La empresa atribuye las restricciones a incidentes técnicos, mientras la controversia sobre el trato a las campañas digitales cobra fuerza antes de la segunda vuelta presidencial.
Por Redacción Internacional | Umbral
BRASILIA.— Meta reconoció fallas técnicas que afectaron herramientas publicitarias de la campaña del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, pero negó que respondieran a una decisión política o a un intento de interferir en las elecciones. La explicación llega en medio de cuestionamientos sobre la actuación de sus plataformas durante la contienda electoral.
La compañía sostiene que aplica criterios iguales a las candidaturas. El reconocimiento de errores, sin embargo, no resuelve por sí solo la controversia: admitir un fallo técnico y demostrar un trato deliberadamente favorable a un candidato son cuestiones distintas.
Restricciones y reclamos de transparencia
El debate ha trascendido a las campañas. El Ministerio de Justicia brasileño remitió documentos al Ministerio Público Federal y a la autoridad de protección de datos, en los que cuestiona la transparencia de los bloqueos, las eliminaciones de publicaciones y las limitaciones de alcance. También planteó medidas para restablecer contenidos restringidos injustificadamente.
Por su parte, el equipo de Lula presentó denuncias ante organismos brasileños y Naciones Unidas por las supuestas ventajas concedidas a Flávio Bolsonaro. Solicitó investigar posibles irregularidades y preservar datos y comunicaciones internas de Meta. Estas acusaciones requieren investigación y no equivalen a una determinación judicial de responsabilidad.
Una disputa digital en plena recta final
La polémica acompaña una competencia electoral reñida. Lula y el senador Flávio Bolsonaro se encaminan a la segunda vuelta del 25 de octubre, con la comunicación digital entre los asuntos que marcan el tramo decisivo de la campaña.
El episodio coloca en primer plano una exigencia democrática: que las plataformas expliquen con claridad sus decisiones y ofrezcan mecanismos eficaces para corregir errores. Cuando una restricción afecta la comunicación electoral, la transparencia resulta esencial para sostener la confianza pública.




