· Tras tres meses de crisis, EEUU e Irán firman la paz el 19 de junio en Suiza, con impacto global.
Por Thiago N. Guzmán
La madrugada de este lunes quedará registrada como una de las jornadas más trascendentes para la diplomacia internacional de las últimas décadas. Luego de tres meses y medio de guerra, amenazas cruzadas, operaciones militares y complejas negociaciones desarrolladas bajo estricta reserva, Irán y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo de paz que declara el cese inmediato y definitivo de las operaciones militares en todos los escenarios del conflicto, incluido el territorio libanés.
La noticia fue confirmada por el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, quien actuó como uno de los principales facilitadores del diálogo entre ambas partes. Horas después, el presidente estadounidense Donald Trump celebró públicamente el entendimiento a través de su red Truth Social.
“El acuerdo con la República Islámica de Irán ya es un hecho. ¡Felicidades a todos!”, escribió el mandatario, al tiempo que autorizó la apertura plena y sin restricciones del estratégico estrecho de Ormuz y el levantamiento inmediato del bloqueo naval estadounidense en la región.
En un mensaje que rápidamente recorrió los mercados y las cancillerías del mundo, Trump concluyó con una frase destinada a convertirse en símbolo de esta nueva etapa: “Barcos del mundo, pongan en marcha sus motores. ¡Que fluya el petróleo!”.
Desde Teherán, las autoridades iraníes también ratificaron el entendimiento. El viceministro de Asuntos Jurídicos e Internacionales, Kazem Gharibabadi, confirmó que el memorando ya se encuentra finalizado y sostuvo que el cese de las operaciones militares comenzará de manera inmediata.
Sin embargo, el funcionario dejó en claro que la República Islámica mantendrá una estricta vigilancia sobre el cumplimiento de los compromisos asumidos por Washington. Según explicó, el documento fue redactado bajo una lógica de cautela y desconfianza, producto de décadas de tensiones y enfrentamientos entre ambos países.
Gharibabadi destacó además que el acuerdo no fue exclusivamente fruto de la diplomacia, sino también de lo que calificó como la resistencia militar y política de Irán durante el conflicto. En su declaración, rindió homenaje a los combatientes fallecidos y al respaldo popular que sostuvo al gobierno durante los meses más críticos de la guerra.
Un acuerdo alcanzado al borde del abismo
La paz llegó cuando la región parecía acercarse nuevamente al precipicio.
Apenas horas antes del anuncio, las Fuerzas de Defensa de Israel lanzaron un bombardeo sobre el sur de Beirut que destruyó un complejo residencial de cinco plantas y dejó víctimas fatales y varios heridos. El ataque provocó una inmediata condena tanto de dirigentes iraníes como del propio Trump, quien reconoció públicamente su malestar por la operación.
Mohammad Baqer Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní y uno de los negociadores del acuerdo, acusó a Israel de intentar sabotear los avances diplomáticos y cuestionó la capacidad de Estados Unidos para controlar a su principal aliado en la región.
Desde Washington, Trump expresó que la ofensiva “no debería haber ocurrido”, especialmente en una jornada decisiva para la consolidación de la paz. Asimismo, reclamó el fin de todas las acciones militares, tanto por parte de Israel como de Hezbolá.
De acuerdo con la Dirección General de Defensa Civil del Líbano, el ataque dejó al menos tres muertos y seis heridos. Posteriormente trascendió que las fuerzas israelíes habían informado previamente de la operación al Comando Central estadounidense (CENTCOM).

El petróleo responde con una fuerte baja
Los mercados reaccionaron con rapidez al anuncio.
La confirmación de la reapertura del estrecho de Ormuz, corredor por el que transita una parte sustancial del comercio energético mundial, provocó una caída inmediata en los precios internacionales del crudo.
El barril de Brent descendió un 3,42 %, ubicándose en 84,34 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) retrocedió un 3,98 %, hasta los 81,50 dólares por unidad.
Analistas internacionales interpretan el movimiento como una señal de alivio ante la desaparición del riesgo de interrupciones en el suministro global de energía, uno de los principales temores que había impulsado la volatilidad de los mercados durante los últimos meses.
Europa celebra y el mundo observa
La reacción internacional fue prácticamente inmediata.
Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido difundieron una declaración conjunta en la que saludaron el acuerdo y reclamaron la reapertura urgente y permanente del estrecho de Ormuz bajo condiciones de libre navegación.
Las principales potencias europeas manifestaron además su disposición a revisar y eventualmente levantar sanciones contra Irán, siempre que Teherán adopte medidas verificables respecto de su programa nuclear.
Por su parte, Trump agradeció públicamente la participación de Rusia y China en las gestiones diplomáticas que permitieron destrabar las negociaciones. También aprovechó para cuestionar al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a quien responsabilizó por acciones que, según afirmó, estuvieron cerca de frustrar el acuerdo alcanzado.
No obstante, el presidente estadounidense advirtió que la cuestión nuclear continúa siendo un asunto pendiente. Señaló que Washington volvería a actuar militarmente si no se lograra un acuerdo definitivo sobre el programa atómico iraní y dejó abierta la posibilidad de una mayor presencia estratégica estadounidense en Oriente Medio.
La firma que puede cambiar una era
La rúbrica oficial del acuerdo está prevista para el próximo 19 de junio en Suiza. Allí, representantes de ambos gobiernos buscarán transformar el actual cese de hostilidades en un marco de estabilidad duradera para una de las regiones más convulsionadas del planeta.
Después de meses en los que la guerra amenazó con extenderse a escala regional y alterar el equilibrio mundial, la paz parece abrirse paso entre la desconfianza, las heridas aún abiertas y las profundas diferencias que persisten entre las partes.
Por primera vez en mucho tiempo, las armas callan. Ahora comienza el desafío más difícil: sostener la paz.