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¿Qué es Morena y cuándo se fundó? Historia del partido político de AMLO

Aquí les contamos la historia del partido de izquierda con el que AMLO alcanzó la presidencia y su legado hacia el futuro SERVICIOS umbral.local/   El Movimiento de Regeneración Nacional, más conocido como MORENA ha emergido como el partido más importante de México, con tan solo 10 años de fundado, transformando el paisaje político y social del país. Fundado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el partido ha recorrido un camino lleno de desafíos y logros desde sus inicios humildes hasta convertirse en el partido gobernante tras las elecciones de 2018. Hoy que ya ha concluido el mandato presidencial de López Obrador, es un buen momento para reflexionar sobre la historia, ideología y futuro de MORENA. Orígenes y Fundaciones MORENA tiene profundas raíces en movimientos sociales y en la crítica al sistema político mexicano. Nació el 2 de octubre de 2011 como un movimiento político y social, impulsado por AMLO en su búsqueda de mejorar las condiciones de vida de los mexicanos y combatir la corrupción. Este movimiento fue un hito en la política mexicana, atrayendo a miles de ciudadanos indignados con las prácticas de un gobierno considerado por muchos como corrupto e ineficiente. El 20 de noviembre de 2012, MORENA dio un paso adelante al convertirse en una asociación civil, lo que permitió una mayor formalización de su estructura y objetivos. Fue en este contexto que, durante su primer Congreso Nacional el 26 de enero de 2014, se inició el proceso de afiliación, logrando en breve tiempo el mínimo requerido para convertirse en partido político. Finalmente, el 9 de julio de 2014, el Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó su registro formal como partido político nacional, consolidando su presencia en la arena política mexicana. Ideología: Un Cambio de Régimen Desde su fundación, la ideología de MORENA ha girado en torno a la propuesta de un cambio radical en el régimen político mexicano. El lema \\\»MORENA, la esperanza de México\\\» refleja la aspiración de sus adherentes hacia una nación más justa y equitativa. Su enfoque se centra en erradicar la corrupción, la impunidad, y el abuso del poder, así como en combatir el enriquecimiento ilícito que ha caracterizado a segmentos de la élite política y económica en el país. Este enfoque ha sido bien recibido por millones de mexicanos y asumido profundamente entre ciudadanos que, cansados de los escándalos de corrupción que los han afectado durante años, ven en MORENA la alternativa creíble y que bajo el liderato de AMLO y su gestión de gobierno ha resuelto muchos problemas del país. Sus seguidores apoyan la idea de que la política debe ser un instrumento de cambio social y una herramienta para la defensa de los derechos de los más vulnerables. El Liderazgo de AMLO y la Nueva Era Andrés Manuel López Obrador no sólo fue el fundador de Morena, sino también su principal líder y figura emblemática. Su trayectoria política, marcada por varias candidaturas presidenciales fallidas, hasta salir ganador en las elecciones de 2018, donde finalmente logró la victoria. Sin embargo, su influencia no se limita únicamente a su papel como presidente. AMLO dejó una impronta imborrable en todos los niveles de la estructura del partido, mientras que su administración ha sido un reflejo de los ideales que impulsaron la creación de MORENA. Antes de dejar el gobierno y a MORENAA, AMLO propicio la renovación de las estructuras del partido, conduciendo todo el proceso y garantizando que la nueva dirigencia de la organización respondiera a lo que ha sido MORENA a lo largo de estos diez años El Nuevo Liderazgo: Luisa María Alcalde Luisa María Alcalde fue elegida recientemente como presidenta de MORENA y se espera que su liderazgo refleje los principios establecidos por AMLO, pero con un enfoque fresco y moderno que conecte con las nuevas generaciones de votantes. Su tarea no será fácil; deberá consolidar el apoyo popular y mantener la cohesión en el partido ante las diversas corrientes y expectativas de los militantes. Y lograr desarrollar mas aun al partido, dando apoyo a la nueva presidenta Claudia Sheinbaum, para que realice un gobierno que consolide los logros de la gestión de AMLO e impulse nuevas políticas para beneficio de los más necesitados  de México. Alcalde enfrentará el desafío de fortalecer la presencia de MORENA en el próximo ciclo electoral, además de gestionar el legado de AMLO y responder a las críticas que han surgido en torno a la administración actual. Esto incluye la continuación de programas sociales y un firme compromiso con la lucha contra la corrupción, pilares centrales que inspiraron la fundación de MORENA. Un partido de presente y futuro MORENA ha transformado la política mexicana al ofrecer una alternativa a un modelo que muchos consideraban obsoleto y corrupto. Con su rica historia y firme ideología, el partido de AMLO ha capturado la atención y los corazones de millones de mexicanos y mexicanas en busca de un cambio. Mientras el país entra en una nueva fase política, la figura de Luisa María Alcalde y el legado de AMLO serán cruciales para definir los próximos pasos de este movimiento. La historia de MORENA no sólo es el relato de un partido, sino también el reflejo de una nación que lucha por construir un futuro más inclusivo y equitativo.

¡Hasta luego, presidente AMLO!

VISION GLOBAL NELSON ENCARNACION   Este 30 de septiembre fue el último día de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, tras lo cual Claudia Sheinbaum entró en las páginas más brillantes de la historia de México, al jurar como la primera presidenta de ese gran país. Los próximos seis años darán tiempo suficiente para hablar de la nueva mandataria que se ha comprometido con la construcción de lo que ha definido como “el segundo piso de la cuarta transformación” que encabezó AMLO. Del personaje que gobernó a México en los últimos seis años existe material para evaluar su obra—y su figura como líder político—suficiente para llenar cualquier espacio. En una opinión con espacio limitado solo podemos resaltar que se trata del mejor presidente mexicano después de Benito Juárez, comparado tal vez con el general Lázaro Cárdenas. Las cifras del mandatario de López Obrador son lo suficientemente elocuentes para sustentar lo anterior. Su gobierno ha brillado en todos los sentidos. Cuando AMLO empezó a perfilar su potencial electoral—le robaron dos de manera ramplona—el establecimiento mexicano plantó la narrativa de que representaba un peligro, debido a su supuesta tendencia autoritaria. En realidad, el peligro lo representaba para los partidos dominantes. Y tenían sobrada razón, pues AMLO fundó y lidera una organización ya arraigada en el sentir del pueblo, relegando casi a la nada a esos grupos que gobernaron favoreciendo a los grandes intereses alejados de la inmensa mayoría de la población del país, representando el saqueo de Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, cabezas de los gobiernos históricamente más corruptos. Lo que ellos se robaron, AMLO lo dedicó a la construcción, modernización y equipamiento de 6,862 centros de salud en general, un nuevo aeropuerto, una refinería, trenes, universidades, miles de escuelas, carreteras, viviendas y una inmensa infraestructura regada por todo México. El presidente AMLO sacó a millones de mexicanos de la pobreza, distribuyó tierras a los olvidados indígenas y demás pobres, frenó el endeudamiento e incrementó las recaudaciones, concedió millones de becas estudiantiles, todo esto mientras los ricos ganaban dinero de manera lícita, gracias al clima favorable. Esos multimillonarios—algunos enemigos gratuitos del saliente presidente—pudieron aumentar sus fortunas gracias a la estabilidad que mantuvo AMLO, pero los puso a pagar los tributos establecidos para financiar los grandes programas sociales y de infraestructura que el país demandaba. Revirtió graciosas exenciones impositivas que le permitieron recuperar más de 530 mil millones de pesos que iban a los bolsillos de empresarios y que él destinó a atender la deuda social con los más necesitados. Por esto y mil cosas más, México despidió a López Obrador con un apoyo del 70%, algo nunca visto en un gobernante mexicano. La presidenta Sheinbaum, que no es traidora como el sinvergüenza ecuatoriano que engañó a Rafael Correa, preservará ese legado sin descuidar su propio estilo y proyectos. ¡Y como AMLO, tampoco robará!

López Obrador y su mensaje antiimperialista a la nación en el Zócalo

“Necesitamos continuar con esa política, una auténtica democracia, no una simulación, no una oligarquía con fachada de democracia”, dijo en el Zócalo ante un público atento a cada línea de su mensaje. JULIO GUZMÁN ACOSTA   CIUDAD DE MÉXICO. – Bajo el radiante sol de una tarde dominical que iluminaba la plaza más emblemática del país, el Zócalo, el presidente Andrés Manuel López Obrador se dirigió a miles de ciudadanos que lo aclamaban. Rodeado de un ambiente de fervor y lealtad, AMLO envió un mensaje claro y contundente a Estados Unidos sobre la reforma al poder judicial que está en discusión en México. Con la oratoria que le caracteriza y haciendo gala de su firme oposición a la injerencia extranjera como un giño a sus años de militancia política, el mandatario hizo hincapié en la importancia de la soberanía nacional y el derecho del pueblo mexicano a decidir sobre sus instituciones. Durante más de dos horas, López Obrador abordó diversos temas centrales de su gestión, pero fue un breve párrafo —un puñetazo retórico— el que acaparó la atención. “Que lo internalicen nuestros amigos y vecinos de Estados Unidos… Si quieren bibliografía, que busquen La democracia en América, de Tocqueville”, dijo, haciendo referencia a la historia de la elección de jueces en Estados Unidos. Así, se erigió en defensor de la democracia en un momento en que el embajador Ken Salazar había expresado reservas sobre la reforma que contempla el voto popular para jueces. En un contexto marcado por un creciente sentimiento antiyanqui en gran parte de la población, el presidente sabe que cuenta con un apoyo popular que lo sostiene por encima del 70% de aprobación en su último mes de gobierno. Este respaldo se manifiesta en un ambiente antiimperialista que ha cobrado fuerza a medida que se amplían las críticas sobre la injerencia de Estados Unidos y Canadá en la legislación mexicana. La respuesta de López Obrador se siente, para muchos de sus seguidores, como un llamado a la dignidad nacional, señalando que el camino hacia la verdadera democracia debe construirse desde el pueblo. “Hidalgo y Morelos no sólo lucharon por la independencia, sino también por la abolición de la esclavitud y en contra de la desigualdad. Juárez estableció el Estado laico. Y entre 1910 y 1917 nuestro país protagonizó la primera revolución social del siglo XX. Aquí, los hermanos Flores lucharon por los derechos de los trabajadores. Aquí se levantaron en armas el revolucionario del pueblo, Francisco Villa, y el más auténtico defensor de los campesinos, Emiliano Zapata, en demanda de libertad, tierra y justicia Los asistentes, desde la estudiante universitaria hasta el comerciante mayor, han llegado a esta cita no solo para escuchar al presidente, sino para sentirse parte de un movimiento que busca reescribir la narrativa del país. \\\»Él nos ha politizado, nos ha dado lecciones de historia\\\», comenta Ramiro, un vendedor que sostiene una pancarta pidiendo que AMLO sea considerado para el Premio Nobel de la Paz. Un fervor social que pelea con la marea contraria de una oposición que parece desconcertada y que, como se ha visto en las últimas semanas, carece de la estrategia necesaria para enfrentar la popularidad de López Obrador. Consciente de su legado, el presidente se dedicó a trazar un extenso recuento de lo que considera logros de su administración: la reducción de la pobreza, el incremento del salario mínimo y el avance en materia de derechos sociales. Ante un público expectante, destacó la importancia de continuar con lo que llamó la “cuarta transformación” del país, una cruzada que hace eco a su juventud política y a su larga trayectoria en la lucha por la justicia social. López Obrador también hizo un guiño a su sucesora, Claudia Sheinbaum, quien, a tan solo un mes de asumir la presidencia, deberá lidiar con una oposición más rencorosa que nunca. “Me retiro con la conciencia tranquila”, afirmó, dejando claro que su misión ha sido más grande que cualquier controversia personal con adversarios políticos, pues su objetivo ha sido siempre empoderar al ciudadano común. Entre aplausos y gritos de apoyo, el presidente concluyó su discurso con un firme posicionamiento: “La democracia es el poder del pueblo”. Las palabras de AMLO resonaron con fuerza en el Zócalo como un nuevo mantra para sus seguidores, una invitación a continuar vigilantes y activos en la defensa de su soberanía. Esa tarde en el Zócalo no solo fue un informe de gestión, sino una celebración del poder popular y un llamado a la resistencia ante lo que percibe como abusos del poder oligarca. Al salir de la plaza, muchos de los asistentes llevaban en sus rostros no solo la satisfacción de haber escuchado a su presidente, sino también la esperanza de que el movimiento que ellos han abrazado no solo perdure, sino que se fortalezca con cada batalla política que venga. En un país donde la política a menudo ha sido un campo de lucha, hoy el Zócalo fue testigo de una renovación de promesas y anhelos de un futuro más justo para todos los mexicanos.