En el CLXXXI aniversario de la Constitución, la coalición convoca a un diagnóstico urgente del sistema político, con la sombra de la ola ultraconservadora global proyectándose sobre la frágil institucionalidad local.
Por Julio Guzmán Acosta
SANTO DOMINGO.— Ante lo que percibe como una encrucijada histórica, el Frente Amplio ha convocado a un ejercicio de introspección nacional que promete sacudir los cimientos del debate público. Bajo el título “Conferencia Política en el CLXXXI aniversario de la Constitución: causa y situación de la democracia en la República Dominicana”, la coalición reunió este domingo 16 de noviembre a un selecto grupo de analistas y líderes sociales para diseccionar, con bisturí crítico, los desafíos que amenazan el contrato social de la nación. El evento, que se realizó en su sede de Gazcue, se erigió como un faro de reflexión en un mar de polarización y superficialidad política, articulando un programa que recorre desde los fundamentos históricos hasta los riesgos contemporáneos que se ciernen sobre el sistema.
La jornada contó con la ponencia central del reconocido sociólogo y analista político Aquiles Castro, figura con una extensa trayectoria en el estudio de los movimientos sociales y la teoría política. Castro, conocido por su pensamiento crítico y su profundo conocimiento de la dinámica de poder en la región, desentraño en su intervención titulada “La ola conservadora. Las amenazas al proceso democrático dominicano” los hilos invisibles que conectan el auge global de la ultraderecha con las vulnerabilidades locales.
El diagnóstico de Aquiles Castro: una alerta templada
En un análisis que evita el alarmismo estéril pero no la advertencia necesaria, Castro plantea que, si bien no es mecánico que el fenómeno ultraconservador global se replique en el país, la República Dominicana no es inmune a su embate. Subraya que la “hiperconectividad” actual facilita la propagación transnacional de estos proyectos, que encuentran un caldo de cultivo propicio en sociedades con educación deficiente y una ciudadanía susceptible a la manipulación.
El analista identifica el contexto de esta ofensiva: la crisis del modelo de globalización neoliberal, que ha dejado un vacío que las opciones ultraderechistas buscan llenar. En el caso dominicano, señala que el “potente combustible” lo constituye el temor a la inmigración haitiana y la construcción de Haití como una amenaza existencial, un imaginario que puede ser explotado por laboratorios políticos para incubar “proyectos fascistoides”.
La democracia dominicana: un paciente en estado de gracia
Castro no solo describe la amenaza externa, sino que realiza una radiografía implacable del terreno interno que la hace posible. Apelando a Fernando Ferrán, retrata una democracia “sobrepoblada de émulos del rey Midas” que corrompen todo lo que tocan, generando una “profunda y progresiva desilusión democrática” en la ciudadanía. Este desencanto, agravado por un prolongado “reflujo de masas” y una “pobre conciencia ciudadana”, crea el escenario perfecto para que populismos autoritarios se presenten como una alternativa redentora.
Sin embargo, el sociólogo hace un llamado a no subestimar las conquistas históricas del pueblo dominicano, evidenciadas en luchas como la Restauración y la Guerra de Abril. Son estos “resquicios en el maltrecho edificio democrático”, fruto de “mucha lucha y mucha sangre”, los que deben servir como base para la resistencia y la construcción de una alternativa creíble.
La receta de la ultraderecha y la urgencia de una respuesta
Aquiles Castro desglosa la estrategia discursiva de la ultraderecha, que avanza priorizando temas sensibles: un liderazgo fuerte contra la inseguridad, el rechazo a la inmigración, un discurso “anti-política” y “anti-sistema”, y una guerra cultural contra el feminismo y la llamada “ideología de género”. Advierte que, aunque por ahora su vía es electoral, fomentan la fanatización de sus bases, creando tropas de choque proclives a la violencia.
Frente a este panorama, el analista propone una hoja de ruta para las fuerzas democráticas:
1. Des-satanizar la política: Recuperar la política como herramienta al servicio del interés público, en un contexto donde está profundamente desprestigiada.
2. Formación ciudadana crítica: Impulsar un trabajo político-cultural sistemático para desarrollar el pensamiento crítico y combatir la indiferencia, que es el caldo de cultivo de los redentorismos.
3. Construir una propuesta creíble: Sistematizar y validar con la gente un proyecto de sociedad alternativo que impugne el actual, llenando de contenido la democracia formal existente.
4. Rescatar la memoria histórica: Enfrentar la tergiversación de la memoria, en especial la labrada por la dictadura trujillista, que aún gravita en el imaginario social.
La conclusión de Aquiles Castro es un llamado a la acción: el objetivo no debe ser solo “atar la ultraderecha”, sino luchar por acceder al poder con un proyecto nacional que las mayorías sientan como propio y estén dispuestas a defender. “¡Se ha podido antes…!”, exclama, “¡Avancemos, que ahora también!”. Su exposición no es un lamento, sino una convocatoria a la batalla de ideas y a la movilización consciente en defensa de una democracia que, aunque maltrecha, vale la pena salvar.