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Netanyahu desafía a sus críticos ante una Asamblea de la ONU marcada por el abandono de delegaciones

El primer ministro israelí rechazó las acusaciones de genocidio en Gaza mientras decenas de delegados abandonaban el salón de la Asamblea General. Mahmud Abbas denunció, por su parte, un “plan colonial” contra el pueblo palestino.

Por Julio Guzmán Acosta

NUEVA YORK.— La tribuna de las Naciones Unidas, concebida hace más de ocho décadas como escenario para el diálogo entre las naciones, volvió este jueves a reflejar las profundas fracturas que atraviesan al mundo.

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, llegó al podio de la Asamblea General entre aplausos, abucheos y un visible éxodo de diplomáticos. Decenas de representantes abandonaron el salón cuando el mandatario israelí se disponía a pronunciar su discurso, en una protesta coordinada contra la actuación de su Gobierno en Gaza.

Netanyahu no dejó pasar el gesto. Desde la tribuna calificó de “cobardes morales” a quienes se retiraban e invitó a marcharse a aquellos que todavía permanecieran en el recinto y compartieran esa posición.

El episodio dejó una de las imágenes políticas más contundentes de esta Asamblea General: numerosos asientos vacíos mientras el jefe del Gobierno israelí defendía ante el mundo las actuaciones de su país.

Netanyahu rechaza las acusaciones de genocidio

Uno de los momentos centrales del discurso llegó cuando Netanyahu negó que Israel esté perpetrando un genocidio en Gaza y calificó esa acusación como “la mayor mentira del siglo”.

Israel sostiene que sus operaciones militares están dirigidas contra Hamás y rechaza las acusaciones de genocidio. La controversia, sin embargo, ha trascendido el terreno político y diplomático para llegar a instancias internacionales.

La guerra comenzó después del ataque de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023, en el que murieron alrededor de 1,200 personas y 251 fueron secuestradas. La posterior ofensiva israelí ha causado más de 73,000 muertes palestinas, según las autoridades sanitarias de Gaza, cifras que no distinguen en su cómputo general entre civiles y combatientes.

Netanyahu defendió nuevamente la actuación de las fuerzas israelíes y rechazó las críticas internacionales contra su Gobierno.

Abbas denuncia un “plan colonial”
Numerosos asientos permanecen vacíos en el salón de la Asamblea General de la ONU después de que decenas de delegados abandonaran el recinto durante el discurso del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

Horas antes, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, había ofrecido desde Ramala un discurso grabado ante la Asamblea General, después de que Estados Unidos le negara el visado para acudir a Nueva York.

Su mensaje presentó una visión diametralmente opuesta a la de Netanyahu.

Abbas acusó al Gobierno israelí de impulsar un “plan colonial maligno” destinado, según afirmó, a borrar la presencia palestina de su territorio. También denunció la destrucción sufrida por Gaza y reclamó a la comunidad internacional que impida un nuevo desplazamiento masivo de palestinos.

El dirigente palestino volvió, además, a defender una solución de dos Estados que permita a palestinos e israelíes convivir como Estados separados.

Así, en apenas unas horas, la Asamblea escuchó dos relatos irreconciliables sobre una misma tragedia.

Gaza divide nuevamente a Naciones Unidas

El abandono del salón durante la intervención de Netanyahu no surgió espontáneamente. La misión palestina ante Naciones Unidas había solicitado previamente a otras delegaciones que participaran en una salida colectiva cuando el primer ministro israelí fuera anunciado para pronunciar su discurso.

El resultado fue una escena de fuerte contenido simbólico. Mientras algunos representantes abandonaban sus lugares, otros aplaudían al dirigente israelí y desde la presidencia de la Asamblea se reclamaba repetidamente orden en el recinto.

La guerra de Gaza continúa siendo, tres años después de su comienzo, uno de los asuntos que más profundamente dividen a la comunidad internacional.

Netanyahu responde a Zohran Mamdani

El primer ministro israelí llevó también a la tribuna de Naciones Unidas su enfrentamiento político con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, a quien acusó de antisemitismo y de difundir falsedades sobre Israel.

Mamdani ha acusado públicamente a Netanyahu de crímenes de guerra y genocidio y había reclamado anteriormente que Estados Unidos actuara en relación con la orden de arresto dictada contra el dirigente israelí por la Corte Penal Internacional. Netanyahu, por su parte, ha acusado al alcalde de respaldar a Hamás y de fomentar el antisemitismo, afirmaciones que Mamdani rechaza.

La disputa trasladó al corazón de la Asamblea General un enfrentamiento que ya había adquirido relevancia en la política neoyorquina.

Una Asamblea convertida en espejo de la crisis

La jornada dejó mucho más que discursos.

Dejó delegaciones levantándose de sus asientos, otras permaneciendo en ellos; acusaciones cruzadas, aplausos y abucheos; y, detrás de todo, la sombra de una guerra que continúa condicionando la diplomacia internacional.

Netanyahu utilizó la tribuna para defender la conducta de Israel y desafiar a sus críticos. Abbas recurrió a la misma Asamblea, aunque desde una pantalla, para reclamar protección internacional y denunciar lo que considera una política destinada a expulsar a los palestinos de su tierra.

Entre ambas intervenciones quedó retratada la distancia que todavía separa a israelíes y palestinos y, también, la profunda división existente entre los países llamados a contribuir a una salida política.

La Asamblea General de las Naciones Unidas volvió así a convertirse no solo en escenario de la diplomacia mundial, sino en espejo de sus fracturas.