petróleo hacia energías limpias, mientras México denunció la \»parálisis\» global y la \»cobardía disfrazada de diplomacia\» frente a la crisis climática. Lula presentó esta cumbre como la \»de la implementación\», un intento por convertir las letra muerta del Acuerdo de París en realidad. Con la crudeza de quien conoce la desigualdad, recordó que más de dos mil millones de personas carecen de combustibles adecuados para cocinar y que cientos de millones viven sin electricidad. \»No puede haber justicia ambiental sin garantizar energía, salud y educación dignas para las comunidades más vulnerables\», sentenció, trazando así una línea indisoluble entre ecología y equidad. Su hoja de ruta se articuló en tres ejes: transición energética, justicia climática y protección de bosques. Propuso un fondo nacional que canalice los beneficios del petróleo y el gas hacia energías limpias, y presentó el Tropical Forests Forever Facility, un mecanismo para recompensar a los países que conserven sus selvas. Criticó con dureza que el gasto militar mundial duplique los recursos para la acción climática. \»No habrá seguridad energética en un planeta en guerra\», advirtió, en un guiño a la geopolítica de la crisis. Pero si Lula habló con la autoridad del anfitrión, México lo hizo con la rabia del afectado. La secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, lanzó un discurso que resonó como un aldabonazo en la conciencia colectiva. Denunció la \»parálisis del mundo ante la crisis climática\» y la \»cobardía disfrazada de diplomacia\». Sus palabras, talladas en el dolor reciente de 83 muertos por lluvias torrenciales en su país, fueron un recordatorio de que el cambio climático ya no es una amenaza futura, sino una realidad que cobra vidas. México llegó a la cumbre con compromisos concretos: su NDC 3.0, que limita emisiones en términos absolutos, y la adhesión a la iniciativa \»Gran Selva Maya\» junto a Guatemala y Belice. Bárcena anunció que la adaptación climática será considerada un asunto de seguridad nacional, y que para 2026 el país contará con su primera Política Nacional de Adaptación. En la atmósfera cargada de Belém, rodeados por la majestuosidad de una selva que el mundo entero necesita respirar, los llamados de Brasil y México dejaron una pregunta flotando en el aire: ¿escuchará la comunidad internacional, antes de que sea demasiado tarde, o seguirá paralizada por la cobardía y la inercia? La respuesta, como el futuro del planeta, pende de un hilo.
Jair Bolsonaro condenado a 27 años de prisión por intento de golpe de estado en Brasil

El Supremo Tribunal Federal de Brasil sentencia a Jair Bolsonaro a 27 años de prisión por liderar una trama golpista contra la democracia, en un fallo histórico que redefine el equilibrio de poder en América Latina. Por Servicios umbral.local/ BRASILIA.— La justicia brasileña ha escrito este jueves un veredicto imborrable: Jair Messías Bolsonaro, expresidente de la República, es culpable de encabezar una organización criminal que intentó quebrar el orden constitucional para desconocer la victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en 2022. La Primera Sala del Supremo Tribunal Federal (STF), con cuatro votos a favor y uno en contra, lo condenó a 27 años y 3 meses de prisión por delitos que incluyen intento de golpe de Estado, abolición del Estado democrático de derecho y daños a bienes públicos. El voto decisivo de la ministra Carmen Lúcia Antunes Rocha selló el destino del excapitán del Ejército. “No fue arrastrado a la insurgencia; él es el instigador, el líder de una organización que promovió la coordinación para mantener o tomar el poder”, afirmó la magistrada, desmontando la narrativa de victimización bolsonarista. La sentencia, basada en un “tsunami de pruebas” —desde registros digitales hasta fotografías divulgadas por los propios implicados—, retrata una trama meticulosa para subvertir la voluntad popular. La condena, sin embargo, no implica el ingreso inmediato de Bolsonaro a prisión. El expresidente, actualmente confinado en arresto domiciliario con tobillera electrónica, aguarda la publicación formal del fallo en los próximos 60 días. El juez Alexandre de Moraes definirá entonces si cumple la pena en su residencia, una comisaría o un cuartel militar. El único voto disidente correspondió al ministro Luiz Fux, quien absolvió a Bolsonaro argumentando falta de “pruebas más allá toda duda razonable” y criticando la “celeridad del proceso”. Su postura, interpretada en círculos jurídicos como un guiño a sectores de la derecha alineados con Donald Trump, contrasta con la contundencia de sus colegas. Flávio Dino, otro de los ministros, ironizó: “Tomaron fotos, como si fueran fotos de comida común”, en referencia a la abundancia de evidencia digital. Este fallo trasciende lo jurídico: marca un punto de inflexión en la relación entre las Fuerzas Armadas y la democracia brasileña, e impacta el panorama político continental. Bolsonaro, inhabilitado hasta 2030, ve evaporarse su papel de articulador electoral, mientras su movimiento se ve forzado a buscar liderazgos alternativos. Como sentenció Carmen Lúcia sobre el asalto a los tres poderes del 8 de enero de 2023: “La democracia brasileña no fue quebrantada. Los edificios fueron reconstruidos. Ahora es el momento de juzgar”. El momento, al fin, ha llegado.
Crecimiento en clave desigual para Latinoamérica en 2025

América Latina enfrenta en 2025 un pulso económico marcado por la incertidumbre global, el resurgir del proteccionismo y desafíos estructurales que modulan un crecimiento regional moderado del 2,3%, mientras República Dominicana destaca con una sólida expansión del 6%, irradiando esperanza en medio de la tormenta Por Julio Guzmán Acosta En el vasto lienzo de América Latina y el Caribe, el año 2025 se perfila como una escena donde los ritmos del crecimiento bailan entre la esperanza y la cautela. El Banco Mundial nos revela que la región avanzará con paso moderado, un 2,3% que susurra la necesidad de mayor impulso, lejos del potencial pleno que aún aguarda ser desatado. Bajo la sombra alargada del resurgimiento proteccionista y las tensiones comerciales con Estados Unidos, las economías latinoamericanas enfrentan vientos que no siempre soplan a favor. México, la economía más entrelazada con el mercado estadounidense, siente con fuerza el impacto de barreras arancelarias que frenan su expansión hasta un modesto 0,8%, mientras el Caribe y Centroamérica navegan entre corrientes de vulnerabilidad y oportunidad, con crecimientos que oscilan entre el 3% y el 4%. En este mosaico económico, República Dominicana emerge como faro de solidez y vigor. Su crecimiento proyectado del 6% para 2025 no es solo un número, sino un canto a la resiliencia y al dinamismo que puede inspirar a la región en tiempos de incertidumbre. Guyana, impulsada por la inversión petrolera, y países como Costa Rica y Panamá, también dibujan trazos positivos en este mapa de contrastes. Las grandes potencias externas moldean el destino regional. La desaceleración china amenaza con enfriar la demanda de materias primas vitales para Chile y Perú, mientras que la economía estadounidense, con su influencia omnipresente, dicta en buena medida los destinos de México y sus vecinos centroamericanos y caribeños. Brasil y Chile, gigantes en la región, enfrentan sus propios retos. Brasil ve cómo su crecimiento se modera hacia un 2,4% en 2025, con la sostenibilidad fiscal como piedra angular para recuperar confianza. Chile, aunque espera un repunte en inversiones mineras, debe sortear la incertidumbre institucional que nubla sus horizontes. Argentina, tras años de sombra recesiva, aspira a renacer con un vigor del 5,5%, apoyado en reformas y un sector agrícola y energético revitalizado, mientras Colombia y Perú transitan caminos de crecimiento moderado, condicionados por factores internos y externos. América Latina se encuentra en un cruce de caminos, donde la baja productividad, la educación insuficiente y el envejecimiento demográfico dibujan límites que desafían la expansión sostenida. En este escenario, la región permanece expuesta a los vaivenes del mundo, con políticas monetarias restrictivas y ajustes fiscales que acotan el espacio para la expansión. Así, mientras el pulso global se acelera con incertidumbres y proteccionismos, América Latina y el Caribe buscan en su diversidad y fortalezas locales la brújula que guíe su crecimiento hacia un futuro más prometedor. En esa travesía, la República Dominicana se alza como un ejemplo que invita a creer en la capacidad de prosperar aun cuando las mareas no sean las ideales.
Bolsonaro enfrenta juicio por plan golpista: ex mano derecha confirma conspiración para estado de sitio y nuevas elecciones en 2022

En un juicio histórico en Brasilia, el expresidente Jair Bolsonaro es acusado de liderar una organización criminal que buscó anular los resultados electorales de 2022 mediante un estado de sitio y la reanudación de comicios; testimonios clave, entre ellos el de su ex colaborador más cercano, revelan detalles de la conspiración y financiamiento ilícito, mientras la justicia brasileña avanza en la búsqueda de rendición de cuentas en uno de los capítulos más oscuros de la democracia nacional Por Thiago Zorrilla Acosta Brasilia – El ex presidente brasileño Jair Bolsonaro, figura emblemática de la ultraderecha latinoamericana, se encuentra en el epicentro de un proceso judicial sin precedentes que podría marcar un antes y un después en la defensa del Estado democrático en Brasil. Durante la jornada inicial del juicio en la Corte Suprema, su ex mano derecha, el teniente coronel Mauro Cid, confirmó la existencia de un plan para declarar un estado de sitio y convocar nuevas elecciones tras su derrota en 2022 frente a Luiz Inácio Lula da Silva. La fiscalía acusa a Bolsonaro y a siete excolaboradores de encabezar una “organización criminal” con el propósito de desconocer los resultados electorales y evitar la investidura del mandatario izquierdista, un intento que, según el Ministerio Público, estuvo a punto de concretarse gracias a maniobras que incluían la prisión selectiva de autoridades y la creación de un controvertido “consejo electoral”. Cid reveló que Bolsonaro no solo recibió y leyó el documento que delineaba dicha estrategia, sino que incluso “ajustó” el plan para que sólo él fuera encarcelado, un momento que provocó risas y comentarios irónicos en la sala del tribunal. Más grave aún fue la acusación sobre el financiamiento de una operación militar especial, cuyo propósito habría sido el asesinato de Lula, el juez relator Alexandre de Moraes y el vicepresidente Geraldo Alckmin, con dinero entregado en una caja de vino por el general Walter Braga Netto. Mientras Cid declaraba con altibajos, respondiendo con dudas y negaciones, el exdirector de la Agencia Brasileña de Inteligencia y diputado Alexandre Ramagem negó haber difundido desinformación electoral y desvinculó a Bolsonaro de cualquier manipulación de datos para justificar el golpe. El juicio, que se desarrolla en la misma sede del Supremo Tribunal Federal que fue vandalizada en enero de 2023 por seguidores bolsonaristas, es seguido con atención mundial y se transmite en vivo, evidenciando la gravedad de las acusaciones y la tensión política que atraviesa Brasil. Bolsonaro, que ha descalificado el proceso y mantiene su inocencia, afirmó con serenidad: “No tienen por qué condenarme, tengo la conciencia tranquila”. Con interrogatorios previstos hasta el viernes y la posible incorporación de nuevos testigos, el caso promete ser un hito en la historia judicial brasileña, poniendo a prueba la fortaleza de las instituciones democráticas frente a quienes intentan subvertir el orden constitucional. En juego está no solo el destino del expresidente, sino la vigencia misma del Estado de derecho en una de las mayores democracias de América Latina.
Cuba teje alianzas estratégicas en el corazón del BRICS: contra vientos y bloqueos, la isla amplía su diplomacia parlamentaria

Ana María Mari Machado fortalece lazos con Brasil en foro internacional mientras denuncia el cerco económico estadounidense y proyecta cooperación Sur-Sur Por Ángel F. Guzmán Brasilia se convirtió este jueves en el escenario donde Cuba despliega su diplomacia de resistencia y construcción. Ana María Mari Machado, vicepresidenta de la Asamblea Nacional del Poder Popular, trazó en el XI Foro Parlamentario del BRICS una ruta de alianzas que combina la memoria histórica con proyectos concretos de cooperación, todo bajo la sombra omnipresente del bloqueo estadounidense que cumple 62 años. Encuentros que dibujan mapas El primer acto de esta estrategia multidimensional fue el diálogo sostenido con David Alcolumbre, presidente del Senado Federal brasileño. En la sala de reuniones del legislativo, entre maderas nobles y símbolos patrios, ambos líderes parlamentarios encontraron puntos de convergencia en tres ejes críticos: 1. Cooperación en salud pública, retomando el legado de los programas médicos cubanos 2. Integración educativa, con énfasis en intercambios universitarios 3. Articulación frente a las asimetrías globales, en particular las financieras \»El Sur Global necesita crear sus propias arquitecturas de desarrollo\», afirmó Mari Machado durante el encuentro, según pudo reconstruir este medio a través de fuentes cercanas a la delegación. La dirigente caribeña llevaba en su portafolios datos precisos: pese al bloqueo, Cuba mantiene colaboración con 56 naciones en el sector salud y ha graduado a 35,000 profesionales extranjeros en sus aulas. El reencuentro con las raíces progresistas El segundo movimiento estratégico tuvo la calidez de los viejos camaradas. Humberto Costa, presidente del Partido de los Trabajadores (PT) y arquitecto de la política sanitaria durante el gobierno de Lula, recibió a la delegación cubana en un ambiente donde se mezclaban el café brasileño y los recuerdos de la Escuela Latinoamericana de Medicina. \»Lo que nos une no es el pasado, sino el futuro por construir\», expresó Costa al evocar los más de 2,300 médicos cubanos que trabajaron en zonas remotas de Brasil entre 2013 y 2018. El senador propuso crear un observatorio parlamentario conjuntos para monitorear políticas sociales en la región, iniciativa que Mari Machado acogió con interés inmediato. Los números detrás del simbolismo Mientras el foro del BRICS –que ahora suma a Egipto, Etiopía, Irán y Emiratos Árabes– discutía sobre comercio multilateral, Cuba dejaba sobre la mesa cifras elocuentes: – 23 acuerdos de cooperación firmados con naciones BRICS en la última década – Intercambio comercial con Brasil creció 18% en 2023 pese a sanciones – 12 proyectos conjuntos en biotecnología con Rusia e India La vicepresidenta parlamentaria no eludió el tema del bloqueo durante sus intervenciones: \»Es un acto de guerra económica que afecta a familias cubanas y frena oportunidades para empresas brasileñas\», afirmó en referencia a los 3,900 millones de dólares que, según cálculos de La Habana, ha perdido la isla en el último año por las sanciones. Epílogo en construcción Al caer la tarde sobre Brasilia, la delegación cubana preparaba maletas cargadas de documentos firmados y compromisos tácitos. El foro del BRICS continuaría su agenda formal, pero Mari Machado ya había cumplido su misión esencial: demostrar que, incluso bajo asedio financiero, Cuba sigue siendo un nodo activo en la geopolítica del Sur Global. Queda pendiente la partida más compleja: convertir estos acuerdos en realidades tangibles que traspasen las paredes de los recintos legislativos. El camino, como sabe bien la diplomacia cubana, se hace al andar. #CubaEnBRICS #DiplomaciaDeResistencia #SurGlobal
Agente policial brasileño revela plan para asesinar a Lula tras elecciones de 2022

Por César Dalmasi Guzmán Un agente de la Policía Federal (PF) de Brasil, actualmente bajo investigación por conspiración golpista, ha expuesto detalles inquietantes sobre un complot para detener y asesinar a figuras clave del gobierno tras las elecciones presidenciales de 2022. Entre las presuntas víctimas del plan se encuentran el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, el juez del Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre de Moraes, y el vicepresidente Geraldo Alckmin. Los audios divulgados por la propia Policía Federal, y presentados ante la Corte Suprema, fueron obtenidos del teléfono celular del uniformado Wladimir Soares, arrestado en noviembre de 2023. En las grabaciones, Soares no oculta sus intenciones violentas e incluso llega a expresar que estaban dispuestos a “matar a la mitad de la gente” para cumplir con sus objetivos golpistas. En uno de los fragmentos más contundentes, el agente insta a “cortarle la cabeza” al juez Alexandre de Moraes, en represalia por decisiones judiciales que considerada arbitrarias, en especial la que en 2020 bloqueó el nombramiento de Alexandre Ramagem como director general de la Policía Federal. “Realmente le deberían haber cortado la cabeza cuando impidió que el presidente nombrara a Ramagem”, afirmó Soares en el audio, dejando en evidencia la radicalización y la motivación detrás del complot. La operación “Contragolpe”, dirigida por la Policía Federal, ha derivado en la detención de Soares y otros cuatro militares involucrados en la conspiración. Según el informe oficial, los conspiradores planificaban un ataque coordinado que incluía la presencia de soldados apostados frente a la residencia de Moraes en Brasilia, en espera de la oportunidad para ejecutar su plan de neutralización. Además, los audios revelan la participación y entusiasmo de otros miembros de la corporación policial. Un delegado, cuya identidad no ha sido divulgada, manifestó su fervor por la operación golpista: “¡Gran Wladimir! Tú y yo estaremos en el equipo para arrestar y matar a los opositores”. El juez Alexandre de Moraes es una figura clave en el contexto político brasileño. Fue encargado de resolver un recurso presentado por Hugo Motta, presidente de la Cámara de Diputados, contra la decisión de la primera sala del STF que suspendió parcialmente un proceso penal contra Ramagem, quien además fue director general de la Agencia Brasileña de Inteligencia. Hugo Motta mismo está bajo investigación por presunta participación en actividades golpistas posteriores a las elecciones de 2022. La semana pasada, el Supremo Tribunal Federal bloqueó una resolución de la Cámara baja que suspendía la acción penal, decisión que podría afectar no solo a Ramagem, sino también a otros acusados vinculados a la trama golpista, entre ellos el expresidente Jair Bolsonaro. Estos hechos evidencian la gravedad de las amenazas a la democracia brasileña y subrayan la importancia de la justicia y la vigilancia institucional para preservar el orden constitucional. La investigación continúa abierta mientras el país sigue conmocionado por la magnitud de esta conspiración interna.