Una multitudinaria protesta pacífica, iluminada por velas y consignas de esperanza, marca el inicio de un plan de lucha comunitaria para exigir el fin del hacinamiento escolar y la construcción de infraestructuras educativas.
Por Julio Guzmán Acosta
Santo Domingo Norte.— Con el crepúsculo bañando las calles de Jacagua, cientos de velas encendidas iluminaron este lunes no solo las caras de jóvenes estudiantes, madres con niños en brazos y líderes comunitarios de rostro adusto, sino también la cruda realidad de un sistema educativo al borde del colapso. La organización Juventud Caribe Santo Domingo Norte, acompañada por la Brigada Juvenil de Desarrollo Comunitario, Fundación Trópico, juntas de vecinos, iglesias y padres, tomó las afueras del Politécnico Braulia de Paula para decir, con una firmeza que estremeció la noche: “La educación no se negocia”.
Un grito contra el olvido
Las consignas —“¡Sin educación no hay desarrollo!”, “¡Un pueblo sin escuelas es un pueblo sin futuro!”— resonaron como un eco de urgencia en una comunidad que se siente abandonada. Los manifestantes, provenientes de Jacagua, Los Casabes, Arroyo Norte y zonas aledañas, denunciaron el hacinamiento en las aulas, la paralización desde 2021 del pabellón de 12 aulas en el Politécnico Braulia de Paula, y la falta de escuelas en medio del boom inmobiliario de la avenida Jacobo Majluta. “Esta movilización no es un gesto aislado; es un acto de dignidad y defensa de lo más sagrado: el futuro de nuestros hijos”, leyó un vocero ante la multitud.
Las cinco demandas de la dignidad

El manifiesto, leído con la emoción de quien clama por lo esencial, enumeró exigencias concretas:
1. La terminación urgente del pabellón de 12 aulas en el Politécnico Braulia de Paula, paralizado desde 2021.
2. La construcción de un liceo experimental universitario en Los Casabes para aliviar la presión demográfica.
3. La evaluación e intervención para construir escuelas en los nuevos residenciales de la Jacobo Majluta.
4. Un centro de formación técnica INFOTEP en la comunidad de El Barrio/Los Solares.
5. Un autobús para el traslado de jóvenes universitarios que no pueden costear el transporte.
La educación como trinchera
“La educación no es un privilegio ni un favor; es un derecho que defenderemos en las calles si es necesario”, advirtieron los dirigentes de Juventud Caribe. La protesta, pacífica pero cargada de determinación, es solo el inicio de un plan de lucha que incluirá marchas barriales, vigilias y encuentros comunitarios. “No descansaremos hasta que las autoridades actúen con urgencia”, aseguraron.
El simbolismo de la luz
Las velas encendidas no fueron un mero ritual; fueron la metáfora de una comunidad que se niega a apagarse. Frente a un Estado que parece sordo, los ciudadanos de Santo Domingo Norte alzan su luz propia: la de la organización, la memoria y la esperanza. “Hoy encendemos estas velas como símbolo de que nuestras comunidades están en pie de lucha”, concluyó el manifiesto.
Conclusión: El futuro no puede esperar
Mientras los proyectos de vivienda crecen sin escuelas anexas y los estudiantes reciben clases en condiciones inhumanas, la juventud de Santo Domingo Norte ha decidido escribir su propia historia: una donde la dignidad educativa no sea una promesa lejana, sino una realidad conquistada con valor y unidad. El mensaje está claro: si el desarrollo no llega a los barrios, los barrios llegarán hasta el desarrollo.