La Unión Europea exige al Reino Unido un aporte de mil millones de libras al año (1.150 millones de euros) para acceder al mercado común, bajo el llamado “modelo suizo”. La cifra, adelantada por The Times, se discutirá en la cumbre de la Comunidad Política Europea en Ereván, mientras el Gobierno laborista de Keir Starmer impulsa un acercamiento gradual que ya encuentra férrea oposición de conservadores y populistas.
Por Redacción Internacional
Umbral.com.do
Bruselas ha desvelado el costo del deshielo. Según adelanta el diario The Times, la Unión Europea ha puesto sobre la mesa una cifra concreta para que el Reino Unido pueda recuperar el acceso al mercado único europeo: 1.000 millones de libras anuales, equivalentes a 1.150 millones de euros. La cantidad, calculada en función del tamaño de la economía británica y el peso que tendría dentro del bloque común, se convertirá en uno de los ejes centrales del diálogo durante la cumbre de la Comunidad Política Europea que desde hoy se celebra en Ereván, capital de Armenia.
Fuentes diplomáticas consultadas por el rotativo británico señalan que el mecanismo seguiría el denominado “modelo suizo”, mediante el cual el país aporta al presupuesto comunitario global para contribuir a reducir las disparidades entre los distintos territorios. Suiza, que no pertenece a la Unión, abona anualmente 375 millones de euros. No obstante, el mercado británico es cuatro veces superior, lo que justifica una contribución más elevada. A cambio, Londres aspira a beneficiar a sectores clave como la industria química, farmacéutica y automovilística, los más interesados en recuperar el acceso sin fricciones al bloque.
Europa, sin embargo, ha sido explícita en un punto: no tolerará un acercamiento selectivo. La expresión inglesa cherry picking —tomar únicamente lo que conviene— planea sobre las negociaciones. Desde la perspectiva comunitaria, cualquier nuevo vínculo debe ser coherente y evitar privilegios asimétricos. Por ahora, el Gobierno laborista de Keir Starmer no ha confirmado oficialmente estas cifras, pero el primer ministro ha dejado clara su intención de profundizar la integración. “El Reino Unido debe estar en el corazón de una Europa más fuerte en defensa, seguridad, energía y economía”, declaró el domingo al The Observer.
La propuesta, sin embargo, ha encendido las alarmas en la derecha británica. La responsable de Exteriores del Partido Conservador, Priti Patel, rechazó de plano cualquier pago a Bruselas: se trataría, dijo, de “dinero del contribuyente entregado a las instituciones europeas, sin fecha de caducidad y sin mandato democrático”. Mientras tanto, la formación populista Reform UK, primera en los sondeos de intención de voto, también se opone frontalmente a cualquier revisión del Brexit, consumado en 2020. Así, lo que en Ereván comienza como un gesto de acercamiento, en Londres despierta las viejas grietas que nunca terminaron de sellarse.