Elecciones en el Exterior: Un precio muy alto para una participación tan reducida

• Solo el 25 % de los dominicanos inscritos para votar en Europa fue a las urnas, lo que representa un 75% de abstención Por Julio Guzmán Acosta Ayer domingo, se llevaron a cabo las elecciones presidenciales y congresuales en la comunidad dominicana en el exterior y en todo el exterior, las votaciones estuvieron marcadas por una altísima abstención, lo que les da poca legitimidad a los diputados favorecidos por el voto de los asistentes y surge la pregunta, ¿merece todo lo invertido en el proceso electoral en el exterior para una participación tan pírrica en numero de votos? La Junta Central Electoral (JCE) la tiene divididas en tres circunscripciones. La circunscripción uno, conformada por Massachusetts, Nueva Jersey, Nueva York, Filadelfia, Reading, Washington, DC; California, Providence, Montreal y Toronto, la situación ha sido alarmante en lo que se refiere a la abstencion. De 549,553 registrados con derecho al voto, solo votaron 42,630 dominicanos, para una abstención del 90 por ciento, lo que equivale a una participación del 8 por ciento. Sin embargo, la abstención no fue exclusiva de esta circunscripción. En la circunscripción número dos, que abarca localidades como Orlando, Miami, Panamá, Puerto Rico, San Martín, Venezuela, Chile y Curazao, la participación fue algo mas alta, pero también con muchas ausencias. De los 164,795 inscritos, solo 23,030 votos se emitieron para la diputación de ultramar, lo que representa un 14 por ciento de participación. La abstención superó el 80 por ciento en esta área. Con un 75 por ciento de abstención, la circunscripción tres de Europa fue en la que se registro el mayor numero de votantes, pero de igual manera tuvo una votación muy baja, para el gran montaje que hace la Junta Central Electoral. A pesar de que 149,436 dominicanos estaban habilitados para sufragar, solo 37,099 votos se emitieron para la candidatura a diputado en el exterior. De estos, 16 fueron observados y 1,407 anulados, dejando un total de 35,676 votos válidos. El Partido Revolucionario Moderno (PRM) lideró la contienda en esta circunscripción, asegurándose la representación de la comunidad dominicana en Europa en la Cámara de Diputados. El PRM obtuvo 20,561 votos válidos, lo que representa un 57.63 por ciento del total. En cuanto a los otros partidos, la Fuerza del Pueblo se ubicó en segundo lugar con un 17.23 por ciento, mientras que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) quedó en tercer lugar con un 12.49 por ciento de los votos. En resumen, el PRM lideró en todas las circunscripciones, con porcentajes que oscilaron entre el 60.22 por ciento y el 60.83 por ciento. La Fuerza del Pueblo y el PLD también tuvieron su presencia, pero la baja participación de votantes plantea interrogantes sobre la conexión entre la diáspora dominicana y la política que desarrollan los partidos, que en sus ejecutorias, no promueven políticas publicas que beneficien a los cientos de miles de dominicanos y dominicanas que por diversas causas han emigrado del país de origen y hoy residen en los países en los que se ha habilitado el voto del dominicano en el exterior.
Un campo en disputa

Por Rafael Chaljub Mejía En las recién pasadas elecciones municipales, la abstención fue muy alta. Ese es el hecho. Y sin ser experto en asuntos de campaña electoral ni márquetin político, tengo la creencia de que esa masa abstencionista será objeto de muy alta atención de todos los partidos en competencia por el poder. No creo que el abstencionismo sea cosa digna de alabanza. Por lo general, la actitud abstencionista es señal de indiferencia, apatía, despolitización, conservadurismo, cansancio y desencanto. Por las causas que fueren, la baja calidad del liderazgo de muchos los candidatos, el daño que causa el clientelismo que le resta fuerza moral al deber de votar y corrompe los procesos; en fin, por esas y otras causas, una parte mayoritaria de votantes se quedó sin votar, y quien logre atraérsela verá aumentar significativamente su caudal de votos. El Partido Revolucionario Moderno, ganador rotundo en esa parte del proceso, parece más empeñado en restarle magnitud al porcentaje, innegablemente muy alto, de la abstención, aunque por lo bajo, debe estar calculando como trabajar por conquistar la mayor cantidad posible de esos abstencionistas. El expresidente Leonel Fernández proclamó que el ganador había sido “el partido de la En las recién pasadas elecciones municipales, la abstención fue muy alta. Ese es el hecho. Y sin ser experto en asuntos de campaña electoral ni márquetin político, tengo la creencia de que esa masa abstencionista será objeto de muy alta atención de todos los partidos en competencia por el poder. No creo que el abstencionismo sea cosa digna de alabanza. Por lo general, la actitud abstencionista es señal de indiferencia, apatía, despolitización, conservadurismo, cansancio y desencanto. Por las causas que fueren, la baja calidad del liderazgo de muchos los candidatos, el daño que causa el clientelismo que le resta fuerza moral al deber de votar y corrompe los procesos; en fin, por esas y otras causas, una parte mayoritaria de votantes se quedó sin votar, y quien logre atraérsela verá aumentar significativamente su caudal de votos. El Partido Revolucionario Moderno, ganador rotundo en esa parte del proceso, parece más empeñado en restarle magnitud al porcentaje, innegablemente muy alto, de la abstención, aunque por lo bajo, debe estar calculando como trabajar por conquistar la mayor cantidad posible de esos abstencionistas. El expresidente Leonel Fernández proclamó que el ganador había sido “el partido de la abstención” y se supone que a la conquista de ese “partido” le dedicará el esfuerzo correspondiente a esa original apreciación. Ocurre que los abstencionistas no son de nadie. Y valdría la pena dedicarle tiempo y esfuerzo a tratar de determinar la forma de motivarlos a participar y concurrir a las urnas. Se supone que los partidos del sistema tratarán de hacerlo, pero también las fuerzas progresistas tienen en ese campo una tarea que cumplir. Una franja de los abstencionistas, cuyo porcentaje es imposible de determinar, se abstiene desde un sentimiento políticamente avanzado, por rechazo y disconformidad con el sistema, por no sentirse representada en las principales propuestas en presencia, ni por las que hacen las fuerzas progresistas. Entonces, ahí está el desafío, buscar los votos también ahí en esa franja. Tratar de hacerse asimilable y atractivo a esa parte del electorado y demostrar la inteligencia y la capacidad para hacerle renacer la inspiración y el entusiasmo y convertirlo en votos contantes y sonantes. Así como los grandes partidos lucharán por aumentar su caudal en el campo en disputa que es la masa abstencionista, también las fuerzas progresistas y sus candidatos tienen que hacer el esfuerzo debido por conquistar adhesiones y votos en ese campo. ” y se supone que a la conquista de ese “partido” le dedicará el esfuerzo correspondiente a esa original apreciación. Ocurre que los abstencionistas no son de nadie. Y valdría la pena dedicarle tiempo y esfuerzo a tratar de determinar la forma de motivarlos a participar y concurrir a las urnas. Se supone que los partidos del sistema tratarán de hacerlo, pero también las fuerzas progresistas tienen en ese campo una tarea que cumplir. Una franja de los abstencionistas, cuyo porcentaje es imposible de determinar, se abstiene desde un sentimiento políticamente avanzado, por rechazo y disconformidad con el sistema, por no sentirse representada en las principales propuestas en presencia, ni por las que hacen las fuerzas progresistas. Entonces, ahí está el desafío, buscar los votos también ahí en esa franja. Tratar de hacerse asimilable y atractivo a esa parte del electorado y demostrar la inteligencia y la capacidad para hacerle renacer la inspiración y el entusiasmo y convertirlo en votos contantes y sonantes. Así como los grandes partidos lucharán por aumentar su caudal en el campo en disputa que es la masa abstencionista, también las fuerzas progresistas y sus candidatos tienen que hacer el esfuerzo debido por conquistar adhesiones y votos en ese campo.