Ciudadanos encienden velas durante una vigilia, en un gesto de memoria y solidaridad. El Movimiento Justicia Jet Set convocó para este miércoles 14 de octubre, a las 6:00 de la tarde, un encuentro frente al Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, donde serán encendidas 236 luces por las víctimas del derrumbe ocurrido el 8 de abril de 2025. La iniciativa busca honrar a los fallecidos, acompañar a sus familias y mantener vivo el reclamo de justicia mientras continúa el proceso judicial contra Antonio y Maribel Espaillat.
Por Julio Guzmán Acosta | Umbral, La puerta a tu información
SANTO DOMINGO. El Movimiento Justicia Jet Set convocó a familiares de las víctimas, sobrevivientes y ciudadanos a la vigilia “Luz para la justicia”, que se celebrará este miércoles 14 de octubre, a las 6:00 de la tarde, frente al Palacio de Justicia de Ciudad Nueva. La actividad rendirá homenaje a las 236 personas fallecidas en el derrumbe de la discoteca y mantendrá vivo el reclamo de justicia, a más de un año y medio de una tragedia por la que los hermanos Antonio y Maribel Espaillat continúan siendo procesados, sin una sentencia condenatoria hasta la fecha.
El encuentro tendrá como símbolo el encendido de 236 luces: una por cada vida perdida el 8 de abril de 2025. La convocatoria busca reunir el recuerdo de los fallecidos, el acompañamiento a quienes sobrevivieron y la exigencia de una respuesta judicial.
“Una luz para recordar a quienes ya no están, para abrazar a quienes siguen sufriendo y para pedir que su memoria ilumine la decisión más justa”, expresa el mensaje difundido por el movimiento.
Una vigilia para sostener la memoria
La iniciativa propone que la memoria de las víctimas permanezca presente mientras avanza el proceso judicial. Los organizadores invitan a los asistentes a llevar una vela, preferiblemente colocada en un vaso, y a participar junto a sus familiares.
“Que ninguna vida sea olvidada. Que ningún dolor sea indiferente. Que su luz nos guíe hasta la justicia”, señala la convocatoria.
El lugar elegido sitúa el homenaje frente a la institución donde se conoce el expediente. Allí, el miércoles, las velas servirán como expresión pública de solidaridad con las familias y de su demanda de justicia.
La madrugada que interrumpió la música
El colapso ocurrió en la madrugada del martes 8 de abril de 2025, durante una presentación del merenguero Rubby Pérez en la discoteca Jet Set, en Santo Domingo. El desplome del techo convirtió una noche de música en una emergencia de enormes dimensiones, con 236 fallecidos y más de 180 heridos.
Entre las personas que murieron estuvieron el propio Rubby Pérez, los exbeisbolistas de Grandes Ligas Octavio Dotel y Tony Blanco, y la gobernadora de Montecristi, Nelsy Cruz. Sus nombres dieron una proyección internacional al duelo, pero el alcance de la tragedia está contenido en cada una de las 236 vidas perdidas.
Un año y seis meses después, la convocatoria vuelve a colocar a las víctimas en el centro de la atención pública. Su mensaje reúne dos propósitos: honrar a los fallecidos y acompañar a quienes continúan sufriendo las consecuencias de aquella madrugada.
Antonio y Maribel Espaillat siguen en juicio, sin condena
El proceso contra los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, vinculados a la propiedad y administración del establecimiento, llegó al juicio de fondo el 28 de agosto de 2026, con la lectura de la acusación del Ministerio Público y de las querellas presentadas por las partes.
El caso se conoce en la Cuarta Sala de la Cámara Penal del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional, bajo la dirección del juez Franny González Castillo.
La Fiscalía les atribuye homicidio involuntario y golpes y heridas involuntarias. La acusación sostiene que una cadena de negligencias relacionadas con la estructura y el mantenimiento del local desembocó en el derrumbe. La responsabilidad penal de los acusados deberá ser determinada por el tribunal a partir de las pruebas y los argumentos de las partes.
Hasta este 13 de octubre de 2026, la información judicial consultada da cuenta de un juicio en curso, sin sentencia condenatoria. La ausencia de condena tampoco equivale a una absolución: el proceso todavía no ha concluido.
Qué sostiene la acusación
Según el expediente presentado por el Ministerio Público, el techo del establecimiento fue sobrecargado con equipos de climatización de gran volumen y tinacos de agua sin estudios técnicos que garantizaran la capacidad de la estructura para soportarlos.
La Fiscalía sostiene, además, que se ignoraron advertencias internas sobre el deterioro del techo. Para respaldar su acusación, incorporó hallazgos de especialistas que examinaron la edificación y las causas del colapso.
Estos señalamientos constituyen la tesis acusatoria que se discute ante el tribunal. Los abogados de los hermanos Espaillat han cuestionado los argumentos de la acusación.
La discusión sobre los cargos mantiene abierto el proceso
El pasado 9 de octubre, el juez Franny González aplazó para el viernes 16 de octubre la audiencia en la que debe evaluar la solicitud de modificación y ampliación de la calificación jurídica presentada por las partes querellantes.
Los representantes de víctimas buscan que los hechos sean examinados bajo una calificación dolosa o voluntaria, más grave que la de homicidio involuntario sostenida por el Ministerio Público. Se trata de una petición pendiente de decisión judicial, no de un cambio de cargos ya aprobado.
El magistrado indicó que necesita valorar las pruebas y que su decisión deberá ajustarse a la ley.
Esta discusión constituye uno de los asuntos pendientes del juicio. La cobertura consultada, sin embargo, no permite atribuir toda la duración del proceso a una única causa.
Doscientas treinta y seis luces frente a la justicia
La vigilia se celebrará dos días antes de la audiencia anunciada. Su convocatoria enlaza el homenaje a las víctimas con la atención pública sobre un expediente que aún debe producir una respuesta judicial.
Para las familias, cada vela llevará el significado de una ausencia. Para el movimiento, las 236 luces serán una forma de sostener el recuerdo y renovar su reclamo: que el tiempo no borre los nombres de quienes murieron ni vuelva indiferente el dolor de quienes quedaron.




