La nueva organización política patriótica cuestiona el uso del territorio nacional por fuerzas militares estadounidenses y advierte sobre los verdaderos motivos tras la creciente alianza militar con Estados Unidos.
POR THEO N. GUZMÁN
SANTO DOMINGO.— Con la contundencia que nace de la defensa irrestricta de la soberanía nacional, la organización AVANCEMOS ha levantado su voz para denunciar lo que califica como “una violación flagrante” por parte del presidente Luis Abinader y su gobierno al permitir el uso del territorio dominicano por fuerzas militares de los Estados Unidos. En un comunicado de precisa severidad, la naciente agrupación patriótica y progresista acusó al Ejecutivo de retorcer e interpretar “antojadizamente” el Acuerdo de Interdicción Marítima y Aérea para justificar lo que en la práctica constituye una cesión de soberanía.
La crítica, formulada con rigor conceptual y profundidad histórica, no se limita a cuestionar la presencia militar extranjera, sino que entrelaza los hilos de una madeja geopolítica que conecta la visita del secretario de Guerra Pete Hegseth, las recientes extradiciones de perremeistas vinculados al narcotráfico y los posibles escenarios de intervención estadounidense en Venezuela. El planteamiento es tan audaz como inquietante: ¿está el gobierno dominicano actuando bajo una forma de chantaje internacional?
El Acuerdo de Interdicción: ¿Marco Legal o Cortina de Humo?
AVANCEMOS sostiene que las operaciones militares estadounidenses en territorio dominicano “desbordan los estrictos límites” del acuerdo bilateral, transformando una herramienta de cooperación en un caballo de Troya que compromete la independencia nacional. La organización cuestiona la contradicción fundamental de un gobierno que, mientras anuncia una lucha frontal contra el narcotráfico, parece incapaz de enfrentar las infiltraciones del crimen organizado en sus propias filas partidarias.
La pregunta central resuena con fuerza en el documento: “¿Por qué el gobierno dominicano se presta a ayudar al gobierno de los EEUU en su enfrentamiento con Venezuela?”. La cuestión no es retórica; apunta al corazón de la política exterior dominicana y su aparente subordinación a los designios de Washington. El comunicado sugiere la existencia de “vínculos del PRM con el narcotráfico” tan significativos que habrían convertido al gobierno en “débil y chantajeable”.
Duarte y los Trinitarios Versus el Entreguismo Contemporáneo
En su argumentación, AVANCEMOS no elude el simbolismo histórico. Al evocar la memoria del patricio Juan Pablo Duarte y los Trinitarios, establece un dramático contraste entre los fundadores de la República y lo que considera una traición a los principios soberanos que dieron origen a la nación. Esta apelación a los orígenes independentistas busca conectar con el sentimiento patriótico más profundo del dominicano, presentando la actual situación como una reversión a épocas de dependencia colonial.
El lenguaje empleado —“ignominia”, “traición”, “vergüenza”— refleja la profundidad del descontento que busca canalizar la organización. Lejos de limitarse a una crítica política convencional, el pronunciamiento apela a la conciencia nacional en su sentido más esencial, interpelando no solo al gobierno sino a “el pueblo, la clase política, los medios de comunicación, los empresarios, las iglesias, los gremios y sindicatos”.
Un Llamado a la Conciencia Nacional
La advertencia final de AVANCEMOS trasciende lo partidario para convertirse en un llamado a la defensa de la dignidad nacional. Al describir al gobierno actual como “el más débil y chantajeable” de la historia reciente, la organización establece un desafío que va más allá de la coyuntura: se trata de definir si la República Dominicana mantendrá su capacidad de decisión autónoma o aceptará un papel subalterno en el escenario internacional.
El debate ya está servido. Mientras el gobierno insiste en los beneficios de la cooperación antinarcóticos, las voces críticas —que ahora incluyen a esta nueva organización— alertan sobre el precio de una soberanía negociada. En el balance final, más allá de las consideraciones tácticas sobre seguridad, subyace una pregunta fundamental: ¿dónde traza una nación soberana la línea entre la cooperación internacional y la capitulación? La respuesta, sugiere AVANCEMOS, definirá el carácter nacional para las generaciones venideras.