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Alberto Núñez Feijóo renueva el alma del PP: Tellado y Muñoz asumen nuevos roles clave en el Congreso

Un relevo generacional que simboliza la esperanza y la firmeza en la encrucijada política española, mientras se refuerzan los cimientos de la centralidad y la regeneración democrática Por Ángel F. Guzmán El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha anunciado una renovación estratégica en el liderazgo del partido con la designación de Miguel Tellado como nuevo secretario general y de Ester Muñoz como portavoz en el Congreso de los Diputados. La noticia, adelantada por medios españoles y confirmada en una entrevista en una televisión privada, se inscribe en el marco del próximo Congreso Nacional del PP, que comienza este viernes y que, según Feijóo, «conlleva cambios» fundamentales para el futuro de la formación. Tellado, de sólida trayectoria dentro del partido, fue vicesecretario de Organización hasta noviembre de 2023 y portavoz del PP en el Congreso desde entonces. Ahora, asume la secretaría general, símbolo de la coordinación y fortaleza interna, mientras Ester Muñoz, hasta ahora vicesecretaria de Educación y Sanidad, toma el relevo en la Cámara Baja, tras consolidar su presencia con intervenciones destacadas frente a figuras del Gobierno. Feijóo destacó que ambos son «dos personas jóvenes que tienen experiencia», un oxímoron que encarna la fusión entre renovación y madurez política, un faro para un partido que busca conectar con los nuevos tiempos sin perder su esencia. La apuesta por Muñoz, en particular, refleja un giro hacia una retórica firme y articulada, capaz de sostener el pulso parlamentario y encarnar la centralidad política que defiende el líder popular. Además, el presidente anunció que propondrá a Cuca Gamarra, hasta ahora número dos del partido, para liderar áreas sensibles como Justicia, Interior y Defensa, reforzando así un traspaso de poderes que busca equilibrar experiencia y renovación. En el horizonte político, Feijóo también dejó claro su rechazo a la negociación con Carles Puigdemont y su partido Junts, marcando una línea firme contra lo que considera una cesión inaceptable: «España no está en venta», afirmó con contundencia. La defensa de la soberanía y de las mayorías parlamentarias legitima su discurso frente a las presiones y alianzas que el Gobierno de Sánchez intenta tejer. Con estas decisiones, el PP se prepara para un cónclave donde la palabra regeneración adquiere un carácter casi místico, evocando las grandes transformaciones del pasado, de Felipe González en 1982 a José María Aznar en 1996, y trazando un camino para un cambio político que aspire a unir más allá de las divisiones tradicionales. En esta encrucijada, Tellado y Muñoz se erigen no solo como dirigentes, sino como símbolos de una nueva etapa que se abre en la principal fuerza de la oposición. Con esas designaciones, antes del Congreso, el presidente del PP se adelanta a los posibles resultados del evento, donde se enfrentará a las posiciones que públicamente ha externado la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien prefiere la fórmula para elección del nuevo presidente un militante un voto, contrario a la que ha defendido Feijóo, que consiste en darle ese poder a los delegados compromisarios. Si triunfara Isabel Díaz Ayuso, la medida anunciada por Feijóo quedaría casi seguro sin efecto.

Feijóo: del diálogo al grito

El líder del PP radicaliza su discurso contra Sánchez para capitalizar el descontento, abandonando su promesa inicial de moderación Por Julio Guzmán Acosta En abril de 2022, Alberto Núñez Feijóo se estrenaba como presidente del Partido Popular (PP) con un mensaje de conciliación: \»Las lenguas no se combaten, se respetan\», declaró en gallego, abogando por un \»bilingüismo cordial\» y prometiendo sacar a España \»del enfrentamiento y la hipérbole permanente\». Tres años después, ese discurso parece un eco lejano. Hoy, el PP lanza consignas como \»mafia o democracia\», compara al Gobierno con El Padrino y su líder ridiculiza el uso de lenguas cooficiales en el Congreso tachándolo de \»karaoke\». La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, boicotea una reunión institucional por negarse a usar un pinganillo para traducir el euskera. La estrategia de \»diálogo\» se ha convertido en una exigencia de dimisión y adelanto electoral. La sombra de Vox Analistas y voces internas admiten que el giro agresivo busca frenar el avance de Vox y capitalizar el descontento. \»Nos piden que nos parezcamos más a ellos\», confiesa un dirigente. Pablo Simón, politólogo, lo resume: \»Al PP solo le queda agitar la calle para no ceder el enfado a la extrema derecha\». Pero la táctica tiene riesgos. Cristina Monge, socióloga, advierte: \»Si el tono hiperbólico se agota, los votantes pueden preferir el original [Vox] antes que la copia\». ¿Hasta cuándo? Mientras el PP insiste en que el Gobierno \»agoniza\», algunos barones dudan. Recuerdan que Pedro Sánchez ya sorprendió en 2018 con una moción de censura a Mariano Rajoy. \»La gran pregunta es cuánto aguantaremos este ritmo\», admite un veterano. La calle arde, pero el tablero político sigue igual: una partida donde gana quien logre imponer su relato antes de que la fatiga decida por todos. Epílogo Entre gritos y pinganillos, el PP navega entre dos aguas: seducir al centro sin perder a quienes anhelan puños en alto. Feijóo, que llegó para \»cerrar debates estériles\», hoy los alimenta. La elegancia del discurso se perdió en el camino. Solo queda una pregunta: ¿el ruido derribará a Sánchez o desgastará al PP? El tiempo, y las urnas, darán la respuesta.

La jodida libertad de expresión es lo que diga el dueño de la imprenta o de la plataforma digital al uso

La libertad de prensa está en juego en el caso de Julian Assange

GUSTAVO LUNA En una época en la que se publica, día sí y día también, un océano de disparates, millones de descerebrados son víctimas de su petulancia, su memoria corta y su ansiedad por un minuto de gloria. Hoy día el culto al mal gusto, el insulto, el debate estéril y la difusión de sandeces es la norma. Todo el mundo se ampara en la manoseada libertad de expresión para vomitar, sin ruborizarse, culaquier tontería que le llegue a la testa. Lo más divertido es ver a pila de ignorantes funcionales dándole categoría científica a cualquier vaina que se le ocurra y-aun peor-ver a un grupo de pseudo panelistas debatiendo como si fueran verdaderamente instruidos. La puesta en libertad de Julian Assange, quien fundó Wikileaks y puso de manifiesto las letrinas desde la que operan las grandes potencias y algunos lideres mundiales, es una derrota del sentido común. Este hombre nunca debió ir a la cárcel. Al final los Estados Unidos de América, donde un presidente, recurriendo a la Quinta Enmienda, se despacha diciendo que puede agarrar a las mujeres por el coño por ser rico y famoso, ha decidido dejar en libertad a un hombre que ha sido víctima de un aplastante abuso de poder. Assange ya va de camino a su natal Australia, eso es mejor que nada/better than nothing. También dijo el susodicho, que le podía pegar un tiro a cualquiera en la Quinta Avenida de Nueva York sin perder un voto. Sabía bien el bufón de peluca anaranjada al público al que se estaba dirigiendo. Un público para el que no es lo mismo un muerto judio que miles de muertos palestinos. ¡Oremos por Israel! ¡Qué cojones tienen! Como Trump, muchos otros han encontrado en los evangélicos, los negros que deliran por ser blancos y algunas minorías socavadas por un incurable complejo de inferioridad un caladero dispuesto a imponer sus ideas retrógradas. Todo vale, en el nombre del inútil, para quienes quisieran borrar de la faz de la tierra a quienes vemos el mundo de otra manera. De hecho, usar el libre albedrío es un mandato lógico y racional que muchos cristianos manipulan sin ningún tipo de escrúpulo. Corren tiempos difíciles y hacen poco los dueños de la verdad para evitar la difusión de falsedades y bulos que ponen en peligro la vida de millones de seres humanos en todo el planeta. Bueno, ellos nos ven como a un grupo de borregos que cuando dejan de ser útil pueden ser sacrificados ¿Después de ver como enloquecieron los argentinos con un sujeto que habla con el espiritu de su perro, de qué nos podríamos asombrar? Después de ver que Alberto Núñez Feijoo, quien se paseaba en un yate con un narcotraficante conocido en toda Galicia, puede llegar a precidir el gobierno del Reino de España, ¿de qué nos podríamos asombrar? En Galicia sólo Feijoo, quien se ufanaba de leer toda la prensa escrita, no sabía quien era Marcial Dorado. Después de ver como el chavismo convirtió a Venezuela, con el contubernio de la mayoría de sus ciudadanos, en una perfecta mierda, ¿de qué nos podríamos asombrar? Como estos podríamos citar miles de ejemplos. Sin embargo, no debo concluir sin reseñar que Julian Assange puso de manifiesto, que cada día vale menos la pena preocuparse por hacer una comunicación veraz y con la mayor profesionalidad posible. Desde el 2012, cuando Assange tuvo que asilarse en la Embajada de Ecuador en Londres, hasta el día hoy, cuando ha sido puesto en libertad, éste ha sido privado de su libertad durante doce jodidos años. Seis de esos doce años los pasó encerrado en una cárcel de máxima seguridad en Londres, Inglaterra, Reino Unido. Quizás llegó el momento de dejar que todo el que se quiera joder, se joda.

El Desafío de Alberto Núñez Feijóo, líder de los populares españoles en la Encrucijada de Europa

Julio Guamán

JULIO GUZMAN ACOSTA  En un contexto de elecciones cruciales para el futuro de Europa, los ciudadanos se enfrentan a la decisión de dejar su destino en manos de los nuevos autoritarismos de derechas, surgidos al calor del descredito de las políticas aplicadas desde las instituciones europeas, que no centran su accionar en beneficio de las grandes mayorías. En este escenario, Alberto Núñez Feijóo, líder de los populares españoles, se encuentra nuevamente en una encrucijada personal, y en vez de central los debates en los problemas que afectan a los ciudadanos españoles y europeos, ha preferido situar el debate en política nacional. La pregunta clave es: ¿Qué necesidad había de plantear estos comicios como un plebiscito sobre Pedro Sánchez en lugar de abordar los grandes temas europeos?  Europa, que tanto ha significado para España en términos de bienestar, progreso y civilización, ha sido ignorada en el debate político. Feijóo, en su afán por acceder al poder tras la derrota del 23 de julio de 2023, ha optado por simplificar el discurso político, evitando temas complejos como la migración, el cambio climático o la IA. En lugar de ello, ha centrado su campaña en el caso de Begoña Gómez, aprovechando el apoyo de ciertos sectores de la judicatura y abandonando la épica de la victoria que parecía asegurada hace solo un mes y que, según los últimos sondeos, el PSOE de Pedro Sánchez ha levantado el vuelo, situándose en empate técnico.  El giro hacia un discurso carente de profundidad ideológica ha permitido que las pocas formulaciones políticas de Feijóo pudieran ser asumibles por un dirigente de Vox, como si hubiera desaparecido la diferencia entre ambos partidos, uno (Vox) de ultraderecha y el otro (PP) hasta hoy liberal y de una derecha moderada. Esto refleja una falta de compromiso con la defensa de un proyecto europeo de derecha democrática, en un momento en que la intolerancia, la violencia, el oscurantismo y el racismo requieren una condena unánime y una apuesta decidida por la justicia social y la igualdad.  La situación de Feijóo no es única en Europa. La derecha clásica se enfrenta a una crisis de identidad, sucumbiendo al populismo ultra y dejando a la izquierda moderada (entiéndase PSOE) la defensa de valores que antes eran compartidos. La democracia, para funcionar, debe ser percibida como un sistema justo y alineado con los intereses individuales de los ciudadanos, independientemente de quién gane las elecciones.  Feijóo ha contribuido a una crisis de reputación y confianza en los partidos políticos y las instituciones, atacando constantemente a un presidente que, a pesar de todo, sigue en pie. Pedro Sánchez, consciente de esa situación, se ha posicionado como un baluarte contra la ultraderecha y en defensa de los valores europeos, de integración, solidaridad, bienestar social, un papel que Feijóo le ha cedido inadvertidamente y que de seguro le costara muy caro, en su partido, el Partido Popular, y en sus aspiraciones presidenciales en España.  El célebre Pérez Galdós en \’Fortunata y Jacinta\’ afirmó que “la inseguridad es la única cosa constante entre nosotros”. Esta incertidumbre se manifiesta en la pregunta sobre si podremos combatir la pulsión ultra que anida en Europa y si estamos preparados para los desafíos futuros. Lo que sí sabremos el lunes es si Feijóo habrá superado su encrucijada particular. Como escribió Álvaro Cunqueiro, en las encrucijadas gallegas, “el lobo ataca siempre por el camino de la izquierda y la peste y las ánimas en pena por el de la derecha”. Feijoo se enfrenta a un futuro incierto, donde le aguarda una figura madrileña que se mueve con soltura en un posible escenario trumpista.  Esta situación plantea una reflexión crucial: la política debe ser un espacio para debates profundos sobre temas que afectan a todos los ciudadanos, o una lucha de poder simplificada, que olvida a los ciudadanos, a España, Europa y el mundo, con sus problemas y desafíos.   Europa merece un liderazgo que aborde la actualidad y sus desafíos con seriedad y visión, algo que parece haber faltado en esta campaña y que el líder de los populares españoles, Alberto Núñez Feijóo, se ha encargado de sacarlos del debate y en su lugar situar a la esposa del presidente del gobierno español, Begoña Gómez, como el centro de sus críticas y no la confrontación sobre las políticas europeas. El lunes sabremos si le ha funcionado su táctica o si nueva vez los ciudadanos le han dado la espalda. 

Los talentos perdidos

Los inmigrantes contribuirían más aún a nuestro bienestar si tuviéramos no ya la generosidad, sino el sentido práctico, de aprovechar sus mejores capacidades  Por Antonio Muñoz Molina Miro a ese muchacho africano que me ofrece pañuelos de papel a la vuelta de una esquina o en la puerta del supermercado y me pregunto cuál será su historia, cómo es el lugar del que tuvo que irse, qué travesías escalofriantes habrá hecho hasta llegar aquí, a esta calle de Madrid en la que su identidad personal queda reducida a una presencia genérica, un negro que pide limosna o que ofrece pañuelos, y que extiende una palma endurecida y cóncava cuando se le da una moneda. Miro un momento sus ojos, pero aparto enseguida la mirada, por timidez o vergüenza, como cuando voy en el metro y no llevo monedas para dar al inmigrante, en este caso latinoamericano, que se empeña con una simpatía exasperada en vender cosas que no quiere nadie, bolígrafos con tintas de varios colores, pulseras, bolsitas de caramelos, yendo de un extremo a otro del vagón, con la mochila de sus mercancías al hombro. Los africanos que piden suelen ser jóvenes y fuertes. Los chamarileros voluntariosos del metro son hombres entrados en años, con acentos de países que cada vez es más fácil distinguir, porque en Madrid, en los últimos años, las tonalidades del español de América han añadido flexibilidad y dulzura a nuestro áspero castellano local: en las tiendas, en los bares, en los restaurantes, hasta en los taxis, donde ya van siendo más raras las broncas voces de las radios biliosas. Jóvenes venezolanos se juegan la vida pedaleando en bicicleta para llevar comida y bebida a domicilio a gente caprichosa, en medio del tráfico agresivo de las noches del fin de semana. En nuestras casas, las trabajadoras domésticas nos acostumbran a sabores latinos, enseñan canciones de su tierra a nuestros hijos y nietos, sacan a tomar el sol a los ancianos en sus sillas de ruedas; y el repartidor que llama a la puerta para entregar un paquete nos pide el número de carnet con un acento de aquellas tierras, y también con una cortesía que puede incluir la delicada pregunta: “¿Me regala una firma?”.   No se sabe si es a estos inmigrantes a los que se refiere Alberto Núñez Feijóo cuando habla de invasores ilegales “ocupando nuestros domicilios y nosotros no pudiendo entrar en nuestras propiedades”. Aparte de nuestros domicilios, parece que también invaden las escuelas, según el muy avanzado Gobierno catalán, que mezcla la desvergüenza con la hipocresía al atribuir los calamitosos resultados escolares a una “sobrerrepresentación” de los inmigrantes en los colegios públicos. Conozco pueblos del interior de España que se habrían quedado hace tiempo sin escuela sin la afluencia de esos inmigrantes “sobrerrepresentados”. Y, desde luego, donde el problema no existe es en los colegios privados y concertados a los que es seguro que van los hijos de esos agitadores voluntariosos de la xenofobia, ya que, gracias a las extrañas peculiaridades de nuestro sistema educativo, un centro puede estar plenamente financiado con dinero público y, a la vez, exento de admitir a hijos de inmigrantes.  Que el rechazo visceral a la inmigración sea una epidemia europea no alivia nuestra deshonra particular, más acusada en un país en el que ha crecido exponencialmente el número de inmigrantes en los últimos años y, sin embargo, es uno de los más seguros del mundo, y en el que los mayores delincuentes, aparte de bancos y jueces que expulsan de sus casas a ancianas sin recursos, son los magnates internacionales del narcotráfico y del dinero negro, o los capos nativos bien arraigados en sus comarcas, sea en la bahía de Cádiz o en las tierras gallegas que gobernó el propio Núñez Feijóo. Mientras los patriotas enardecidos del españolismo o del catalanismo denuncian la amenaza de las muchedumbres extranjeras que van a asaltar nuestras casas y a diluir nuestra cultura en un magma de islamismo y delincuencia, una institución tan poco sospechosa de adanismo multicultural como el Banco de España vaticina, con la inapelable elocuencia de los números, que nuestro país necesitará recibir más de 24 millones de trabajadores inmigrantes en los próximos 30 años si quiere mantener la prosperidad de la economía y la viabilidad del sistema de pensiones. Los mismos que se aprovechan de los inmigrantes indocumentados para explotarlos con crueldad esclavista puede que clamen en público contra la inmigración ilegal.  Igual que nuestros distantes conciudadanos europeos, somos cada vez menos y cada vez más viejos, y al mismo tiempo gastamos una gran parte de nuestro ya débil entusiasmo político en exigir vallas más altas y electrificadas, controles fronterizos, patrullas marítimas armadas, para evitar que llegue a nuestro balneario geriátrico la gente joven y capaz que nos permitirá sobrevivir. No vienen a usurpar nuestra casa, sino a levantarla con sus manos, igual que ya trabajan con sus manos la tierra que nosotros hemos abandonado, y cuidan y visten y desnudan con ellas a los ancianos de los que nosotros no tenemos tiempo de ocuparnos.  Y harían mucho más, y contribuirían más aún a nuestro bienestar, si tuviéramos no ya la generosidad, sino el sentido práctico, de aprovechar las mejores capacidades con las que muchos de ellos llegan. Un emigrante al que se le ofrece una oportunidad es una fuerza de la naturaleza. Emigrantes del sur y del centro de Europa, fugitivos judíos de los pogromos de la Rusia zarista, negros huyendo del racismo y la pobreza del Sur, levantaron la pujanza económica de Nueva York en las primeras décadas del siglo XX, y una riqueza cultural que no ha sido superada. Hijos de emigrantes, educados en las escuelas y las universidades públicas, escribieron los libros, pintaron los cuadros, hicieron las películas, idearon los descubrimientos científicos que en una parte decisiva han dado forma a nuestro mundo. Y después de aquella primera oleada vino la de los años treinta, la de los expulsados y los huidos de la Europa fascista. La energía y la gratitud del emigrante bien acogido producen resultados formidables, que se prolongan luego en las vidas de sus hijos.  Quién sabe qué

El Congreso español aprueba la ley de amnistía por 178 a votos a favor y 172 en contra

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, junto a los diputados de su partido en las inmediaciones del Congreso de los Diputados esta mañana. La portavoz de Junts Míriam Nogueras: “No es un punto y final, el objetivo sigue siendo la independencia” |El líder del Partido Popular Alberto Feijóo, sobre la amnistía: “Esto no es reconciliación, es sumisión” | El socialista Patxi López defiende que la norma busca “acabar con el tiempo del enfrentamiento y abrir el tiempo de la reconciliación”   SERVICIOS umbral.local/ El Congreso de los Diputados español  ha aprobado, con 178 a votos a favor y 172 en contra, la ley de amnistía para los encausados del procéssoberanista catalán, pactada entre el Gobierno y los partidos independentistas. La norma pasará ahora al Senado donde, previsiblemente, será rechazada por la mayoría absoluta del Partido Popular. Volverá entonces a la Cámara baja para su aprobación definitiva. La portavoz de Junts, Míriam Nogueras, ha señalado tras la votación: “No es un punto final. Continuamos. El objetivo sigue siendo la independencia”. Previamente, el socialista Patxi López ha defendido que la norma busca “acabar con el tiempo del enfrentamiento y abrir el tiempo de la reconciliación y el encuentro”. Y el líder popular, Alberto Núñez Feijóo, le ha respondido: “Esto no es reconciliación, es sumisión”. La sesión, a la que asiste el líder de ERC, Oriol Junqueras, se produce apenas un día después de que el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, adelantase al 12 de mayo las elecciones en Cataluña, al ver rechazados sus presupuestos. Este jueves, Junts y ERC han intercambiado reproches por la responsabilidad del adelanto. Junqueras, tras la aprobación de la amnistía: “No estamos aquí para garantizar la estabilidad de nadie”   El líder de Esquerra, Oriol Junqueras, considera este jueves “un día importante para la democracia” tras la aprobación de la ley de amnistía. Junqueras ha comparecido tras la votación en el patio del Congreso de los Diputados, donde ha añadido que la norma servirá “para restaurar la justicia allí donde ha prevalecido la injusticia”. Preguntado sobre si su partido va a seguir respaldando al Gobierno de Pedro Sánchez, ha añadido: “No estamos aquí para garantizar la estabilidad de nadie”.Lo qué sí ha aclarado que en todo lo que sea “útil” para la ciudadanía “seguro” que se pueden entender. Puigdemont: “Espero que a partir de que la amnistía entre en vigor podamos hacer política” El expresidente catalán Carles Puigdemont ha asegurado que dirá más adelante, probablemente la próxima semana, si será candidato a la Generalitat tras la convocatoria de elecciones anticipadas para el próximo mayo. Puigdemont, uno de los potenciales beneficiarios de la ley de amnistía para los encausados en el procés que este jueves ha aprobado el Congreso, ha asegurado que la medida de gracia no es “un punto y final de nada”, sino “una condición necesaria, pero no suficiente para resolver el conflicto”. Cuando muchas miradas están pendientes de si se presentará como candidato a las elecciones catalanas, Puigdemont, que huyó de Cataluña en 2017 y hoy es eurodiputado, ha apuntado: “Espero que se entienda que a partir de que la amnistía entre en vigor podremos hacer política, al menos en unos términos de cierta igualdad”, ha asegurado en el Parlamento Europeo en Estrasburgo. Puigdemont se ha mostrado satisfecho con la aprobación de la ley de amnistía por el Congreso. “Votamos que no cuando la amnistía no nos parecía que era integral y no cumplía lo que habíamos comprometido y queremos que sea”, ha dicho en la Eurocámara a un grupo de periodistas al final de la sesión parlamentaria. “Es una condición necesaria, pero no es condición suficiente para resolver el conflicto. Y esto lo hemos querido dejar siempre muy claro”, ha añadido. Sobre su relación con el PSOE, partido con el que junto con ERC pactó la amnistía para facilitar un acuerdo de gobierno de Pedro Sánchez, ha dicho que mantiene el pragmatismo. “Nosotros siempre hemos sido muy escépticos y nos guía la máxima prudencia”, ha dicho. “No tenemos un romance con el PSOE, Esto quiero que quede claro y ellos lo saben. Tenemos una voluntad leal de colaborar y negociar, negociar. Vamos más allá del diálogo, queremos negociar, pero para negociar bien eran necesarias unas condiciones previas. La amnistía era una de ellas”. Nogueras (Junts): \»No es punto final, continuamos. El objetivo sigue siendo la independencia\» Míriam Nogueras (Junts) ha comparecido tras la aprobación de la ley de amnistía en el Congreso y ha defendido que su partido votase en contra en la primera votación. “Aguantar la posición, ser coherentes, también priorizar el país y no tratar de agradar a los de aquí tiene resultados y se ha demostrado que es la mejor manera para que las cosas pasen”, ha declarado. “No es punto final, continuamos. El objetivo sigue siendo la independencia”, ha añadido. “Continuamos, ahora sí, haciendo política de igual a igual”, ha dicho la diputada independentista. Feijóo: “La ley de amnistía no es reconciliación, es sumisión” El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha criticado que la amnistía “no es reconciliación, sino sumisión” del Gobierno a los independentistas. En su intervención en el debate sobre la ley, ha acusado al Gobierno de Pedro Sánchez y al PSOE de haber “acatado todo” lo que han pedido los partidos independentistas. “No subestimen la inteligencia de los españoles, no vengan con convivencia porque la amnistía aplasta derechos; no vengan con justicia porque quieren sortearla; no vengan con democracia porque liquidan la separación de poderes; no vengan con igualdad porque la liquidan con prebendas; no vengan con reconciliación porque la amnistía divide a Cataluña y España en dos”. Consciente de que la norma saldrá adelante, ha preguntado al PSOE si cederá también en el referéndum de independencia. “Dirán que no, pero los españoles les hemos cogido la medida. Mentir es el primer paso para que lo acepten”. También ha criticado que no esté presente en el debate Pedro Sánchez: “Por qué no habrá querido defender esta maravilla”, se ha preguntado, recordando que el ministro de Justicia y Presidencia, Félix Bolaños calificó