El Pontífice, que ya agitó el tablero el sábado contra el populismo y la ultraderecha, se dirige a las Cortes en medio de la expectación y el silencio roto de los partidos
Por Virtudes Álvarez Sampedro
Madrid, domingo 7 de junio de 2026 – El tercer día de León XIV en Madrid se presenta como el más decisivo de su visita a España. Pasadas las diez y media de la mañana, el Papa pronunciará un histórico discurso ante el Congreso de los Diputados en sesión conjunta con el Senado, un acontecimiento que ha disparado todas las alarmas políticas después de la contundente intervención del sábado, nada más llegar a la capital.
Aquella primera toma de palabra, cargada de frases directas contra los enfoques identitarios que “pueblan el mundo de enemigos y fantasmas”, fue interpretada como un ataque frontal al discurso de la ultraderecha y, por rebote, a las políticas de la derecha española que asumen parte de esos postulados en sus pactos autonómicos. León XIV, además, no dudó en elogiar al Gobierno por su defensa del multilateralismo y la paz, y en un gesto cargado de simbolismo, se abrazó a un inmigrante senegalés sin papeles en un centro de Cáritas, al que regaló una copia de su propia tarjeta de residencia.

Mientras en redes y medios ultraconservadores se rumiaba un desconcierto difícil de ocultar, los partidos políticos optaron por el silencio. Pero mañana en el hemiciclo, los líderes no podrán esconderse. La derecha española busca con desesperación un asidero en las palabras del Pontífice, que también tiene argumentos que en el pasado han irritado al Ejecutivo de Pedro Sánchez: la defensa de la vida desde el nacimiento hasta la muerte, el rechazo al aborto y la eutanasia, y la defensa de la libertad religiosa y educativa. La ley moral, recuerda la Iglesia, está por encima de las decisiones políticas de los gobiernos.
El Papa se reunió hace apenas unos días con Sánchez en el Vaticano y volverá a hacerlo mañana, a las 9.30, en la nunciatura de Madrid. Poco después, a las 10.30, León XIV llegará a las Cortes, firmará en el libro de honor y escuchará el discurso de bienvenida de la presidenta de la Cámara, Francina Armengol. Se espera que su intervención concluya hacia las 11.15.
Pero la jornada no termina ahí. A las 11.30, el Pontífice se dirigirá a los obispos españoles en la sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE), en un momento clave para recomponer los puentes que Francisco dejó medio derruidos. Porque León XIV sigue la estela de su predecesor, pero con una misión clara: reconstruir sin renunciar a la crítica constructiva. Y en ese equilibrio, el escándalo de la pederastia emerge como el gran elefante en la habitación. La CEE ha sido acusada durante años de negación sistemática, y el propio Rey Felipe VI abordó el asunto el sábado en su discurso de bienvenida. Si el Papa habla del caso español, será la primera vez que un pontífice lo haga, pues Francisco siempre miró hacia otro lado.

Todo apunta a que en la tarde del lunes, en un espacio libre antes del acto religioso en la catedral de la Almudena (17.40), León XIV recibirá a un grupo de víctimas de abusos. No hay confirmación oficial, pero fuentes eclesiásticas dan por seguro el encuentro, organizado por el arzobispado de Madrid a través de su servicio Repara. Sería el momento más delicado y quizá el más sanador del viaje.
La jornada concluirá con una gran ceremonia en el estadio Santiago Bernabéu, donde se esperan 70.000 personas. El martes, el Papa volará a Barcelona, y después a Las Palmas y Tenerife, antes de regresar a Roma el viernes. Pero mañana en Madrid, la derecha española tiene una cita con su propia coherencia. Y el pulso que ha abierto León XIV contra el populismo global, aquella frase —“No tengo miedo a Donald Trump”—, resuena ahora en el Congreso como un eco que nadie puede silenciar.