El Partido Comunista del Trabajo conmemora su historia de lucha y llama a la unidad ante los desafíos de un mundo en crisis
Por Julio Guzmán Acosta
El 20 de junio de 1980, en medio de la oscuridad que imponían las dictaduras militares en América Latina y el avance del imperialismo norteamericano en el Caribe, un grupo de revolucionarios dominicanos fundó el Partido Comunista del Trabajo (PCT). No fue un acto burocrático, sino un gesto de desafío y esperanza: la materialización organizada de la convicción de que otro mundo era posible, de que la República Dominicana necesitaba una herramienta política forjada en base al marxismo-leninismo para enfrentar la explotación capitalista y la dominación imperialista. Hoy, al cumplirse 45 años de aquel momento fundacional, el PCT no mira hacia atrás con nostalgia, sino con la firmeza de quien sabe que cada año de existencia es un año más de combate, de resistencia y de construcción paciente pero implacable de la conciencia de clase.
Desde sus primeros días, el PCT entendió que la teoría revolucionaria no era un libro sagrado, sino un machete para desbrozar el camino hacia la liberación. Por eso sus militantes llevaron el marxismo-leninismo a las fábricas donde los obreros sudaban por salarios miserables, a los campos donde los campesinos eran despojados de sus tierras, a las universidades donde la juventud buscaba respuestas ante un sistema que les negaba futuro. La historia del PCT está escrita en las huelgas que paralizaron a los explotadores, en las movilizaciones que derrotaron planes neoliberales, en la solidaridad con Cuba, Vietnam y todas las trincheras donde el pueblo lucha por su emancipación. También está escrita en las cárceles donde fueron arrojados sus militantes, en los archivos de la policía política que los espió, en las listas negras de las empresas que los despidieron por organizar sindicatos.
Este 2025, cuando el capitalismo global muestra su rostro más salvaje —con guerras de rapiña en Ucrania y Palestina, con el fascismo resurgente en Europa y América, con los trabajadores dominicanos sufriendo el alza de precios mientras los ricos duplican sus fortunas—, el PCT no celebra un aniversario: lo conmemora como un acto de combate. El próximo domingo 22 de junio, a las 10 de la mañana, la Plaza Simón Bolívar de Santo Domingo se convertirá en tribuna del pueblo. Allí no habrá discursos vacíos ni rituales huecos: habrá canciones que han acompañado luchas en todo el mundo, libros que han armado ideológicamente a generaciones, consignas que siguen ardiendo como cuando se gritaron por primera vez. Y sobre todo, habrá un llamado urgente a la unidad de todos los que sufren la explotación y resisten.
Porque 45 años después, el PCT sabe que su razón de ser sigue intacta: ser la voz que recuerda a los trabajadores que su miseria no es destino, ser la organización que demuestra que la lucha da frutos, ser la brújula que señala hacia el socialismo cuando el capitalismo ofrece sólo barbarie. En un país donde la derecha quiere convertir el odio racial y el miedo al inmigrante en moneda política, donde los partidos tradicionales disfrazan de progresismo su servilismo al gran capital, el PCT sigue en pie —no como reliquia del pasado, sino como herramienta necesaria para el futuro.
A las nuevas generaciones que hoy despiertan a la política entre pandemias, crisis climáticas y precariedad laboral, el PCT les dice lo mismo que en 1980: la revolución no es un sueño, es una tarea. Y la está cumpliendo.