Jean Montero: el mejor guard en la historia del baloncesto dominicano

Con apenas 22 años, Montero ha roto esquemas en Europa y en la selección nacional, erigiéndose como la figura más brillante en la posición de base o escolta que ha dado el país, y marcando un hito que redefine el legado del baloncesto dominicano. Por Julio Guzmán Acosta En el vasto y excelso firmamento del baloncesto dominicano, abundan las leyendas en las posiciones de delanteros y centros. Nombres ilustres como Karl-Anthony Towns, Al Horford, Francisco García, y Charlie Villanueva, entre muchos otros, han dejado una huella imborrable tanto en la NBA como en las canchas nacionales e internacionales. Sin embargo, en el terreno de los guardias, bases y escoltas —esas posiciones que exigen velocidad, visión y liderazgo en la cancha—, la historia dominicana ha carecido hasta ahora de una figura que brille con luz propia en las grandes ligas mundiales. Esa ausencia ha comenzado a disiparse gracias a la irrupción de Jean Montero, un joven talento que, con solo 22 años, ha conquistado la élite del baloncesto europeo y ha elevado el estandarte nacional en cada desafío que ha enfrentado. Tres veces galardonado como Mejor Jugador Joven en la prestigiosa Liga Endesa ACB de España —un certamen donde compiten algunos de los mejores jugadores fuera de la NBA—, Montero ha demostrado su calidad con el Valencia Basket, donde además fue reconocido en el Primer Equipo Todos Estrellas tras una campaña brillante, y terminó tercero en la votación para Jugador Más Valioso, solo superado por veteranos de renombre como Marcelino Huertas y Ante Tomic, quienes podrían ser sus padres por la diferencia de edad. Su capacidad para influir en el juego se refleja en estadísticas que lo posicionaban, hacia el cierre de la ronda regular del torneo español, en el segundo lugar en valoración o eficiencia, el indicador que mide la contribución neta de un jugador en la cancha. Pero más allá de sus números en Europa, Jean Montero se convirtió en el héroe indiscutible de la selección dominicana en un partido histórico el 26 de febrero de 2023 en Mar del Plata, Argentina. Con 22 puntos y una actuación estelar, lideró a su equipo en una remontada memorable desde un déficit de 54-38, asegurando la clasificación dominicana a la Copa Mundial y dejando fuera a los anfitriones, en lo que se ha considerado la victoria más significativa en la historia del baloncesto nacional. En definitiva, Jean Montero no solo representa el futuro, sino que ya es el presente del baloncesto dominicano en la élite internacional, cimentando su legado como el mejor guard que haya visto esta nación y abriendo un nuevo capítulo de orgullo y esperanza para las futuras generaciones.
Don Alfred Joel Horford Reynoso, indiscutible Salón de la Fama del Deporte Dominicano

ganó Horford Reynoso con los Celtas de Boston comenzó a cocinarse hace casi 40 años, cuando su padre se convirtió en el primer dominicano reclutado por un equipo de la National Basketball Association, los Machos de Milwaukee/Milwaukee Bucks. Es cuestión de tiempo para que los Horford sea la primera pareja de padre e hijo exaltados al Salón de la Fama del Deporte Dominicano en la disciplina del baloncesto. Cuando se mira con una lupa los números de este portento, de este ejemplo de trabajo y disciplina se tiene que concluir que estamos frente a un jugador irrepetible. Números: Un anillo de campeón del mejor baloncesto del planeta. Dos campeonatos de la NCAA. Cinco veces seleccionado al juego de las estrellas. Segundo mejor anotador latinoamericano de todos los tiempos (más de 14,000 puntos) Medalla de oro y de bronce en torneos de Centro Básket Una medalla de bronce en un torneo FIBA Número 16 en bloqueos y número 18 en rebotes en la historia de los Play Off de la NBA. Como la gata de Dora, por una cosa grita y por la contraria llora, los dominicanos a todo le buscamos un periquito. Regatearle cualquier reconocimiento al más grande baloncetista dominicano de todos los tiempos, Al Horford, es la mediocridad en su máxima expresión. A esos jugadores que ningunearon al buque insignia de la franquicia más emblemática del baloncesto profesional, Boston Celtics, respiren profundo y chitón. No se puede escribir la historia del baloncesto profesional de la República Dominicano, sin dedicar un capítulo a Al y a Tito Horford! No se puede escribir la historia del boloncesto profesional de latinoamericano, sin dedicar un capítulo a Al y a Tito Horford! No se puede escribir la historia del baloncesto profesional de los Estados Unidos de América, sin dedicar algunos parrafos a Don Alfred Joel Horford Reynoso y a Don Alfredo William Horford. A esos que quieren conseguir algo de atención desmeritando al campeón, agua y ajo, a aguantarse y a joderse! Gracias infinitas a Don Junior Silié, sin su contribución este artículo no habría sido posible.
Al Horford se convierte con 38 años en el primer dominicano con el anillo de la NBA

El pívot dominicano de los Boston Celtics Al Horford, en el centro, celebran con sus compañeros de equipo el título de la NBA delante del trofeo Larry O\’Brien.CHARLES KRUPA (AP/ LAPRESSE) JULIO GUZMAN ACOSTA En la República Dominicana, el apellido Horford resuena con un eco de grandeza y pionerismo. Tito Horford, el patriarca, se convirtió en leyenda al ser el primer dominicano en cruzar las fronteras hacia la NBA, la liga de baloncesto más prestigiosa del mundo. Su legado no solo se quedó en las canchas, sino que también se extendió al corazón de su familia. Amelia Vega, esposa de Al Horford, llevó el nombre de la República Dominicana a lo más alto al ser coronada como Miss Universo, un logro sin precedentes que hasta la fecha permanece único en la historia dominicana. Juntos, Tito y Amelia han cimentado un estatus mítico que trasciende generaciones. Pero es Al Horford quien ha llevado este legado a nuevas alturas. Este lunes, su nombre se ha grabado con letras doradas en la historia deportiva dominicana al convertirse en el primer jugador de nuestro país en obtener el anillo de campeón de la NBA. A sus 38 años y en su decimoséptima temporada, Al ha desafiado las probabilidades y ha emergido como un campeón con los Celtics de Boston, tras una victoria decisiva contra los Dallas Mavericks. Alfred Joel Horford Reynoso, nacido en Puerto Plata y con una estatura imponente de 2,06 metros, ha demostrado ser un gigante no solo en físico sino también en espíritu. Su temporada podría haber sido opacada por el fichaje estelar de Kristaps Porziņģis, pero el destino tenía otros planes para el junto a los Celtics. La lesión del pívot letón abrió una ventana para que Horford brillara durante los playoffs, asumiendo un rol protagónico inesperado que lo llevó a ser una pieza clave en la conquista del anillo. La historia de Al Horford es de una resiliencia y determinación. Es la vida de un hombre que ha llevado consigo el peso de un legado familiar y nacional, elevándolo a cotas aún más altas. Su triunfo es un testimonio viviente del sueño dominicano materializado; es la prueba de que, con talento y perseverancia, los mitos pueden convertirse en realidad. Mientras Al Horford celebra su victoria, nuestra quisqueya lo celebra a él. En cada rincón de la República Dominicana, su éxito resuena como un himno de orgullo y esperanza. Los Horford no son solo una familia; son un símbolo de lo que significa ser dominicano: luchar, triunfar y dejar una huella imborrable para las futuras generaciones.