Abril de 1984

En los días 23, 24 y 25 de abril se cumple un nuevo aniversario del levantamiento popular de 1984, hecho este que coincide con el otro abril, el de 1965, baluarte de rebeldía y resistencia contra la intervención militar extranjera, y el del 84 la movilización activa y masiva de la valiente población dominicana demandando el rompimiento de los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional, FMI. La magnitud de esta rebelión llevó a ese organismo internacional a variar, por el momento, las condiciones de su política interventora en los países del continente. Abril de 1984 Los días 23, 24 y 25 de abril se cumple un nuevo aniversario del levantamiento popular de 1984, el primero contra las imposiciones del FMI en nuestro con!nente. Este hecho que coincide con el otro abril, el de 1965, cons!tuye un grito de rebeldía y esperanza que aun resuena con su estruendo, como la voz de un pueblo decidido a ganar y vivir con dignidad. Valoración de los hechos La revuelta de los pobladores dominicanos de 1984 fue la primera de su tipo producido en las Américas contra el neoliberalismo, antes de Argentina (1986) y el Caracazo de Venezuela (1989), constituyéndose en alerta temprana para los pueblos del continente sobre el significado de las políticas neoliberales del FMI, organismo más tarde acusado por los expertos en producir, la llamada “década perdida” de los 80s del siglo XX. Estos hechos pusieron de relieve también, la presencia de nuevos actores en la palestra de la acción colectiva dominicana, los “nuevos movimientos sociales”. La llama de la protesta creció y se esparcía conforme el gobierno de Jorge Blanco olvidaba rápidamente sus promesas electorales de “democracia económica”, la consolidación de la apertura política y esparcir el bienestar popular. En cambio, la población vio afectada sustancialmente sus condiciones de vida (los precios de la comida, devaluación del peso y reducción del papel del Estado en la economía y en los servicios públicos), así como la eliminación de los subsidios a la agricultura, entre muchas otras medidas. Camino de abril Enero-febrero de 1983: La libertad sindical se ve severamente afectada con la destrucción del Sindicato de Trabajadores Telefónicos (SNTT), un sindicato de trayectoria clasista “dado de baja” por la transnacional GTE. se inician las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. Se multiplican los llamados a la resistencia y a la creación de Comités de Lucha Popular (CLP) para resistir los acuerdos con el FMI y sus efectos. se crea el CLP de la Zona Norte, inicialmente en solidaridad con los trabajadores telefónicos. Se crean CLP en los barrios, entre ellos Capotillo, Isabelita, Los Mina, Herrera, y en numerosos pueblos del pais. A lo largo de 1983 se desarrollan numerosos movimientos y huelgas: Salcedo, Bayaguana (julio y agosto), entre otros pueblos, por demandas locales, rebaja del costo de la vida, las medicinas y fuera el FMI. Cronología de los hechos 17 de abril: el Gobierno anuncio el aumento indiscriminado de los precios de los artículos de consumo y la aplicación de severas medidas económicas. 22 de abril: se realiza una asamblea popular en el barrio Capotillo (el más pequeño y densamente poblado de la ciudad de Santo Domingo) donde se acordó la paralización de las actividades del sector y vecinos para el siguiente día. Esta asamblea se realizó en el Movimiento Cultural Gregorio Castillo (Mocugreca). La asamblea acordó iniciar un paro de actividades al día siguiente, lunes 23 de abril, como lo reseñó el periódico El Nuevo Diario en la última página de la edición del día 23. Simón Bolívar, Las Cañitas, el 24 de abril, Isabelita y otros barrios tuvieron la información a través de los CLP la misma tarde del día 22. 23 de abril: Inicio del paro barrial y su extensión, primero a todo capotillo, la Zurza, Simón Bolívar y poco a poco por todos los sectores aledaños. Al medio día toda la ciudad de Santo Domingo y algunos pueblos de provincias se habían sumado. El medio socializador, más importante fue la radio (Noticiario popular, Radio Mil Informando y Noti Tiempo) que desde tempranas horas trasmitían las informaciones “desde el lugar de los hechos” y esta información se hizo nacional. 24-25 de abril: el 24 las protestas se habían extendido por todo el país, y en ese momento el gobierno del Partido Revolucionario Dominicano tomó una medida increíble: “tirar la guardia a la calle” produciéndose una matanza generalizada que algunos estiman en más de 500 las personas asesinadas en esos dos días. Pueblo mártir Nunca sabremos la cantidad de personas asesinadas que tiñeron con sangre las calles de Santo Domingo y otras muchas ciudades del pais. La matanza fue generalizada. Los organismos de Derechos Humanos de aquella época iniciaron un levantamiento. Se identificaron unos 125 cadáveres, mientras otros medios establecieron que una cantidad no establecida de cadáveres fueron llevados a fosas comunes en el cementerio de Cristo Rey y otros lugares. Fue tanto el terror que se sembró que muchos cadáveres de personas nunca fueron reclamados y al parecer se les sepulto sin identificar. Loor a todas aquellas víctimas de las políticas fondomonetaristas transformadas en furia de los “cazadores de montaña” quienes bajaron de las lomas con sus armamentos antiguerrilla y masacraron a un pueblo indignado e indefenso. Loor también a todos aquellos valientes protagonistas que dieron la cara en esa epopeya, sobrevivieron ante esa empresa represiva, pero que al día de hoy ya partieron. Mantengamos viva la memoria de Pedro Batista, Luis y Raffy Duran del Mocugreca, escenario a la asamblea popular de Capotillo la tarde del domingo 22 de abril de 1984.También muy presentes Víctor Morales y Barón (Club Caonabo), Ramón Liriano (Club Salomé Ureña), entre tantos que desafiaron esa maquinaria de terror y muerte que cobró la vida de tanta gente.
Te entiendo y te necesito, pero no te soporto

Por Patricia Arache Cuando el 24 de abril de 1984 se produjo lo que, todavía, cuarenta años después no está bien definido respecto a si fue poblada, revuelta, protesta o rebelión, yo estuve ahí, como diría mi inolvidable, amado y respetado profesor Jimmy Sierra, quien falleciera a destiempo, el 18 de agosto del año 2020. En aquel tiempo todo era distinto, todo era diferente. Los medios de comunicación tradicionales o, como prefiero llamarlos, convencionales, siempre estaban atentos a las fuentes, a los hechos ya los imprevistos. Me iniciaba en las labores comunicacionales desde la que fue mi primera plataforma: el reporterismo radial. Lo hice con entusiasmo y pasión, modestia aparte, y sí que aprendí en el día a día. Cuando hoy, cuatro décadas después, escucho a amigos y colegas plantearse la posibilidad de que se repita el “abril del 1984” en República Dominicana, en el 2024, me detengo a pensar de qué me perdí, qué no estoy viendo y qué saben, que muchos no sabemos, quienes pronostican pobladas. El proyecto de ley sobre Modernización Fiscal, en República Dominicana, fue retirado del Congreso Nacional, de acuerdo a lo anunciado por el presidente de la República, Luis Abinader, en atención a reclamos de los distintos sectores de la vida nacional con fácil y libre acceso (como ya casi todos tenemos) a los medios de comunicación social. “Estoy convencido de que nuestra democracia debe ser un diálogo constante, una conversación en la que cada voz cuente y cada opinión tenga su peso. La democracia no es, ni debe ser, un monólogo ni una práctica de cada cuatro años”, expuso el mandatario en su alocución de no más de seis minutos, el sábado 19 de octubre. Es un gesto muy valiente y democrático de parte del mandatario que apenas inicia su segunda gestión constitucional (2024-2028), en medio de un déficit fiscal superior a los 80 mil millones de pesos. Obvio que hay que celebrar el hecho de que en República Dominicana prevalezca, y ojalá se prolongue, un sistema político en el que escuchar la voz de todos sea un compromiso innegociable, pero también hay que preguntarse cuál será el trayecto que transitará el gobierno para hacer frente a todas las necesidades sociales y económicas que tienen distintos sectores de la población. En septiembre pasado, cuando el Poder Ejecutivo envió al Congreso Nacional el proyecto de Presupuesto y Ley de Gastos Públicos para el año 2025, indicaba que esa pieza priorizaba la inclusión social y la calidad de vida de las familias dominicanas, protegiendo su capacidad de consumo y sus medios de vida. En fin, ya el país no tendrá que someterse a la presión de una reforma, que el presidente Luis Abinader denominó Proyecto de Modernización Fiscal, y que la mayoría de los sectores nacionales calificó como paquetazo, foetazo o cualquier otro término que resultará lo más doloroso posible. Lo malo es que tampoco hay propuestas alternativas para que el Estado disponga de recursos que le permitan la aplicación de políticas públicas que impacten favorablemente a sectores de la población y permitan elevar el nivel de productividad y competitividad de la nación. No nos queda más, por el momento, que nos preguntamos: ¿En qué parará la cosa, caballero, en qué parará?