Siria bajo la incertidumbre y el temor a la guerra

I. Introducción Siria, otrora cuna de civilizaciones milenarias, hoy yace fracturada por una guerra que ha redefinido el equilibrio de poder en el Medio Oriente y desafiado a la comunidad internacional. Desde 2011, el país ha sido escenario de una guerra civil devastadora con implicaciones globales. La caída del régimen de Bashar al-Asad en diciembre de 2024 abrió un nuevo capítulo, aunque la incertidumbre persiste sobre el futuro político, humanitario y económico de la nación. II. Breve historia Siria, cuna de antiguas civilizaciones, obtuvo su independencia de Francia en 1946, luego de más de 23 años del mandato o dominio. Tras su independencia, el país experimentó una serie de golpes de Estado, incluyendo el derrocamiento del gobierno democrático en 1949, que sentó las bases para décadas de inestabilidad política. En 1971, Hafez al-Asad instauró un régimen con mano de hierro, que su hijo Bashar al-Asad heredó en el 2000, manteniendo un sistema represivo que finalmente encontró su límite durante la Primavera Árabe (BBC, 2021). III. Orígenes del conflicto armado Las protestas de 2011, inspiradas en movimientos populares en Egipto y Túnez, comenzaron como manifestaciones pacíficas contra la corrupción y el autoritarismo. Sin embargo, la respuesta brutal del régimen convirtió estas manifestaciones en un conflicto armado. Según Amnistía Internacional, en los primeros meses de las protestas, más de 1,000 civiles fueron asesinados por las fuerzas de seguridad del régimen (Amnistía Internacional, 2012). La violencia estatal y la emergencia de grupos insurgentes transformaron a Siria en un campo de batalla. IV. Papel del régimen de Bashar al-Asad Bashar al-Asad utilizó tácticas represivas para mantenerse en el poder, incluyendo el uso de armas químicas, asedios prolongados y estrategias de división sectaria. Un ejemplo emblemático fue el ataque con sarín en Ghouta en 2013, que causó la muerte de cientos de civiles (ONU, 2013). Su discurso se justificaba en la lucha contra el terrorismo, lo que le permitió consolidar alianzas con actores regionales y extranjeros pese a la creciente condena internacional. V. Estallido de la Guerra Civil en 2012 El conflicto se intensificó en 2012, cuando facciones disidentes se reorganizaron y el Ejército Sirio Libre emergió como principal representante de la oposición. La fragmentación interna, sumada a la aparición de grupos radicales como Al-Nusra y posteriormente el Estado Islámico (ISIS), complicó cualquier intento de una solución negociada. La intervención de potencias extranjeras, como Rusia e Irán, exacerbó la violencia y prolongó el conflicto (International Crisis Group, 2015). VI. Grupos armados internos y externos El escenario bélico se diversificó rápidamente: Internos: Se alzaron el ejército leal al régimen, grupos rebeldes heterogéneos, milicias locales, ISIS y fuerzas kurdas. Externos: Actores como Hezbollah, fuerzas iraníes, mercenarios rusos y la intervención militar de Turquía, EE. UU. y otros, con roles que oscilaron entre apoyo directo y bombardeos estratégicos. Turquía buscó contener a las fuerzas kurdas, mientras que Irán y Rusia priorizaron mantener a Bashar al-Asad en el poder para proteger sus intereses estratégicos en la región (Reuters, 2020). VII. Importancia geopolítica Siria posee una ubicación estratégica, limitando con Turquía, Irak, Israel y el Mediterráneo. Su posición es crucial para el tránsito de energéticos y para mantener el equilibrio de poder en una región plagada de tensiones históricas y rivalidades actuales. Un ejemplo es el gasoducto propuesto entre Irán e Irak que pasaría por Siria, lo que explica el interés de potencias como Rusia e Irán (The Guardian, 2017). VIII. Papel de las superpotencias Las grandes potencias han intervenido con estrategias divergentes: – EE. UU. apoyó a facciones rebeldes moderadas y combatió a ISIS, justificando sus acciones en la lucha contra el terrorismo. – Rusia Respaldó de manera decisiva al régimen con operaciones aéreas y apoyo logístico, consolidando su influencia en el Mediterráneo. – Irán Se aseguró un aliado en Damasco, utilizando su red de milicias y asesoría militar para mantener su corredor de influencia. – La Unión Europea Se enfocó en la diplomacia y la asistencia humanitaria, imponiendo sanciones económicas. China – Se ha mantenido discreta pero estratégica, apoyando diplomáticamente a Bashar al-Asad en el Consejo de Seguridad y mostrando interés en la reconstrucción post-conflicto mediante inversiones que podrían beneficiar su expansión en la región (Foreign Affairs, 2023). IX. Aspecto humanitario El costo humano ha sido devastador: – Se estima que han muerto más de 500,000 personas (Syrian Observatory for Human Rights, 2024). – Más de 13 millones de sirios han quedado desplazados, muchos de los cuales buscan refugio en países vecinos y en Europa (ACNUR, 2024). – La destrucción de infraestructuras esenciales ha generado una crisis en salud, educación y servicios básicos, mientras el uso de armas químicas y bombardeos indiscriminados exacerban el sufrimiento civil. X. Impacto en la economía La guerra ha dejado a Siria con una economía en ruinas. El PIB se desplomó en un 60% desde 2011, y la infraestructura fue arrasada, con daños que se estiman en más de 400,000 millones de dólares (Banco Mundial, 2024). La reconstrucción se vislumbra como un proceso complejo y costoso, en el que actores como China y Rusia han mostrado interés, aunque el financiamiento y la coordinación internacional siguen siendo desafíos significativos. XI. Gastos militares El conflicto implicó inversiones militares colosales: – Rusia Destinó más de 4,000 millones de dólares anuales a su intervención (SIPRI, 2023). EE. UU Invirtió aproximadamente 15,000 millones de dólares en operaciones militares, principalmente en la lucha contra ISIS y el apoyo a facciones rebeldes (Department of Defense, 2023). Irán y aliados Como Hezbollah asignaron recursos sustanciales para sostener la lucha. Para Siria, el esfuerzo bélico se tradujo en una dependencia cada vez mayor de préstamos y apoyos externos, agravando una crisis económica preexistente. XII. Caída del régimen de Bashar al-Asad (diciembre 2024) La presión acumulada de años de conflicto, sanciones internacionales y desgaste militar culminó en la caída del régimen en diciembre de 2024. Factores determinantes incluyeron: – El fortalecimiento de la oposición armada y el desmoronamiento de la unidad interna. – La retirada gradual o debilitamiento del apoyo de aliados tradicionales, como Irán y Rusia, en un contexto de reorientación
Saboteador de la paz y atizador de la guerra

Por Rafael Chaljub Mejìa A la caída del largo gobierno de Bashar Al-Asad, en Siria, una coalición de grupos islamitas ha tomado el control de ese país. El líder de esa coalición ha hecho pronunciamientos que lucen sensatos, razonables y dignos de atención. En el Oriente Medio nada es predecible, menos para quienes como yo, conocen poco las interioridades y los grandes intereses que allí se mueven. Habrá que esperar a ver cuál orientación le darán los nuevos gobernantes a Siria, pero Abud Mohamed Al-Joni, el nuevo líder, ha dado algunas señales de que no viene a alimentar los conflictos ni en su país ni con sus vecinos. La suya no es la imagen del fanático. Ha dicho que desea la reconciliación, que serán respetadas todas las etnias raciales y la libertad de creencias de todas las sectas religiosas; ordenó detener los saqueos que empezaron a producirse al colapso del régimen caído; no se han visto matanzas ni desmanes en la dimensión que pudieron producirse, ha buscado una transición ordenada del poder, liberó los presos políticos, ha prometido el fin de la impunidad del crimen y ha dicho que le tiende la mano a todos los sirios, menos a aquellos que las tienen manchadas de sangre. Reitera que necesita la paz y descarta la guerra. Palabras, pero palabras distintas a las que uno está habituado a oír en los dirigentes de esa región. Merecen al menos una observación y una espera cautelosas. Pero Israel descarta todo eso y aprovecha para adelantar sus propios planes expansionistas y su pretensión de erigirse en dueño de toda la región. Aunque primero tenga que destruirlo todo. Ya, a costa de cincuenta mil muertos, destruyó Gaza y demolió media Beirut, y ahora empiezan los bombardeos, también demoledores, contra Siria, con cientos de incursiones aéreas, al tiempo de ocupar la zona desmilitarizada de los Altos del Golán, territorio sirio, que Israel usurpa por la fuerza desde 1967, y ocupar una franja de catorce kilómetros más al interior de Siria. A los gestos iniciales de los nuevos gobernantes, y en una interpretación torcida del derecho a la defensa, Israel responde con esas agresiones de típico corte expansionista, y así, por nueva vez, liquida de antemano cualquier esperanza, por mínima que sea, de encontrar una solución justa y estable con sus vecinos, que le dé un respiro siquiera a unos pueblos martirizados por unos conflictos bélicos que parecen no tener fin.