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República Dominicana apuesta por transformar la basura en una herramienta contra el cambio climático

La gestión de residuos sólidos abre una oportunidad para reducir las emisiones de metano, proteger el agua y recuperar materiales. Max Puig plantea extender las plantas de tratamiento y aprovechamiento a otras regiones del país.

Por Virtudes Álvarez Sampedro | Umbral
24 de octubre de 2026

Santo Domingo.— La basura que se acumula en los vertederos deja una huella que desborda sus límites: contamina, desperdicia recursos y alimenta el calentamiento del planeta. Frente a ese desafío, República Dominicana busca impulsar sistemas de gestión de residuos sólidos que permitan recuperar materiales, tratar los desechos y reducir las emisiones asociadas a su descomposición.

Durante una visita a Móvil Soluciones Ambientales, en San Francisco de Macorís, Max Puig, vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono, defendió la sustitución gradual de los vertederos a cielo abierto por instalaciones de tratamiento y disposición controlada.

Según el reporte oficial, la planta procesa entre 600 y 650 toneladas diarias, procedentes de localidades como San Francisco de Macorís, Moca, Tenares y Samaná. Sus operaciones incluyen clasificación, recuperación de materiales, tratamiento de lixiviados y manejo especializado de residuos peligrosos. Puig abogó por extender estas iniciativas mediante tecnologías apropiadas y participación municipal.

El metano: una amenaza que nace entre los desechos

La dimensión climática del problema resulta decisiva. Cuando la materia orgánica se descompone sin oxígeno, produce metano, un gas con una elevada capacidad para retener calor.

De acuerdo con Naciones Unidas, el sector de los residuos —que incluye vertederos y aguas residuales— genera alrededor del 20 % de las emisiones de metano causadas por actividades humanas en el mundo. Durante sus primeras dos décadas en la atmósfera, este gas atrapa más de 80 veces el calor del dióxido de carbono, por lo que reducir sus emisiones ofrece beneficios climáticos a corto plazo.

Por ello, el manejo de los desechos orgánicos ocupa un lugar central entre las soluciones. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente identifica opciones como el compostaje y la digestión anaerobia controlada, que permite obtener biogás y aprovechar el material restante como fertilizante. Son alternativas cuyo potencial depende de una separación y una operación adecuadas.

Recuperar materiales y proteger los recursos naturales

La economía circular propone prolongar la utilidad de los materiales y reducir el volumen que termina enterrado. En ese enfoque, los residuos se convierten en insumos que pueden regresar a la producción, mientras los desechos que requieren tratamiento especial reciben un manejo diferenciado.

El compostaje ofrece otro beneficio: cuando se realiza correctamente, puede contribuir a recuperar la fertilidad del suelo, mejorar su capacidad de retener agua y reducir la dependencia de fertilizantes químicos, según el organismo ambiental de Naciones Unidas.

Un respaldo legal para ampliar el modelo

En el ámbito nacional, la Ley 98-25 modificó la Ley 225-20 sobre Gestión Integral y Coprocesamiento de Residuos Sólidos. La reforma, publicada en diciembre de 2025, incorporó las plantas de valorización y los proyectos integrados que reúnen tratamiento y disposición final en un mismo recinto.

La información oficial sobre la visita no ofrece una estimación de las emisiones evitadas por la planta. Su volumen de procesamiento describe la escala de sus operaciones; medir su contribución climática requerirá conocer cuánto material recupera, qué tratamiento recibe la fracción orgánica y cómo se controlan los gases.

El desafío dominicano consiste en convertir ese potencial en resultados verificables: menos residuos abandonados, mayor aprovechamiento y una reducción efectiva de la contaminación.