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Brasil llega a una segunda vuelta ajustada entre alianzas y sospechas digitales

Flávio Bolsonaro conserva una ligera ventaja numérica sobre Lula en los sondeos, mientras la justicia electoral exige igualdad de trato a Meta y examina denuncias sobre presuntas irregularidades en las redes.

Por Redacción Internacional | Umbral
Información al 22 de octubre de 2026.

Brasil afronta la segunda vuelta presidencial del 25 de octubre con una competencia estrecha entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), y el senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL). Las alianzas partidarias, la movilización electoral y la controversia sobre las plataformas digitales marcan el tramo decisivo.

Flávio, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, encabezó la primera vuelta con el 47,03 % de los votos válidos, frente al 45,16 % de Lula, según el recuento del Tribunal Superior Electoral (TSE) con el 99,99 % de las urnas escrutadas. La diferencia de 1,87 puntos le dio impulso, pero dejó abierta la disputa.

Las alianzas después de la primera vuelta

El candidato del PL recibió el respaldo de los excandidatos Augusto Cury, de Avante; Ronaldo Caiado, del PSD; Romeu Zema, de Novo, y Clariana Barão, de DC. También sumó a Republicanos, Podemos y la federación Unión Progresista, integrada por União Brasil y Progressistas.

El apoyo de Caiado, sin embargo, no representa una adhesión de todo el PSD, que concedió libertad de decisión a sus integrantes.

Lula recibió el respaldo de Unidad Popular (UP), el Partido Comunista Brasileño (PCB) y el Partido Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU), este último mediante un voto crítico. Esos apoyos se agregan a su alianza con PSB, PDT, PSOL-Rede, PCdoB y PV.

El PCO llamó al voto nulo, mientras Renan Santos, de Missão, y Wilson Grassi, de Democrata, no habían declarado respaldo a ninguno en las fuentes consultadas. El MDB dividió sus apoyos entre los finalistas.

Aunque Flávio ha incorporado más adhesiones, los acuerdos entre dirigentes no garantizan la transferencia de sus electores. La capacidad de movilización será decisiva para ambos.

Campaña áspera y sondeos ajustados

El debate organizado por Band el 18 de octubre estuvo marcado por acusaciones mutuas de corrupción y enfrentamientos sobre seguridad, salud y soberanía. Lula desafió a su adversario a transparentar sus cuentas, mientras las dos campañas buscaron elevar el rechazo al rival.

El presidente concentra su mensaje en la protección social y los derechos laborales. Flávio insiste en la seguridad y el cambio de gobierno.

Los sondeos mantienen una ventaja numérica del candidato del PL dentro del margen de error. Datafolha, con entrevistas realizadas los días 13 y 14 de octubre, registró un 47 % para Flávio y un 45 % para Lula. Quaest, cuyo trabajo de campo se desarrolló entre el 17 y el 20 de octubre, situó al senador en el 45 % y al mandatario en el 44 %. Ambos estudios tienen un margen de error de dos puntos.

Las cifras describen una elección abierta: no permiten presentar la diferencia como una ventaja concluyente ni anticipar el resultado de las urnas.

Meta bajo escrutinio judicial

La disputa digital adquirió dimensión institucional después de que la campaña de Lula denunciara restricciones al alcance de publicaciones, dificultades para impulsar anuncios y diferencias en herramientas de inteligencia artificial de Meta.

El TSE exigió a la compañía demostrar que garantiza igualdad de trato entre las candidaturas. El 20 de octubre, el ministro Marco Aurélio Bellizze se reunió con representantes de la empresa y de ambas campañas para examinar el cumplimiento de la orden.

Meta niega interferencia política y atribuye las incidencias a fallos técnicos. La determinación judicial exige transparencia y criterios uniformes, pero no constituye una sentencia definitiva que pruebe una manipulación deliberada a favor de Flávio.

El 21 de octubre, la campaña de Lula presentó otra acción para investigar presuntos abusos y solicitar sanciones si se acreditan. Es una petición pendiente de resolución, no una condena.

El NetLab de la Universidad Federal de Río de Janeiro identificó 1.613 anuncios político-electorales impulsados desde el extranjero y por actores sin autorización para realizar propaganda electoral en Brasil. Detectó páginas apócrifas, pagos en moneda extranjera y elementos de coordinación.

Sin embargo, los contenidos promovían o atacaban a distintos candidatos, por lo que el informe no permite atribuir toda esa actividad a una sola campaña.

Por otra parte, Intercept Brasil informó de pagos de 600.000 reales de la campaña de Flávio a Elytron, empresa señalada por un exconsultor por ofrecer tecnología para crear cuentas falsas y desarrollar operaciones de influencia. La compañía y la campaña niegan servicios ilegales; la contratación no demuestra que esas herramientas se utilizaran en esta elección.

Los hallazgos justifican investigaciones, pero la evidencia examinada no permite afirmar que una dirección regional de la ultraderecha haya activado miles de cuentas falsas para Flávio ni acreditar una misma operación en Chile, Ecuador, Honduras, Perú y Colombia.

Brasil decidirá su presidencia en las urnas mientras sus instituciones afrontan otro desafío: esclarecer las denuncias y garantizar que la competencia digital se desarrolle con transparencia e igualdad.