El exprocurador y vicepresidente de Fuerza del Pueblo cargó contra la gestión del PRM, asegurando que la inseguridad tiene «con las manos arriba» a las autoridades, y advirtió que la combinación de criminalidad, alto costo de la vida y desempleo ha sumido al país en una situación crítica.
Por César Dalmasi Guzmán
SANTO DOMINGO.— Con la contundencia de un veredicto, el exprocurador general de la República y vicepresidente del partido Fuerza del Pueblo, Radhamés Jiménez Peña, sentenció que el Gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) “se ha rendido ante la delincuencia”, en medio de lo que describió como una crisis de seguridad nacional que mantiene a la ciudadanía como “presa involuntaria” en sus propios hogares.
Desde su perspectiva como jurisconsulto y figura política, Jiménez articuló un duro diagnóstico sobre la incapacidad estatal para proteger a los dominicanos. “La delincuencia y la criminalidad tienen a las autoridades y al Gobierno del PRM con las manos arriba”, afirmó, subrayando la falta de competencia para dar respuestas contundentes a los niveles de inseguridad e incertidumbre que se han enseñoreado en la vida nacional.
El dirigente opositor criticó la aparente falta de una estrategia de fondo, acusando a la administración de turno de dedicarse a la improvisación. “A cinco años de gestión gubernamental, las autoridades no le han presentado al país un solo plan de lucha que resulte eficaz”, sostuvo, enfatizando que para enfrentar un fenómeno multicausal como la delincuencia se requiere actuar con determinación, de manera “estratégica, focalizada e inteligente”.
Jiménez extendió su análisis más allá de la seguridad pública tradicional y se adentró en la crisis de valores que, a su juicio, carcome el tejido social. Hizo un llamado urgente al Gobierno para que preste mayor atención al preocupante fenómeno de la violencia intrafamiliar. Planteó como soluciones de fondo “la promoción de valores éticos y morales” y la inclusión en la educación básica de asignaturas como manejo de conflictos e inteligencia emocional. “Da pena la cantidad de vulneraciones a menores que acontecen en toda la geografía nacional”, declaró, refiriéndose también a los feminicidios, que calificó de “cáncer social”.
Finalmente, el exprocurador integró todas las aristas de la crisis en un panorama sombrío. Advirtió que la sensación generalizada de inseguridad, potenciada por el alto costo de la vida, el desempleo y el flagelo del narcotráfico —al que identificó como el principal generador de delincuencia—, ha creado “una situación sumamente difícil” para el país, empañando incluso la proximidad de las festividades navideñas, época que, según dijo, debería estar marcada por la armonía y la tranquilidad familiar.