UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

El Peñagomismo debe ser asumido con consecuencia y no a conveniencia

Por Freddy González  I.- Peña Gómez, un origen de vicisitudes que lo preparó para enfrentar las adversidades.  El próximo 6 de marzo, el Dr. José Francisco Peña Gómez, cumpliría 88 años de haber nacido. Hijo de un humilde jornalero de raíces haitianas y una doméstica dominicana. Era el segundo de los hijos procreados por la pareja. Domingo de dos años y José Francisco, con seis meses de edad, a los que tuvieron que abandonar para salvarse de la orgía de sangre desatada en toda la línea fronteriza, en especial la del norte, por orden del tirano Rafael Leónidas Trujlilo Molina.  Tanto Domingo como José Francisco, quedaron al cuidado de una prima materna de 12 años, que respondía al nombre de Carmela, a decir del propio Dr. Peña Gómez en un panegírico póstumo rendido en 1982, a los restos de su madre María Marcelino, exhumados y traídos al país para su descanso en paz.  Fue por decisión y el arrojo de esa adolescente que sin importar los riegos logró que ambos niños pudieran sobrevivir a ese baño de sangre que anegó provincias, municipios, parajes y secciones de toda la frontera, desde Pedernales hasta Dajabón y en especial la región del noroeste de la parte este de la isla, por orden expresa del dictador que gobernó con puño de hierro nuestro país por 31 años llevando el luto a cientos de familias dominicanas a lo largo y ancho el territorio nacional.  El 2 de octubre de 1937, durante un baile celebrado en su honor en Dajabón, Trujillo proclamó: “Durante algunos meses, he viajado y recorrido la frontera en el amplio sentido de la palabra. He visto, investigado, e inquirido sobre las necesidades de la población. A aquellos dominicanos que se quejaban de las depredaciones por parte de los haitianos que vivían entre ellos, los robos de ganado, provisiones, frutas, etcétera, y estaban por tanto impedidos de disfrutar pacíficamente del fruto de su trabajo, les he respondido \»voy a resolver esto\». Y ya hemos comenzado a remediar la situación. Ahora mismo, hay trescientos haitianos muertos en Bánica\».  Entre el 2 y el 8 de octubre, cientos de tropas dominicanas con la ayuda de los alcaldes pedáneos, autoridades políticas y municipales persiguieron y masacraron a tiros y machetazos a alrededor de 12,000 ciudadanos haitianos y de color, hombres, mujeres, niños y ancianos en un acto de barbarie que dejó un saldo trágico de muerte de un promedio de: 2,000 asesinados por día, 83 por hora y casi 2 cada minuto; acción que repercutió en el ámbito internacional. Es ante la ola de protesta generada por dicha masacre y a sugerencias del presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, el gobierno haitiano de Sténio Vincent, aceptó de Trujillo una compensación de 700 mil dólares de los cuales sólo recibieron 525 mil, a razón de 44 dólares por persona asesinada en la llamada operación perejil. Dinero que muy poca parte fue entregado a los familiares de las víctimas.  De esa inenarrable tragedia logró sobrevivir el niño, José Francisco, nombre con que fue declarado por sus padres adoptivos; Regino Peña y doña Fermina Gómez, quienes dieron sus apellidos definitivos.  Ese niño de piel oscura, pero con condiciones excepcionales, creció en esa familia amorosa y su inteligencia lo llevó a ganarse el respeto y la administración de gentes nobles y buenas de la provincia de Valverde, en especial de su común cabecera Mao.  Las limitaciones propias de su condición de color y de pobreza nunca fueron óbices para impedir su desarrollo y crecimiento. Fue autodidacta, maestro, abogado y políglota.  II.- Una trayectoria de lucha por las libertades públicas y los derechos democráticos.  El antitrujillismo estaba en su ADN, razón esencial para ser de los primeros en organizarse en el otrora Partido Revolucionario Dominicano (PRD), inmediatamente después de la llegada de la comisión el 5 de julio de 1961, encabezada por Ángel Miolan, Nicolás Silfa y Ramón Castillo, recorrió todo el país difundiendo el programa del Partido de la Esperanza, contribuyendo al triunfo electoral del Profesor Juan Bosch, el 20 de diciembre del 1962.  Resistió los golpistas del gobierno constitucional de Bosch derrocado en septiembre del 1963, hasta verlo desplazado aquel heroico 24 de abril del 1965.  Asumió el partido después de la derrota electoral del 1966, certamen organizado con la presencia de las tropas de ocupación yanquis en su segunda intervención al país del pasado siglo XX.  Se opuso con una amplia coalición a la primera reelección del Dr. Balaguer del 1970. A la salida del profesor Bosch y el grupo de dirigentes que fundaron el partido de la Liberación Dominicana (PLD), asumió la dirección de lo que quedó del partido del jacho prendio poniéndolo en condiciones de enfrentar la segunda reelección de Balaguer en 1974, en una coalición multicolor, conocida cómo el Acuerdo de Santiago, con la fórmula Guzmán – Wessin; que tuvo que retirarse a causa de la represión desatada por las huestes balagueristas en todo el país.  En 1978, con la unidad y fortaleza del partido, la coalición del Acuerdo de Santo Domingo y la fórmula Guzmán – Majluta, derrotó al casi sempiterno Joaquín Antonio Balaguer Ricardo, llevando al Partido Blanco a la segunda victoria electoral del post trujillismo.  En 1982, asume la sindicatura del Distrito Nacional contribuyendo sustancialmente con la victoria del Dr. Salvador Jorge Blanco.  En 1990 asume la candidatura presidencial en la peor situación interna del PRD, después de las crisis del 1973, por el fraccionamiento con el Lic. Jacobo Majluta y contra todo vaticinio alcanzó la cifra de 449,399; el 23.23% de los votos válidos, menospreciados por Bosch, que se creía ganador y que perdió por una diferencia de 24,470 votos, del Dr. Balaguer.  Para 1994 le robaron las elecciones y frente a una crisis de consecuencias imprevisibles y ante el pedido lastimoso de sectores económicos y religiosos y de muchos de sus eternos adversarios y detractores cedió para pactar, aún en su contra, una reforma que introdujo cambios sustanciales en el ordenamiento constitucional incluyendo el recorte del período