Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se disputarán la Presidencia de Brasil en el balotaje del 25 de octubre, tras una primera vuelta marcada por una estrecha diferencia de apenas 1,87 puntos porcentuales.
Por Theo N. Guzmán
Umbral | La Puerta a tu Información
Brasilia.– Brasil amaneció este lunes frente a una nueva y decisiva batalla electoral. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro medirán fuerzas el próximo 25 de octubre en una segunda vuelta que se anuncia cerrada, después de que apenas 1,87 puntos porcentuales separaran a los dos candidatos en las urnas.
Con el 100 % de las secciones totalizadas, Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), terminó en primer lugar con el 47,03 % de los votos válidos, equivalentes a 56.104.503 sufragios, mientras Lula, del Partido de los Trabajadores (PT), alcanzó el 45,16 %, con 53.879.538 votos, de acuerdo con el cómputo final de la elección.
La distancia fue de 2.224.965 votos. Suficiente para colocar a Bolsonaro a la cabeza, pero demasiado estrecha para considerar decidido el destino político de la mayor nación de América Latina.
Ninguno consiguió superar la barrera del 50 % de los votos válidos necesaria para ganar en primera vuelta. Brasil deberá regresar, por tanto, a las urnas dentro de tres semanas.
Una elección que comienza de nuevo
La primera vuelta dejó atrás una campaña con varios contendientes. La segunda será distinta: dos candidatos frente a frente y un electorado dividido prácticamente por la mitad.
Los votos obtenidos por las candidaturas eliminadas adquieren ahora un peso determinante. Augusto Cury, Renan Santos y Ronaldo Caiado concentraron la mayor parte de esos sufragios, convertidos desde este lunes en terreno de conquista para las campañas del PL y del PT.
Flávio Bolsonaro llega al segundo turno fortalecido por haber terminado delante del mandatario, un resultado que modifica el tablero político y obliga al oficialismo a buscar apoyos fuera de sus fronteras tradicionales.
Tras conocerse el resultado, el senador afirmó que las urnas expresaron un deseo de cambio y proclamó el “fin de la era del PT”.
El candidato del PL reiteró además algunas de sus principales propuestas, entre ellas reducir el número de ministerios y poner fin a la posibilidad de reelección presidencial.
Lula prepara una nueva campaña
Del otro lado, Lula reconoció que esperaba un desenlace diferente en la primera vuelta.
El veterano dirigente del PT, que aspiraba a obtener una posición más favorable antes del balotaje, llamó a sus seguidores a asumir que la carrera comienza nuevamente.
Para Lula, la segunda vuelta ofrece la oportunidad de establecer con mayor nitidez las diferencias entre los dos proyectos que ahora se disputan el gobierno de Brasil.
El mandatario endureció también el discurso contra su adversario y anticipó una campaña en la que la trayectoria política y las controversias que han rodeado a Flávio Bolsonaro ocuparán un lugar central.
En sus declaraciones posteriores a la votación, Lula formuló graves acusaciones contra el senador, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, al atribuirle presuntos vínculos con milicianos y organizaciones criminales. Se trata de señalamientos realizados por Lula en el contexto de la confrontación electoral.
Dos millones de votos separan dos proyectos
El mapa electoral brasileño vuelve así a dibujar una nación partida entre dos grandes corrientes políticas.
Pero esta vez existe una diferencia significativa: quien lleva el apellido Bolsonaro no persigue al candidato del PT desde el segundo lugar. Flávio Bolsonaro comienza el balotaje después de haber ganado la primera vuelta.
La ventaja, sin embargo, está lejos de ser definitiva.
Entre ambos candidatos quedaron más de nueve millones de votos válidos depositados en favor de otras opciones. A ellos se suma un amplio universo de abstencionistas que también podrá participar el 25 de octubre.
La segunda vuelta será, por ello, otra elección.
Lula tendrá que ensanchar su coalición y recuperar terreno entre sectores que se alejaron del oficialismo. Bolsonaro, por su parte, deberá conservar el caudal que lo llevó al primer lugar y convencer a una parte de los electores que votaron por candidatos diferentes.
Brasil entra desde ahora en tres semanas decisivas.
Ya no habrá espacio para repartir la atención entre numerosos aspirantes. Frente al elector quedarán dos nombres, dos historias políticas y dos maneras distintas de concebir el rumbo del país.
El 25 de octubre, las urnas tendrán la última palabra.




