UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

La Marcha de Friusa: ¿Protesta Legítima o Carnaval Mediático ?

Por Julio Guzmán Acosta Lo que comenzó como una manifestación legítima en Hoyo de Friusa —impulsada por años de descontento popular frente a la crisis migratoria y la inseguridad— terminó convertida en un espectáculo mediático, donde ciertos influencers y figuras oportunistas buscaron secuestrar el reclamo social para sus propios fines. El caso más evidente: Santiago Matías, \»Alofoke\», cuyo repentino interés en las marchas coincide sospechosamente con sus aspiraciones presidenciales. La Antigua Orden Dominicana vs. el Circo Mediático  La Antigua Orden Dominicana, organización con raíces en el movimiento nacionalista y de imagen paramilitar , ha sido por años una voz constante en sus mensajes racistas y discriminatorios. Su convocatoria y participación en las protestas respondía a un historial de proclamas nacionalistas y populistas, no a un trending topic. Sin embargo, lo que debería haber sido una manifestación organizada y con propósito se vio invadida y grotescamente desplazada por personajes como Alofoke, quien —sin más credenciales que sus seguidores en redes— se autoproclamó vocero de una causa que nunca construyó. No es casualidad. Hace meses, Alofoke anunció sus intenciones de candidatura presidencial. ¿Qué mejor campaña que aparecer en cámara, arengando multitudes, aunque sea a costa de distorsionar un movimiento social? El problema no es que un influencer incursione en política —eso ya lo vimos con Trump, Bukele y otros—, sino que lo haga aprovechando escenarios montados por otras personas sin experiencias, con escasos recursos y fácilmente manipulables, y vaciando de contenido las demandas reales para remplazarlas con selfies y consignas vacías. El Negocio de la Indignación Detrás de este performance hay un cálculo frío: las protestas son palancas de ascenso político para quienes carecen de trayectoria. Mientras la Antigua Orden Dominicana exigía soluciones concretas —mayor control fronterizo, deportaciones efectivas—, los nuevos líderes importaron su propio guion: viralizar el caos, aunque eso significara enfrentamientos con la policía o discursos inflamados sin propuestas. Y aquí el verdadero peligro: cuando las causas sociales o no, se convierten en escenarios para influencers, el resultado no es la transformación, sino el descrédito.  ¿O acaso alguien cree que Santiago Matías (Alofoke), cuyo contenido gira en torno al entretenimiento, tiene un plan para resolver la migración irregular? Su objetivo no es Friusa, sino capitalizar el descontento para su marca personal. La Demagogia Digital y sus Riesgos Este fenómeno no es exclusivo de República Dominicana. Las redes sociales han democratizado la voz pública, pero también han banalizado la política, permitiendo que figuras sin preparación —pero con audiencia— monopolicen debates complejos. El resultado es un populismo digital: emoticones en lugar de programas, hashtags en vez de diálogo. Lo ocurrido en Friusa debería servir como alerta. Si permitimos que las luchas sociales sean secuestradas por oportunistas, perderemos más que una marcha: perderemos la capacidad de exigir cambios serios. Podemos estar de acuerdo o no con la Antigua Orden Dominicana, pero sus posiciones ultraderechistas están claras y hasta hoy sus propósitos no son likes para validar su creencias como los influencers que le quitaron la coordinación de la marcha.  ¿En ese nuevo Escenario, Dónde Quedó la Antigua Orden Dominicana? Las comunidades con alto índice de población inmigrante y con sus diversos problemas no necesitan influencers buscando protagonismo y voto futuros; necesitan políticas públicas. Si Alofoke quiere ser presidente, que presente un plan, no un show. Mientras tanto, corresponde a la ciudadanía discernir entre quienes luchan por el país y quienes solo luchan por sus engagement rates. La próxima vez que una marcha se convierta en carnaval televisado, preguntémonos: ¿Esto es activismo o simplemente otro episodio de reality político?.

Presidente Abinader advierte sobre manifestaciones: \»Protesten, pero con orden y paz\»

Por Brendalis Reyes Santo Domingo, 31 de marzo 2025.– El presidente Luis Abinader afirmó este lunes que su gobierno no permitirá el desorden en las manifestaciones públicas. «Pueden protestar lo que quieran, pero con orden y en paz. Que quede claro eso: en orden y en paz», enfatizó el mandatario durante su intervención en La Semanal. Sus declaraciones se produjeron tras los incidentes registrados durante la marcha de la organización paramilitar Antigua Orden Dominicana, que culminó en enfrentamientos entre manifestantes y miembros de los cuerpos de seguridad. La protesta, que reunió a cientos de personas, transcurría sin mayores alteraciones hasta que un grupo desvió la ruta acordada, lo que provocó la intervención de la Policía y el Ejército. El altercado derivó en el lanzamiento de piedras y otros objetos. Frente a lo ocurrido, Abinader cuestionó: «¿Qué pasó en la marcha? Preguntémosles a los organizadores», y recordó que Antigua Orden Dominicana había asegurado que se cumplió con lo pactado. Enfoque en migración y seguridad El presidente también destacó que la política migratoria es una de las prioridades de su administración. Mencionó los avances en la frontera, como proyectos agrícolas y de construcción para reducir la mano de obra irregular, así como las deportaciones semanales de migrantes indocumentados. Además, rechazó las versiones que señalan que el sector de Friusa, en La Altagracia, está fuera del control estatal, argumentando que es una comunidad con más de 30 años de historia. Preocupación por discurso de odio Por otro lado, el senador de La Altagracia, Rafael Duluc, alertó que las protestas contra haitianos están fomentando un clima de división. Negó que la migración sea un problema exclusivo de su provincia y criticó que las movilizaciones en Hoyo de Friusa puedan perjudicar al turismo, uno de los pilares económicos de la zona. Las declaraciones de las autoridades reflejan la tensión en torno a las manifestaciones y la creciente polarización por el tema migratorio, mientras el gobierno insiste en mantener el orden público.

La pasarela de Friusa

Por Freddy González Justamente cuando se conmemoraba el 181 aniversario de la batalla del 30 de marzo librada en Santiago por José María Imbert y Fernando Valerio contra las tropas haitianas encabezadas por al general Jean-Louis Pierrot, batalla que llenó de gloria al recién creado ejército dominicano, una organización de camisas negras semejante a las falanges fascistas de Benito Mussolini, haciendo alarde de falso nacionalismo, convocó una manifestación contra la presencia haitiana en un lugar llamado Friusa, de la comunidad de Bávaro, principal enclave turístico del país, se convirtió en una verdadera pasarela del folclor político, social y hasta económico del país, sin alfombra roja pero atuendo militar y pasamontaña. La Antigua Orden Dominicana, una banda paramilitar, que apoyada y financiada por sectores utraconservadores , ha venido operando libremente ante la mirada indiferente de las autoridades, que ha interrumpido actividades pacificas de organizaciones que reclaman derechos fundamentales consagrados en nuestro ordenamiento jurídico; creando un clima de terror mediático contra todo el que se ha pronunciado en rechazo a su política de odio y xenofobia hacia nacionales de origen haitiano. Semejante que las camisas pardas de Hitler, a quien su líder venera y lo llama calumniado; que comenzaron con los judíos en la famosa Noche de los Cristales Rotos ( Kristallnacht ), luego vinieron contra los socialistas, los líderes sindicales y después contra ellos mismos en la llamada Noche de los Cuchillos Largos ( Nacht el langen Messer), política que le costó a la humanidad más de 50 millones de muertos por no frenarla a su debido tiempo. Ese el mismo grupo que trató de impedir una protesta pacífica en la Puerta del Conde, contra el exterminio llevado a cabo por el sionismo israelí contra el pueblo de Palestina, que ha dejado un saldo de más de 50 mil muertos entre los que se encuentran más de 18 mil niños. La marcha realizada hacia Friusa fue una provocación innecesaria que no iba a resolver el problema migratorio, sino alardear de un nacionalismo que nunca han demostrado, ni es verdad que están dispuestos a demostrar; pero lo financiero y viven de esa práctica dañina y aberrante en detrimento de las relaciones de armonía y respeto que deben existir entre naciones y países. No son capaces de enfrentar las verdaderas causas de la migración masiva de ciudadanos haitianos al país ni a los sectores involucrados en la misma, construcción, agricultura y turismo; ni a las potencias que se hacen de la vista gorda, pretendiendo que el país cargue el peso de la crisis que ellos han contribuido a crear en Haití. Solo en un país como el nuestro, con una inversión de valores galopante, cualquier carajo sin ningún tipo de historia en la lucha de los espacios democráticos de que hoy disfrutan los dominicanos, puede creerse importante por ser parte de la sociedad mediática, (elementos de ese círculo) no desaprovechan la oportunidad para sumarse al espectáculo en busca de notoriedad sin importar las consecuencias. Ahí están los resultados cuando desaprensivos no solo intentaron pasar el perímetro que las autoridades impusieron para evitar una tragedia, sino que lanzaron piedras y otros objetos contra la misma en un acto de abierta provocación. Las autoridades no pueden permitir que ningún sector, llámese como se llame, quieran tomar el papel de regulador del control social que por ley les corresponde jugar. Fomentar el odio no es un buen negocio.

Espectáculo de Alofoke y compartes en FRIUSA

Por Manuel Salazar Sobre actuación de Alofoke y compartes, buscando rentabilidad, genera desorden en Marcha Antihaitana de FRIUSA. Se desató la competencia a quién más entre Alofoke y otros comunicadores que también buscaban sonoridad y audiencia. Alofoke encabezó un pelotón que quiso ir más allá de lo que había programado el organizador de la marcha de marras. Sobre actuando, para hacer una noticia. Esa fue la fuente del desorden en que devino aquel titingó; que de hecho le dió sonido y relevancia pública a una marcha que hasta entonces era gris y habría discurrido sin pena ni gloria.

El espectáculo detrás del caos en la marcha antihaitiana de Friusa

Alofoke, desde un principio decidió utilizar la marcha para su beneficio personal, y para eso, puso toda su maquinaria para lograr su propósito, hacer viral el espectáculo que había montado. Por Julio Guzmán Acosta Friusa, La Altagracia. — Lo que comenzó como una protesta más contra la migración haitiana terminó convertida en un circo mediático, con comunicadores como  Santiago Matías (Alofoke) y otros influencers dominicanos buscando protagonismo a costa del conflicto. La marcha, convocada por la Antigua Orden Dominicana, estaba destinada a pasar sin mayor relevancia, pero la sobreactuación de estos personajes la catapultó al escándalo nacional. La competencia por el rating en vivo Desde el inicio, quedó claro que para algunos comunicadores, esta no era una manifestación política, sino una oportunidad de contenido. Alofoke conocido por su estilo sensacionalista, encabezó un grupo de manifestantes que, en busca de imágenes impactantes, intentó desviarse de la ruta autorizada hacia zonas con mayor presencia haitiana. No fue el único. Otros \»compartes\» (como se les llama a estos comunicadores callejeros) se sumaron a la pugna por quién generaba la nota más viral. Mientras los organizadores pedían orden, estos personajes alentaban a los participantes a avanzar más allá de los límites pactados con las autoridades, buscando el enfrentamiento que les garantizara audiencia. El momento en que todo se descontroló El punto de quiebre llegó cuando Alofoke y su pelotón rompieron el cordón policial, gritando consignas más radicales y empujando a la multitud hacia el sector de Mata Mosquito, un área con alta población haitiana. Las cámaras en mano, transmitiendo en vivo para sus seguidores, exageraban cada gesto, cada empujón, convirtiendo la protesta en un espectáculo de tensión artificial. La Policía, ante el avance desordenado, respondió con gases lacrimógenos, y lo que pudo haber sido una marcha olvidable se transformó en un caos mediático. Alofoke y compañía lograron lo que querían: el clip del enfrentamiento se viralizó, dándole una relevancia inesperada a una protesta que, de otro modo, habría pasado sin pena ni gloria. ¿Activismo o negocio? Mientras los organizadores originales de la marcha se quejaban de que su mensaje se había distorsionado, los comunicadores callejeros celebraban las reproducciones en sus redes. Para ellos, el conflicto no era una causa, sino contenido rentable. \»Esto no es periodismo, es circo barato\», comentó un agente policial que prefirió no dar su nombre. \»Mientras más desorden hay, más ganan ellos con sus transmisiones\». El después: ¿Quién gana con el caos? La marcha terminó antes de lo previsto, con detenidos y heridos leves, pero con un saldo claro: los únicos ganadores fueron los que convirtieron el conflicto en espectáculo. Mientras la comunidad haitiana de Friusa sigue temiendo por su seguridad, y los convocantes originarios ven su mensaje opacado por el sensacionalismo, figuras como Alofoke suman seguidores y patrocinios. Al final, el verdadero drama no fue la protesta en sí, sino cómo el afán de viralización terminó dictando su curso. Y en ese juego, la única verdad que queda es que, en la era del clickbait, hasta las causas más serias pueden convertirse en mero entretenimiento.  

Tensión y provocación en la marcha de la Antigua Orden Dominicana en Friusa

Por Julio Guzmán Acosta  Friusa, La Altagracia – Domingo 30 de marzo.- Un ambiente cargado de tensión y un despliegue militar sin precedentes marcaron este domingo la polémica marcha convocada por la Antigua Orden Dominicana en el Hoyo de Friusa, una comunidad con alta población haitiana que se ha convertido en el centro de un debate migratorio y social en República Dominicana. Un operativo militar sin margen para el error Desde la madrugada, más de 3,500 efectivos entre policías y militares tomaron posiciones en las calles de Friusa, cerrando accesos y patrullando cada esquina. Tanquetas, vehículos blindados y agentes antidisturbios se apostaron en puntos clave, en lo que las autoridades llamaron una medida \»preventiva\». Pero el mensaje era claro: no habría espacio para desórdenes. El director de la Policía Nacional, Ramón Antonio Guzmán Peralta, supervisó personalmente el operativo, mientras helicópteros sobrevolaban la zona. \»Estamos aquí para garantizar la paz\», declaró, aunque muchos residentes interpretaron la movilización como una advertencia. La provocación detrás de la \»marcha pacífica\» A pesar de que Ángelo Vázquez Hernández, líder de la organización convocante, insistió en que la manifestación era \»pacífica\» y buscaba \»expresar inquietudes sociales\», el simbolismo de la movilización no pasó desapercibido. Decenas de manifestantes, vestidos completamente de negro y portando banderas dominicanas, avanzaron por una comunidad donde, según denuncian algunos residentes, grupos haitianos ejercen control territorial. \»Esto no es solo una marcha, es un mensaje\», dijo un participante que prefirió no identificarse. Para muchos, la elección de Friusa como escenario no fue casual. La comunidad, conocida por su alta densidad de migrantes, ha sido foco de tensiones en los últimos años. \»Aquí hay dominicanos que ya no se sienten dueños de su propio barrio\», afirmó Roberto González,  un residente que apoyaba la protesta. Temor y resistencia en la comunidad Mientras los manifestantes avanzaban, varios habitantes haitianos optaron por encerrarse en sus casas. \»Nos dijeron que no saliéramos, que podía haber problemas\», confesó Jean Pierre, un migrante que lleva mas de quince años viviendo en Friusa. Organizaciones de derechos humanos habían alertado sobre el carácter provocador de la marcha, recordando episodios anteriores de violencia contra migrantes. \»Estas movilizaciones en zonas sensibles solo exacerban los conflictos\», denunció Laura Sánchez, de la ONG Solidaridad Fronteriza. ¿Discurso nacionalista o incitación al conflicto por odio racial? Aunque la protesta transcurrió sin incidentes graves, los cánticos y consignas de los participantes dejaron claro el trasfondo del movimiento: \»Friusa es dominicana”, \»Que se cumpla la ley\». Mensajes que, en un contexto de creciente antimigración, resonaron como un desafío. Las autoridades insisten en que actuarán con firmeza ante cualquier acto violento, pero la pregunta queda flotando: ¿Fue esta marcha una expresión legítima o una estrategia de presión en un territorio en disputa? Lo único seguro es que, tras este domingo, Friusa sigue siendo un polvorín (y nadie sabe cuándo podría estallar).