María Cristina Camilo, Ramón de Luna, Buenaventura “Bueno” Torres y Joaquín Jiménez Maxwell: cuatro grandes voces de la radio dominicana cuyo talento y trayectoria dejaron una huella imborrable en la memoria de generaciones de oyentes. Montaje fotográfico.
Internet ha transformado la relación entre los locutores y su público. La radio conserva su capacidad de acompañar, informar y educar, mientras las cámaras hacen visibles a quienes durante décadas fueron conocidos principalmente por su voz.
Por Julio Guzmán Acosta | Umbral
Reportaje sobre la Radio Dominicana
Durante décadas, escuchar radio significaba conocer a una persona sin haberla visto. El oyente reconocía una pausa, una risa, una manera de pronunciar las noticias. A partir de esos sonidos imaginaba un rostro. El locutor podía entrar todos los días en la casa y seguir siendo, fuera de ella, un desconocido.
Internet alteró esa relación. Hoy, la cámara permite mirar al comunicador mientras entrevista, comenta, escucha o discute. La cabina dejó de ser un espacio reservado a quienes trabajaban dentro: también es un escenario al que el público accede desde el teléfono.
La transformación plantea una pregunta que atraviesa la historia de la radio en la República Dominicana: ¿qué cambia cuando el medio que enseñó a imaginar comienza a mostrar?
Cuánta radio escuchan los dominicanos

La Encuesta Nacional de Consumo Cultural (ENCC) 2024, realizada por el Banco Central junto al Ministerio de Cultura, ofrece una medida concreta. El 33.4 % de la población de 13 años o más declaró haber escuchado una emisora durante la semana anterior a la entrevista, por medios tradicionales o internet.
Entre esos oyentes, el 47.3 % escuchó radio todos los días de la semana de referencia. Las modalidades de acceso se distribuyeron así:
| Modalidad de escucha | Porcentaje entre quienes escucharon radio |
| Radiofrecuencia AM/FM | 56.6 % |
| Internet | 19.8 % |
| Ambas modalidades | 23.7 % |
La encuesta se levantó entre abril y mayo de 2024. Los porcentajes presentan una pequeña diferencia al sumarse, por el redondeo. Tampoco miden específicamente la visualización de cabinas: escuchar radio por internet puede ser una experiencia exclusivamente sonora.
Estos datos muestran que la transmisión por antena y la distribución digital conviven. Para comprender el cambio, conviene distinguir el acceso al audio por internet de la incorporación de vídeo a un programa radial.
En el campo, una voz puede ser también una escuela
La importancia rural de la radio se entiende por sus posibilidades prácticas: un receptor puede acompañar otras tareas y recibir una señal sin contratar datos móviles. La escucha tampoco exige saber leer.
La experiencia de Radio Santa María permite documentar esa dimensión educativa. Sus Escuelas Radiofónicas comenzaron la educación básica el 1 de agosto de 1971, desde La Vega, mediante un sistema que combina materiales impresos, lecciones por radio y encuentros presenciales con tutores.
Una resolución del Senado, aprobada por su cincuentenario en agosto de 2021, consignó presencia en 23 provincias, 168,430 personas alfabetizadas hasta tercer grado, 118,631 graduadas de primaria y más de 20,000 de secundaria, desde 1971 hasta 2021. Son resultados acumulados de un proyecto educativo; las categorías no deben sumarse como si necesariamente representaran personas distintas.

La enseñanza radiofónica demuestra que la influencia de un medio puede expresarse en algo más que audiencia. También puede medirse en oportunidades de formación para jóvenes y adultos que no pudieron completar sus estudios.
La expansión digital, por otra parte, alcanza al campo. La ENHOGAR-2024, de la Oficina Nacional de Estadística, situó en 85.1 % la proporción de la población rural de cinco años o más que utilizó internet durante los tres meses anteriores a la encuesta. Ese dato indica uso, pero no garantiza conexión permanente, velocidad suficiente o capacidad para pagar una transmisión de vídeo prolongada.
No se identificó, entre las fuentes públicas consultadas, una tasa reciente de escucha rural directamente comparable con el 33.4 % nacional de la ENCC. Por tanto, estas cifras no permiten afirmar que la radio sea hoy el medio más consumido en las zonas rurales. Sí documentan su alcance educativo y el contexto en que comparte espacio con internet.
Cuando la cabina se convirtió en pantalla
La adaptación dominicana tiene antecedentes identificables. Según la propia Z101, su proyecto informativo llegó a la web en diciembre de 2008 y, en 2018, se transformó en una plataforma multimedia que reunía emisora, diario digital y Z TV. En 2019, el medio describía la distribución de audio, vídeo, textos y fotografías, además de transmisiones por redes sociales.
La evolución también fue recogida por Listín Diario en un reportaje de agosto de 2021 sobre programas y comunicadores como Jochy Santos, Alberto Vargas, Bolívar Valera y Santiago Matías. El trabajo mostraba distintas formas de combinar la emisión radial con YouTube.
En aquel reportaje, Santos advertía que el espectador podía observar lo que ocurría dentro de la cabina. Vargas planteaba la necesidad de conservar la naturalidad de la radio aun con cámaras alrededor. Son testimonios publicados en 2021, no entrevistas realizadas para este trabajo.

El cambio afecta la producción. Además del sonido, entran en juego la iluminación, los encuadres y el lenguaje corporal. Una reacción que antes permanecía fuera de la experiencia del oyente puede convertirse en el centro de un fragmento audiovisual.
Internet dio rostro a las voces
Para los locutores conocidos principalmente por el sonido, el vídeo incorpora una nueva forma de reconocimiento. El público asocia la voz con una mirada, un gesto y una presencia física.
Ser poco reconocido visualmente no significaba carecer de prestigio. Algunas voces tenían una enorme familiaridad entre los oyentes. Lo que cambia es la posibilidad de identificar a quien habla sin tener que asistir a un acto, encontrar su fotografía o verlo en otro medio.
Esta lectura del cambio se desprende de los formatos documentados: la relación puede hacerse más cercana, pero también más expuesta. El comunicador debe atender lo que dice y lo que muestra. La expresión de quien escucha puede influir en cómo se interpreta una conversación.
Internet modifica, además, la duración pública del programa. Una emisión puede quedar disponible después de concluir; una entrevista puede circular completa o convertirse en fragmentos. Para la diáspora, ese archivo ofrece la posibilidad de volver a una conversación dominicana desde otro país y a otra hora.
Voces que hicieron historia
El recorrido comenzó mucho antes de las cámaras digitales. Las reseñas históricas sitúan entre los pioneros a Frank Hatton Guerrero, vinculado a las experiencias radiofónicas de la década de 1920. El 8 de abril de 1928 empezó a transmitir HIX, estación oficial del Estado dominicano. Aquella etapa abrió el camino a una cultura de noticias, música y entretenimiento por las ondas.

María Cristina Camilo, “Maíta”, representa una conexión temprana entre voz e imagen. Pionera de la radio y la televisión, fue durante décadas la voz de los sorteos de la Lotería Nacional. En 1952 presentó la primera emisión de la televisión dominicana, con la retransmisión de Romance Campesino. Su trayectoria recuerda que la relación entre ambos medios precede ampliamente a internet.
Ramón de Luna, figura fundamental del periodismo radial del Cibao, comenzó como locutor en 1948. El Ministerio de Educación destacó la función de La situación mundial en la defensa de las libertades públicas durante los doce años de Joaquín Balaguer. Su selección como Premio Nacional de Periodismo 2021 fue la primera en reconocer, dentro de ese galardón, a un profesional del periodismo radial del interior.
Buenaventura “Bueno” Torres y Joaquín Jiménez Maxwell están ligados a la memoria de Radio Mil Informando. Torres destacó como voz noticiosa y Maxwell dirigió la emisora. Una reseña de Primicias, que recoge recuerdos del propio Torres, describe una presentación de las noticias que incorporaba dramatización y rompía con la lectura lineal.
Teo Veras reunió locución, producción, dirección e investigación. El Matutino de Teo Veras, en La 91, fue una de sus propuestas reconocidas. También escribió Las telecomunicaciones en América y República Dominicana: origen y desarrollo. Al recordar su trayectoria en 2018, Acento destacó su contribución a la modernización tecnológica del medio.
No constituyen una lista exhaustiva. Sus recorridos permiten observar distintas funciones de la radio: entretenimiento, información, defensa de libertades, innovación y preservación de la memoria.
La imagen amplía el alcance y cambia las exigencias
La distribución audiovisual permite prolongar entrevistas, acercar voces a nuevos públicos y ofrecer otras posibilidades comerciales. También crea una presión: producir momentos que atraigan atención fuera del programa completo.
Un fragmento puede conservar el sentido de una conversación o eliminar el contexto que lo explica. Para el periodismo radial, esa diferencia importa. La búsqueda de reproducciones exige el mismo cuidado editorial que la transmisión en directo.
Las mediciones también requieren precisión. Suscriptores, reproducciones y espectadores simultáneos describen fenómenos distintos; ninguno equivale por sí solo a la audiencia nacional o rural de una emisora. Las estadísticas consultadas no permiten atribuir a las cámaras un aumento cuantificado de confianza o influencia.
La radio dominicana ocupa ahora varios espacios: el receptor, el vehículo, el teléfono y la pantalla. Puede enseñar mediante una escuela radiofónica o mostrar una entrevista desde la cabina.
El rostro añade información a la voz. Pero el valor de esa voz sigue dependiendo de lo que ofrece al público: compañía, utilidad, memoria y credibilidad.




