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¡Messi conquista el Olimpo de Asturias!

El dios del fútbol, con 47 títulos en sus botas, se emociona hasta las lágrimas al recibir el Princesa de los Deportes 2026 y lanza un mensaje que rompe el silencio: “España y Cataluña son parte de mi vida”

Por Julio Guzmán Acosta

Oviedo amaneció con el cielo encapotado, de esos días en que la llovizna fina parece querer borrar las huellas del tiempo sobre las piedras milenarias de la ciudad. Pero ni la niebla más espesa ni el frío más cortante pudieron enfriar el volcán de emociones que estalló esta mañana en el Teatro Campoamor. Porque el fútbol, ese deporte que mueve masas y desata pasiones, volvió a escribir una de sus páginas más doradas. Y el nombre que quedará grabado con letras de fuego en la historia del deporte español es, cómo no, el de Lionel Andrés Messi, el pequeño genio de Rosario que se hizo gigante a orillas del Mediterráneo.

El jurado, presidido por la inmensa Teresa Perales —nadadora de coraje infinito, mujer de récords y medallas que desafían la lógica—, dictó su veredicto después de dos jornadas de deliberaciones intensas. En la mesa, 27 candidaturas de 12 nacionalidades diferentes. En el corazón, una certeza compartida. Y cuando Perales alzó la voz para leer el acta, el mundo se detuvo un segundo: “Por su deslumbrante talento, su excepcional trayectoria deportiva y su formidable y continuada labor solidaria para promover el acceso a la educación y el cuidado de la salud de los niños más desfavorecidos”.

Y entonces, el nombre. Como un disparo. Como un gol de tiro libre en el minuto 95. Messi.

El argentino, el hombre que ha levantado 47 trofeos en 23 temporadas de ensueño —más que ningún otro mortal que haya pisado un césped—, recibió la noticia allí donde el fútbol lo parió como leyenda. Y cuando se le pidió una reacción, el ’10’ no defraudó. Con la voz entrecortada pero firme, soltó unas palabras que sonaron como un himno a la gratitud: “Quiero agradecer de corazón al jurado y a la Fundación Princesa de Asturias por este reconocimiento, que para mí es un orgullo enorme. España y Cataluña son parte de mi vida: ahí crecí como futbolista, viví muchísimos años y nacieron mis hijos. Siempre sentí mucho cariño de la gente, y por eso este premio tiene un valor muy especial para mí”.

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¿Acaso alguien esperaba rencor? ¿Alguien creía que el mejor de todos los tiempos iba a guardar silencio sobre la tierra que lo vio crecer? Messi, el de la mirada tímida y el pie mágico, rompió cualquier especulación con la elegancia de quien sabe que el fútbol es apenas un puente entre las almas. Y luego, como si estuviera hablándole a cada niño que alguna vez soñó con una pelota, añadió: “Siempre digo que nada de lo que conseguí lo hice solo: atrás de cada logro hay compañeros, familia y muchísima gente que me ayudó en el camino. Ojalá mi historia les sirva a muchos niños y niñas para seguir soñando, con trabajo y amor por el deporte, y sabiendo que lo más importante es tratar de ser buena persona y respetar los valores que el deporte nos enseña”.

Porque este premio no es sólo por los goles. No es sólo por los ocho Balones de Oro, las seis Botas de Oro, las cuatro Champions League, el Mundial de Qatar 2022 que lo coronó definitivamente o aquel oro olímpico en Pekín 2008 que anunció al mundo que un astro había nacido. Este Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026 es, ante todo, un abrazo a la grandeza humana. A la humildad. Al comportamiento ejemplar dentro de un campo de fútbol, esa rareza moderna de no caer, de no engañar, de levantarse cada vez que le golpean y seguir jugando como si el fútbol fuera un arte y no una trinchera.

Messi es el primer futbolista en la historia en recibir este galardón a título individual. Succede nada menos que a Serena Williams, la leyenda del tenis que hace un año se llevó el premio por su mentalidad competitiva y su lucha incansable por la igualdad de género. Antes que ellos, desfilaron por el Teatro Campoamor los All Blacks, los hermanos Gasol, Rafa Nadal, Fernando Alonso, Carl Lewis, Eliud Kipchoge, Haile Gebrselassie, Severiano Ballesteros. El fútbol, como deporte colectivo, ya había sido reconocido: la selección de Brasil en 2002, la de España en 2010, e incluso Iker Casillas y Xavi Hernández juntos en 2012. Pero nunca, hasta hoy, un solo futbolista había subido a ese podio. Messi rompe otra barrera. Y lo hace con la naturalidad de quien está acostumbrado a hacer historia.

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El acta del jurado, en el que figuran nombres de peso como Juan Ignacio Gallardo (director de MARCA), Santiago Nolla (CEO de Mundo Deportivo), Andrea Fuentes, Theresa Zabell y Jennifer Pareja, fue clara al destacar también la labor solidaria del argentino. Porque la Fundación Messi, activa desde 2007, ha abierto caminos de esperanza donde antes solo había necesidad. Escuelas, hospitales, programas de educación y salud para los niños más vulnerables. Y desde 2010, Messi es embajador de UNICEF. No es un delantero que sólo piensa en el arco contrario. Es un hombre que entiende que la pelota puede cambiar vidas.

A nivel doméstico, su palmarés es un museo: 10 Ligas, 7 Copas del Rey, 8 Supercopas de España con el FC Barcelona; dos Ligue 1 y una Supercopa de Francia con el Paris Saint-Germain; y en Inter Miami, donde aún sigue haciendo magia, ya suma una Leagues Cup, una MLS Supporters’ Shield y una MLS Cup. En el plano internacional, con la selección argentina levantó el Mundial de 2022, dos Copas América (2021 y 2024), una Finalissima, el Mundial sub-20 de 2005 y aquel oro olímpico que todos recordamos. En total, 47 títulos. El hombre más ganador de la historia del fútbol. Y ahora, este Princesa de Asturias que se suma a una vitrina ya de por sí desbordante.

Pero si algo quedó claro este miércoles en Oviedo, es que Messi no compitió contra 27 candidaturas. Compitió contra la indiferencia. Y ganó. Como casi siempre. Porque después de tantos años, tantos goles, tantas noches de gloria y un Mundial que selló su destino para siempre, al ’10’ todavía le quedaba un premio por conquistar: el corazón de Asturias. Y hoy, señoras y señores, ese corazón late al ritmo de una pelota. Late al ritmo de Messi.

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