• Por nuestros corresponsales en Jalisco
En un duelo desbordante de ofensiva que reescribió la historia de la Serie del Caribe, los Leones del Escogido, manteniendo su impecable estirpe invicta, derrotaron 16-15 a los Federales de Chiriquí en una montaña rusa de cuatro horas y diez minutos donde el pitcheo fue leyenda y el bate un huracán sin tregua. Con esta victoria, el conjunto criollo asegura su boleto a los playoffs y consolida su reinado en la fase regular.
Por Virtudes Álvarez Sampedro
JALISCO, México.– La noche no olía a clásico, olía a historia. En el estadio Panamericano, bajo el cielo de Jalisco, se libró una batalla que excedió el mero beisbol para convertirse en una leyenda instantánea. Los Leones del Escogido y los Federales de Chiriquí de Panamá protagonizaron un duelo dantesco, un carnaval de hits y carreras que culminó con un triunfo agónico de 16-15 para los quisqueyanos y un nuevo récord imborrable: 31 carreras combinadas, la cifra más alta jamás vista en los 66 años de la Serie del Caribe.
El partido fue una sinfonía ofensiva desde el primer compás. Travis Larkins, el abridor dominicano, no encontró ritmo y los panameños descargaron con furia temprana. Pero los Leones tienen la piel curtida en el fuego del play off invernal. La respuesta no se hizo esperar. Marco Hernández, con la frialdad de un samurái y el bate de un titán, conectó tres dobles en cinco turnos, empujando cuatro carreras y siendo el faro de la ofensiva. A su lado, Franchy Cordero lanzó un monumental jonrón que electrizó la bancada tricolor, aportando también cuatro remolcadas. Geraldi Díaz, perfecto de 3-3, fue el engranaje imparable.
Sin embargo, Panamá, con el orgullo herido y un récord en juego, nunca se rindió. El marcador osciló como un péndulo enloquecido. 14-14 en la octava entrada. El aire se espesó, la tensión podía cortarse. Entonces, Hernández volvió a aparecer, lanzando un doble certero que rompió el empate y puso a los Leones arriba 15-14. Gustavo Núñez, con un vuelo de sacrificio, trajo la carrera 16, la que al final sería la diferencia entre la gloria y el drama.
Pero el beisbol no perdona. En la novena, el cerrador Jimmy Cordero sufrió. Los Federales arañaron una carrera y acercaron el marcador a 16-15, sembrando el pánico en el corazón de la afición dominicana. El estadio contuvo el aliento. Sin embargo, en el momento definitivo, Cordero encontró el último out, dejando a la carrera del empate varada en el camino. El salvamento fue un suspiro de alivio y un rugido de triunfo.
Más allá del espectáculo ofensivo, la historia quedó sellada con números de oro. Las 31 carreras superaron el récord anterior de 28, establecido el 6 de febrero de 1990. Fue un juego de 34 hits combinados (16 dominicanos, 18 panameños), donde el pitcheo fue un bien escaso y el valor, la moneda de cambio.
Con esta victoria, el Escogido perfecciona su marca a un intachable 3-0, líder absoluto del torneo y clasificado matemáticamente a la siguiente ronda. Su camino continúa este jueves a las 9:30 de la noche (hora dominicana) frente a los Tomateros de Culiacán, de México, en lo que será un duelo por el honor y la continuidad de una racha que ya es parte del alma de esta Serie del Caribe. Los Leones no solo ganaron un partido; conquistaron un pedazo de la leyenda, a golpe de bate y con el corazón en la garganta.