UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Protesta en Barahona exige freno al daño ambiental y obras pendientes

Cientos de personas participan en marcha-caravana convocada por movimientos sociales y grupos ecologistas; denuncian impacto de actividades industriales y extractivas en la Región Enriquillo, mientras reclaman infraestructura, agua potable y atención gubernamental para el suroeste. Por Brendalis Reyes BARAHONA.– Cientos de ciudadanos, representantes de organizaciones comunitarias, ambientalistas y dirigentes de diversos sectores sociales realizaron este domingo una multitudinaria marcha-caravana por las principales calles de esta provincia, con el propósito de exigir la protección de los recursos naturales y el cumplimiento de obras consideradas prioritarias para el desarrollo de la zona. La movilización, una de las más numerosas registradas en los últimos meses en Barahona, transcurrió bajo consignas en defensa de la vida, el territorio y los recursos naturales. Los manifestantes expresaron su creciente preocupación por los presuntos daños ambientales vinculados a actividades industriales y extractivas en comunidades de la Región Enriquillo, y demandaron acciones concretas para garantizar la preservación del medio ambiente y la salud de la población. Asimismo, los participantes reclamaron mayor atención gubernamental hacia las necesidades estructurales del suroeste, entre ellas proyectos de infraestructura, acceso al agua potable, apoyo a los productores agrícolas y soluciones a problemáticas sociales que afectan a distintas comunidades. La jornada fue organizada por movimientos sociales y entidades ambientalistas, cuyos convocantes advirtieron que continuarán desarrollando acciones cívicas hasta obtener respuestas satisfactorias a sus demandas. “Esta es una expresión pacífica pero firme”, señalaron los organizadores, quienes reiteraron su llamado a las autoridades para atender los reclamos planteados por las comunidades afectadas.

Fuego en la montaña: la oscuridad que castiga a Barahona

Incendio intencional deja más de 20 comunidades aisladas en medio de un paisaje devastado y de difícil acceso Por Thiago N. Guzmán BARAHONA.— La noche llegó antes de tiempo para más de veinte comunidades de esta provincia sureña. Un incendio presuntamente intencional devoró postes y cables del circuito BARA 105, sumiendo en la oscuridad a poblaciones que ahora parecen islas desconectadas del mundo. La Empresa Distribuidora de Electricidad del Sur (Edesur) confirmó lo que muchos residentes ya sabían: el fuego no fue accidente, sino un acto de sabotaje que ha dejado al descubierto la vulnerabilidad de la infraestructura eléctrica en zonas remotas. Entre las comunidades afectadas se encuentran La 40, San Juan Bautista, Barrio Nuevo, Fudeco y Juan Esteban, aunque la lista se extiende como un lamento por la geografía escarpada de la región. Santa Elena, El Arroyo, Bahoruco y Ciénaga completan un mapa de penumbra que afecta a miles de personas, muchas de ellas agricultores que ven cómo se deterioran sus productos sin refrigeración, padres y alumnos preocupados ante el inicio del nuevo año escolar. La batalla contra la geografía Edesur ha desplegado un operativo que parece misión de rescate en terreno hostil. La zona siniestrada, ubicada en lo profundo de las montañas, es inaccesible para vehículos. Los equipos de reparación deben avanzar a pie, cargando postes y cables sobre sus hombros, desafiando precipicios y veredas que solo los lugareños conocen bien. \»Es una carrera contra el tiempo en condiciones casi imposibles\», admitió un técnico que prefirió no identificarse. El circuito BARA 105, de tipo H, resultó severamente dañado. Las llamas no solo carbonizaron la infraestructura, sino que fundieron cables y debilitaron los soportes metálicos, obligando a reemplazar tramos completos del tendido eléctrico. Cada poste quemado representa horas de trabajo bajo un sol inclemente, cada metro de cable nuevo es una victoria pírrica contra la topografía traicionera. El silencio de los culpables Aunque Edesur calificó el hecho como \»grave atentado contra el sector eléctrico\», nadie ha reclamado responsabilidad. En las comunidades, circulan teorías que van desde ajustes de cuenta hasta protestas por el servicio intermitente que caracteriza a la zona. Lo cierto es que el incendio ocurre en un contexto nacional donde los ataques a infraestructura eléctrica se han vuelto recurrentes, aunque rara vez con consecuencias tan devastadoras para comunidades tan vulnerables. Mientras los equipos de reparación avanzan lentamente, los habitantes sobreviven como pueden. Doña Ana María Feliz, de 67 años, cuenta que ha tenido que enterrar sus medicinas en la tierra para mantenerlas frescas. \»Aquí no hay hielo, no hay nevera, no hay nada. Estamos viviendo como en los tiempos de antes, pero sin la salud de antes\», dice mientras muestra una bolsa de plástico con insulina que se echa a perder. La deuda histórica con el sur Este incidente revela una vez más la precariedad del sistema eléctrico en regiones apartadas. Mientras en Santo Domingo se debaten megaproyectos de generación, en Barahona comunidades enteras dependen de circuitos frágiles que cruzan montañas y ríos sin mantenimiento adecuado. El fuego solo vino a recordar una verdad incómoda: para el país profundo, la electricidad sigue siendo un lujo inestable. Edesur no ha dado un plazo definitivo para el restablecimiento total, pero fuentes internas sugieren que podría tomar varios días. Mientras tanto, las linternas y velas iluminan las noches barahoneras, y el sonido de los generadores —para quienes pueden costearlos— rompe el silencio de la montaña.  

La Carolina\»: Un Rincón de Barahona bajo las Vías de Elephant & Castle

Por Julio Guzmán Acosta Elephant & Castle. — Entre el eco metálico de los trenes que cruzan las vías elevadas de esta parte de la ciudad histórica de Londres,  emerge un pedazo auténtico del Caribe: \»La Carolina\», el bar donde el sabor sureño de República Dominicana se mezcla con el ritmo urbano de Elephant & Castle Fundado por Santos Mario de la Paz Perez un orgulloso hijo de Fondo Negro, Vicente Noble (Barahona), este local se ha convertido en punto de encuentro para quienes añoran el calor humano, el dominó interminable y los sabores de la provincia. Bajo las Vías, sobre Mesas de Dominó No hay que viajar al sur dominicano para vivir su esencia: al entrar a La Carolina, el olor a sancocho y la música de Rubby Perez o Luis Miguel del Amargue envuelven a los parroquianos. Las paredes, decoradas con luces multicolores y en la barra con la variedad de rones dominicanos, rinden homenaje a los orígenes de su dueño. \»Aquí no vendemos tragos, vendemos recuerdos\», dice, Santos, mientras sirve una Mamajuana, su cóctel signature a base de ron, miel de abeja y jugo de caña—. El alma del lugar late en la esquina donde las partidas de dominó se alargan hasta la madrugada, entre risas, \»falta de aire\» y ocasionales discusiones por una “capicúa” mal contada. \»Los domingos parecemos el parque de Fondo Negro: hasta los que no juegan se quedan mirando\», bromea Pedro Santana, cliente habitual. Sabores que Cruzaron la Sierra El menú es un viaje gastronómico: desde chivo liniero (preparado con hierbas traídas de Barahona) hasta Mofongos  y batidas de lechosa con hielo picado. Los viernes, el Karaoke anima a los presentes a cantar las canciones históricas de República Dominicana u el mundo. mientras los sábados son para bachata con leña vieja y tertulias sobre béisbol. Un Refugio con Acento Sureño Para Santos, el bar es un tributo a su tierra: \»En Fondo Negro no hay trenes, pero sí el mismo orgullo. Quise traer eso aquí, donde la gente conoce más de castillos que de playas\». Y lo logró: hoy, La Carolina es parada obligada para dominicanos nostálgicos y curiosos que buscan probar \»lo que no está en los folletos turísticos”. ”Cuando cierro los ojos y escucho el traqueteo del tren, me siento en mi patio”, confiesa el dueño. Y ese mismo hechizo contagia a todos los que llegan. Nota: Inspirado en la tradición cultural dominicana. Lugares y personajes son reales.

Neiba, Barahona y la capital recordarán al médico revolucionario Luis Méndez

Precisiones Por Santiago Castro Ventura Recientemente ha agotado la jornada de la vida el combativo médico Luis Méndez, quien desarrolló un largo historial de lucha por el bienestar general de los dominicanos. Sus actividades revolucionarias contra el balaguerato se extendieron desde su pueblo natal Villa Jaragua (Neiba), en Santo Domingo y también en Barahona. En estas áreas militó primero como dirigente estudiantil y barrial, luego gremial y político.  Siempre en defensa de los más sanos intereses de la sociedad dominicana. Durante el lapso estudiantil fue dirigente del Bloque Revolucionario Universitario  Camilista (BRUC) en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, uno de sus más carismáticos dirigentes. Participó activamente en todas las jornadas por reivindicaciones  sociales, junto a un magnífico equipo dirigencial, compartiendo esas funciones con otros estudiantes muy distinguidos, como Leonardo (Leo) Mercedes, Celedonio Jimenes, Danilo Rodríguez, Virgilio Almánzar y Julio Rosa entre otros. En su rol de médico, Luis Méndez laboró por muchos años en los hospitales Jaime Mota y Jaime Sánchez, de Barahona.  Se constituyó en la bujía inspiradora de la lucha gremial por el adecentamiento de la cobertura sanitaria y por mejores condiciones de trabajo para los médicos en toda la región Sur. Méndez uno de los más brillantes gremialista de esa zona, asumía todas las necesidades por un modelo sanitario idóneo en la región.  De manera constante se trasladaba a la dirección central del Colegio Médico en Santo Domingo, reclamando la solución de problemas urgentes gremiales o sanitarios con las autoridades de salud. En Barahona forjó un muy combativo núcleo de médicos que siempre han permanecido en la primera fila en la lucha por la mejoría de las condiciones hospitalarias en esa ciudad y en general. Méndez fue miembro fundador del famoso grupo gremial «Shanghai» que democratizó los puestos dirigenciales en el Colegio Médico Dominicano. En dos ocasiones ocupó la presidencia de la Regional Sur del Colegio Médico Dominicano, también presidió el comité provincial de Barahona. Le fue otorgado el Premio Fidel Mejía, de nuestra institución, galardón que se concede a médicos meritorios en homenaje al también inolvidable médico Mejía, eximio ortopedista, gremialista y deportista. La última ocasión que nos encontramos con Luis Méndez, ya pensionado, fue en un piquete de los médicos frente a la Dirección General de Jubilaciones y Pensiones, reclamando derechos que de modo permanente nos son negados por el Estado. Su vida ejemplar fue una constante lucha contra lo erróneo en todos los ámbitos; así llegó hasta el final de sus días. ¡Te recordaremos en tú benemérita condición de combatiente permanente por la felicidad de todos los dominicanos Luis Méndez!