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El Times llama a frenar a Trump; Umbral respalda la defensa de la democracia

Hay editoriales que sacuden la conciencia democrática de una nación. El llamado de The New York Times a frenar a Donald Trump en las urnas constituye una firme advertencia contra el autoritarismo. Umbral comparte esa defensa de las libertades y reivindica un periodismo que fiscalice al poder y denuncie sus abusos.

Por Julio Guzmán Acosta | Umbral

Hay editoriales que trascienden la página donde fueron escritos y se convierten en una interpelación a su tiempo. El publicado por el consejo editorial de The New York Times, que reclama una respuesta electoral frente a Donald Trump, pertenece a esa categoría: una advertencia sobre el deterioro democrático y un llamado a recuperar los límites que ningún gobernante debería franquear.

En las elecciones legislativas de este martes 3 de noviembre, el periódico pide castigar en las urnas al Partido Republicano y fortalecer una oposición capaz de ejercer un contrapeso efectivo. Su argumento central es que la concentración del poder y la complacencia de quienes deberían fiscalizarlo están poniendo en peligro la democracia estadounidense.

La fuerza de ese pronunciamiento merece una valoración positiva. Su relevancia reside en colocar la responsabilidad democrática por encima de la comodidad editorial. Cuando el ejercicio del poder amenaza con desbordar sus límites, el periodismo debe examinarlo con rigor y explicarle a la ciudadanía qué está en juego.

Según el texto reseñado, el consejo editorial del diario acusa a Trump de erosionar el Estado de derecho, utilizar las instituciones con fines de represalia y favorecer intereses particulares desde la presidencia. También atribuye responsabilidad a los dirigentes republicanos que han acompañado esas actuaciones o han renunciado a enfrentarlas. Son señalamientos del periódico que convierten su editorial en una impugnación política tanto del presidente como de la estructura partidaria que lo sostiene.

Esa dimensión resulta fundamental. El debilitamiento de una democracia rara vez depende de una sola voluntad. Necesita funcionarios que obedezcan sin preguntar, legisladores que abandonen su deber de vigilancia y dirigentes que confundan la lealtad partidaria con la subordinación personal. El poder encuentra terreno fértil para sus excesos cuando quienes pueden limitarlo deciden mirar hacia otro lado.

El editorial introduce, además, un matiz que fortalece su razonamiento: reconoce las deficiencias del Partido Demócrata. Su respaldo electoral se plantea como un instrumento para restablecer contrapesos, sin absolver a la oposición de sus propias carencias. Esa distinción permite comprender el alcance del llamado: frenar una amenaza inmediata no obliga a renunciar a la crítica de quienes puedan contenerla.

Desde Umbral compartimos el núcleo democrático de esa posición. Nos situamos en una línea informativa comprometida con la fiscalización del poder, la defensa de las libertades públicas, la dignidad humana y el rechazo a las prácticas autoritarias. Ese compromiso exige contrastar los hechos, distinguir las acusaciones de lo demostrado y sostener la independencia frente a cualquier gobierno o partido.

La claridad editorial y el rigor informativo se necesitan mutuamente. Una convicción democrática pierde fuerza si descuida la verdad; una información rigurosa cumple mejor su función cuando ayuda a comprender las consecuencias humanas y políticas de los hechos. Defender las instituciones también supone exigir que respondan a las necesidades de la población, protejan sus derechos y permitan corregir los abusos.

Desde la República Dominicana y América Latina, esta discusión tiene una resonancia particular. Conocemos el costo de los poderes que se presentan como salvadores, reclaman obediencia y terminan tratando el desacuerdo como una amenaza. También sabemos que las decisiones de Washington tienen consecuencias más allá de sus fronteras. Por eso, la calidad de la democracia estadounidense forma parte de una preocupación internacional legítima.

El mérito del editorial del Times está en recordar que las elecciones pueden abrir una oportunidad para detener el deterioro institucional. En esta jornada se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes y aproximadamente un tercio del Senado. Está en disputa, por tanto, la capacidad del Congreso para investigar, fiscalizar y limitar al Ejecutivo durante la segunda mitad del mandato presidencial.

Las urnas no resolverán por sí solas todas las fracturas de la sociedad estadounidense. La defensa democrática exige también organización ciudadana, justicia independiente, libertad de expresión y medios dispuestos a investigar incluso cuando hacerlo resulte incómodo. Pero el voto puede modificar la relación de fuerzas que permite al poder actuar sin suficiente vigilancia.

Celebramos, por ello, la contundencia de este pronunciamiento. Su valor consiste en recordar que la rendición de cuentas es una obligación y que ninguna victoria electoral concede permiso para disponer de las instituciones como patrimonio propio.

En esa defensa de la democracia, de las libertades y del deber de exigir cuentas al poder, Umbral sitúa su voz. El periodismo tiene que mantener encendida la luz allí donde la arbitrariedad necesita oscuridad.