PCT advierte sobre hechos que ponen en peligro derechos democráticos en República Dominicana

Manuel Salazar, secretario general del PCT (foto de archivo umbral.local/) Por Servicios umbral.local/ Santo Domingo.- El Partido Comunista del Trabajo (PCT) lanzó una dura advertencia a los sectores democráticos del país ante una serie de hechos que, a su juicio, ponen en riesgo los derechos democráticos conquistados por el pueblo dominicano tras largas luchas y sacrificios. El PCT señaló con preocupación que una marcha conmemorativa de la Guerra de Abril de 1965 fue violentamente interrumpida al momento de su culminación por un grupo paramilitar que, bajo una falsa credencial de patriotismo, ya había protagonizado agresiones en manifestaciones pacíficas previas. Este grupo incluso atacó oficinas de instituciones reconocidas y amparadas por la ley. “La marcha en honor a los héroes de abril fue inicialmente objeto de una campaña para tergiversar sus fines y generar confusión, con el propósito de sabotearla. Al fracasar, la provocación escaló a la violencia directa contra varios participantes,” denunció el PCT. Además, el partido político de izquierda alertó que este mismo grupo ha estado presente en otras agresiones recientes, incluyendo protestas en reclamo de las “tres causales” en el marco del debate del Código Penal y en una parada cívica en solidaridad con Palestina, donde exhibieron símbolos y banderas fascistas. En un acto de impunidad, han marchado portando imágenes de Trujillo y Hitler, y han intimidado comunidades como Villa Mella para impedir la celebración de tradiciones culturales centenarias. El PCT advirtió que estas acciones vandálicas, cometidas por individuos que se presentan con atuendos militares, reflejan un patrón similar al surgimiento y éxito de opciones fascistas en otras regiones. Este activismo se alimenta de discursos populistas que se dicen “contra la corrupción”, y se aprovechan del rechazo generalizado a los partidos políticos y a la “política tradicional”, al tiempo que explotan temas sensibles como la migración y el anti-haitianismo. El peligro, destacó el PCT, se agrava porque estas actividades ocurren simultáneamente con un gobierno y partidos del sistema que compiten por adoptar posturas extremistas en torno a la cuestión migratoria, un tema de interés nacional legítimo pero que está siendo manipulado para alimentar un clima de tensión y división. El Partido Comunista del Trabajo hizo un llamado urgente a los sectores democráticos para que valoren con rigor esta situación que podría tratarse de un “globo de ensayo” inspirado por un contexto internacional favorable a proyectos fascistas o filo-fascistas. Finalmente, el PCT criticó la falta de acción del gobierno, que no está actuando conforme a las leyes para contener ni sancionar las actividades de estos grupos neofascistas, lo que permite que continúen operando con impunidad y poniendo en riesgo la estabilidad democrática del país. El llamado es claro: defender con firmeza los derechos democráticos y rechazar cualquier intento de imponer el autoritarismo y la violencia política en la República Dominicana.
Contra la provocación y la barbarie: en defensa de la memoria de abril

Durante la marcha organizada para conmemorar el 60 aniversario de la gloriosa Revolución de Abril, un acto de profunda significación patriótica y democrática se produjo un lamentable intento de provocación por parte del grupo paramilitar ultranacionalista conocido como la Antigua Orden Dominicana. Esta organización, caracterizada por su discurso de odio y su práctica sistemática de la intimidación, acudió con la única intención de manchar una jornada de homenaje y reflexión, lanzando amenazas, insultos y provocaciones abiertas contra los participantes, en un acto de absoluto irrespeto a la memoria histórica y a los valores democráticos que la Revolución representa. Denunciamos con toda la fuerza que nos asiste esta maniobra vil y cobarde, dirigida no solo contra quienes marchaban en paz, sino contra toda la sociedad dominicana que, apuesta por la libertad, la justicia social y el respeto a los derechos humanos. No es un hecho aislado, sino parte de una ofensiva organizada que pretende reinstalar el miedo, el racismo y el autoritarismo en nuestras calles, apelando a las peores tradiciones de intolerancia y exclusión. El pueblo dominicano, que hace seis décadas se levantó con coraje contra la tiranía, no puede permitir que grupos armados y extremistas pretendan hoy suplantar la voz legítima de una nación que quiere vivir en paz y dignidad. A los miembros de la Antigua Orden Dominicana y a quienes los amparan en la sombra les decimos: su tiempo terminó. La República Dominicana se construye en libertad, en justicia y en solidaridad, no en el odio ni en el terror. La Antigua Orden Dominicana no es más que una deformación grotesca del verdadero patriotismo. No representan las aspiraciones de un pueblo que construye democracia con esfuerzo y sacrificio; representan, en cambio, la herencia de la opresión y la negación de los derechos más elementales. No podemos, ni debemos, tolerar su existencia como fuerza de provocación y violencia en un Estado de derecho. Frente a ellos, la respuesta debe ser firme y decidida: ni un paso atrás frente a los enemigos de la democracia, ni un segundo de silencio ante quienes pretenden desenterrar los fantasmas del odio. En honor a los héroes y mártires de Abril, en respeto a la memoria histórica y en defensa del porvenir democrático de la República Dominicana, exigimos que se sancione todo acto de intimidación y que se garantice el derecho a la movilización pacífica. No aceptaremos que se mancille el legado de la Revolución ni que se reinstale el miedo en nuestra sociedad. Hoy como ayer, reafirmamos: el pueblo dominicano no se rinde ante el terror. La democracia se defiende de pie, con dignidad y sin miedo. La Antigua Orden Dominicana, ese reducto paramilitar ultranacionalista que se esconde detrás de discursos de “patriotismo” para sembrar odio, ha vuelto a levantar su voz podrida. Amenazan, coaccionan, intentan imponer el terror sobre quienes defendemos los derechos humanos y el principio democrático más elemental: que todos los seres humanos merecen dignidad, respeto y libertad, independientemente de su origen. Desde su rincón de intolerancia, este grupo anti-haitianos se ha dedicado a cercenar libertades, a sembrar miedo y a pisotear los valores que dicen proteger. Pero vamos a ser claros: no nos intimidan. No aceptamos su lenguaje de violencia, su mentalidad retrógrada ni su ataque abierto contra la convivencia pacífica. Sus amenazas no son más que los estertores de un fanatismo que no tiene cabida en una sociedad civilizada. Rechazamos de forma absoluta su pretensión de definir quién merece derechos y quién no. Denunciamos su cobardía: solo los débiles, los inseguros y los miserables recurren a la violencia para intentar silenciar ideas. Solo los que temen a la justicia y al progreso se esconden tras máscaras de nacionalismo para justificar su barbarie. La Antigua Orden Dominicana no representa al verdadero espíritu del pueblo dominicano. No representan nuestra cultura, nuestra historia ni nuestros sueños de libertad y democracia. Representan el atraso, el racismo, la inhumanidad. Y no se puede negociar con quienes niegan la esencia misma de la humanidad. Desde aquí afirmamos con toda la fuerza de nuestras convicciones: no daremos un paso atrás. No nos callarán con amenazas. No nos doblegarán con intimidaciones. No nos arrastrarán hacia el pozo de odio en el que ellos se revuelcan. Hoy, más que nunca, es necesario decirlo sin ambigüedades: no hay espacio para los paramilitares, ni para el ultranacionalismo violento, ni para el racismo disfrazado de patriotismo en la República Dominicana. No hay espacio para quienes creen que pueden pisotear derechos fundamentales sin consecuencias. La democracia no se defiende de rodillas; se defiende de pie, mirando de frente a quienes intentan destruirla. A los miembros de la Antigua Orden Dominicana y a quienes los amparan en la sombra les decimos: su tiempo terminó. La República Dominicana se construye en libertad, en justicia y en solidaridad, no en el odio ni en el terror. Y si pensaban que podrían silenciarnos, solo lograron que nuestra voz se escuche más fuerte.
La Antigua Orden y el silencio cómplice del Gobierno: una amenaza para la democracia dominicana

En los últimos años, un fenómeno preocupante ha ido tomando fuerza en la República Dominicana: la irrupción de grupos extremistas como la llamada Antigua Orden (AO), que bajo un discurso nacionalista violento, promueven el odio, la intolerancia y la exclusión, especialmente contra la comunidad haitiana y sus descendientes. Lo más alarmante es que, hasta la fecha, el gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) ha optado por mirar para otra parte, permitiendo que estos grupos operen con impunidad y, en muchos casos, reciban apoyo ideológico y financiero de sectores nostálgicos del régimen de Trujillo y de los doce años sangrientos de Joaquín Balaguer. Estos “carajos”, como se les podría llamar en el lenguaje popular, no solo desconocen la compleja realidad histórica y social del país, sino que ni siquiera saben escribir correctamente el nombre de la República Dominicana. Pero, más allá de sus errores formales, lo grave es que pretenden usurpar el discurso patriótico para dividir y enfrentar a dominicanos y haitianos, sembrando miedo y violencia. La izquierda y el movimiento social: pilares de la democracia imperfecta Es fundamental recordar que la democracia dominicana, con todas sus imperfecciones, no apareció por generación espontánea ni cayó del cielo. Fue conquistada a pulso por la izquierda, los movimientos sociales, sindicales y populares que, a lo largo de décadas, enfrentaron dictaduras, represión y exclusión. Desde la heroica expedición de Constanza, Maimón y Estero Hondo, hasta la Revolución de Abril de 1965 y la resistencia durante los doce años de Balaguer, estos sectores dejaron sangre, sudor y lágrimas para que hoy podamos disfrutar de derechos y libertades que algunos pretenden tirar por la borda con discursos de odio. Despreciar esa historia, desconocer ese sacrificio y descalificar el papel de la izquierda y los movimientos sociales es un acto de ingratitud y de ignorancia. Pero es, además, una peligrosa señal de que el país puede estar retrocediendo hacia épocas oscuras, donde la intolerancia y el autoritarismo reinaban. La provocación de la Antigua Orden y la complacencia estatal La AO no solo se limita a vociferar en redes sociales; han protagonizado actos de violencia, agresiones contra periodistas, activistas y ciudadanos que conmemoran fechas históricas, por último, en sus discursos y arengas públicas, han lanzado mensajes anticomunistas y contra la izquierda revolucionaria dominicana. Todo eso coronado con mensajes en espacios públicos con consignas que exaltan a Trujillo y a Pedro Santana, en el país, y en extranjero a ultraderechistas como Trump o Javier Milei, símbolos de intolerancia. Lo peor es que estos actos no han provocado una respuesta firme del gobierno del PRM, que parece más preocupado por mantener una frágil estabilidad política que por defender la democracia y la convivencia pacífica. Esta mirada hacia otro lado se interpreta como un permiso tácito para que estas agrupaciones sigan ganando terreno, alimentando un caldo de cultivo que puede terminar en enfrentamientos sociales. El caso Julio Manuel Rodríguez Grullón: víctimas de la intolerancia La actitud provocadora de la AO se refleja también en la reciente destitución del doctor Julio Manuel Rodríguez Grullón, exdirector del Instituto Duartiano, por expresar una verdad elemental y sensata: que dominicanos y haitianos deben convivir con respeto y diálogo. Su remoción, en un organismo dedicado a preservar la memoria de Juan Pablo Duarte, es una muestra clara de la intolerancia que domina ciertos sectores, empeñados en convertir la historia en un arma para dividir y no para unir. Rodríguez Grullón no traicionó a la patria; simplemente recordó el pensamiento real de Duarte, un hombre que luchó por la independencia sin odiar ni deshumanizar a los haitianos, reconoció su valentía y buscó la cooperación política cuando fue posible. Su pecado fue enfrentarse a los discursos de odio y exclusión, que hoy están siendo promovidos por grupos como la Antigua Orden y sus aliados trujillistas. Un llamado urgente a la unidad y la acción Este país no puede permitirse que un puñado de extremistas, apoyados por viejos sectores autoritarios, siga atacando los cimientos de nuestra democracia. Es hora de que todos los dominicanos, sin importar su ideología, se unan para detener a estos “bichos raros” que amenazan la paz social y el respeto mutuo. El gobierno del PRM debe dejar de lado la complacencia y actuar con firmeza contra la violencia y el discurso de odio. La sociedad civil, los partidos políticos, los medios de comunicación y los intelectuales tienen la responsabilidad histórica de denunciar y aislar estas expresiones retrógradas. La República Dominicana es un país diverso, con una historia compleja y un futuro que debe construirse sobre la base de la verdad, la justicia y el respeto a todos sus habitantes, sean dominicanos o haitianos. Solo así lograremos consolidar una democracia genuina y duradera. No permitamos que la intolerancia y la provocación destruyan lo que tantos han construido con sacrificio. ¡Basta de impunidad para la Antigua Orden! ¡Por una República Dominicana unida, justa y democrática!
Antigua Orden: ignorancia atrevida que propicia desorden

Hay que ser un ignorante para atreverse a desconocer el papel que ha jugado la izquierda dominicana en losprocesos democráticos y de libertad en el país. Incluso, muchos de los que hablan y escriben por los diferentes medios de comunicación deberían reconocer que el Estado de derecho y la libertad de expresión de hoy se la debemos también a la izquierda. El ambiente de democracia que respira el pueblo dominicano tiene rostro de la expedición de Constanza, Maimón y Estero Hondo. Tiene huellas del Movimiento Revolucionario 14 de junio y sangre de la heroicidad de Playa Caracoles y Nizaíto con Caamaño a la cabeza. Tiene la gallardía de los jóvenes asesinados en los doce años de Balaguer. Todos ellos fueron de izquierda, del sector progresista y revolucionario. Los dominicanos debemos agradecer a Manolo Tavárez, Amaury German, Amín Abel, Orlando Martínez, Francisco Alberto Caamaño, entre otros, su sacrificio. Ellos fueron y son tantos que no hay espacio para mencionarles aquí. La lucha por la soberanía nacional, el patriotismo y los derechos fundamentales del pueblo dominicano han sido siempre la principal bandera de la izquierda dominicana. No existe un capítulo de la vida dominicana en la que no esté la sangre de la izquierda revolucionaria. Desde antes de la dictadura de Trujillo, el derrocamiento de ese régimen y durante la lucha por el retorno a la constitucionalidad y gobierno del profesor Juan Bosch, y que culminó en la revolución de abril del 1965. Después de eso, en los doce años de Joaquín Balaguer y gobiernos sucesivos, todos los procesos contaron con la participación de la izquierda. Una corriente e ideología que, aunque no sea del agrado de algunos, ha sido consecuente con las luchas de progreso y avance de la sociedad dominicana… Es por eso que el ver en la actualidad que un grupo como el de la Antigua Orden (AO) pretenda promover un supuesto “nacionalismo” con violencia dirigida hacia diferentes direcciones, incluyendo a la izquierda, es una deshonra para el sector que más sangre ha aportado a las libertades y derechos de la nación. Es una ofensa inaceptable de esa agrupación agredir a revolucionarios y ciudadanos patrióticos que conmemoraban los 60 años de la gesta heroica del 1965. Una lucha patriótica y antimperialista que tuvo como objetivo el respeto a la constitución y el regreso del gobierno de Juan Bosch derrocado por Estados Unidos y la oligarquía local (empresarios e iglesias) en el 1963. No sé del nivel de comprensión que la AO pueda tener sobre las implicaciones que es para el país, su organización y los que le acompañan el abrirse tantos frentes en el camino con un discurso nacionalista y de patriotismo que encarnan ideas de odio en contra de los haitianos y de aquellos que señalan como prohaitianos. Cuidado con eso, mucho cuidado… Cuando se plantean diferencias sobre asuntos delicados, la violencia no es aconsejable. La AO ha realizado actividades y los agredidos por la AO el 27 de abril no se metieron en ellas. El altar de la patria es un símbolo de los dominicanos y dominicanas, al igual que los símbolos de los héroes y mártir de las diferentes gestas. Pareciera que la AO vino a promover el desorden. Primero, realizan a la fuerza actividades sin permisos oficiales; segundo, amenazan a los comunicadores que no están en su dinámica de antihaitianismo; tercero, desafían al sector turístico y empresarial en el Este; cuarto, incluyen en sus planes ir detrás de los comunistas y dirigentes de izquierda irrumpiendo en sus eventos; quinto, maltratan a organismos internacionales, organizaciones no gubernamentales y agencias de desarrollo de las cuales el país es signatario, entre otros ataques y pretensiones. ¿Es que acaso no se puede discrepar de las ideas de odio disfrazadas de “nacionalismo y patriotismo” que promueve la AO y que atentan contra la paz y el orden establecido en la sociedad? La actitud agresiva de obligar a que la población piense como la AO es un atentado al derecho fundamental de la libre expresión del pensamiento. ¿Qué es lo que persigue la Antigua Orden más allá del control migratorio haitiano? Solo AO y sus mentoreslo saben, porque pareciese que no se trata de oponerse a la migración irregular del país haitiano, a lo cual tienen derecho, sino que sus acciones están mirando hacia otros estamentos del Estado, pasando las barreras de un marco jurídico de derechos individuales y colectivos que podrían ser interpelado legalmente debido a lo violento que se está tornando. No podemos esperar a que esa organización ultraderechista, ultranacionalista, extremista y fascista siga confundiendo a personas de buen corazón para atraerlo a esas ideas de odio. No esperemos llegar a la \»Noche de los cristales rotos\», ese detestable hecho que Hitler y seguidores del nazismo realizaron el 10 de noviembre de 1938 en la Alemania y Austria, en la cual lincharon a cientos de judíos y dieron inicio al holocausto. ¡Paremos eso!
Las pretensiones de la vieja orden

VISIÓN GLOBAL Los países donde el Estado permitió que agentes civiles se arrogaran la facultad de intervenir para supuestamente poner orden en medio de alguna conflictividad social terminaron pagando un elevadísimo precio. Ya fueran las tenebrosas AAA durante la dictadura criminal argentina, o las llamadas autodefensas colombianas, para solo citar dos casos terriblemente criminosos, el resultado de dejar campo libre a sus tropelías y matonismo, resultó en una salida de control con resultados realmente alarmantes. Sin embargo, es oportuno establecer ciertas diferenciaciones entre la AAA argentina—brazo criminal apéndice de la dictadura—y las autodefensas colombianas que en un principio estaban desconectadas del Gobierno, pero luego este se auxilió en forma de grupos paramilitares al servicio del crimen estatal. Estos ejemplos y varios más que pudiéramos reflejar—sin que necesariamente haya que establecer una analogía concreta—son experiencia más que elocuente para llamar la atención del Gobierno dominicano acerca de la pendiente por la que pretende deslizarse la llamada \»Antigua Orden Dominicana\». A ese grupo hay que someterlo tempranamente al imperio de la ley, y recordar a sus dirigentes cuál es el límite que tienen como organización civil sin capacidad para intervenir en el ámbito de la autoridad legal. Nuestro llamado de atención no significa que acusemos a la entidad de asumir un comportamiento delictivo, pero desde el momento en que pretende impedir el desarrollo de actividades similares a las suyas—con los mismos fines o con propósitos distintos—se sitúa en la condición de paraestatal, un paso previo a la siguiente de paramilitar, generando un estado de confusión frente a terceros que no sabrían si un grupo civil sin facultades legales le puede salir al frente al ejercicio pleno de sus derechos ciudadanos, entre los cuales está la manifestación con fines pacíficos. Aquí no podemos andarnos por las ramas ni dorando la píldora solo por el hecho de que la entidad en cuestión se haya empoderado al asumir una causa que es nacional y, por consiguiente, concerniente a todos los dominicanos. La amenaza lanzada el pasado fin de semana por dirigentes del grupo, en el sentido de no permitir la celebración de una manifestación supuestamente prohaitiana, definió un perfil ominoso de una entidad particular que pretende sustituir al Estado. Si bien las autoridades han puesto las cosas claras en el sentido de que ninguna persona ni entidad particular puede suplantar las prerrogativas del Estado, el nivel de envalentonamiento que han alcanzado ciertos individuos encumbrados por los medios de comunicación, pudiera eventualmente hacer retroceder a quienes están investidos de las facultades constitucionales y legales para que, en el cumplimiento del deber, adopten las medidas que las normativas establecen en materia de ejercicio de derechos. Supongo que sobrarán quienes traten de ubicar a uno en tal o cual corriente, lo cual nos importa un comino, pues debemos hacer esta advertencia para luego no resulte tarde. De pretensiones como las de esta organización a la confrontación y al caos hay un paso. Nelsonencar10@gmail.com
Fundación Maximiliano Gómez condena agresión y destrucción de propaganda

Así se presentaron los de Antigua Orden Dominicana blandiendo machetes, cuchillo, bates, piedras, armas de fuego y agrediendo a los manifestantes que conmemoraron el 60 aniversario de la revolución de abril del 1965. Por Servicios umbral.local/ La Fundación Maximiliano Gómez (El Moreno), reconocida legalmente desde octubre de 2024 y dedicada a preservar la memoria histórica del pueblo dominicano y defender sus intereses, emitió un contundente comunicado para rechazar los ataques violentos sufridos por algunos de sus miembros y la destrucción de su propaganda, ocurridos luego de los actos conmemorativos del 60 aniversario de la Revolución de Abril de 1965. De acuerdo con la Fundación, la violencia fue perpetrada por un grupo conocido como la Antigua Orden Dominicana, que desde primeras horas de la mañana se presentó en el Parque Independencia armados con machetes, cuchillos, palos, piedras y armas de fuego, con el objetivo explícito de impedir el acto que se realizaría frente a la estatua del coronel Francisco Alberto Caamaño, una actividad que debía llevarse a cabo tras la Marcha Unitaria conmemorativa del histórico aniversario. Este grupo, calificado por la Fundación como una banda paramilitar, tiene un historial de agresiones contra personas que no comparten su ideología, y en esta ocasión no solo atacaron a miembros de la Fundación, sino también a otras personas que participaban pacíficamente en las actividades. Los agresores arrebataron violentamente propaganda que contenía la imagen de Maximiliano Gómez (El Moreno) y del Comando Argentina, símbolos emblemáticos de la lucha contra la segunda intervención estadounidense en la República Dominicana en el siglo XX. Posteriormente, destruyeron y quemaron estas imágenes con una violencia que la Fundación calificó de “furia demencial”. La presidenta de la Fundación, Carmen Mazara, y el secretario ejecutivo, Fernando Peña, denunciaron que estas acciones constituyen una flagrante violación de derechos fundamentales, incluyendo el derecho constitucional al libre tránsito y a la expresión pacífica. Asimismo, alertaron que otros espacios culturales y educativos como la Biblioteca Pública Miguel Ángel Muñiz y la Escuela Multitemática también fueron objeto de ataques por parte de estos grupos fanáticos. “El accionar de esta horda neonazi y fanática no solo afecta a nuestra Fundación, sino que representa un atentado contra la democracia, la libertad de expresión y la convivencia pacífica en nuestra sociedad”, señalaron Mazara y Peña en el comunicado. La Fundación Maximiliano Gómez hizo un llamado urgente a las autoridades para que garanticen la seguridad y el respeto a los derechos fundamentales de todos los ciudadanos, evitando que organizaciones violentas impongan su voluntad mediante el terror físico y mediático. Además, insistieron en la necesidad de preservar un clima de convivencia democrática donde puedan desarrollarse libremente manifestaciones culturales, históricas y populares. Finalmente, el comunicado reafirma el compromiso de la Fundación con la defensa de una patria libre y soberana, en honor a los ideales del Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, y en memoria de los héroes que lucharon por la independencia y dignidad del pueblo dominicano.
Relato de una agresión

Es lamentable que se estén difundiendo imágenes, videos, e informaciones distorsionadas sobre las agresiones realizadas por esta organización catalogadas en las redes y medios como “enfrentamientos”. La marcha fue totalmente pacífica y todas las personas que fuimos agredidas nunca nos enfrentamos, ni agredimos a nadie, no portábamos ningún tipo de arma. Las víctimas mujeres jóvenes y adultas agredidas por hombres CÁPSULAS ETNOGRÁFICAS En el ejercicio antropológico se cuenta con una de las herramientas de investigación netamente antropológica que es la observación participante. Durante los 35 años de investigación social en el país y en otros países he utilizado la observación participante y el enfoque etnográfico para lograr desde la inmersión en los lugares, hechos, comunidades conocer la realidad sociocultural y describirla con relatos desde vivencias, interacciones y en triangulación con otras técnicas de investigación social. En todos estos estudios muchos de ellos en comunidades, barrios, negocios, centros estigmatizados como “peligrosos” “riesgosos” y “calientes” nunca he sido agredida verbal, física ni psicológicamente. El pasado domingo 27 de abril participé de la “Marcha Unitaria” convocada por muchas organizaciones sociales y políticas con naturaleza y reivindicaciones diversas. La marcha combinó todas estas reivindicaciones con la conmemoración de los 60 años de la revolución de abril de 1965 con una caminata pacífica desde la Plazoleta La Trinitaria hasta la estatua de Francisco Alberto Caamaño Deño en la Puerta El Conde. La marcha fue totalmente pacífica y patriótica. Su carácter patriótico se plasma en sus reivindicaciones todas relacionadas a la patria desde el ámbito territorial (defensa de los ríos, recursos naturales, calidad y abastecimiento del agua), cambios en las políticas urbanas sostenidas en desalojos compulsivos desde la búsqueda de participación de moradores de barrios y comunidades afectadas por obras de infraestructura, defensa de derechos de los grupos vulnerables: mujeres , personas adultas mayores y con discapacidad como es el caso de trabajadores cañeros mayores de 80 años que aun no cuentan con pensión; mejora de condiciones económicas de la ciudadanía del país con garantías de una seguridad social y salarios justos, de los derechos de las mujeres a un código penal que los respete así como de erradicación de la violencia de género, igualmente de las mujeres parturientas migrantes que merecen junto con los recién nacidos una atención que disminuya los riesgos de mortalidad materna y neonatal. Mi participación en la marcha, como en muchas otras manifestaciones de movimientos sociales en el país desde 1984 ha combinado la adhesión a la defensa de derechos de grupos vulnerables y al análisis antropológico desde la perspectiva etnográfica. La mirada al recorrido histórico de los movimientos sociales en el país me ha permitido ver cambios con relación a un incremento en la articulación entre movimientos y sujetos diversos, siendo esta marcha una expresión significativa con participación importante de jóvenes y mujeres. Por primera vez en la participación de una actividad de esta naturaleza fui agredida. Al finalizar la marcha me retiré junto a un grupo de amigas para salir de la zona y movilizarnos hacia nuestro hogar. En el camino un grupo de hombres de la Antigua Orden Dominicana armados con palos y piedras corrió en forma de turba hacia nosotros con machetes, piedras, palos cargados de violencia , con amenazas de muerte y agrediéndonos primero con insultos y epítetos no publicables. No conocíamos a ninguno de ellos, ni entendíamos la razón de su odio hacia nosotras. La violencia pasó de verbal a física, nos apedrearon y rompieron algunos celulares. Durante la agresión me acerqué a unas personas que tenían micrófono y un logo del canal 64 para hacerla denuncia, creí que eran periodistas. No me permitieron hablar y externaron todo tipo de insultos hacia mi sin conocerme. Se agudizó la agresión por los “supuestos periodistas”, a continuación, se desató una ola de pedradas hacia nosotras, algunas sufrieron lesiones en consecuencia. Nos vimos forzadas a refugiarnos por las amenazas de muerte y las pedradas, siendo acogidas en el local de la escuela multitemática del MIUCA junto a otro grupo de personas que también estaban participando con nosotras en la marcha e igual fueron agredidas y amenazadas. Las agresiones de la Antigua Orden a distintas manifestaciones de protestas que se han realizado desde 2021 a la fecha han ido en incremento y adquieren cada vez más características de turbas llevadas para irrumpir y afectar la imagen de las protestas haciendo creer que hubo enfrentamientos y desorden, lo que no fue así. Es lamentable que se estén difundiendo imágenes, videos, e informaciones distorsionadas sobre las agresiones realizadas por esta organización catalogadas en las redes y medios como “enfrentamientos”. La marcha fue totalmente pacífica y todas las personas que fuimos agredidas nunca nos enfrentamos, ni agredimos a nadie, no portábamos ningún tipo de arma. Las víctimas mujeres jóvenes y adultas agredidas por hombres desde un tipo de práctica de violencia de género recurrente en otras actividades (como en la actividad cultural del 12 octubre 2022 del Parque Colon, las mujeres que realizaban una actividad teatral y artística fueron agredidas por la Antigua Orden Dominicana con palos y descargas eléctricas). Antropóloga social tahiravargas@yahoo.es
Un bicho raro que debe ser detenido

No debe haber discusión respecto al derecho de la llamada AOD a expresar sus sentimientos, cuales sean. Pero no tiene en absoluto ningún derecho a constituirse en autoridad de facto, por sobre las autoridades públicas, con la anuencia o la indiferencia de estas, y agredir verbal y físicamente a quienes disentimos de sus valores e ideas. ¡EN ESTA ESQUINA…! El odio y la intolerancia expresado en la llamada Antigua Orden Dominicana (AOD) se ha instalado con rostros y manos en la sociedad dominicana, y los cerebros apenas comienzan a aparecer; y debe preocupar a toda la gente de sentimientos democráticos y sensibilidad humana del país; pero el gobierno tiene que tener una preocupación especial. Porque es a quien corresponde cuidar y garantizar la seguridad y la paz del pueblo y de la sociedad en general, que están siendo afectados por esa agrupación. Y porque la tranquilidad social y política que de menos a más ha imperado en el país desde la conquista en 1978 de la apertura a las libertades públicas y los derechos democráticos, es un valor agregado al ambiente para las inversiones nacionales y extranjeras que tanto han gustado a los gobiernos, el actual, y los inmediatamente anteriores. La paz y la tranquilidad han sido valores esenciales en el país, para la actividad política y social general; para la economía, el turismo y los negocios. Pero tal y como advierte el editorial del periódico ACENTO del 28 del corriente, desde hace tiempo un grupo fascista que exhibe símbolos de Trujillo y de Hitler, se viste con atuendos militares, agrede toda manifestación de reclamos de derechos humanos y ha llegado hasta agredir la Misión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Esto va a más. Ha agredido mujeres que reclaman las tres causales; a ciudadanos que expresaban repudio a los bombardeos de Israel contra el pueblo de Gaza – Palestina; atacan a migrantes haitianos y a quienes reclamamos un trato digno y humano para estos; amenazaron con asaltar la sede de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH); recién han querido vandalizar la Escuela Multitemática y la Biblioteca Miguel Ángel Muñiz Arias. Y ya están integrando a su discurso el anticomunismo, con una propiedad conceptual que sugiere pensar en la existencia de un cuerpo de pensantes ocultos en esa organización. Ahí están muchos componentes fascistoides. Se ha instalado un bicho raro en el país, generador de intranquilidad y miedos que no tardará en convertirse en un grave problema nacional y para la imagen del país. No debe haber discusión respecto al derecho de la llamada AOD a expresar sus sentimientos, cuales sean. Pero no tiene en absoluto ningún derecho a constituirse en autoridad de facto, por sobre las autoridades públicas, con la anuencia o la indiferencia de estas, y agredir verbal y físicamente a quienes disentimos de sus valores e ideas. Aquí es válido recordar la frase de S.G. Tallentyre en su libro \»Los amigos de Voltaire\» (1906), que decía \»estoy en absoluto desacuerdo con sus ideas, pero respeto hasta la muerte el derecho que usted tiene de expresarlas\». Una síntesis de la necesidad de la libertad de expresión y de libertades públicas. El gobierno y el PRM, cuya base social principal se forjó en el PRD liderado por el Dr. Peña Gómez, que luchó tanto como la Izquierda contra la Banda Colorá por la conquista del espacio de tolerancia política que la AOD hoy amenaza, debe definirse en palabras y hechos frente a esta. Un asunto tan grave como esta amenaza, no debe ser valorada con una calculadora de votos electorales; si da o quita votos, no es una cuestión para verdaderos partidarios de la democracia.
No nos intimidaran las amenazas de la Antigua Orden Dominicana

Contra la provocación y la barbarie: en defensa de la memoria de Abril Durante la marcha organizada para conmemorar el 60 aniversario de la gloriosa Revolución de Abril, un acto de profunda significación patriótica y democrática se produjo un lamentable intento de provocación por parte del grupo paramilitar ultranacionalista conocido como la Antigua Orden Dominicana. Esta organización, caracterizada por su discurso de odio y su práctica sistemática de la intimidación, acudió con la única intención de manchar una jornada de homenaje y reflexión, lanzando amenazas, insultos y provocaciones abiertas contra los participantes, en un acto de absoluto irrespeto a la memoria histórica y a los valores democráticos que la Revolución representa. Denunciamos con toda la fuerza que nos asiste esta maniobra vil y cobarde, dirigida no solo contra quienes marchaban en paz, sino contra toda la sociedad dominicana que, apuesta por la libertad, la justicia social y el respeto a los derechos humanos. No es un hecho aislado, sino parte de una ofensiva organizada que pretende reinstalar el miedo, el racismo y el autoritarismo en nuestras calles, apelando a las peores tradiciones de intolerancia y exclusión. El pueblo dominicano, que hace seis décadas se levantó con coraje contra la tiranía, no puede permitir que grupos armados y extremistas pretendan hoy suplantar la voz legítima de una nación que quiere vivir en paz y dignidad. La Antigua Orden Dominicana no es más que una deformación grotesca del verdadero patriotismo. No representan las aspiraciones de un pueblo que construye democracia con esfuerzo y sacrificio; representan, en cambio, la herencia de la opresión y la negación de los derechos más elementales. No podemos, ni debemos, tolerar su existencia como fuerza de provocación y violencia en un Estado de derecho. Frente a ellos, la respuesta debe ser firme y decidida: ni un paso atrás frente a los enemigos de la democracia, ni un segundo de silencio ante quienes pretenden desenterrar los fantasmas del odio. En honor a los héroes y mártires de Abril, en respeto a la memoria histórica y en defensa del porvenir democrático de la República Dominicana, exigimos que se sancione todo acto de intimidación y que se garantice el derecho a la movilización pacífica. No aceptaremos que se mancille el legado de la Revolución ni que se reinstale el miedo en nuestra sociedad. Hoy como ayer, reafirmamos: el pueblo dominicano no se rinde ante el terror. La democracia se defiende de pie, con dignidad y sin miedo. La Antigua Orden Dominicana, ese reducto paramilitar ultranacionalista que se esconde detrás de discursos de “patriotismo” para sembrar odio, ha vuelto a levantar su voz podrida. Amenazan, coaccionan, intentan imponer el terror sobre quienes defendemos los derechos humanos y el principio democrático más elemental: que todos los seres humanos merecen dignidad, respeto y libertad, independientemente de su origen. Desde su rincón de intolerancia, este grupo anti-haitianos se ha dedicado a cercenar libertades, a sembrar miedo y a pisotear los valores que dicen proteger. Pero vamos a ser claros: no nos intimidan. No aceptamos su lenguaje de violencia, su mentalidad retrógrada ni su ataque abierto contra la convivencia pacífica. Sus amenazas no son más que los estertores de un fanatismo que no tiene cabida en una sociedad civilizada. Rechazamos de forma absoluta su pretensión de definir quién merece derechos y quién no. Denunciamos su cobardía: solo los débiles, los inseguros y los miserables recurren a la violencia para intentar silenciar ideas. Solo los que temen a la justicia y al progreso se esconden tras máscaras de nacionalismo para justificar su barbarie. La Antigua Orden Dominicana no representa al verdadero espíritu del pueblo dominicano. No representan nuestra cultura, nuestra historia ni nuestros sueños de libertad y democracia. Representan el atraso, el racismo, la inhumanidad. Y no se puede negociar con quienes niegan la esencia misma de la humanidad. Desde aquí afirmamos con toda la fuerza de nuestras convicciones: no daremos un paso atrás. No nos callarán con amenazas. No nos doblegarán con intimidaciones. No nos arrastrarán hacia el pozo de odio en el que ellos se revuelcan. Hoy, más que nunca, es necesario decirlo sin ambigüedades: no hay espacio para los paramilitares, ni para el ultranacionalismo violento, ni para el racismo disfrazado de patriotismo en la República Dominicana. No hay espacio para quienes creen que pueden pisotear derechos fundamentales sin consecuencias. La democracia no se defiende de rodillas; se defiende de pie, mirando de frente a quienes intentan destruirla. A los miembros de la Antigua Orden Dominicana y a quienes los amparan en la sombra les decimos: su tiempo terminó. La República Dominicana se construye en libertad, en justicia y en solidaridad, no en el odio ni en el terror. Y si pensaban que podrían silenciarnos, solo lograron que nuestra voz se escuche más fuerte.
Una marcha exitosa

Ayer domingo 27 de abril, las fuerzas verdaderamente patrióticas y revolucionarias, las que se enfrentaron a la segunda intervención yanki al país y lucharon metro a metro por la defensa de nuestra soberanía, realizaron una exitosa marcha en conmemoración de 60 aniversario de las gloriosas gestas de abril del 1965, por la defensa del medio ambiente, contra la política depredadora que lleva la Barrick Gold. Pese a la intensa campaña mediática de querer endilgar de que se trataba de una actividad pro-haitiana, para restar fuerza y credibilidad a la misma; no lo lograron y la marcha concitó el respaldo de miles de dominicanos y dominicanas que han venido luchando por las conquistas de los derechos democráticos que hoy disfrutamos los dominicanos. La marcha se realizó en completo orden como la habían pautado los organizadores y lo habían comprometido las autoridades. Ningún chantaje iba a impedir que la misma llegara al lugar señalado para su final, la estatua del presidente de la República en Armas, coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó. Todo salió tal y como se planificó y se informó al Ministerio de Interior y Policía. Pero las autoridades permitieron, que en los alrededores del parque se concentraran miembros de la llamada Antigua Orden para provocar y agredir a los participantes en la marcha a la hora de retirarse a sus respectivos hogares. Tal fue mi caso en particular, que fui rodeado por una banda de facinerosos con signo de embriaguez o de consumo de sustancias controladas, vociferando cuantos improperios pudieron salir de sus bocas, acusando a los que participamos en la marcha de comunistas y traidores, y tratando de pasar de las palabras a la agresión en hechos; cosa que evitamos sin hacer caso a la provocación. También fue objeto de un intento de asalto la Biblioteca Pública Miguel Ángel Muñiz y la Escuela Multitemática por el mismo grupo de forajidos que me provocó e intentó agredirme, causando algunos daños a varios vehículos y heridas de armas blancas a algunos jóvenes que se encontraban en los alrededores. Las autoridades están alertadas de los planes de esos bandoleros, y que, por chantaje o miedo, se les permitió ser los dueños de todo el entorno del parque, dejándolos actuar libremente. Pero los auspiciadores de tales desmanes contra el derecho que tenemos nosotros de expresar nuestras ideas, conquistado con mucha sangre, cuando ellos justificaban la represión del balaguerismo del cual eran sus aliados; se atreven a decir que los responsables son los comunistas por ligar la conmemoración de la gesta de abril en la que no tuvieron, con objetivos antinacionales. Esos que dicen esa barbaridad, son los mismos que apoyaron la segunda intervención yanki al país un día como hoy hacen 60 años. Hay que estar vivo para oír y ver tantas cosas. Pese a esas agresiones la marcha fue todo éxito y eso explica la reacción violenta de los miembros de la Antigua Orden y sus auspiciadores.