La politóloga Rosemary Segurado considera que las movilizaciones en apoyo a Luiz Inácio Lula da Silva muestran capacidad para modificar la dinámica electoral frente a Flávio Bolsonaro. La disputa combina la fuerza de las calles con una batalla por la comunicación digital.
Redacción Internacional | Umbral — La puerta a tu información
SÃO PAULO, Brasil. Las calles brasileñas han vuelto a ocupar un lugar central en la campaña presidencial. Para la politóloga Rosemary Segurado, directora de Coletivo Digital, las concentraciones en respaldo a Luiz Inácio Lula da Silva constituyen una demostración de fuerza que podría abrir un punto de inflexión antes de la segunda vuelta del 25 de octubre.
La avenida Paulista fue el escenario principal de esa movilización. Según informó Brasil de Fato, la concentración reunió a un millón de personas en defensa de la democracia y de la reelección del presidente. La cifra corresponde a lo publicado por ese medio.
Las calles y el desafío de convertir el respaldo en votos
Segurado destacó también las movilizaciones en Recife y Campinas. En su lectura, la presencia de simpatizantes en distintas ciudades revela una capacidad de reacción del Partido de los Trabajadores (PT) que podría alterar el rumbo de la contienda.
Las comparaciones con Diretas Já, el movimiento por las elecciones presidenciales directas que marcó la lucha democrática brasileña en los años ochenta, expresan la carga simbólica atribuida a estas jornadas. Esa referencia histórica, sin embargo, no constituye una medición de intención de voto.
Durante el acto, Lula llamó a participar en el balotaje y a conversar con personas mayores que no acudieron a las urnas en la primera vuelta. Su exhortación apunta a una tarea decisiva: transformar el entusiasmo colectivo en participación electoral.
La controversia por el canal «Ejército de Lula»
La campaña también se disputa en los teléfonos móviles. El canal de WhatsApp «Ejército de Lula», impulsado por André Janones, quedó en el centro de una controversia después de que la candidatura de Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), denunciara una supuesta difusión de desinformación.
Según la cobertura de Folha de S.Paulo, el PT registró formalmente el canal ante el Tribunal Superior Electoral (TSE). Su presidente, Kassio Nunes Marques, condicionó la reactivación al cumplimiento de requisitos de información y a un plazo de 48 horas. El canal ya superaba los cuatro millones de seguidores, de acuerdo con ese periódico.
Segurado cuestionó la actuación de Nunes Marques, a quien atribuyó una posición favorable a Bolsonaro. Esa acusación corresponde a la valoración de la analista y no a una conclusión judicial. También defendió el canal como un mecanismo legítimo de organización y difusión de la campaña de Lula.
Una posibilidad de giro, todavía por confirmar
Para la politóloga, la reacción de los simpatizantes del presidente habría reducido la confianza que proyectaba la candidatura de Flávio Bolsonaro después de la primera vuelta. Segurado interpreta ese cambio como una señal de inquietud y acusa a sus adversarios de recurrir a la desinformación.
Su análisis plantea una posibilidad política, no un desenlace asegurado. La amplitud de una manifestación puede mostrar capacidad de convocatoria, pero el resultado dependerá de los votos depositados en las urnas.
En ese tránsito entre la plaza y el colegio electoral se juega el desafío de Lula: sostener la movilización, ampliar el diálogo y convertir el respaldo visible en una mayoría el 25 de octubre, fecha establecida por el calendario electoral brasileño para la segunda vuelta.




